El agua cubre las tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, distribuida entre los océanos, la atmósfera, los casquetes polares y las aguas continentales. El agua tiene un papel fundamental como motor de la actividad biológica en nuestro planeta. Así lo demuestra el hecho de que la vida se haya iniciado en su seno.A medida que las diferentes formas de vida evolucionaban, se hicieron más complejas y especializadas.
Gran parte de las especies zoológicas abandonaron el agua para pasar a vivir en la tierra, incorporando el agua como una parte de su propio organismo.El agua sirve para disolver las sales minerales necesarias para los seres vivos, a la vez que mantiene en disolución las sustancias orgánicas de las células, haciendo posible, así, que se produzcan las reacciones vitales para el desarrollo de la vida.
Se encarga de mantener la temperatura del cuerpo humano haciéndola bajar mediante la transpiración de la piel, el sudor, para compensar una elevada temperatura exterior o el calor excedente producido por nuestro organismo. Nuestro cuerpo utiliza el agua como medio de transporte y de almacenamiento de sustancias nutritivas, o bien como vía de evacuación de los elementos a eliminar.-Con el objetivo de mantener el nivel de agua adecuado, una persona ha de reincorporar a su organismo unos dos litros de agua diarios, que se pierden a través de la orina, la respiración, la transpiración, el sudor y las materias fecales.En resumen, el agua no es sólo el soporte de vida más importante que conocemos sino que es un elemento básico para su supervivencia y desarrollo.
La Tierra y la atmósfera que la envuelve contienen grandes cantidades de agua. Alrededor de un 7% de la masa de la Tierra es agua, de la cual un 97% es agua salada y una gran parte del 3% restante está en forma de hielo. Sólo un 0,7% del agua de la Tierra es dulce, en forma de lagos, ríos, acuíferos y vapor.
Las aguas superficiales son un componente esencial del ciclo del agua en la troposfera. Éstas constituyen un medio en que los recursos naturales experimentan los procesos físicos, químicos y biológicos que rigen su evolución física.
El agua en la biosfera transporta materia y energía, ofrece soporte al desarrollo de la vida, es un componente esencial y mayoritario de la materia viva y forma parte de la materia inerte en proporciones variables. Mediante el transporte de sustancias disueltas y el arrastre de materiales, el agua participa en los procesos geológicos y en la circulación corporal de nutrientes y residuos.
A través del transporte de energía el agua también contribuye a la regulación térmica planetaria y regional manifestada por la variación de las estaciones. Su capacidad de transporte y arrastre le confiere un papel determinante en el estado y la evolución de los ecosistemas terrestres y acuáticos, muy especialmente en el caso de las aguas superficiales, a causa de los notables caudales que registran normalmente.
Desde el punto de vista cuantitativo, las aguas superficiales son un componente del llamado ciclo hidrológico. Éste se desarrolla en tres etapas en las cuales el agua del mar pasa a la atmósfera por evaporación, donde se condensa y posteriormente se precipita sobre la superficie de la tierra. Desde ésta, mediante escorrentía, superficial o subterránea, llegará al mar para volver a ser evaporada reiniciando, de esta manera, el ciclo.
Las tres fases claves en el ciclo hidrológico son:
A causa de su elevado calor específico, el agua absorbe y cede el calor más lentamente que la tierra. Se puede observar que de noche, en la playa, la arena está fría mientras que el agua mantiene el calor absorbido durante el día. Esa es la causa de que las zonas costeras tengan un clima más suave, mientras que las del interior poseen unas temperaturas más extremadas, entre la noche y el día o entre las estaciones del año. Las grandes masas de agua, mares y océanos, actúan como termostatos gigantescos que regulan las temperaturas del planeta.
Los fenómenos atmosféricos y la rotación del planeta hacen que las corrientes marinas del hemisferio norte giren en el sentido de las agujas del reloj, mientras que en el hemisferio sur lo hacen a la inversa. Hay corrientes que tienen su origen en zonas cálidas donde absorben gran cantidad de calor y que al llegar a áreas más frías hacen que el clima sea más suave. Las corrientes de agua helada también ocasionan cambios en el clima haciendo que los inviernos sean más fríos. Ésta es la causa por la que poblaciones costeras de una misma latitud tienen temperaturas tan diferentes.
Nota: AMBIENTUM desarrollará estos temas con detalle en próximos meses