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Desastres Naturales

WWF exige compromisos para frenar la muerte de linces en las carreteras

España


REDACCIÓN


redaccion@ambientum.com


2014 se convierte en un auténtico año negro para esta especie, el peor de este siglo, ya que la cifra de muerte representa la mortalidad más alta conocida en los últimos 15 años.

Elipse, una hembra adulta reproductora de seis años de edad ha sido encontrada muerta por atropello este fin de semana. 

Se trata de una de las fundadoras de la población del área de reintroducción de Guadalmellato (Córdoba) y la víctima mortal número 28 en este año que finaliza. 

Las muertes por atropello son las responsables de estos datos tan negativos. Pese a las continuas peticiones y denuncias de WWF, las administraciones competentes no han tomado suficientes medidas, por lo que la organización estudia la posibilidad de adoptar nuevas medidas legales como denunciar a las administraciones ante la Fiscalía de Medio Ambiente por no cumplir con sus obligaciones.

WWF considera inadmisible la inacción del Ministerio de Fomento y de la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía ante la sangría de linces, lo que ha provocado que los atropellos hayan sido la principal causa de mortalidad, ya que son 21 los linces muertos por esta causa en 2014. Eso supone que 3 de cada 4 linces encontrados muertos este año han sido por atropello y la mayoría en una serie de puntos negros bien conocidos, sin que las autoridades competentes hayan reaccionado.

Por ello WWF va a solicitar la reunión urgente del grupo de trabajo de carreteras coordinado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía,  para reclamar que se ejecuten de forma inmediata las obras de emergencia en los puntos negros denunciados y para exigir el compromiso a las distintas administraciones de que sigan actuando a medio plazo, planificando obras para la solución definitiva de estos puntos y desarrollando actuaciones en aquellos nuevos que se pueden detectar.

Ante esta dramática situación y ante la falta de reacción por parte de las  correspondientes administraciones, WWF valorará la posibilidad de denunciarlas ante la Fiscalía por el incumplimiento de sus obligaciones básicas de mantenimiento las distintas carreteras. Para WWF, es intolerable que vías que han sido denunciadas en varias ocasiones y donde se han producido varios atropellos carezcan de medidas tan básicas y elementales como por ejemplo una señalización que alerte a los conductores del peligro para que reduzcan la velocidad.

Según Luis Suárez, responsable del Programa de Especies de WWF España: “No se puede consentir que el enorme esfuerzo que se viene haciendo desde hace más de diez años para recuperar al felino más amenazado del mundo se vea amenazado porque las administraciones de carreteras no asuman sus responsabilidades” y concluye: “Garantizar que las carreteras sean seguras y permeables para las  especies protegidas es una obligación que debe ser cumplida y además de forma inmediata”

WWF lanzó hace unos meses una campaña solicitando al Ministerio de Fomento y posteriormente a la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía su implicación en la solución de este problema y que pusiesen freno a esta sangría que está poniendo en peligro los esfuerzos por recuperar a esta especie. Así, en julio de este año entregó ya las primeras 15.000 firmas de su campaña online y obtuvo el compromiso del propio Ministerio de que se iba a adoptar las medidas necesarias para hacer frente al problema. Lo mismo hizo la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía, que informó de su intención de poner en marcha toda una serie de medidas urgentes.

 Sin embargo, cinco meses después de este compromiso, no se han realizado grandes acciones, limitándose a tímidas actuaciones en algunas carreteras por parte de ambas administraciones y de la firma, por parte de la Consejería –con más de tres años de retraso–  del obligatorio convenio como socia del proyecto Life, que incluso le proporcionaba fondos europeos para estas actuaciones. Por ello, WWF ha acudido también a las instituciones europeas y ha presentado una queja ante la Comisión Europea, que ha sido admitida a trámite por las autoridades comunitarias ante la falta de respuesta del estado español.

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WWF, linces ibéricos, atropellos,

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impactos negativos en el planeta. El modelo actual de producción y consumo genera muchos residuos que, en muchos casos, no vuelven a ser reutilizados o reciclados. Por ejemplo, en Europa cada ciudadano genera un promedio de 1,69 kilos de basura al día, es decir, más de 620 kilos de basura al año. El 60% del volumen de basura generada lo constituyen envases y embalajes, que muchas veces están diseñados para un solo uso. Hasta hace pocos años, la gestión de los residuos se ha centrado principalmente en enviarlos a vertederos para su almacenamiento o a plantas incineradoras. Esta solución no es sostenible por diversos motivos:

  • Plantea serios riesgos para el medio ambiente, los seres vivos y la salud de las personas.
  • No reduce el consumo de recursos (materias primas y de energía).
  • No actúa sobre la causa (el modelo de consumo), sino solo sobre la consecuencia (la gestión de residuos).

Modelo de producción lineal vs circular

Hasta hace poco el modelo de producción y consumo tenía principalmente forma lineal. Es decir, una secuencia de etapas como la extracción de recursos, la producción, el consumo y el desecho de residuos. Este modelo es altamente ineficiente y no es sostenible en el tiempo. Vivimos en un planeta finito en el que los insumos (combustibles, materiales) son limitados para la demanda de una población creciente. Además, tanto los procesos productivos como los residuos generados tienen muchas veces un alto impacto en el medio ambiente y los seres vivos.

La forma de combatir estos efectos es cambiar nuestro modelo de producción y de consumo pasando de un modelo de economía lineal a un modelo de economía circular, que es aquella que emula a la naturaleza al convertir los residuos en recursos. Este tipo de economía fomenta desde su primera etapa la reducción del consumo teniendo en cuenta su vida útil y su reutilización o reciclaje al término de esta. Para implementar el modelo de economía circular es necesario cambiar la mentalidad de empresas y consumidores. Por un lado, las empresas deben adoptar el diseño de productos según los principios de economía circular, utilizando los residuos como materias primas y reduciendo los productos no reutilizables.

El modelo de producción de la economía circular aboga por utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo -nutrientes biológicos- para que estos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales al agotar su vida útil. En los casos que no sea posible utilizar materiales eco-friendly -nutrientes técnicos: componentes electrónicos, metálicos, baterías…- el objetivo será facilitar un desacople sencillo para darle una nueva vida reincorporándolos al ciclo de producción y componer una nueva pieza. Cuando no sea posible, se reciclará de una manera respetuosa con el medio ambiente.

