Reciclaje de residuos de construcción
Los residuos de construcción y demolición (RCD) constituyen un amplio porcentaje del total de residuos generados y, sin embargo, han sido siempre considerados de menor importancia frente a residuos como los domiciliarios, quizás por su propiedad de inertes. A pesar de ello, existe una fracción de materiales reutilizables que actualmente están siendo despilfarrados. En países como Holanda y Dinamarca ya se emplean técnicas de control y reciclaje de escombros, que servirán de ejemplo para reutilizar los escombros en nuestro país.

Los residuos de construcción son llamados normalmente inertes, pero pueden contener gran cantidad de residuos tóxicos y peligrosos como aceites, amianto etc., además de todo tipo de residuos, habituales en la composición de los residuos domiciliarios (plásticos, papel y cartón, residuos sólidos urbanos en masa, etc). La cantidad de RCD generada por persona al año depende de muchos factores y sobre

esto existen muchas discrepancias entre los expertos. Sólo en algunas ciudades se tienen datos con valores que oscilan alrededor de 1.4 Kg. por habitante y día.

El método más habitual para la recogida de los RCD, residuos de la construcción, es depositarlos en contenedores metálicos, contenedores de obras, que, teóricamente deben ser tapados y recogidos una vez se hayan llenado. Existen ciudades donde empresas de recogida de este residuo reparten pequeñas sacas de volumen entre 1 y 2 m3 para recoger pequeñas cantidades procedentes de obras domiciliarias de reformas, etc. La realidad es que estos contenedores permanecen llenos durante días en el lugar, con lo cual llega a ser un depósito de basuras de todo tipo.

Una vez que recogen estos contenedores se llevan a lugares marginales, vertederos incontrolados o mínimamente gestionados y permitidos por entes locales.

La gestión de estos vertederos es muy cuestionable:
  • No existe control de la cantidad ni de la calidad de los residuos vertidos.
  • No se realizan separaciones de RCD con lo que se pierden materiales muy aprovechables y, además, se produce un amontonamiento de residuos que llega a ser muy voluminoso y sirve de refugio para ratas y otros tipos de vectores, atraídos por la existencia de materia orgánica.
  • La deficiencia en la gestión de estas escombreras da lugar a la emisión de humos debido a que normalmente se prende fuego en ellos para mejor recuperar los metales, y esto, junto con los olores desagradables y la acumulación de desechos, conlleva a una degradación del paisaje.
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