El
dióxido de carbono está presente en la atmósfera en una proporción
muy pequeña, alrededor de un 0,03 %; pero tiene un papel muy importante
en el balance de radiación del sistema sol-tierra-atmósfera porque
colabora al calentamiento de la tierra en el proceso "efecto invernadero".
Contribuye de una manera decisiva al mantenimiento de la vida al formar
parte del proceso de la fotosíntesis.
Otros componentes son el monóxido de carbono CO, producto de combustiones
incompletas, el metano, gran parte del cual es de origen biológico,
el amoniaco, el ozono y el dióxido de nitrógeno. Además de estos componentes
hay que considerar la presencia de elementos originados por la actividad
humana ó de los seres vivos, partículas, polen, bacterias, polvo,
humos, gases diversos, sales y algunas mas en proporciones mucho más
pequeñas.
También hay partículas de polvo en suspensión: partículas inorgánicas,
pequeños organismos o restos de ellos, NaCl del mar, etc. Muchas veces
estas partículas pueden servir de núcleos de condensación en la formación
de nieblas, smoq ó nebluno. |
En
la atmósfera también nos encontramos con vapor de agua. Este puede
variar desde ser inexistente, en zonas desérticas, hasta un 4 %.
Es el responsable de la formación de las nubes, interviene en muchos
fenómenos meteorológicos y tiene mucha importancia
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en
el intercambio energético entre la atmósfera y la superficie terrestre.
La Tierra es el único planeta que tiene una atmósfera donde el agua
se puede encontrar en sus tres estados: sólido, líquido y gaseoso.
Su importancia en cuanto al desarrollo y mantenimiento de la vida
en el planeta es fundamental.
A gran altura sobre la tierra, el aire contiene una pequeña cantidad
de gas O3. El ozono es oxígeno enriquecido. En su estado natural,
se encuentra libre en las altas capas de la atmósfera, formando
un filtro que nos protege de los rayos ultravioleta, producidos
por el Sol.
Si no hubiera atmósfera, nuestro planeta se enfriaría bruscamente
como ocurre en la Luna, donde la temperatura varía con gran rapidez,
de más de 100°C durante el día lunar, a menos de 100°C bajo cero,
durante la noche.
La atmosfera forma parte esencial de nuestro ecosistema, en equilibrio
con otros fenomenos naturales, como la fotosintesis.
Redacción Ambientum
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