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Los
procesos de fermentación aerobia que la materia orgánica contenida
en los RSU sigue para su descomposición son reacciones de
tipo bioquímico que se desarrollan de forma estable en un
medio vivo, variable y modificable según las condiciones internas
y externas. Intervienen en estas reacciones diversos factores
sobre los que se puede actuar externamente para optimizar
las condiciones de la fermentación y, por tanto, de la calidad
del producto final. Además de la naturaleza del producto a
fermentar, materia orgánica contenida en los RSU, lodos de
depuradora, estiércol animal o cualquier otro producto orgánico,
que determinara básicamente las condiciones de la fermentación
y, que en muchos casos no es posible alterar con mezclas,
aditivos, etc., existen otros factores como son la temperatura,
humedad, granulometría y homogeneidad de la masa fermentable
sobre los que es fácil actuar para optimizar el resultado
final.
Existen dos grandes sistemas de fermentación aerobia; fermentación
acelerada en túneles o áreas cerradas, y fermentación natural,
al aire libre. En cualquier caso, para homogeneizar el tamaño
de la masa a fermentar, el paso previo a la fermentación de
la materia orgánica contenida en los RSU es la preparación
de la basura bruta que llega a las instalaciones, ya sea a
base de cribados, trituraciones o combinaciones de ambas,
de tal modo que se logre retirar la fracción no fermentable:
inertes, voluminosos, etc., contenida en
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los residuos. Esta fracción posteriormente será sometida a
un sistema de reciclado del que no trataremos en esta ocasión.
La fracción fina obtenida es conducida hacia la zona de fermentación,
ya sea nave cerrada o parque abierto donde se mantiene la
materia orgánica en pilas o montones.
Fermentación natural.
El diseño de la zona destinada a fermentación, además de por
el volumen de material previsto a tratar, debe estar acorde
con las condiciones meteorológicas de la zona.
En zonas frías y húmedas es conveniente realizarlo bajo techo,
en naves cerradas o, en todo caso, abiertas por los laterales,
de tal modo que el agua de lluvia no atraviese directamente
la masa de materia orgánica fermentando, ya que esto puede ocasionar,
en zonas muy pluviosas, graves problemas de generación de lixiviados.
Independientemente de la solución adoptada, debe existir un
sistema de recogida, evacuación y tratamiento del lixiviado
obtenido de las pilas en fermentación.
Los montones deben ser también de forma acorde al clima y a
las posibilidades de las áreas de fermentación. La manera más
habitual de realizar la fermentación es en pilas; montones continuos
muy alargados, de sección triangular, cuyas dimensiones varían,
con una anchura en la base de 4 |
a
5 metros, una altura media de 3 metros y una longitud que puede
exceder los 100 metros. La fermentación en pilas es preferible
en regiones lluviosas, ya que cuando la temperatura de la masa
sube, se forma en la superficie del montón una capa de micelos
de champiñones, hidrófoba blanca, de grosor variable que actúa
de tejado para el resto del montón.
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Manipulación del compost.
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En zonas frías, para mantener la temperatura del interior de
la masa se tiende a formar un único montón de 3 metros de altura
aproximadamente, de anchura y longitud variable. Cabe citar
el inconveniente de que para grandes dimensiones del montón,
existe el peligro de provocar condiciones de anaerobiosis por
ausencia de oxígeno.
La base de la fermentación aerobia es la descomposición de la
materia orgánica en presencia de oxígeno. Para asegurar la correcta
ventilación de todo el montón de materia orgánica donde las
bacterias aerobias estén bien oxigenadas y que no |