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Muchos
han escrito de ecología. Lo han hecho desde la catástrofe, porque
han olvidado. Yo lo haré desde el optimismo. Y desde el agradecimiento,
porque recuerdo. La gente está imbuida de visiones negativas sobre
la realidad ecológica, porque desconoce la historia de la civilización.
Creo que lo negativo y catastrofista ni anima ni estimula ni mueve
a la acción. Tampoco facilita la solidaridad con las generaciones
futuras. Desde mi punto de vista, lo positivo -basado en la realidad-
anima, estimula, mueve a la acción. Y promueve la solidaridad, porque
ésta es imposible si antes no se enseña a los hombres de hoy lo
que otros han hecho y hacen para mejorar la calidad de vida.
En este último siglo, las señales de esperanza
se multiplican en todo el mundo: el ciervo de cola blanca, que casi
se extinguió en 1900, abunda ahora en Nueva Inglaterra. El salmón
ha vuelto a los ríos Támesis y Rhin, de donde fue expulsado por
la contaminación de sus frías aguas, lo que ilustra el éxito de
las políticas inglesa y alemana -por extensión de la Unión Europea-
de protección del medio acuático.
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La
calidad del aire de Tokio ha mejorado de manera notable y en Japón
se reutiliza más de mitad de papel, botellas de vidrio y latas de
bebida. En la ciudad alemana de Arnsberg se ha construido el primer
banco europeo de semillas, que desde hace dos lustros evita la desaparición
de las especies arbóreas amenazadas y facilita la repoblación de las
especies autóctonas del Viejo Continente. En Holanda, la industria
química Duphar redujo sus desechos en un 95%. En Kenia, la organización
Cinturón Verde ha plantado más árboles en un año que el gobierno en
los últimos diez. También en Colombia, como en casi toda Latinoamérica,
se ha producido un gran incremento en la plantación local de árboles.
La cooperación internacional ha traído más econoticias positivas.
Gracias a la Oficina de Pantanos Asiáticos, el Banco Mundial, los
gobiernos occidentales y la organización no gubernamental WWF se conservan
hoy muchas zonas pantanosas -imprescindible para la supervivencia
de muchas especies- de Vietnam, Tailandia, Malasia, China, la India
y Japón, de las más importantes del mundo. |
Después
de ser cazado durante siglos en su hábitat natural, el oryx de Arabia
estaba en peligro de extinción. Pero un plan internacional de criarlo
en cautividad ha constituido un banco de genes suficiente para volver
a introducirlo en su medio original, aunque estrictamente protegido.
La supervivencia del gorila de montaña, que vive sobre todo en los
altos bosques tropicales de Ruanda y Burundi, debe mucho al Proyecto
de Protección del Gorila de Montaña de Ruanda. Supone un rayo de esperanza
en un país tan inestable y tan densamente poblado. Desde 1990, y tras
medio siglo de ausencia, anida en Malasia la cigüeña blanca, una especie
muy amenazada.
Es algo más
Lo primero que debemos hacer para erradicar el pesimismo apocalíptico
-fruto de una visión equivocada del hecho ambiental-, que distorsiona
la realidad y la complejidad de la dinámica ecológica, es proclamar
que el ser humano no es un intruso, un expoliador y un destructor
de la Tierra en la que habita, su espacio vital. La humanidad -como
especie- está llamada a explorarla, descubrirla con prudente cautela
y a hacer uso de ella |