Prestige
 
 
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El pasado 19 de noviembre el Prestige, un petrolero procedente de San Petesburgo que transportaba una carga de 77.000 toneladas de fuel ruso, se partió en dos en las costas gallegas. Se trataba de un barco con armador griego, sociedad en Liberia y bandera de Bahamas. Con tripulación asiática, el buque había sido verificado positivamente en las oficinas marítimas de América del Norte y de Francia.

 
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La catástrofe empezó casi una semana antes de que el último pedazo del barco acabase hundido en el mar. El trece de noviembre el Prestige avisó a Salvamento Marítimo porque estaba en peligro de hundirse a 28 millas al oeste del cabo de Finisterre. El petrolero tenía una vía de agua y se encontraba en medio de un fuerte temporal, por lo que se iniciaron las medidas de rescate y los tripulantes fueron trasladados a Vigo y A Coruña. Los marineros aseguraron que el buque "chocó con algún objeto que abrió una vía de agua en el casco". Cuando el barco quedó a la deriva ya se observaba una gran mancha de combustible a su alrededor pero el mensaje

gubernamental parecía tranquilizador y culpaba a Gibraltar por la falta de inspección del petrolero. Como parecía imposible mantenerlo a flote la decisión del Gobierno fue la de trasladarlo mar adentro para reducir los daños ecológicos y, de este modo, se situó el buque en aguas de competencia portuguesa. Más tarde se debatió sobre si el Ejecutivo acertó al dirigir el buque hacia alta mar en lugar de acercarlo a un puerto y trasvasar allí el petróleo de sus bodegas. Alejar el barco de la costa hizo pensar que los vientos y las corrientes podían llevar los vertidos hacia el interior del océano y no hacia tierra y que si se hundía, como ocurrió, gran parte del combustible quedaría almacenado en sus tanques. Pero, el hundimiento del petrolero, hecho al que el propio presidente de la Xunta, Manuel Fraga, restó importancia, se ha convertido en una gran tragedia, tanto ecológica como económica.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, prefirió no aparecer por Galicia hasta pasado un mes de que el Prestige se hundiera y, durante su visita afirmó que no bajaba a las playas porque "no quería molestar a los que limpiaban". Antes de acudir a la costa gallega, el presidente apareció en la televisión pública donde, utilizando un tono de humildad, asumió que el Gobierno pudo "cometer equivocaciones" y "llegar tarde". También prometió, "no escatimar recursos". El Gobierno y la Xunta aprobaron destinar una serie de ayudas a más de 4.500 personas del sector pesquero gallego. Estas prestaciones en principio se esperaba que superasen sólo los cinco millones. Más tarde, el Gobierno decidió ampliar las ayudas a las personas afectadas de las Comunidades Autónomas de Asturias, Cantabria y el País Vasco. Aznar, durante su visita al litoral gallego, indicó que se destinarán 265 millones de euros de los fondos comunitarios (FEDER).

Fraga visitó la zona afectada por los vertidos ocho días después de que se iniciara el desastre y aseguró que la situación estaba bajo control. Con tono irónico, se refirió a su baño en Palomares y dijo que en esta ocasión no se metía en el mar por miedo a constiparse. También anunció que la Xunta había reservado 60 millones de euros de los presupuestos de 2003 para aminorar los daños causados por el Prestige. Asimismo, durante la primera semana de diciembre, El rey Don Juan Carlos se acercó a las playas inundadas de fuel para hacer un llamamiento: "Todos tenemos que ayudar -afirmó durante su visita- y vosotros -sugirió, refiriéndose a los periodistas- no hagáis fotos demagógicas".

Antes de hundirse, el buque fue vertiendo petróleo en las playas a medida que se abrían grietas y algunos pescadores, como los percebeiros, ya temían las consecuencias.

