Las aplicaciones prácticas más razonables son las mezclas de estos productos, "aditivos oxigenados", con la gasolina y el gasóleo, para conferir ciertas propiedades, elevación del octanaje, evitando la adición de sales de plomo, reduciendo las emisiones contaminantes. Estas soluciones tienen también problemas pues se incrementa el riesgo de corrosión, lo que limita estas aplicaciones al etanol anhidro.

Las ventajas ambientales de la producción de biocombustibles llevan aparejadas otros problemas que, en estos momentos, están en fase de investigación y experimentación. El rendimiento energético de sus transformaciones es bajo, llegando a su máximo 65% en las melazas de caña de azúcar, pasando por un 30% en el caso de maíz y valores aún inferiores utilizando otras materias. En consecuencia, los costos son altos, de tres a cuatro veces los de los combustibles fósiles habituales, lo que

dificulta su aplicación práctica, en libre mercado.

Más de cincuenta países comercializan el bioetanol, y el mayor nivel está en Brasil y en Estados Unidos.

Desde hace 20 años, en Estados Unidos se comercializa un producto, gasohol, que se basa en biotenol procedente de la

vehículo adaptado para uso de etanol
Vehículo adaptado para uso de etanol

destilación del maíz, y que se mezcla, al 10%, en la gasolina normal, sin precisar hacer modificaciones en los motores. Significa aproximadamente un 3% del total de consumos de combustibles. Por otro lado la ley quiere obligar al uso de "aditivos oxigenados" para elevar el índice de octano. Su avance se basa en subvenciones y ayudas económicas, buena parte de las cuales va a la investigación para optimizar procesos, mejorar eficacias, rendimiento y calidad. A pesar de ello las previsiones de reducción de costos los llevan al doble del de los combustibles fósiles.

En Brasil, la crisis del petróleo del año 1.975 propició el proyecto Proalcohol, cuyo objetivo era la sustitución total de los combustibles del petróleo a partir de bioetanol procedente de las melazas de la caña de azúcar. Esta nueva industria ha permitido la creación de casi un millón de puestos de trabajo, con la operación de más de 700 destilerías, instalaciones complementarias, redes de transporte,

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