Borrascas, tornados y huracanes - Continuación Volver al índice
Otra perturbación atmosférica importante es el tornado. Es una zona de bajas presiones de pequeña extensión, de 100 a 500 metros de diámetro en la base, formándose debajo de los cumulonimbos asociados a los frentes fríos. A pesar de su tamaño, son perturbaciones muy violentas, con vientos asociados que pueden llegar a velocidades de 400 kilómetros a la hora. La chimenea, que es el cono cilíndrico que se extiende desde la nube al suelo, es de color oscuro debido a la cantidad de polvo, vapor de agua y otros residuos que contiene.

El recorrido de la chimenea por la superficie es errático, pudiendo subir y bajar con frecuencia. Puede provocar innumerables desperfectos, debido fundamentalmente a dos de sus cualidades: los fuertes vientos y a la fuerte reducción de la presión atmosférica en el centro del tornado, que puede llegar a hacer que casas cerradas estallen como un globo hinchado en exceso.

Son muy frecuentes en Norteamérica y Australia, principalmente en primavera y verano, aunque también pueden aparecer en otras zonas de las latitudes medias, y sus efectos pueden llegar a ser devastadores.

Las trombas marinas son tornados que aparecen en el mar. Suelen ser menos enérgicas que los continentales, y pueden elevar una columna de agua líquida a una altura de 3 metros de la superficie del mar. Esta agua, al

elevarse de manera brusca, se condensa rápidamente, formando una columna de vapor de agua que llega hasta la base del cumulonimbo.

Los huracanes, también conocidos como tifones o ciclones tropicales, son el centro de una borrasca circular caracterizada por una desmesurada disminución de la presión atmosférica en su interior, circunstancia que causa la aparición de fuertes vientos que giran a velocidades muy elevadas de 120 a 200 Km/h. o más, y por precipitaciones muy intensas.

Tromba marina cerca de la costa.
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