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Los
diversos métodos de prerrecogida de residuos comentados no
presentan excesivos problemas de impacto ambiental, exceptuando
el impacto visual que originan los que se basan en contenedores
permanentes en la vía pública. Los inconvenientes surgen realmente
cuando a los planteamientos teóricos se suman la práctica
y la realidad de la operativa diaria que, en ocasiones, da
lugar a:
Ocasionados vertidos a granel.
Mal
uso de los contenedores, tapas abiertas, etc.
Cambios
de posición de los recipientes.
Residuos
fuera de los contenedores.
Recogida
retrasada de cubos individuales.
Uso
del contenedor antes del horario autorizado.
Posibilidad
de rebusca.
 
El uso de la vía pública para la recogida de residuos implica
un impacto ambiental negativo.
Todas
estas acciones provocan las siguientes situaciones:
Olores desagradables e innecesarios.
Suciedad
en la vía pública.
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Ocupación
de la vía pública por vertidos al pie de los contenedores
o por cubos no retirados.
Contenedores
incorrectamente ubicados en la vía pública.
En
general, los impactos ambientales de la prerrecogida de los
residuos son leves y deben corregirse exclusivamente aumentando
la exigencia de respeto a las normas dictadas.

La rebusca de materiales recuperables en los contenedores
origina parte de los problemas indicados, pero también los
causan la constante presencia de los recipientes en la vía
pública y la dispersión de elementos ligeros, que contribuyen
a la sensación de suciedad en las calles y zonas próximas.
Este efecto negativo aumenta si las tapas de los cubos y contenedores
permanecen abiertas. La emisión de olores es también un problema
habitual, y su origen está siempre en los residuos de olor
desagradable vertidos a granel o insuficientemente embalados.
Entre los principales causantes, cabe mencionar a pescaderías,
carnicerías, restaurantes y bares. El uso de bolsas cerradas,
unido al cierre continuo de las tapas de los contenedores,
minimiza el problema, al que también contribuye el depósito
de estos residuos horas antes de lo autorizado, sobre todo
en las áreas geográficas cálidas durante los meses de verano.
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El
robo de subproductos seleccionados limita enormemente
la creación de programas de recogida y genera problemas
de ensuciamiento.
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Otro problema medioambiental, aunque escaso y en descenso,
es el vertido controlado fuera de los recipientes previstos,
de restos de comida y residuos orgánicos, lo que favorece
la aparición de vectores sanitarios negativos como ratas e
insectos. La solución consiste de nuevo en utilizar adecuadamente
los sistemas establecidos. Este fenómeno sólo suele presentarse
en áreas marginales.
De la misma manera, otro factor a contemplar en el análisis
de posibles inconvenientes es el abandono en la vía pública
de objetos voluminosos, como frigoríficos, lavadoras, maderas,
muebles,
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