Los consumidores y la regla de las 3 Rs

En cuanto al papel de los consumidores, también es clave su responsabilidad a la hora de actuar. Éstos deben utilizar los productos de manera responsable poniendo en práctica la regla de las 3 Rs: reducir, reutilizar y reciclar. Reducir implica prevenir la formación de residuos, modificando los modelos de producción y nuestros hábitos de consumo y adquiriendo productos responsablemente. Reutilizar significa volver a usar un producto para la misma función (reparándolo) o para otros usos alternativos, alargando así su vida útil. Por último, Reciclar, que permite aprovechar los distintos materiales de los residuos e introducirlos en los ciclos de producción como materias primas. La regla de las 3 Rs es una regla jerárquica, es decir, las acciones están ordenadas según la prioridad que debemos darles:

  • En primer lugar, reducir el consumo de recursos naturales, productos, etc.
  • A continuación, reutilizar los productos.
  • En último lugar, solo cuando no son posibles las dos acciones anteriores, reciclar.

Pero ¿Cómo podemos hacerlo? Aquí tienes algunas ideas para poner en práctica las 3 Rs como consumidores. Para reducir nuestro consumo podemos:

  • Limitar la compra de productos de usar y tirar o que tengan embalaje voluminoso.
  • Reducir la utilización de bolsas de plástico en las compras.
  • Usar los electrodomésticos de manera eficiente.
  • Acceder a productos que necesitamos a través de la economía colaborativa.
  • Aprovechar los servicios públicos ofrecidos por los ayuntamientos.

La reutilización de productos se consigue principalmente:

  • Favoreciendo la reparación de aparatos electrónicos en lugar de la compra de productos nuevos.
  • Poniendo en marcha nuestra creatividad para darle una nueva vida a los objetos que ya han sido utilizados.

Y por último para reciclar debemos separar correctamente los diferentes residuos y tirarlos al contenedor adecuado o llevarlos al punto limpio. Utilizar la regla de las 3 R’s trae muchos beneficios para la sociedad y para el planeta. En nuestra mano está cambiar nuestro modelo de producción y de consumo y ayudar a crear un desarrollo sostenible y un futuro mejor para todos.

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<p>La creciente población mundial está ocasionando <a href=impactos negativos en el planeta. El modelo actual de producción y consumo genera muchos residuos que, en muchos casos, no vuelven a ser reutilizados o reciclados. Por ejemplo, en Europa cada ciudadano genera un promedio de 1,69 kilos de basura al día, es decir, más de 620 kilos de basura al año. El 60% del volumen de basura generada lo constituyen envases y embalajes, que muchas veces están diseñados para un solo uso. Hasta hace pocos años, la gestión de los residuos se ha centrado principalmente en enviarlos a vertederos para su almacenamiento o a plantas incineradoras. Esta solución no es sostenible por diversos motivos:

  • Plantea serios riesgos para el medio ambiente, los seres vivos y la salud de las personas.
  • No reduce el consumo de recursos (materias primas y de energía).
  • No actúa sobre la causa (el modelo de consumo), sino solo sobre la consecuencia (la gestión de residuos).

Modelo de producción lineal vs circular

Hasta hace poco el modelo de producción y consumo tenía principalmente forma lineal. Es decir, una secuencia de etapas como la extracción de recursos, la producción, el consumo y el desecho de residuos. Este modelo es altamente ineficiente y no es sostenible en el tiempo. Vivimos en un planeta finito en el que los insumos (combustibles, materiales) son limitados para la demanda de una población creciente. Además, tanto los procesos productivos como los residuos generados tienen muchas veces un alto impacto en el medio ambiente y los seres vivos.

La forma de combatir estos efectos es cambiar nuestro modelo de producción y de consumo pasando de un modelo de economía lineal a un modelo de economía circular, que es aquella que emula a la naturaleza al convertir los residuos en recursos. Este tipo de economía fomenta desde su primera etapa la reducción del consumo teniendo en cuenta su vida útil y su reutilización o reciclaje al término de esta. Para implementar el modelo de economía circular es necesario cambiar la mentalidad de empresas y consumidores. Por un lado, las empresas deben adoptar el diseño de productos según los principios de economía circular, utilizando los residuos como materias primas y reduciendo los productos no reutilizables.

El modelo de producción de la economía circular aboga por utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo -nutrientes biológicos- para que estos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales al agotar su vida útil. En los casos que no sea posible utilizar materiales eco-friendly -nutrientes técnicos: componentes electrónicos, metálicos, baterías…- el objetivo será facilitar un desacople sencillo para darle una nueva vida reincorporándolos al ciclo de producción y componer una nueva pieza. Cuando no sea posible, se reciclará de una manera respetuosa con el medio ambiente.

Los consumidores y la regla de las 3 Rs

En cuanto al papel de los consumidores, también es clave su responsabilidad a la hora de actuar. Éstos deben utilizar los productos de manera responsable poniendo en práctica la regla de las 3 Rs: reducir, reutilizar y reciclar. Reducir implica prevenir la formación de residuos, modificando los modelos de producción y nuestros hábitos de consumo y adquiriendo productos responsablemente. Reutilizar significa volver a usar un producto para la misma función (reparándolo) o para otros usos alternativos, alargando así su vida útil. Por último, Reciclar, que permite aprovechar los distintos materiales de los residuos e introducirlos en los ciclos de producción como materias primas. La regla de las 3 Rs es una regla jerárquica, es decir, las acciones están ordenadas según la prioridad que debemos darles:

  • En primer lugar, reducir el consumo de recursos naturales, productos, etc.
  • A continuación, reutilizar los productos.
  • En último lugar, solo cuando no son posibles las dos acciones anteriores, reciclar.

Pero ¿Cómo podemos hacerlo? Aquí tienes algunas ideas para poner en práctica las 3 Rs como consumidores. Para reducir nuestro consumo podemos:

  • Limitar la compra de productos de usar y tirar o que tengan embalaje voluminoso.
  • Reducir la utilización de bolsas de plástico en las compras.
  • Usar los electrodomésticos de manera eficiente.
  • Acceder a productos que necesitamos a través de la economía colaborativa.
  • Aprovechar los servicios públicos ofrecidos por los ayuntamientos.

La reutilización de productos se consigue principalmente:

  • Favoreciendo la reparación de aparatos electrónicos en lugar de la compra de productos nuevos.
  • Poniendo en marcha nuestra creatividad para darle una nueva vida a los objetos que ya han sido utilizados.

Y por último para reciclar debemos separar correctamente los diferentes residuos y tirarlos al contenedor adecuado o llevarlos al punto limpio. Utilizar la regla de las 3 R’s trae muchos beneficios para la sociedad y para el planeta. En nuestra mano está cambiar nuestro modelo de producción y de consumo y ayudar a crear un desarrollo sostenible y un futuro mejor para todos.

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dron es lo que conocemos como un vehículo aéreo no tripulado, que puede ser controlado de forma remota por una persona o preprogramado autónomamente. Existen distintos tipos de drones según sea su configuración, sus características y uso -recreativo, comercial o militar-.

