Los expertos manejan como divisiones climáticas cinco subregiones en el hemisferio Norte: Atlántico, Groenlandia más Norteamérica, Europa más Asia, Si-

beria oriental y Pacífico. Los cambios que afectan a cualquiera de ellas suelen tener suficientes diferencias con las otras como para soportar esta segmentación. En el

Atlántico hay transporte de calor hacia el Norte en invierno; la relación inversa es periódica.

Históricamente podemos considerar dos modalidades de cambio climático: a largo término, y diferencias estaciónales anuales. El clima cambia al cabo de largos períodos y, dentro de un período concreto se caracteriza por un alto nivel de estabilidad con moderadas variaciones estaciónales.

Esta situación la podemos considerar estable hasta que los efectos de la industrialización y de la explotación masiva de los recursos naturales, principalmente de los combustibles fósiles, petróleo, carbón y gas natural, hayan liberado anualmente a la atmósfera más de 20.000 millones de toneladas de dióxido de carbono y de otros gases a los que se ha dado en llamar "gases responsables del efecto invernadero", creando una nueva modalidad climática: un futuro incierto. El equilibrio natural se ha roto.

El cambio climático deja de depender de condiciones naturales y se ve afectado seriamente por la propia acción humana.

Redacción Ambientum

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