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sostengan el techo. La mina, después, se puede ampliar mediante
la apertura de cámaras.
El sistema de pared larga usa el método de extracción de carbón
desde un frente de 90 a 122 metros de longitud. A medida que
el carbón se corta de la veta, cae en una cinta transportadora
que lo lleva a la superficie. Este método es el más común
en Europa.
El carbón tiene multitud de usos, que han variado mucho según
su grado. Sin embargo, su uso más importante ha sido como
combustible para generar electricidad y calor, en plantas
termoeléctricas, uso industrial doméstico y el ferrocarril.
El carbón con alto poder calorífico se usa para mover los
generadores de las turbinas de vapor. En el pasado, se usó
el carbón extensivamente para la producción de gas. Las investigaciones
más actuales en la industria del carbón se orientan a encontrarle
nuevas utilidades y en el desarrollo de métodos económicamente
viables para transformar el carbón en combustibles líquidos
o gaseosos para reemplazar al petróleo y el gas natural.
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La
consideración del carbón como fuente importante de energía tuvo
su momento álgido coincidiendo con la crisis del petróleo en
la década de los 70. A este hecho ayudó la existencia de una
importante reserva de ámbito mundial y una perspectiva de largo
plazo en la implantación de las energías alternativas. Sin embargo,
en los últimos años, los productos petrolíferos y el |
carbón han ido progresivamente perdiendo cuota de mercado
mientras otras fuentes de energía fósiles, como el gas, aumentaban
su participación en el total de los consumos.
El
crecimiento en el uso de combustibles fósiles en 1998 se redujo
a las tasas más bajas desde comienzos de los 90, y el consumo
de carbón se redujo en un 2,5%. Es probable que éste sea su
máximo histórico, dado que su uso en China, el mayor consumidor
mundial de carbón, cayó un 7%.
Aunque la causa del declive es incierta, el gobierno nipón
ha reducido las ayudas a sus carbones en los últimos años,
y la infraestructura del transporte en China puede resentirse
de mover las inmensas cantidades de este combustible sólido,
principalmente gracias al ferrocarril. En la Unión Europea
y Rusia el consumo de carbón también disminuyó, mientras que
en Estados Unidos registró un modesto crecimiento del 1,7%.
Redacción Ambientum
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