La
elaboración y comercialización de este producto debe plantearse desde
un marco más amplio que el tradicional de lucha contra la contaminación,
y con una nueva mentalidad de planificación, concepción y explotación
de los procesos de regeneración.
La
reutilización planificada de agua residual constituye un componente
esencial de los recursos hidráulicos y contribuye al aumento neto
de estos, tanto para usos no potables como para su infiltración y
almacemaniento en acuíferos, según el catedrático de Ingeniería Ambiental
Rafael Mujeriego, de la Escuela de Ingenieros de Caminos de la Universidad
Politécnica de Cataluña. Así lo explicó durante su intervención en
el Congreso sobre Recursos Hídricos, organizado el pasado mes de octubre
por el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas de Madrid.
Mujeriego afirma en su ponencia que la reutilización de aguas residuales
es un componente intrínseco del ciclo natural del agua, de forma que
mediante el vertido de estos efluentes a los cursos de aguas,
especial- |
mente los fluviales, y su dilución en el caudal
circulante, se reutilizan normalmente aguas abajo para aprovechamientos
urbanos, agrícolas e industriales. La reutilización planificada
o directa de agua residual a gran escala tiene un origen más reciente,
y supone el aprovechamiento directo de efluentes, con un mayor o
menor grado de regeneración, mediante su transporte hasta el punto
de utilización a través de un conducto específico, sin que para
ello sea necesario la existencia de un vertido a un río o curso
de natural de agua.
La utilización planificada de agua residual, especialmente en países
con recursos hidráulicos insuficientes tiene su origen en la creciente
necesidad de ampliar los abastecimientos de agua, en especial para
usos de consumo no humano, y al mismo tiempo paliar el grave problema
de contaminación que suponen los vertidos a los ríos y mares. «La
reutilización planificada es un componente más de ese puzzle del
agua que hay que conjugar, sobre todo en las zonas costeras», señaló
Mujeriego tras su
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conferencia,
quien añadió que el uso incidental de estas aguas, es decir captándolas
aguas abajo de donde son vertidas, ya se hace en algunos cursos
fluviales, como por ejemplo en El Ebro.
Pero el incremento registrado para las dotaciones de agua de abastecimiento,
junto al aumento de la población experimentado en numerosas zonas
urbanas, han hecho que las fuentes de suministros tradicionales
sean insuficientes para atender las demandas actuales, a lo que
se une la cada vez mayor distancia entre éstas y los nucleos urbanos.
Este factor, unido a las limitaciones ambientales para construir
nuevos embalses y las sequías periódicas que sufren gran parte del
sureste de la geoagrafía española, han llevado a numerosas poblaciones
a plantearse la utilización de aguas residuales tratadas, como una
fuente adicional de agua para aprovechamientos que no requieran
una calidad de agua potable, explica Mujeriego. Otros de los factores
que han contribuido a la expansión del uso del agua planificada
como fuente alternativa
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