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El
cinco de noviembre de 2001, la Asamblea General de Naciones
Unidas declaró el Día Internacional para
la prevención de la explotación del medio
ambiente en la guerra y en los conflictos armados, que
se celebra el 6 de noviembre de cada año. La
Asamblea adoptó esta medida considerando que
los daños causados al medio ambiente en tiempos
de conflicto armado siguen afectando los ecosistemas
y los recursos naturales mucho después de terminada
la lucha. Además, los efectos, a menudo, se extienden
más allá de los límites de los
territorios nacionales y de las generaciones. La Asamblea
recordó asimismo la Declaración del Milenio
de las Naciones Unidas, en la que se destacó
la necesidad de proteger nuestro entorno común.
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la Guerra del Golfo el desierto sufrió
daños muy graves |
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El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) pretende recordar, con esta jornada, la importante
destrucción ecológica que causan las guerras:
contaminación del agua y de la tierra, daño
a los ecosistemas, etc. Según Nick Nutall, portavoz
del PNUMA, las zonas que han sufrido una guerra deben preocuparse
de la restauración del medio ambiente. De lo contrario,
sus habitantes sufrirán las consecuencias durante años
después del conflicto.«Para que no se resienta
la salud de la población y podamos llevar a cabo un
desarrollo sostenible, creemos que es importante insistir
en la necesidad no sólo de hacer frente a las cuestiones
humanitarias sino a las del medio ambiente a corto y largo
plazo», señaló Nutall.
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