En España la normativa que regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) es el Real Decreto 1036/2017, del 15 de diciembre. Esta normativa establece como requisito que tanto el diseño como las características del RPA deben permitir al piloto intervenir, en todo momento, en el control del vuelo. Además cabe destacar que, para poder manipular un dron de uso no lúdico, debe ser identificable, estar matriculado y disponer del certificado de aeronavegabilidad, así como cumplir con unas determinadas condiciones para utilizar el espacio aéreo.

¿Qué aplicaciones tiene?

Los vehículos aéreos no tripulados o drones cada vez tienen más utilidades. Año tras año, surgen nuevas configuraciones que nos aportan soluciones aplicables a diferentes sectores: medio ambiente, logística, seguridad, cartografía, cine, Internet, etc. En cuanto a las aplicaciones, podemos destacar las más conocidas: hacer fotos, grabar vídeos, buscar personas, controlar incendios, diseminar semillas, lanzar chalecos salvavidas, acercar comida o medicamentos a áreas de difícil acceso, ayudar en investigaciones arqueológicas, controlar rebaños, estudiar migraciones de aves, predecir erupciones volcánicas, manipular materiales nocivos…

¿Qué hay de la eficiencia energética?

Mejorar la eficiencia energética de los edificios, fábricas, flota, alumbrado público u otras instalaciones de una ciudad es una tarea cada vez más importante, debido a las restrictivas normativas a nivel nacional y europeo y a las oportunidades de ahorro energético y económico que supone. Resulta muy interesante poder disponer de nuevas tecnologías, como son los drones, para conseguir determinar y mejorar la eficiencia energética de nuestras instalaciones.

Algunos de los usos de los drones referentes a la eficiencia energética podrían ser:

  • La termografía infrarroja: La termografía infrarroja es una aplicación imprescindible para comprobar el estado global de la cubierta y envolvente de las instalaciones. Gracias a este tipo de fotografía, podemos localizar los posibles puentes térmicos, malos aislamientos en fachadas o en redes de distribución de frío y calor, fugas o humedades, entre otras aplicaciones.
  • Inspecciones periódicas: Gracias a su control remoto, los drones son capaces de acceder a lugares de difícil acceso y sobrevolar zonas para obtener una visión general. Por ello, son una herramienta muy útil para realizar inspecciones en todo tipo de instalaciones energéticas como, por ejemplo, en líneas de Alta Tensión, instalaciones de solar fotovoltaica, turbinas eólicas, presas hidroeléctricas y en instalaciones de distribución (tuberías, conductos y canales). El objetivo es poder llevar a cabo un mantenimiento preventivo, ya sea mediante fotografía normal o termografía, y adelantarse a posibles problemas graves. Es muy útil para poder detectar a tiempo averías en la red de distribución eléctrica o en paneles solares.
  • El transporte de mercancías: Otra de las funciones que está tomando cada vez más fuerza es el uso de los drones para transportar mensajería, alimentos o productos. Ya lo anunció la empresa Amazon, que está desarrollando un proyecto para realizar entregas mediante estos vehículos. Gracias a este tipo de transporte, se reduce el consumo de electricidad y combustibles fósiles asociados al desplazamiento, mejorando así la eficiencia energética.
  • Cargar vehículos eléctricos: Aunque aún no es posible, Amazon también ha patentado el uso de drones para cargar vehículos eléctricos en movimiento, solucionando así la gran preocupación de la falta de puntos de recarga en los recorridos de largas distancias. Básicamente el sistema consistiría en pedir ayuda a un dron cuando vamos conduciendo y que éste se aproxime gracias a un identificador externo en nuestro coche. Todas estas aplicaciones reducen el coste por personal, el consumo energético y las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero (GEI). Queda claro que irán surgiendo más aplicaciones que favorezcan la eficiencia energética en los próximos años.

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<h2>¿Qué es un dron?</h2><p>Un <a href=dron es lo que conocemos como un vehículo aéreo no tripulado, que puede ser controlado de forma remota por una persona o preprogramado autónomamente. Existen distintos tipos de drones según sea su configuración, sus características y uso -recreativo, comercial o militar-.

En España la normativa que regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) es el Real Decreto 1036/2017, del 15 de diciembre. Esta normativa establece como requisito que tanto el diseño como las características del RPA deben permitir al piloto intervenir, en todo momento, en el control del vuelo. Además cabe destacar que, para poder manipular un dron de uso no lúdico, debe ser identificable, estar matriculado y disponer del certificado de aeronavegabilidad, así como cumplir con unas determinadas condiciones para utilizar el espacio aéreo.

¿Qué aplicaciones tiene?

Los vehículos aéreos no tripulados o drones cada vez tienen más utilidades. Año tras año, surgen nuevas configuraciones que nos aportan soluciones aplicables a diferentes sectores: medio ambiente, logística, seguridad, cartografía, cine, Internet, etc. En cuanto a las aplicaciones, podemos destacar las más conocidas: hacer fotos, grabar vídeos, buscar personas, controlar incendios, diseminar semillas, lanzar chalecos salvavidas, acercar comida o medicamentos a áreas de difícil acceso, ayudar en investigaciones arqueológicas, controlar rebaños, estudiar migraciones de aves, predecir erupciones volcánicas, manipular materiales nocivos…

¿Qué hay de la eficiencia energética?

Mejorar la eficiencia energética de los edificios, fábricas, flota, alumbrado público u otras instalaciones de una ciudad es una tarea cada vez más importante, debido a las restrictivas normativas a nivel nacional y europeo y a las oportunidades de ahorro energético y económico que supone. Resulta muy interesante poder disponer de nuevas tecnologías, como son los drones, para conseguir determinar y mejorar la eficiencia energética de nuestras instalaciones.