 
Según el portavoz del Bloque Nacionalista Galego (BNG) en el Congreso, Francisco Rodríguez, se calculan 126.000 afectados, sólo en el sector pesquero. Son cifras que, en el conjunto de las actividades económicas de Galicia, sobrepasan el 10% del PIB de esta comunidad. La pesca es el segundo sector exportador de Galicia y, según el portavoz de BNG, podemos hablar de 18.000 afectados. Además, según las primeras estimaciones realizadas por técnicos de diversas instituciones universitarias gallegas, la repercusión económica de la catástrofe, en el primer año, superará los 2.000 millones de euros. Pero el sector de la pesca no es el único afectado por la crisis del Prestige. Otros ámbitos económicos, como el turismo, el sector conservero o la construcción, sufrirán también las repercusiones del hundimiento del petrolero.
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El Prestige terminó hecho pedazos en el fondo del Atlántico, a 133 millas del cabo de Finisterre y, aunque las cifras oficiales no fueron precisas, se deduce que el petrolero se hundió con 60.000 toneladas de fuel, de las 77.000 que transportaba en un principio. El submarino francés Nautile, batíscafo que el gobierno de nuestro país alquiló a las autoridades de París, tras sumergirse varias veces donde se hundió el Prestige, confirmó que el barco no perdía petróleo. Se pensó que las altas presiones que soportaba y la baja temperatura podrían haber logrado que el fuel se solidificase pero, poco después, se comprobó que existían grietas en la popa del petrolero por las que se podían liberar las 50.000 toneladas de combustible que todavía permanecían en los tanques del Prestige. Mariano Rajoy, coordinador del Gobierno para hacer frente a la crisis, admitió en el Congreso que de la proa del buque salían "cuatro hilillos como de plastilina". Estos hilillos de fuel se han transformado en un flujo que, diariamente, desprendía 125 toneladas de combustible. Rajoy comunicó que el petrolero hundido tiene 14 grietas en su casco que dejan escapar esa cantidad de chapapote. El comité científico del Gobierno estimó que, a la temperatura en la que se encuentraba el Prestige, el combustible podría estar saliendo a la superficie hasta el año 2006. El Gobierno acabó adjudicando al instituto francés Ifremer, propietario del submarino, la labor de sellar las grietas del buque. Por el momento, más de la mitad se han obturado con éxito. El presupuesto de este trabajo, que se espera esté acabado para finales de enero, asciende a 1,2 millones de euros. De todos modos, el barco sigue perdiendo unas ochenta toneladas de fuel al día.

Prestige
La marea negra hace tiempo que dejó de ser un problema exclusivo de Galicia. Al poco tiempo de producirse el hundimiento ya se detectó una mancha de fuel a 40 millas de Tapia de Casariego (Asturias) y instituciones públicas junto a organizaciones ecologistas extremaron la vigilancia en el litoral asturiano. El fuel se extiende ya por todo el mar Cantábrico, ha penetrado en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas (Vigo), se han detectado manchas en las costas portuguesas y francesas.

El fuel se extiende ya por más del 41% de todo el litoral español. De las 1.064 playas que existen en Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, más de 400 se encuentran afectadas en mayor o menor medida por el vertido del Prestige. El Ministerio de Medio Ambiente ofrece una página web en la que informa, a diario, del estado de las playas afectadas. Dos meses después de la tragedia, el combustible sigue llegando a la Costa de la Muerte y existen opiniones para todos los gustos, las que afirman que se trata de restos acumulados en las rocas y las que aseguran que son regueros que proceden de la zona del hundimiento.

Miles de voluntarios se desplazaron a la zona para recoger fuel, junto a los pescadores, con sus propios medios. Las quejas de estos colectivos, a los que se unieron las de los alcaldes de la zona, han sido constantes debido a la falta de medios. Por el contrario, Mariano Rajoy ha insistido en varias ocasiones en que los medios eran suficientes. Esta versión del Gobierno ha sido muy cuestionada ya que, tres semanas después del naufragio, las autoridades no tenían ningún plan para proteger la zona más rica en marisco de nuestro país. Durante dos meses, cientos de embarcaciones han intentado recoger con palas, cubos y remos el petróleo que había penetrado en las rías de Arousa. A pesar de que los primeros vertidos habían llegado a unos kilómetros de la ría unos diez días antes, aún no se habían instalado barreras flotantes suficientes para detener la marea negra ni se habían colocado contenedores para el fuel. Además, los voluntarios se quejaban de no poder salir al mar ya que no tenían el material necesario. "Es la hora del Estado, de que tome de una vez por todas el relevo", declararon algunos de los casi diez mil voluntarios que regresaban a sus ciudades después de luchar contra la marea negra durante el puente de la Constitución. Jóvenes llegados desde todos los puntos de España ayudaron a los marineros a recoger de las costas más de 100.000 toneladas de fuel y comprobaron como cada día, nuevas manchas arruinaban el trabajo realizado durante la jornada anterior. También existen asociaciones que colaboran para disminuir los efectos del Prestige, como ADEGA (Asociación ecologista de Galicia), FEG (Federación ecologista Gallega), Ayuda para la Limpieza de Playas, Voluntarios para la Recuparación de las Aves, ADENA... Por su parte, la plataforma Nunca Máis ha aportado medios materiales y también ofrece una cuenta bancaria para quien quiera colaborar económicamente.

