aviones,
tráfico rodado, torres de control funcionamiento de las terminales,
son un gran factor contaminante.
La compañía aérea Iberia en 1.998 firmó el mayor contrato de su historia
para la renovación de su flota, que empezó a hacerse efectiva durante
1.999. Esto ha permitido dar de baja aviones menos eficientes energéticamente
como los B727-200 y DC9-300. Hay que puntualizar que el A320 consume
un 40% de combustible menos que el B727, mientras que los A340 lo
hacen en un 20% menos que los DC10.
Otro de los problemas que genera el transporte aéreo en la atmósfera
es la |
emisión
de gases de "efecto invernadero". Lo más preocupante es que hasta
el día de hoy las negociaciones internacionales para la reducción
de emisiones no se han tenido en cuenta las relacionadas con el
tráfico aéreo, por no existir un acuerdo sobre a quién imputarlas.
Los avances tecnológicos previsibles tampoco permitirán, como se
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prevé,
reducir las emisiones de los aviones debido al enorme ritmo de crecimiento
del tráfico aéreo, ya que cualquier planteamiento serio para la
reducción de las emisiones debe pasar por establecer límites a su
crecimiento y pide a los organismos internacionales actuar con suma
urgencia.
En 1.999 se contabilizaron por primera vez los movimientos de la
flota, operada por la compañía Aviaco. Estos han supuesto un aumento
total de los movimiento de un 40% y una aparente reducción de la
eficiencia energética, al añadirse aviones de pequeño tamaño. Por
su parte las emisiones de hidrocarburos no quemados se mantienen
en el nivel del año anterior, debido principalmente a la retirada
de los aviones B727; las correspondientes a monóxido de carbono
(+24%) y óxidos de nitrógeno (+36%) han aumentado por debajo del
incremento de actividad.
Redacción
Ambientum
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