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combustión,
tanto en lo que se refiere al nivel térmico en el que se desarrolla
como al porcentaje de aire.
La incineración de residuos urbanos puede provocar la emisión
de sustancias altamente contaminantes. La presencia de plásticos
y de compuestos con cloro en los residuos da lugar a la formación
de algunas muy tóxicas, donde destacan las dioxinas, furanos
y el ácido clorhídrico.
La combustión de madera origina emisiones de una gran variedad
de compuestos orgánicos, entre los que se incluyen sustancias
catalogadas de cancerígenas, como el benzopireno e hidrocarburos
aromáticos policíclicos. En el caso de estos últimos, el problema
que existe es que, una vez en el exterior y en contacto con
el suelo, se transforman en sustancias que contienen nitrógeno
y oxígeno, y que presentan mayor poder cancerígeno que las
iniciales. Además, la localización de los hidrocarburos de
origen es difícil una vez en el exterior. En contacto con
el suelo se transforman en sustancias que contienen nitrógeno
y oxígeno, y que presentan mayor poder cancerígeno que las
iniciales. Además, la localización de los hidrocarburos de
origen es difícil una vez que son emitidos a la atmósfera,
pudiendo encontrarse en el agua, en la tierra o en las plantas.
La formación de estos hidrocarburos se debe a la combustión
incompleta de las materias orgánicas, teniendo que señalar
que no sólo están asociadas a la biomasa, sino que también
se producen en grandes cantidades en la combustión incompleta
del carbón y de los derivados del petróleo, como la gasolina.
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En la combustión de la biomasa, se obtienen cenizas como productos
sólidos. La retención, extracción y tratamiento de estas sustancias
puede contaminar el agua y el suelo debido a la presencia
de sustancias tóxicas entre los compuestos que constituyen
las cenizas, como son el plomo o el cadmio, siendo necesario
un control exhaustivo en las diferentes etapas que constituyen
el tratamiento de éstas.
También se obtienen residuos sólidos en la gestión anaerobia,
pero en este caso los residuos no son contaminantes, sino
que, por el contrario, se usan como fertilizantes orgánicos.
Los afluentes son sólidos en suspensión y con compuestos metálicos,
que se tienen que evacuar fuera de las instalaciones que trabajan
con biomasa, son los que pueden ocasionar la contaminación
del agua, siendo necesario su control y tratamiento. Hay una
gran cantidad de afluentes líquidos como una alta concentración
en nutrientes que se utilizan como fertilizantes, o como materia
prima en la industria química, pero hay que tener en cuenta
que aquellas cantidades que no puedan ser usadas en dichas
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aplicaciones pueden causar daños en el entorno.
En los procesos de gasificación y de pirólisis hay que tener
especial atención con los diferentes compuestos que se producen
mientras el proceso se desarrolla, pudiendo citar el ácido
acético, fenol, y aceites insolubles en agua como benceno,
tolueno, benzopireno, así como una gran variedad de compuestos
orgánicos no aromáticos. Muchos de esos compuestos tienen
una repercusión negativa sobre la salud humana, ya que algunos
siguen condenados como cancerígenos.
Para eliminar los alquitranes que se obtienen en los procesos
anteriores, se usan lavadoras húmedas. En la actualidad, resultan
sistemas muy caros, por lo que en muchas aplicaciones no se
incluyen. Lo que se intenta es reducir la formación de aquellos
usando catalizadores.
En general, para los diferentes tipos de biomasa, en los distintos
procesos en que se trabaja con ella, y para los diversos tipos
de contaminantes que produce el uso de la misma, el principal
problema para conseguir que aquélla no sea contaminante es
la falta de control de su uso, debido a que en la mayoría
de los casos es utilizada en pequeñas instalaciones, lo que
dificulta la reducción y el control de las emisiones, mientras
que en las grandes, la adopción de medidas e implantación
de sistemas de limpieza es norma habitual.
Redacción
Ambientum
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