Algunos de los usos de los drones referentes a la eficiencia energética podrían ser:

  • La termografía infrarroja: La termografía infrarroja es una aplicación imprescindible para comprobar el estado global de la cubierta y envolvente de las instalaciones. Gracias a este tipo de fotografía, podemos localizar los posibles puentes térmicos, malos aislamientos en fachadas o en redes de distribución de frío y calor, fugas o humedades, entre otras aplicaciones.
  • Inspecciones periódicas: Gracias a su control remoto, los drones son capaces de acceder a lugares de difícil acceso y sobrevolar zonas para obtener una visión general. Por ello, son una herramienta muy útil para realizar inspecciones en todo tipo de instalaciones energéticas como, por ejemplo, en líneas de Alta Tensión, instalaciones de solar fotovoltaica, turbinas eólicas, presas hidroeléctricas y en instalaciones de distribución (tuberías, conductos y canales). El objetivo es poder llevar a cabo un mantenimiento preventivo, ya sea mediante fotografía normal o termografía, y adelantarse a posibles problemas graves. Es muy útil para poder detectar a tiempo averías en la red de distribución eléctrica o en paneles solares.
  • El transporte de mercancías: Otra de las funciones que está tomando cada vez más fuerza es el uso de los drones para transportar mensajería, alimentos o productos. Ya lo anunció la empresa Amazon, que está desarrollando un proyecto para realizar entregas mediante estos vehículos. Gracias a este tipo de transporte, se reduce el consumo de electricidad y combustibles fósiles asociados al desplazamiento, mejorando así la eficiencia energética.
  • Cargar vehículos eléctricos: Aunque aún no es posible, Amazon también ha patentado el uso de drones para cargar vehículos eléctricos en movimiento, solucionando así la gran preocupación de la falta de puntos de recarga en los recorridos de largas distancias. Básicamente el sistema consistiría en pedir ayuda a un dron cuando vamos conduciendo y que éste se aproxime gracias a un identificador externo en nuestro coche. Todas estas aplicaciones reducen el coste por personal, el consumo energético y las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero (GEI). Queda claro que irán surgiendo más aplicaciones que favorezcan la eficiencia energética en los próximos años.

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Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la Universidad Federal de Bahía (Brasil), ha abordado los retos que supone adoptar una nueva metodología de cómputo de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las ciudades. El nuevo sistema de contabilidad es más preciso ya que integra no solo las emisiones asociadas a la producción de los bienes y productos, sino también a su consumo. Los investigadores lo han aplicado a la ciudad de Madrid y los resultados preliminares muestran que las emisiones per cápita resultarían ser casi el doble que los datos que se manejan actualmente basados en el inventario tradicional de emisiones.

Conseguir ciudades más sostenibles es uno de los retos más importantes a los que nos enfrentamos en nuestros días. Según datos del Banco Mundial, en 2016 la población residente en las ciudades representaba el 54,3% de la población mundial. Satisfacer la creciente demanda de productos y servicios de sus ciudadanos requiere un incremento, no solo de su actividad productiva, sino también del transporte y distribución de los productos que se generan en cualquier otra parte del mundo y son consumidos en una determinada ciudad. 

Así, la evaluación del impacto sobre el cambio climático de las ciudades -su huella de carbono-, no puede limitarse al cómputo de las emisiones de GEI asociadas a las actividades productivas que tienen lugar dentro de sus límites geográficos. En opinión de Javier Pérez, investigador del grupo en Tecnologías Ambientales y Recursos Industriales de la UPM, “es necesario ir más allá, se han de generar y aplicar sistemas de contabilidad que integren producción y consumo”.

En el caso de Madrid, como en la mayoría de las ciudades del mundo, históricamente se ha elaborado un inventario de emisiones de gases de efecto invernadero tradicional, es decir, basado en las emisiones asociadas exclusivamente a sus actividades productivas. Con el objetivo de mejorar la calidad de estos inventarios, en este nuevo trabajo de investigación se han analizado los retos a los que se enfrenta la ciudad de Madrid a la hora de implementar una metodología de cómputo basada en consumo, es decir, que estime también las emisiones asociadas a las cadenas de suministro y, con ello, obtener el impacto asociado al consumo final de esos bienes y productos. Este análisis se ha llevado a cabo tomando como ejemplo la experiencia de Londres, una de las pocas ciudades que han desarrollado un procedimiento de implementación de este tipo de metodologías.

Según el inventario tradicional de emisiones, en el periodo 2010-2015 la emisión per cápita de los madrileños estuvo entre 3,5 y 4 toneladas de CO2 equivalente por habitante y año. De acuerdo con los resultados obtenidos por el equipo de investigación, al implementar un sistema de contabilidad basado en consumo y no en producción, las emisiones per cápita se duplicarían. Esto implica que, actualmente, el impacto sobre el cambio climático de la ciudad de Madrid se estaría subestimando. 

Por lo tanto, parece necesario implementar estos nuevos sistemas de contabilidad que permiten evaluar de forma más ajustada a la realidad el impacto generado por los bienes y servicios consumidos por los ciudadanos, considerando todo su ciclo de vida. Estos datos ayudarían a que los responsables de la política medioambiental de las ciudades tomaran decisiones más adecuadas a la situación real. “Si conseguimos que las ciudades adopten estas metodologías de cálculo”, concluyen los investigadores, “los ciudadanos seremos plenamente conscientes de nuestro impacto real y podremos tomar las medidas necesarias para ponerle freno”.

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<p>Un estudio llevado a cabo por investigadores de la <a href=Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la Universidad Federal de Bahía (Brasil), ha abordado los retos que supone adoptar una nueva metodología de cómputo de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las ciudades. El nuevo sistema de contabilidad es más preciso ya que integra no solo las emisiones asociadas a la producción de los bienes y productos, sino también a su consumo. Los investigadores lo han aplicado a la ciudad de Madrid y los resultados preliminares muestran que las emisiones per cápita resultarían ser casi el doble que los datos que se manejan actualmente basados en el inventario tradicional de emisiones.

Conseguir ciudades más sostenibles es uno de los retos más importantes a los que nos enfrentamos en nuestros días. Según datos del Banco Mundial, en 2016 la población residente en las ciudades representaba el 54,3% de la población mundial. Satisfacer la creciente demanda de productos y servicios de sus ciudadanos requiere un incremento, no solo de su actividad productiva, sino también del transporte y distribución de los productos que se generan en cualquier otra parte del mundo y son consumidos en una determinada ciudad. 

Así, la evaluación del impacto sobre el cambio climático de las ciudades -su huella de carbono-, no puede limitarse al cómputo de las emisiones de GEI asociadas a las actividades productivas que tienen lugar dentro de sus límites geográficos. En opinión de Javier Pérez, investigador del grupo en Tecnologías Ambientales y Recursos Industriales de la UPM, “es necesario ir más allá, se han de generar y aplicar sistemas de contabilidad que integren producción y consumo”.

En el caso de Madrid, como en la mayoría de las ciudades del mundo, históricamente se ha elaborado un inventario de emisiones de gases de efecto invernadero tradicional, es decir, basado en las emisiones asociadas exclusivamente a sus actividades productivas. Con el objetivo de mejorar la calidad de estos inventarios, en este nuevo trabajo de investigación se han analizado los retos a los que se enfrenta la ciudad de Madrid a la hora de implementar una metodología de cómputo basada en consumo, es decir, que estime también las emisiones asociadas a las cadenas de suministro y, con ello, obtener el impacto asociado al consumo final de esos bienes y productos. Este análisis se ha llevado a cabo tomando como ejemplo la experiencia de Londres, una de las pocas ciudades que han desarrollado un procedimiento de implementación de este tipo de metodologías.

