onda. La magnitud de la sensación sonora depende de la intensidad acústica y de la sensibilidad del oído, y va desde el umbral de audibilidad hasta el umbral del dolor, como se ilustra en la tabla de la página anterior. Para expresar intensidades sonoras se emplea una escala cuyas divisiones son potencias de diez y cuya unidad de medida es el decibelio, dbA.

La intensidad se ve afectada por la frecuencia. Un aumento de intensidad acústica da lugar a un aumento del nivel de sensación sonora, pero intensidades acústicas iguales a diferentes frecuencias pueden dar lugar a sensaciones distintas.

Tono es la cualidad del sonido mediante la cual el oído asigna un lugar en la escala musical y que distingue entre graves y agudos. La magnitud física asociada al tono es la frecuencia. Los sonidos percibidos como graves corresponden a frecuencias bajas, y los agudos son debidos a frecuencias altas.

El timbre es la cualidad del sonido que permite distinguir entre diferentes fuentes sonoras, aun cuando posean igual tono e intensidad. Debido a ésta cualidad es posible reconocer a una persona por su

voz, ya que esta tiene un timbre característico en cada individuo.

Estas son las características básicas del sonido. En realidad todo ello está soportado técnicamente por teorías físicas y matemáticas mucho más complejas que posibilitan el análisis de un fenómeno múltiple como es el sonido.

Para completar esta sencilla exposición indicamos que cuando una onda alcanza la superficie de separación de dos medios de distinta naturaleza se producen, en general, dos nuevas ondas, una que retrocede hacia el medio de partida y otra que atraviesa la superficie límite y se propaga en el segundo medio. El primer fenómeno se denomina reflexión y el segundo recibe el nombre de refracción.
En el caso de las ondas sonoras, la reflexión en una pared explica el fenómeno del eco. Si la distancia a la pared es suficiente, es posible oír la propia voz reflejada.

En los espacios cerrados, el sonido se refleja sucesivas veces en las paredes, dando lugar a una prolongación por algunos instantes del sonido original. Este fenómeno se denomina reverberación y empeora las condiciones acústicas de una

sala, puesto que hace que los sonidos anteriores se entremezclen con los posteriores. Su eliminación se logra recubriendo las paredes de materiales, como corcho o moqueta, que absorben las ondas sonoras e impiden la reflexión.

El fenómeno de la refracción supone un cambio en la velocidad de propagación de la onda, cambio asociado al paso de un medio a otro de diferente naturaleza o de diferentes propiedades.

Las ondas también tienen la propiedad de difractarse. Son capaces de traspasar orificios y bordear obstáculos interpuestos en su camino. Esta propiedad característica del comportamiento ondulatorio puede ser explicada como consecuencia del principio de Huygens y del fenómeno de interferencias.

Todas estas nociones nos sirven para entender los principios básicos del sonido y del ruido, teorías que posteriormente están afectadas por las características y subjetividades de cada individuo.



Redacción Ambientum

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