diseño
y fabricación de motores específicos para estos combustibles, etc.
En Europa se llegó a plantear, en 1985, el objetivo de sustituir el
25 % del combustible fósil por bioetanol. No fue aprobado por cuestiones
de rentabilidad y costo. A pesar de ello se han dedicado sustanciales
fondos para la investigación y el desarrollo de estas tecnologías.
Una interesante medida es la propuesta de la directiva Scrivener,
nombre de
la diputada francesa que la propuso, y que consiste en la detaxación
del bioetanol en
valores
cercanos a los que gravan los combustibles fósiles, como medida para
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facilitar la competitividad. Esta idea filosófica
ha tenido aplicaciones parciales prácticas, especialmente en Italia,
Francia, Alemania y Austria que han sido pioneras en el sector.
Las experiencias van creciendo para conseguir el objetivo de que
los biocombustibles signifiquen el 15% del combustible fósil utilizado
en transporte en el año 2005.
El uso de los biocombustibles aporta claros beneficios ambientales
y genera un importante nivel de empleo, sobre todo en el área rural,
y debemos tener en cuenta que la política agraria de la Comunidad
ha obligado a reducir, de for-
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ma
muy importante, las actividades agrícolas. El avance tecnológico
y de investigación acerca cada vez más las rentabilidades a valores
aceptables pero esto será difícil a corto plazo, por lo que debieran
tenerse en cuenta los "costos ecológicos" aplicándolos por vías
legales a definir para conseguir que en el año 2005 se llegue a
un punto de equilibrio y de lógica sustitución.
Redacción Ambientum
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