Según el inventario tradicional de emisiones, en el periodo 2010-2015 la emisión per cápita de los madrileños estuvo entre 3,5 y 4 toneladas de CO2 equivalente por habitante y año. De acuerdo con los resultados obtenidos por el equipo de investigación, al implementar un sistema de contabilidad basado en consumo y no en producción, las emisiones per cápita se duplicarían. Esto implica que, actualmente, el impacto sobre el cambio climático de la ciudad de Madrid se estaría subestimando. 

Por lo tanto, parece necesario implementar estos nuevos sistemas de contabilidad que permiten evaluar de forma más ajustada a la realidad el impacto generado por los bienes y servicios consumidos por los ciudadanos, considerando todo su ciclo de vida. Estos datos ayudarían a que los responsables de la política medioambiental de las ciudades tomaran decisiones más adecuadas a la situación real. “Si conseguimos que las ciudades adopten estas metodologías de cálculo”, concluyen los investigadores, “los ciudadanos seremos plenamente conscientes de nuestro impacto real y podremos tomar las medidas necesarias para ponerle freno”.

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mamuts, ciervos gigantes, grandes osos, caballos salvajes, uros, rinocerontes lanudos, hienas y leones. La existencia de los bisontes no estaba amenazada, como ocurre hoy en día. Pero algo lo cambió todo. Parece ser que el final de la glaciación subió las temperaturas y transformó el medio ambiente. Pero, ¿eso fue todo? En aquel momento el clima favoreció que los humanos se multiplicaran y conquistaran el mundo, armados con ingenio y armas cada vez más letales. Por eso, algunos sospechan que ellos pudieron estar detrás de la desaparición de esos grandes animales.

Un estudio publicado ayer en la prestigiosa revista Science ha confirmado esta sospecha. Una profunda reconstrucción del pasado fósil de los grandes mamíferos de la Tierra, desde hace 66 millones de años hasta la actualidad, apoya la hipótesis de que el tamaño medio de estos animales cayó en todos los continentes coincidiendo con la llegada y la expansión de las especies humanas. Todo esto comenzó a ocurrir hace unos 126.000 años e indica que el hombre se comió o mató a las especies más grandes antes que a las más pequeñas. Si se mantuviera esta tendencia, los autores creen que en 200 años el animal terrestre más grande sería una criatura doméstica: la vaca.

No fue el cambio climático

"Creo que lo más importante de este estudio es que muestra que la idea de que el cambio climático causó la extinción de las especies más grandes no se sostiene", explicó a ABC Felisa Smith, primera autora del estudio e investigadora en la Universidad de Nuevo México (EE.UU.). "El único momento en que ves que las especies grandes se extinguen en los continentes es cuando los homininos (humanos modernos y extintos y ancestros) están presentes". Los resultados muestran que la salida de los humanos de África y la población de los otros continentes coincidió con una reducción drástica de la presencia de grandes mamíferos. Neandertales, denisovanos y humanos modernos y arcaicos se extendieron ampliamente por Europa y Asia hace al menos unos 80.000 años. Hace 60.000 Homo sapiens puso el pie en Australia y hace unos 15.000 lo hizo en América.

"Sospechamos que la extinción preferente de los mamíferos más grandes es un sello de la actividad humana, tanto en el pasado como ahora", dijo Smith. "Esto es algo que todo el mundo apreciaba pero para lo que no había datos numéricos", explicó a ABC Diego Jaime Álvarez, profesor de Paleontología en la Universidad de Oviedo y experto en grandes mamíferos del Cuaternario, un periodo que va de los 2,6 millones de años a la actualidad. "Es un estudio interesante porque muestra que las especies de mayor tamaño desaparecieron coincidiendo con la llegada del hombre a ciertas zonas".

El mundo perdido

Durante la época del Pleistoceno, la primera etapa del período Cuaternario y que va de los 2,6 millones de años a los 126.000 años de antigüedad, el mundo estaba poblado por mamuts, perezosos gigantes, rinocerontes lanudos, tigres dientes de sable. Una sucesión de enfriamientos y calentamientos globales transformaron la naturaleza y la diversidad de todos los animales, grandes y pequeños. Pero a partir de esos 126.000 años de antigüedad, la caza o la destrucción de hábitats, promovidas por los humanos, aceleraron la desaparición de los grandes animales.

"Las causas de las grandes extinciones son muy controvertidas", dijo Álvarez. "En ese momento se producen a causa del cambio climático y de la irrupción del hombre. Pero el clima, por sí solo, no puede explicar por qué los elefantes, los rinocerontes o los ciervos gigantes desaparecen de Europa al final del Pleistoceno". Tampoco podrían explicar los resultados obtenidos por los investigadores en los otros continentes. Los datos del registro fósil han permitido dividir este proceso en cinco etapas, cada una caracterizada por un gran paso en la dispersión del humano por el globo. En los últimos 65 millones de años, poco después de la caída del asteroide que acabó con los dinosaurios, ningún período geológico tuvo un impacto tan profundo como el Cuaternario sobre los animales.

El futuro, de las vacas

Según Álvarez, no se debe culpar de todo al ser humano: solo le dio el toque de gracia a los grandes mamíferos, gracias a su avanzada tecnología de caza. Según Smith, la responsabilidad recae en todas las especies humanas, no solo en Homo sapiens. Sobre todo a raíz de la invención de las armas a distancia, que tuvieron un gran impacto cuando llegaron al Nuevo Mundo, hace unos 15.000 años.

Los autores de este estudio consideran que este proceso podría extenderse, afectar a la biodiversidad y amenazar a los mayores animales. Según sus cálculos, si todas las especies que ahora están en peligro llegaran a la extinción, el tamaño medio de los animales caería cerca de un 30 por ciento en todos los continentes. Y, en el plazo de 200 años, el mayor mamífero terrestre sería la vaca, un pariente domesticado de los uros, ya extintos.

"Es difícil saber qué ocurrirá. Espero que no pase, pero parece que estamos en esa trayectoria", dijo Felisa Smith. "En el pasado los animales podían moverse y adaptarse a los cambios climáticos. Hoy, gran parte de la Tierra está modificada por el hombre y ya no tienen esa opción, así que el cambio climático será un problema mucho más grave de lo que ha sido hasta ahora", alertó.