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Las costas europeas se han visto inundadas por una marea negra cada año, a diferencia de EEUU donde después del desastre del Exxon Valdez se endurecieron las condiciones de seguridad para los buques que se acercan a sus costas. Tras el hundimiento del Erika, en diciembre de 1999, el Consejo de Ministros de Transportes de la Unión Europea adoptó algunas medidas como la exigencia del doble casco, la homologación de las sociedades que otorgan los certificados de seguridad y el reforzamiento de la inspección portuaria.

A este primer paquete de medidas siguió el Erika 2, que prevé cifrar en 1.000 millones de euros la responsabilidad civil por vertidos de combustible.

Las normativas Erika 1 y Erika 2 están aprobadas y a la espera de entrar en vigor en junio de 2003 y febrero de 2004. La marea negra del Prestige ha llevado a la UE a anunciar que adelantará su aplicación a febrero de 2004. Que accidentes como el del Prestige no vuelvan a suceder depende de las decisiones que se adoptaron en el Consejo Europeo de Copenhague, el pasado 12 de diciembre. España, Francia y la Comisión proponen, entre otras medidas, adelantar los plazos para eliminar los petroleros monocasco y restringir el tráfico marítimo. Aznar expuso en el Congreso de los Diputados los resultados alcanzados en Copenhague. El presidente explicó que el Consejo se comprometió a tomar medidas de carácter económico para ayudar a los afectados por la catástrofe del Prestige y que, para ello, movilizará todos los instrumentos financieros existentes en la Unión Europea. Aznar señaló también que él "personalmente" intentó que sus socios europeos viesen la necesidad de evitar "para siempre" sucesos como el del buque hundido en las costas gallegas. Además aseguró que el Fondo de Cohesión, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, el Instrumento Financiero de Orientación Pesquera (IFOP). para la pesca y el Fondo de Solidaridad se esforzarán por reducir los efectos del Prestige. De los casi 300 millones que el Gobierno quiere destinar a la catástrofe del Prestige, 100 se dirigirán a las labores de limpieza y de regeneración costera, según afirmó Aznar durante su visita al litoral gallego. El presidente añadió que los afectados percibirán las ayudas "tanto tiempo como sea necesario" y que 17 millones se emplearán en dinamizar el turismo de Galicia.

En Santiago de Compostela, el pasado uno de diciembre, más de 100.000 personas protestaron por la catástrofe en la que fue la mayor manifestación celebrada en la comunidad. Los manifestantes pidieron la dimisión del presidente del Gobierno, José Maria Aznar, y la del de la Xunta, Manuel Fraga, por la falta de gestión frente a la crisis. Por su parte, Fraga aseguró en una entrevista publicada en La Vanguardia que nunca ha pensado en dimitir y que en esta crisis no existe censura ciudadana sino "una organización radical que intenta sacar partido". Mientras, negando la realidad, el mensaje del Gobierno intenta serenar a los ciudadanos: "No pasa nada...", "No es una marea...", "Estas manchas no llegarán a la costa...", "Han llegado a las Rías Altas, pero seguro que no llegarán a las Rías Bajas...", "Han llegado a las Rías Bajas pero las barreras están preparadas...", "No sale fuel de los tanques...", "Salen sólo unos hilillos...".