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de
abastecimiento, económica y segura desde el punto de vista sanitario
y ambiental, son las mayores exigencias sanitarias y ambientales
sobre la calidad de las aguas continentales y marinas, junto a los
requisitos de ubicación y los parámetros de tratamiento, cada vez
más estrictos, impuestos a los vertidos de aguas residuales. Para
que el agua residual pueda ser reutilizada tiene que ser sometida
a un proceso de regeneración, que consiste en devolverle, parcial
o totalmente, el nivel de calidad que tenía antes de ser usada por
primera vez.
Según Mujeriego, la implantación de un proyecto de regeneración
de agua tiene dos requisitos esenciales y complementarios:
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Definir los niveles de calidad adecuados para cada uno de los
posibles usos que piense dar al agua.
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Establecer los procesos de tratamiento y los límites de calidad
de efluente recomendados para cada uno de los usos previstos.
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La
elaboración y aprobación de estos dos aspectos técnicos de la regeneración
de agua constituyen generalmente la faceta más discutida de todo
programa de reutilización, debido a la dificultad de establecer
una relación causal entre la calidad del agua y los posibles efectos
para la salud y el medio ambiente. Una prueba de ello - argumenta
Mujeriego - son la diversidad y heterogeneidad de criterios y normas
establecidas por diversos países y organizaciones internacionales
sobre la reutilización de agua residual. Así, el aprovechamiento
de aguas residuales requiere su transporte
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desde
la planta de regeneración hasta el lugar de utilización, su almacenamiento
o regulación para adecuar el caudal suministrado por la planta a
los caudales consumidos, y la definición de unas normas de utilización
del agua que permitan minimizar los posibles riesgos directos o
indirectos para el medio ambiente, las personas que la utilizan,
la población circundante al lugar de uso y los consumidores de cualquier
producto cultivado con el agua regenerada. Estos tres elementos
técnicos constituyen el núcleo central de un programa de reutilización
planificada de agua residual.
Beneficios de la reutilización planificada
El balance hidráulico de una zona geográfica
se obtiene como diferencia entre el aporte anual de agua, constituido
por las precipitaciones y las aportaciones de ríos, acuíferos y
transvases de otras cuencas, y las pérdidas anuales de agua, o pérdidas
irrecuperables, cuyo destino es la atmósfera o el mar. Cualquier
actuación destinada a conservar agua que consiga reducir esas pérdidas
irrecuperables mejorará la disponibilidad de agua para su aprovechamiento
a lo largo del año. Por este motivo, la regeneración de agua residual
sólo su-
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