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<p>Hace unos 20.000 años Europa estaba poblada por grandes criaturas: había <a href=mamuts, ciervos gigantes, grandes osos, caballos salvajes, uros, rinocerontes lanudos, hienas y leones. La existencia de los bisontes no estaba amenazada, como ocurre hoy en día. Pero algo lo cambió todo. Parece ser que el final de la glaciación subió las temperaturas y transformó el medio ambiente. Pero, ¿eso fue todo? En aquel momento el clima favoreció que los humanos se multiplicaran y conquistaran el mundo, armados con ingenio y armas cada vez más letales. Por eso, algunos sospechan que ellos pudieron estar detrás de la desaparición de esos grandes animales.

Un estudio publicado ayer en la prestigiosa revista Science ha confirmado esta sospecha. Una profunda reconstrucción del pasado fósil de los grandes mamíferos de la Tierra, desde hace 66 millones de años hasta la actualidad, apoya la hipótesis de que el tamaño medio de estos animales cayó en todos los continentes coincidiendo con la llegada y la expansión de las especies humanas. Todo esto comenzó a ocurrir hace unos 126.000 años e indica que el hombre se comió o mató a las especies más grandes antes que a las más pequeñas. Si se mantuviera esta tendencia, los autores creen que en 200 años el animal terrestre más grande sería una criatura doméstica: la vaca.

No fue el cambio climático

"Creo que lo más importante de este estudio es que muestra que la idea de que el cambio climático causó la extinción de las especies más grandes no se sostiene", explicó a ABC Felisa Smith, primera autora del estudio e investigadora en la Universidad de Nuevo México (EE.UU.). "El único momento en que ves que las especies grandes se extinguen en los continentes es cuando los homininos (humanos modernos y extintos y ancestros) están presentes". Los resultados muestran que la salida de los humanos de África y la población de los otros continentes coincidió con una reducción drástica de la presencia de grandes mamíferos. Neandertales, denisovanos y humanos modernos y arcaicos se extendieron ampliamente por Europa y Asia hace al menos unos 80.000 años. Hace 60.000 Homo sapiens puso el pie en Australia y hace unos 15.000 lo hizo en América.

"Sospechamos que la extinción preferente de los mamíferos más grandes es un sello de la actividad humana, tanto en el pasado como ahora", dijo Smith. "Esto es algo que todo el mundo apreciaba pero para lo que no había datos numéricos", explicó a ABC Diego Jaime Álvarez, profesor de Paleontología en la Universidad de Oviedo y experto en grandes mamíferos del Cuaternario, un periodo que va de los 2,6 millones de años a la actualidad. "Es un estudio interesante porque muestra que las especies de mayor tamaño desaparecieron coincidiendo con la llegada del hombre a ciertas zonas".

El mundo perdido

Durante la época del Pleistoceno, la primera etapa del período Cuaternario y que va de los 2,6 millones de años a los 126.000 años de antigüedad, el mundo estaba poblado por mamuts, perezosos gigantes, rinocerontes lanudos, tigres dientes de sable. Una sucesión de enfriamientos y calentamientos globales transformaron la naturaleza y la diversidad de todos los animales, grandes y pequeños. Pero a partir de esos 126.000 años de antigüedad, la caza o la destrucción de hábitats, promovidas por los humanos, aceleraron la desaparición de los grandes animales.

"Las causas de las grandes extinciones son muy controvertidas", dijo Álvarez. "En ese momento se producen a causa del cambio climático y de la irrupción del hombre. Pero el clima, por sí solo, no puede explicar por qué los elefantes, los rinocerontes o los ciervos gigantes desaparecen de Europa al final del Pleistoceno". Tampoco podrían explicar los resultados obtenidos por los investigadores en los otros continentes. Los datos del registro fósil han permitido dividir este proceso en cinco etapas, cada una caracterizada por un gran paso en la dispersión del humano por el globo. En los últimos 65 millones de años, poco después de la caída del asteroide que acabó con los dinosaurios, ningún período geológico tuvo un impacto tan profundo como el Cuaternario sobre los animales.

El futuro, de las vacas

Según Álvarez, no se debe culpar de todo al ser humano: solo le dio el toque de gracia a los grandes mamíferos, gracias a su avanzada tecnología de caza. Según Smith, la responsabilidad recae en todas las especies humanas, no solo en Homo sapiens. Sobre todo a raíz de la invención de las armas a distancia, que tuvieron un gran impacto cuando llegaron al Nuevo Mundo, hace unos 15.000 años.

Los autores de este estudio consideran que este proceso podría extenderse, afectar a la biodiversidad y amenazar a los mayores animales. Según sus cálculos, si todas las especies que ahora están en peligro llegaran a la extinción, el tamaño medio de los animales caería cerca de un 30 por ciento en todos los continentes. Y, en el plazo de 200 años, el mayor mamífero terrestre sería la vaca, un pariente domesticado de los uros, ya extintos.

"Es difícil saber qué ocurrirá. Espero que no pase, pero parece que estamos en esa trayectoria", dijo Felisa Smith. "En el pasado los animales podían moverse y adaptarse a los cambios climáticos. Hoy, gran parte de la Tierra está modificada por el hombre y ya no tienen esa opción, así que el cambio climático será un problema mucho más grave de lo que ha sido hasta ahora", alertó.

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economía circular que entró el pasado miércoles en su recta final. Cada año se producen en Europa más de 2.500 millones de toneladas de residuos, unas cinco por habitante, y el grueso terminan su existencia en vertederos o incineradoras. La nueva estrategia, negociada entre el Consejo y la Eurocámara, pretende dar un vuelco a la situación con objetivos de reciclaje más ambiciosos y también con incentivos para la prevención y la reutilización.

Entre otros aspectos, en el 2035 los países miembros no podrán depositar en vertederos más del 10% de los residuos municipales generados, frente al actual 47%, mientras que la tasa de reciclaje total en el mismo año deberá ser del 65%, muy lejos del 36% del 2014. "Si Europa tiene el poder de que se cumpla, el acuerdo supondrá un cambio estratégico brutal en la gestión de los residuos y también un cambio radical en los hábitos sociales", sentencia Miquel Roset, director de Retorna, fundación que apuesta por el sistema de retorno para tratar los residuos.

Largas negociaciones

El camino recorrido desde hace dos décadas ha sido importante. En 1995, el 65% de los residuos europeos terminaban su vida en los vertederos, un sistema que puede tener un peligroso un impacto en el subsuelo y los acuíferos. Para el año 2000, ese porcentaje se había reducido al 55%, con niveles de reciclaje del 20%. Tres lustros más tarde, la situación ha mejorado aún más y hay países, como Bélgica y Eslovenia, en los que solo se sepultan el 8% y el 9% de las basuras municipales, respectivamente. Sin embargo, en otros muchos, incluidos Suecia, Finlandia, Bulgaria y Grecia, el porcentaje se sitúa por encima del 60%. España se encuentra en el 47%, en la media europea.

