La
Directiva europea 96/92/CE aprobada en los primeros meses de 1999
regula y orienta hacia la liberalización parcial del mercado eléctrico.
Las medidas concretas fueron:
- Los grandes consumidores, superiores a 40 GWh año, deben tener la
posibilidad de elegir proveedor de energía eléctrica, fomentando la
competencia. Esta medida se debe ir extendiendo hasta los consumidores
que superen los 20 GWh al año, marcándose como fecha para esta nueva
medida febrero del año 2002.
- Como nueva meta, dentro de la línea anterior, está el llevar
esta medida a todos los consumidores de más 9 GWh al año, medida
a alcanzar en Febrero de 2005.
Estas metas provocan un ordenamiento global del sector de la generación,
distribución y comercialización de la energía, muy distinto al anterior,
y fomenta una nueva idea de la competencia, posibilidades de nuevos
planteamientos e ideas de nuevas áreas de negocio.
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La
aplicación, a efectos prácticos, es paulatina y segmentada y el
efecto de liberalización y desarrollo de una plena competencia es
un objetivo aún por conseguir.
Todo ello está teniendo consecuencias diversas: modificaciones de
precios, estrategias de fusiones, venta de stocks energéticos, etc.
que, en definitiva, demuestran una alteración interna y profunda
de los anteriores esquemas del sector y un paso hacia los objetivos
comunitarios.
En este mercado las tradicionales infraestructuras de generación
eléctrica, con años de existencia, amortizadas y con costos muy
controlados compiten con las nuevas tecnologías en base a energías
renovables, cogeneración, etc. con bastantes puntos de ventaja.
Ello podría no fomentar el crecimiento de estas nuevas fuentes de
energía, con mínimos niveles de contaminación y retrasar los logros
medioambientales que tan precisos son para nuestro futuro.
Los objetivos medioambientales han tomado una gran importancia,
y son
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imprescindibles,
habiéndose concretado en los compromisos elaborados en 1997 en la
Conferencia de Kioto. La Unión Europea debe reducir en un 8% las
emisiones de gases causantes del efecto invernadero entre el 2008
y el 2012 con respecto a los niveles de 1990.
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