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Uno de los fenómenos atmosféricos más notables son las precipitaciones,
que pueden ser de agua líquida, de agua sólida como nieve
o granizo, o de mezcla de ambas: aguanieve. Están asociadas
con fenómenos relacionados con la circulación del aire en
la atmósfera, y la intensidad y estado físico de ellas depende
de manera directa del suceso en cuestión.
Las masas de aire cálido y frío se mueven, entrando en interacción
unas con otras. Las zonas de contacto reciben el nombre de
frentes. Una masa de aire frío puede empujar a otra de aire
caliente, en cuyo caso a la zona de interacción se le denomina
frente frío. En el caso contrario, cuando es la masa de aire
caliente la que empuja a la de aire frío, a la zona de contacto
se le denomina frente cálido.
En cualquiera de los dos casos anteriores, el aire cálido
es menos denso que el frío, de tal forma que cuando dos de
estas masa entran en contacto, la cálida siempre asciende
sobre la más fría. En la ascensión, el vapor de agua se va
condensando en pequeñas gotitas, apareciendo las nubes. Cuando
las gotas alcanzan un tamaño superior a las 500 mm, el agua
precipita en forma de llovizna. Las gotas de lluvia normales
tienen un tamaño entre 1 y 2 mm. de diámetro. Por encima de
7 mm se vuelven inestables y se disgregan en otras menores.
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Lluvia
otoñal.
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En
la mayoría de las ocasiones, el agua precipita de forma líquida,
la lluvia, pero no es la única forma de precipitación. Si
la nube contiene cristales de hielo, estos pueden crecer por
la colisión con otros cristales o con gotas de agua subenfriada
y caer por gravedad. Cuando la capa inferior a la nube está
por debajo de 0ºC, el hielo se aglutina en masas algodonosas,
transformándose en copos nieve y se produce una nevada. En
el caso contrario, la nieve se funde y cae en forma de lluvia.
Si la nube desprende gotas de agua líquida y la temperatura
por debajo de la nube es inferior a 0ºC, parte del agua puede
solidificarse dando lugar al aguanieve. El granizo es un tipo
especial de precipitación asociado a tormentas, donde las
partículas de hielo crecen hasta alcanzar tamaños entre 3
y 5 cm. de diámetro, que llegan a alcanzar el suelo.
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Cuando
una masa de aire frío entre en contacto con otra de aire cálido,
el frente de lluvias coincide con el frente frío. En este
caso, el aire cálido es empujado por el frío y asciende rápidamente.
Las nubes que se forman son cumuliformes y, en particular,
cumulonimbos. En el seno de éstas, el aire asciende hasta
llegar a una altura entre 6 y 12 kilómetros, convirtiéndose
en hielo. Por gravedad, éste desciende y provoca la aparición
de núcleos de hielo o agua mayores. Además, dicho descenso
puede provocar la aparición de una corriente de aire descendente
a gran velocidad, que en la superficie se transforma en vientos
que pueden superar los 60 Km/hora. Este tipo de fenómenos
da lugar a lluvias intensas, a menudo torrenciales, que en
ocasiones pueden ir acompañadas de granizo.
En el caso contrario al anterior, cuando es la masa de aire
cálido la que empuja a otra más fría, la ascensión se produce
más lentamente, por lo que la condensación tiene lugar de
manera más pausada. Las nubes que aparecen son del tipo estratiformes,
en concreto nimbostratos, y las precipitaciones asociadas
a ellas dan lugar a lluvias de intensidad moderada a baja.
Otro tipo de precipitación está asociada a fenómenos de convección.
El aire es calentado en la superficie y, llegado a una determinada
temperatura, asciende en forma de burbuja. Conforme va
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