El nuevo paquete de propuestas legislativas pretende dar un vuelco a esta situación. En el centro del plan se sitúa conseguir que para el 2025 el 55% de los residuos municipales sean reciclados o reutilizados, el 60% para el 2030 y el 65% para el 2035 (con excepciones para una decena de países), frente al 44% de la actualidad o el 31% del 2004. La incineración o valorización energética, que actualmente se emplea para eliminar el 6% de los residuos europeos (13% en España), no se incentiva como alternativa de futuro, aunque tampoco se mencionan objetivos para eliminarla.

También reducir

Claro está que no se trata solo de reciclar, sino de reducir. La UE recuerda que cada europeo consume anualmente una media de 14 toneladas de materias primas, un disparate ambiental porque los recursos terrestres no son finitos y, además, son también una sangría económica porque muchos de ellos, como la mayoría de los hidrocarburos, los metales y otros elementos estratégicos como el fósforo y el litio, deben comprarse en el extranjero. La mejora en la eficiencia de los recursos en toda la cadena de valor reducirá las necesidades de abastecimiento de materiales entre un 17% y un 24% en el 2030, confía la UE. 

"La industria deberá cambiar", sentencia Josep Maria Tost, director de la Agència de Residus de Catalunya (ARC), quien recuerda que para lograr los objetivos también "será necesario sustituir plásticos y optar por elementos más reciclables". Asimismo, deberá avanzarse en medidas de ecodiseño -es decir, emplear menos materiales para un mismo producto- y "en posibles temas de reutilización de envases". En la misma línea se pronuncia uno de los ponentes del texto, Francesc Gambús, eurodiputado por la antigua Unió Democràtica de Catalunya y ahora adscrito como independiente en el Grupo Popular Europeo. "Se incide en la importancia de fabricar productos que luego puedan ser fácilmente reciclados".

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<p><strong>El usar y tirar se va a acabar.</strong> Al menos esa es la intención de la Unión Europea con el nuevo paquete legislativo sobre <a href=economía circular que entró el pasado miércoles en su recta final. Cada año se producen en Europa más de 2.500 millones de toneladas de residuos, unas cinco por habitante, y el grueso terminan su existencia en vertederos o incineradoras. La nueva estrategia, negociada entre el Consejo y la Eurocámara, pretende dar un vuelco a la situación con objetivos de reciclaje más ambiciosos y también con incentivos para la prevención y la reutilización.

Entre otros aspectos, en el 2035 los países miembros no podrán depositar en vertederos más del 10% de los residuos municipales generados, frente al actual 47%, mientras que la tasa de reciclaje total en el mismo año deberá ser del 65%, muy lejos del 36% del 2014. "Si Europa tiene el poder de que se cumpla, el acuerdo supondrá un cambio estratégico brutal en la gestión de los residuos y también un cambio radical en los hábitos sociales", sentencia Miquel Roset, director de Retorna, fundación que apuesta por el sistema de retorno para tratar los residuos.

Largas negociaciones

El camino recorrido desde hace dos décadas ha sido importante. En 1995, el 65% de los residuos europeos terminaban su vida en los vertederos, un sistema que puede tener un peligroso un impacto en el subsuelo y los acuíferos. Para el año 2000, ese porcentaje se había reducido al 55%, con niveles de reciclaje del 20%. Tres lustros más tarde, la situación ha mejorado aún más y hay países, como Bélgica y Eslovenia, en los que solo se sepultan el 8% y el 9% de las basuras municipales, respectivamente. Sin embargo, en otros muchos, incluidos Suecia, Finlandia, Bulgaria y Grecia, el porcentaje se sitúa por encima del 60%. España se encuentra en el 47%, en la media europea.

El nuevo paquete de propuestas legislativas pretende dar un vuelco a esta situación. En el centro del plan se sitúa conseguir que para el 2025 el 55% de los residuos municipales sean reciclados o reutilizados, el 60% para el 2030 y el 65% para el 2035 (con excepciones para una decena de países), frente al 44% de la actualidad o el 31% del 2004. La incineración o valorización energética, que actualmente se emplea para eliminar el 6% de los residuos europeos (13% en España), no se incentiva como alternativa de futuro, aunque tampoco se mencionan objetivos para eliminarla.

También reducir

Claro está que no se trata solo de reciclar, sino de reducir. La UE recuerda que cada europeo consume anualmente una media de 14 toneladas de materias primas, un disparate ambiental porque los recursos terrestres no son finitos y, además, son también una sangría económica porque muchos de ellos, como la mayoría de los hidrocarburos, los metales y otros elementos estratégicos como el fósforo y el litio, deben comprarse en el extranjero. La mejora en la eficiencia de los recursos en toda la cadena de valor reducirá las necesidades de abastecimiento de materiales entre un 17% y un 24% en el 2030, confía la UE. 

"La industria deberá cambiar", sentencia Josep Maria Tost, director de la Agència de Residus de Catalunya (ARC), quien recuerda que para lograr los objetivos también "será necesario sustituir plásticos y optar por elementos más reciclables". Asimismo, deberá avanzarse en medidas de ecodiseño -es decir, emplear menos materiales para un mismo producto- y "en posibles temas de reutilización de envases". En la misma línea se pronuncia uno de los ponentes del texto, Francesc Gambús, eurodiputado por la antigua Unió Democràtica de Catalunya y ahora adscrito como independiente en el Grupo Popular Europeo. "Se incide en la importancia de fabricar productos que luego puedan ser fácilmente reciclados".

