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contenedores diferenciados para las diversas fracciones reciclables
como el cartón, los plásticos y el vidrio, e incluso prever
elementos para reducir su volumen.
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Los
residuos de los mercados tienen una alta composición
en mateia órganica.
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Residuos viarios. La limpieza viaria recoge los residuos que
se generan y depositan en la vía pública, los cuales merecen
una consideración especial a la hora de abordar una gestión
integral de los residuos sólidos urbanos. Su cantidad y naturaleza
es muy variable según el comportamiento de los ciudadanos
pero, esencialmente, están constituidos por restos de embalajes
ligeros, papel, vidrio y plástico, por las procedentes de
obras realizadas en la vía pública y la sedimentación de las
partículas suspendidas en la atmósfera. En estas fracciones
están presentes, aunque en cantidades mínimas, metales pesados
que tienen efectos medioambientales negativos, derivados del
benceno y
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sustancias
alquitranadas procedentes de la combustión incompleta de los
carburantes de automoción, insecticidas, etc., que deben tenerse
muy en cuenta al estructurar los servicios para la gestión
integral de los residuos urbanos.
- Residuos comerciales. Los residuos producidos por el pequeño
comercio se integran normalmente dentro de las zonas residenciales
donde están ubicados. No obstante, cuando el número de locales
es elevado es conveniente considerar aparte los residuos debido
a lo específico de su composición. La mayor parte de los residuos
procedentes de dichos establecimientos tienen su origen en
los materiales utilizados para el envase y el embalaje de
los productos que comercializan: cartón, papel, madera, vidrio
y plástico. Según el informe de la Secretaría de Estado para
el Medio Ambiente de 1990, el 73% del papel y el cartón que
se recoge en las ciudades procede del sector comercial.
- Residuos industriales. Los grandes complejos de producción
están normalmente fuera de los núcleos urbanos, pero la pequeña
y mediana industria suele ubicarse en áreas específicas de
las ciudades e incluso dentro de ellas. Los residuos sólidos
que origina la actividad industrial pueden desglosarse en:
Inertes, asimilables a urbanos, tóxicos y peligrosos. Los
residuos inertes: madera, chatarra, cenizas, papel, vidrio,
rechazos de la producción, etc., varían mucho en función de
la fabricación concreta. Los residuos asimilables a urbanos
suelen significar pequeñas cantidades que pueden
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integrarse
perfectamente en la gestión del resto de los que se producen
en la ciudad.
- Residuos sanitarios. Suponen una cantidad muy pequeña dentro
del volumen general que se produce en una ciudad, pero requieren
una gestión diferenciada debido a sus características potencialmente
contaminantes y al riesgo que pueden representar para los
trabajadores y pacientes de los centros sanitarios, así como
para el medio ambiente y la salud pública en general. Dada
la diversidad de residuos que se producen en un centro sanitario,
su gestión requiere una catalogación previa que permita el
tratamiento correcto según las características de cada fracción.
En una clasificación práctica, pueden establecerse cinco grupos
diferenciados: Residuos asimilables, residuos clínicos sin
peligrosidad específica, residuos clínicos contaminados biológicamente,
residuos clínicos contaminados químicamente y residuos especiales.
Los dos primeros grupos pueden integrarse en los residuos
urbanos y contabilizan la mayor parte de los producidos por
los centros de salud. Los demás grupos, de acuerdo con la
normativa reciente de la Unión Europea, han de considerarse
como peligrosos y deben tratarse con precauciones especiales.
En el quinto grupo se incluyen los residuos que precisan un
tratamiento específico marcado por la ley debido a su naturaleza
y, en concreto, se trata de los residuos radiactivos y los
procedentes de restos humanos.
La gran diversidad de residuos que se producen en las ciudades
requiere
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