|
En
este apartado nos centraremos en las características físicas
y organolépticas del agua. Para ello, desarrollaremos a continuación
el olor, el sabor, el color, la turbidez, la conductividad
eléctrica y, por último, el pH. En su estado puro, el agua
es tanto inodora cono insípida, sin embargo, cuando sustancias
orgánicas o inorgánicas se disuelven en el agua, comienza
a adquirir un color característico y, algunas veces, olor.
Tal y como hemos señalado anteriormente, las aguas carecen
de olor, es decir, son inodoras. El agua potable no debe tener
olor, ni en el momento de toma de muestra ni después de un
período de diez días a 26ºC en recipiente cerrado. Se puede
dar el caso que el agua pueda oler, en tal caso, esto se puede
deber a una serie de posibles motivos que, a continuación,
detallamos:
-
Productos químicos inestables.
-
Materia orgánica en descomposición.
-
Plancton : algas y protozoos.
-
Bacterias.
Igualmente,
el olor de un agua puede ser indicador de contaminación de
la misma, bien sea por algún producto químico, o bien, por
sufrir ésta un proceso de eutrofización.
El olor desagradable puede deberse a la presencia simultánea
de varios elementos productores de olor, ya que tienen una
acción sinérgica aditiva.
|
 |
 |
|
La
transparencia es una característica del agua de manantial.
|
Un
agua potable debe tener un sabor débil y agradable. Las aguas
muy puras tienen un sabor menos agradable, debido a que contienen
una cantidad menor de sales minerales. Esto hace que su sabor
sea más soso.
Salvo el sabor debido a la mineralización del agua, que es
fácilmente apreciable, el resto de los sabores son indicadores
de contaminación o de la existencia de algas u hongos. Así,
ciertos actinomicetos producen un sabor terroso, las algas
verde-azuladas producen un sabor
|
podrido
y las algas verdes producen sabor a hierba. Los cloruros dan
sabor salobre, el magnesio amargo y el aluminio a terroso.
Para
el agua, la apreciación sensitiva del sabor sólo deberá hacerse
en los casos en que se conozca por su origen, que son seguras
para bebidas. Nunca debe probarse un agua de la que se desconoce
su origen.
Otra
de las características físicas y organolépticas del agua es
el color, que es incolora. El color aparente del agua se debe
a las partículas en suspensión y disueltas, aunque el verdadero
color se debe a las partículas disueltas.
Las algas provocan al agua un color verdoso, mientras que
la presencia de formas solubles de hierro y manganeso le dan
un tono de amarillo a pardo. Los desechos de cromato le dan
color amarillento.
La presencia de color es, por tanto, indicador de calidad
deficiente.
Toda agua potable debe ser transparente y, por consiguiente,
no poseer partículas insolubles en suspensión como limo, arcilla,
materia mineral, algas, etc.
Las aguas turbias son rechazadas por el consumidor y, por
tanto, no recomendables para el consumo humano, a pesar de
que fuesen potables a nivel químico y microbiológico. La medida
de la turbidez es fundamental para el control de los
|