Las nubes son masa de agua o hielo cuyas partículas tienen un tamaño que varía entre las 20 y las 50 micras (mm). Estas partículas aparecen por agregación a un núcleo preexistente, que suele ser una partícula de polvo de 0.1 a 1 mm de tamaño. El agua dentro de la nube puede estar en estado líquido por debajo de 0ºC, conociéndose este estado como agua subenfriada. Desde los -12ºC hasta -30ºC, las partículas de la nube se encuentran formadas por una mezcla de agua subenfriada de hielo. Por debajo de -40ºC, las partículas están formadas exclusivamente por cristales de hielo.
Se pueden clasificar por diferentes sistemas. Según su forma, las nubes se clasifican en dos grandes grupos: estratiformes, o en forma de estratos, y cumuliformes, o en forma de cúmulos. Las estratiformes son blanquecinas y ocupan grandes extensiones. Las cumuliformes se caracterizan por presentar formas globosas.
Otra clasificación las reúne atendiendo a la altura en la que se encuentran. Aquí se agrupan en cuatro grupos: nubes altas, medias, bajas y cumuliformes.

Las nieblas son nubes que entran en contacto con la superficie del mar o de la tierra. Pueden ser de dos tipos: de irradiación y de advención. Las de irradiación se forman por las noches, cuando la temperatura del aire en contacto con el suelo baja de manera rápida. El aire, al enfriarse, va aumentando su humedad relativa hasta que llega al punto de rocío, condensándose. Éstas se encuentran asociadas a fenómenos de inversión térmica. Las nieblas de advención aparecen cuando una capa de aire cálido se mueve por encima de otra más fría o sobre una
superficie helada. La masa cálida
cede calor a la fría y el vapor de agua que contiene se condensa, dando lugar a la niebla.