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fría,
que suele ocurrir en otoño cuando coincide la presencia de
masas de aire frío en altura, de origen polar, y la temperatura
del Mediterráneo es aún alta. En este caso, cuando las masas
ascendentes de aire cálido y húmedo se encuentran con estas
bolsas de aire frío, se condensan con gran rapidez y originan
lluvias de gran intensidad y violencia.
Es posible establecer cierto gradiente en la zona mediterránea,
aumentando las condiciones de aridez conforme se desciende
hacia el sur, apareciendo en la zona sudoriental zonas semidesérticas.
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Para
terminar, habría que prestar atención a los climas insulares
relacionados con la península. Las Baleares van a presentar
un clima del tipo mediterráneo, de condiciones más suaves
que el presente en el continente provocado por su condición
de islas, en las que el mar Mediterráneo suaviza las temperaturas
y aumenta el grado de humedad de las mismas.
El clima del archipiélago canario es diferente a los presentes
en la península. Al estar situadas en latitudes más bajas,
la influencia de las borrascas oceánicas es mucho menor, mientras
que la presencia
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de los anticiclones tropicales es casi permanente.
Este hecho debería provocar en las islas un clima tropical seco,
desértico. De hecho, este es el clima que presentan las islas
con menor relieve y el sur de las de mayor relieve. Sin embargo,
el norte de las islas de mayor relieve está muy influenciado
por los vientos alisios, de componente noreste, que proporcionan
una elevada humedad a estas vertientes insulares, provocando
la aparición en ellas de un clima tropical húmedo.
La siguiente tabla presenta la descripción resumida de ambos
archipiélagos. La precipitación correspondiente a las |
Canarias no aparece debido a su gran heterogeneidad.
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Redacción
Ambientum
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