Revisión histórica de los cambios climáticos
Hoy, la acción del hombre ha interferido en los procesos naturales que regulan la dinámica climática. Mucho se habla y se escribe sobre el "cambio climático" pero es interesante que repasemos, con una perspectiva histórica, la evolución de estos parámetros.

Después de la última glaciación, hubo en Europa una mejora climática entre el 4.000 y el 2.000 aC., seguido de un nuevo empeoramiento. Los meteorólogos hablan de una nueva mejora del 400 al 1.200 dC., con clima relativamente seco, cálido y sereno, que coincide con la época de las grandes navegaciones de los vikingos y sus colonizaciones de Islandia y Groenlandia. Más tarde, el clima empeora con alternativas de sequía y temporal que producen inundaciones en Inglaterra y Holanda. De 1400 a 1550 se produce cierta recuperación del clima antes de la época fría que caracterizó los siglos XVI e inicios del XIX, cuando los glaciares descienden por los valles alpinos y hubo bajísimas temperaturas en Escandinavia. Veranos templados surgen desde finales del siglo XVIII, seguidos de inviernos templados a mediados del siglo XIX. A finales del siglo XIX empeora un

poco el clima pero, poco a poco llega a ser muy benigno, especialmente durante la primera mitad del siglo pasado, sobre todo entre 1930 y 1940.

La energía solar es más o menos constante, pero la radiación que llega a la superficie terrestre varía según altitud, turbidez atmosférica, humedad, nubosidad, etc.

Estas desigualdades térmicas en distintos puntos de la superficie terrestre es el origen de los vientos. En las bajas latitudes asciende aire caliente, en las cercanías de los polos desciende aire frío, y en latitudes medias domina el movimiento general de los vientos del Oeste afectando a capas de varios kilómetros de altura.

En todas las zonas, el mar fue más frío durante las dos primeras décadas del siglo XX, pero en los años 30, 40 y 50 las temperaturas subieron aproximadamente un grado y esas modificaciones actuaron recurrentemente en el sistema meteorológico. El flujo de la corriente aumentó, aportando mayor cantidad de agua salada del Sur, y las condiciones

anticiclónicas sobre Europa hacen disminuir el caudal fluvial aumentando también la evaporación.

El invierno de 1962 fue muy crudo en Europa, Rusia, Japón y en el centro de los Estados Unidos. Si los sistemas atmosféricos de altas y bajas presiones se mueven por todo el Hemisferio Norte de un modo más o menos definido, ello llevó a una cierta unificación climática que, en algo, diferenció la realidad de décadas anteriores. Nuestra climatología actual tiene mucho que ver con estas últimas situaciones.

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