
El barrido manual individual con motocarro
agiliza los desplazamientos y evita
tiempos improductivos.
Para estructurar el barrido manual como servicio básico y rutinario de limpieza, es preciso determinar qué modalidad de este tratamiento se aplicará a cada conjunto de calles. Las calles se suelen agrupar por sectores teniendo en cuenta su proximidad; cada uno de los sectores resultantes se asignara a un determinado equipo. Los distintos tipos del servicio de barrido manual que pueden formarse, atendiendo al número de operarios que lo forman y a los medios materiales de que disponen, son:
Se destinarán equipos de un operario con carrito para el barrido de zonas urbanas con aceras de una anchura máxima de 1,5 metros pavimentadas con losetas y con calzadas asimismo pavimentadas, cuyo nivel de ensuciamiento sea medio: papeles, envoltorios, colillas, polvo; sin cantidades importantes de hoja y con contenedores para la recogida de residuos sólidos urbanos donde se puedan ir depositando los residuos recogidos en el barrido. Si las circunstancias son las mismas pero no se dispone de contenedores, debe estructurarse el servicio con equipos de un operario que lleven vehículo donde acumular los residuos de la jornada.
Se deben programar equipos de barrido mayores dotados de vehículos adecuados en los casos que lo requieran, como pueden ser aceras con anchuras superiores, aumento de los niveles de suciedad, residuos de mayor volumen, cuando las calles tengan deficiencias en el pavimento y haya que retirar normalmente cantidades importantes de tierra, etc.
La sistemática operativa básica de este tratamiento consiste en que uno o más operarios van barriendo el área con la técnica explicada anteriormente, pero avanzando cada uno por una zona, uno por el bordillo, uno o dos por las aceras etc., mientras el tercer operario va recogiendo los montones de residuos viarios y cargándolos en el camión brigada. Para facilitar la labor del operario que retiran los residuos, es conveniente dotarlo de un carrito de barrido con aro portabolsas. Una figura controvertida en este tipo de equipos viene siendo el conductor, pues el trabajo de este operario consiste en trasladar el vehículo hasta el sector, esperar a que el resto de operarios vayan avanzando en su tajo, cambiar de vez en cuando el vehículo de posición y, por último, conducirlo hasta el punto de vertido, sin llegar a intervenir en las operaciones de barrido o de carga. Dicha situación, a parada en la legislación laboral, se contempla como injusta e improductiva.