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A
pesar de las mejoras en el campo del diseño de vehículos,
gestión del tránsito y comportamiento de los conductores,
el crecimiento anual del número de automóviles presentes en
las ciudades representa un grave obstáculo para que se pueda
parar el aumento en el consumo de productos petrolíferos para
el transporte. Eso, juntamente con el consiguiente deterioro
de la calidad ambiental en las grandes ciudades, ha hecho
renacer el interés por la búsqueda de fuentes de energía alternativa
a los combustibles convencionales.
Existe
un amplio abanico de alternativas al uso de las gasolinas
y del gasóleo: los gases licuados del petróleo, el gas natural
comprimido, la electricidad y los combustibles de origen vegetal
se encuentran entre las opciones más viables a corto plazo.
Estos últimos, llamados también biocarburantes, son uno de
los combustibles alternativos que disfrutan de unas ventajas
más claras y que a su vez, presentan un potencial de uso más
alto: la Comisión Europea prevé que en el año 2005 se pueda
cubrir con ellos el 2,5% de la demanda de energía de los vehículos
europeos.
Los biocarburantes se obtienen a partir de productos agrícolas
y tienen un poder calorífico parecido al de los combustibles
fósiles, cosa que permite su utilización en motores sin tener
que efectuar modificaciones importantes. Además, no
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Nuevas
tecnologias en automoción.
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contienen
azufre y, por lo tanto, no forman anhídrido sulfuroso, causante
de la lluvia ácida, ni incrementan CO2 emitida
en la atmósfera.
Los biocarburantes son todos aquellos combustibles líquidos
destilados a partir de productos agrícolas. En la actualidad
hay dos clases de biocarburantes: los alcoholes y sus derivados,
y los aceites obtenidos a partir de los cultivos de semillas
oleaginosas, como la colza, la soja y el girasol. Estos últimos
pueden ser utilizados mediante un proceso químico para obtener
éster metílico o etílico.
Los productos susceptibles de ser utilizados para la obtención
del aceite son
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la soja, el girasol y la colza, principalmente. El aceite
se extrae de las semillas de estos cultivos mediante un proceso
de separación por métodos mecánicos o químicos, seguida
de un proceso de filtraje. Los aceites obtenidos de esta manera
presentan propiedades físico-químicas bastante similares,
con independencia de la especie agrícola de que se trate.
Cuando estos productos se someten a un proceso químico, se
orientan a la obtención de éster metílico Por su parte, el
éster etílico presenta el inconveniente de que tiene un proceso
de purificación más difícil de realizar ya que se obtiene
a través de un proceso de esterificación que transforma el
aceite depurado. La reacción se hace entre el aceite y el
metanol, y se obtiene glicerina como derivado.
Como
resultado del proceso de esterificación del aceite vegetal,
se obtiene un éster puro con propiedades como combustible
muy parecidas a las del gasoil, que es el equivalente fósil
de los aceites vegetales.
Según
estos parámetros, el éster metílico presenta ciertas ventajas
de uso en relación con el aceite de colza, principalmente
en aspectos como la viscosidad y la autoinflamabilidad. Por
una parte, el número de cetanos de aceite resulta demasiado
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