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otras, pero la fotovoltaica es la única que posee una absorción
óptica muy alta y una resistencia eléctrica lo suficientemente
baja como para poder convertir la energía solar en energía útil
de modo económico. Gracias a que hay una amplia elección de
semiconductores con el intervalo apropiado de absorción espectral,
podemos seleccionar un material apropiado que abarque el espectro
solar. Estos semiconductores se hacen uniendo partes positivas
y negativas de silicio, que actualmente es el que más rinde.
Todas las células solares actuales tienen en común tres características:
Un absorbente óptico que convierte los fotones en pares electrón-hueco.
Un campo eléctrico interno que separe estas cargas.
Contactos en los extremos del semiconductor para la conexión
con una carga externa. |
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Integración
de las nuevas energías en la edificación.
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La
parte de los convertidores que absorbe los fotones es el semiconductor
que se elige de forma que tenga una banda prohibida similar
a la del espectro solar. No podríamos coger una célula solar
con un valor bajo de energía de banda prohibida aunque pareciera
lo ideal para que absorbiese casi todo el espectro, pero la
fuerza electromotriz también lo |
será. Es poco probable que un fotón tenga el doble de energía
que el nivel de fermi, y por eso, siempre sólo habrá un par
electrón-hueco por fotón absorbido y la energía en exceso
del fotón se disipará.
Un
proyecto futurista propuesto para producir energía a gran
escala propone situar módulos solares en órbita alrededor
de la Tierra. La energía concentrada
de la luz solar se convertiría en microondas que se emitirían
hacia antenas terrestres para su conversión en energía eléctrica.
Para producir tanta potencia como cinco plantas grandes de
energía nuclear, de mil millones de kilowatios cada una, tendrían
que ser ensamblados en órbita varios kilómetros cuadrados
de colectores, con un peso de más de 4.000 toneladas.
Redacción
Ambientum
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