Borrascas, tornados y huracanes Volver al índice
Las perturbaciones atmosféricas más importantes en latitudes medias son las borrascas ondulatorias, también llamadas tormentas ciclónicas. Éstas se forman por la interacción de masas de aire cálido de origen tropical con otras de aire frío de origen polar, que se forman, desarrollan y finalmente se deshacen a lo largo del Frente Polar. Este frente es una zona de bajas presiones hacia donde convergen vientos con direcciones opuestas, procedentes de las altas presiones tropicales y polares, generando una situación inestable. Los vientos, en vez de mezclarse libremente, producen invaginaciones y evaginaciones en las masas de aire frías y cálidas, formándose las borrascas ondulatorias.

El proceso de formación de una borrasca ondulatoria comienza cuando, a lo largo del frente polar, una masa de aire polar, frío y seco, comienza a desplazarse hacia el sur, mientras que una masa de aire tropical, cálido y húmedo, lo hace hacia el norte. En la siguiente fase, la ondulación se intensifica. La masa de aire polar penetra más hacia el sur, junto con su frente frío, mientras que la tropical hace lo propio junto con su frente cálido. A lo largo de ambos frentes se producen precipitaciones, que son más intensas en el frente frío. En la fase final, el frente frío atrapa totalmente al cálido, reduciéndolo de extensión y aislándolo del resto del aire tropical, cesando de esta forma el aporte de humedad y energía desde el sur. En este momento se forma el frente ocluido y, a partir de aquí, la tormenta

ciclónica se irá extinguiendo hasta que se restablece la forma original del frente polar.

La perturbación atmosférica que constituye una tormenta ciclónica se manifiesta en precipitaciones, nubosidad y vientos variables en función del frente que se encuentre en una determinada zona. Así, a lo largo de un frente cálido aparece una extensa franja de nubes del tipo estratiformes. De mayor a menor altura, los tipos de nubes más comunes son cirros y cirrostratos, seguidos por altostratos y, más cercanos al suelo, estratos y nimbostratos, estos últimos acompañados por una lluvia moderada y

regular. Detrás del frente cálido, el cielo puede estar más o menos despejado, pudiendo aparecer cúmulos.

A lo largo del frente frío, las nubes características son los cumulonimbos, las cuales se asocian a intensas lluvias y tormentas.

Por último, en la fase final de la perturbación, a lo largo del frente ocluido se encuentran los mismos tipos de nubes que aparecen en el frente cálido. En este estado, el aire cálido ha sido elevado totalmente del suelo por el aire frío, produciéndose abundantes precipitaciones.

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