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<p><strong>¿Sabías que existe una rana que tiene cuernos?</strong> Descubre estas y otras curiosidades que no conocías de las ranas:</p><p><ul><li><strong>Las ranas ponen sus huevos en el agua.</strong> Los huevos eclosionan y se convierten en renacuajos. El renacuajo vivirá en el agua hasta que se convierta lentamente en una rana.</li><li><strong>Su piel es muy permeable y por eso puede desempeñar un papel importante en el intercambio de gases respiratorios, oxígeno y dióxido de carbono.</strong> Sin embargo, las ranas corren el riesgo de absorber cualquier contaminación en el agua y el aire, y pueden deshidratarse fácilmente si están lejos del agua por mucho tiempo.</li><li>Existen más de 4000 tipos de ranas alrededor del mundo.</li><li><strong>No hay ranas en la Antártida.</strong></li><li><strong>No pueden vivir en el agua salada,</strong> ya que su cuerpo requiere de agua simple para vivir y para reproducirse y para anidar sus huevecillos.</li><li>Alrededor del 40% de las especies <strong>se encuentran actualmente en peligro de extinción.</strong></li><li><strong>¿Sabías que existe una rana que tiene cuernos?</strong> Se trata de la rana cornuda de Surinam, que tiene una boca ancha y dos picos sobre sus ojos que se asemejan a cuernos.</li><li><strong>Las ranas respiran de dos maneras: a través de la piel y mediante pulmones.</strong> Cuando se encuentran fuera del agua emplean los pulmones y cuando se sumergen respiran a través de la piel.</li><li><strong>La rana dorada venenosa es el vertebrado más tóxico del mundo.</strong> Un solo gramo de su toxina podría matar a 100.000 personas.</li><li>Las ranas viven en todos los continentes excepto en la Antártida</li><li><strong>Las ranas cambian de piel una vez por semana.</strong> Después de quitar la piel vieja y muerta, <strong>la rana se la come.</strong></li><li><strong>Tienen la capacidad de ver en diferentes direcciones al mismo tiempo:</strong> hacia adelante, hacia arriba y hacia los lados.</li><li><strong>La rana punteada tiene capacidad para brillar en la oscuridad.</strong> <em>Hypsiboas punctatus</em> es el primer anfibio fluorescente del que se tiene constancia.</li><li><strong>La rana más pequeña del mundo es <em>Paedophryne amauensis.</em></strong> Con 7,7 mm de longitud, es el vertebrado conocido más pequeño.</li></ul></p>
informe Global E-waste Monitor 2017 del programa Ciclos Sostenibles de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU).

Así, en España se genera casi un millón de toneladas de basura electrónica, según cálculos de la plataforma especializada en la reutilización de aparatos eléctricos Back Market, que ha comparado los registros de los últimos informes de la UNU al respecto y señala que este es el tipo de basura que más rápido aumenta en la actualidad, a un ritmo tres veces mayor que la media de los residuos urbanos y entre un 16 y un 22% cada cinco años.

Los registros de la UNU indican que se producen en España casi un millón de toneladas de chatarra electrónica al año, 930.000 toneladas. Back Market afirma que el consumo de aparatos eléctricos ha disparado un 43% el volumen de basura electrónica generada en España desde 2010, cuando se producían 652.000 toneladas de este residuo, según datos de la Universidad de Salamanca.

España es el quinto país europeo que más basura electrónica produce

En la actualidad, España es el quinto país europeo que más basura electrónica produce por detrás de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. A nivel global, el año pasado se generaron cerca de 45 millones de toneladas de RAEE en todo el mundo y las previsiones apuntan a que esta cifra siga creciendo en los próximos años tal y como se refleja en el informe Global E-waste Monitor 2017.

Este aumento se debe fundamentalmente al aumento del consumo de aparatos eléctricos y electrónicos como tablets, smartphones, ordenadores y pequeños y grandes electrodomésticos, que suelen reemplazar los que ya tenemos cuando todavía se podrían seguir utilizando.

Para el director ejecutivo de Back Market, Thibaud de Larauce, es "necesario" impulsar medidas "eficaces" que frenen el crecimiento de estos residuos, fomentar la reutilización y el consumo más eficiente de los dispositivos eléctricos y electrónicos. "Deberíamos preguntarnos también si realmente necesitamos comprar un teléfono móvil nuevo cuando podríamos seguir utilizando el que tenemos", ha concluido.

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<p>Este crecimiento se debe en buena parte al aumento de consumo de tabletas, <em>smartphones,</em> ordenadores y otros pequeños electrodomésticos, según el <a href=informe Global E-waste Monitor 2017 del programa Ciclos Sostenibles de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU).

Así, en España se genera casi un millón de toneladas de basura electrónica, según cálculos de la plataforma especializada en la reutilización de aparatos eléctricos Back Market, que ha comparado los registros de los últimos informes de la UNU al respecto y señala que este es el tipo de basura que más rápido aumenta en la actualidad, a un ritmo tres veces mayor que la media de los residuos urbanos y entre un 16 y un 22% cada cinco años.

Los registros de la UNU indican que se producen en España casi un millón de toneladas de chatarra electrónica al año, 930.000 toneladas. Back Market afirma que el consumo de aparatos eléctricos ha disparado un 43% el volumen de basura electrónica generada en España desde 2010, cuando se producían 652.000 toneladas de este residuo, según datos de la Universidad de Salamanca.

España es el quinto país europeo que más basura electrónica produce

En la actualidad, España es el quinto país europeo que más basura electrónica produce por detrás de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. A nivel global, el año pasado se generaron cerca de 45 millones de toneladas de RAEE en todo el mundo y las previsiones apuntan a que esta cifra siga creciendo en los próximos años tal y como se refleja en el informe Global E-waste Monitor 2017.

Este aumento se debe fundamentalmente al aumento del consumo de aparatos eléctricos y electrónicos como tablets, smartphones, ordenadores y pequeños y grandes electrodomésticos, que suelen reemplazar los que ya tenemos cuando todavía se podrían seguir utilizando.

Para el director ejecutivo de Back Market, Thibaud de Larauce, es "necesario" impulsar medidas "eficaces" que frenen el crecimiento de estos residuos, fomentar la reutilización y el consumo más eficiente de los dispositivos eléctricos y electrónicos. "Deberíamos preguntarnos también si realmente necesitamos comprar un teléfono móvil nuevo cuando podríamos seguir utilizando el que tenemos", ha concluido.

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energías renovables mediante el uso de tecnológica digital puntera, ha confirmado por primera vez que el coste de producción de las renovables ya se encuentran por debajo del rango de coste de las fuentes convenciones.

Los combustibles de origen fósil y nuclear presentaron costes de entre 49 y 174 dólares por MWh durante 2017, mientras que los proyectos en energías renovables se situaron entre los 35 y 54 dólares. El coste medio internacional de los proyectos hidroeléctricos se situó, sin subsidios, alrededor de los 50 dólares por MWh, los eólicos en 51 y los solares fotovoltaicos 54. La investigación calcula los riesgos inversores en 54 países hasta 2030, y analiza datos de Bloomberg, UN Environment, Frankfurt School y de la Renewable Cost Database de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), que agrupa los costes de 15.000 proyectos comerciales.

De hecho, la energía renovable no sólo iguala el coste de los combustibles fósiles, sino que es ya incluso más barata. Las últimas subastas de energía fotovoltaica en Dubai, México, Chile, Abu Dabi o Arabia Saudí, y de energía eólica onshore en Brasil, Canadá, India o Marruecos en 2017 apuntan a que el coste normalizado de la energía se puede reducir a 30 dólares por MWh a partir de 2018.

Precisamente, el análisis de Kaiserwetter apunta a que cubrir el vacío de las fuentes fósiles con energías renovables se presenta como una opción mas económica que la inversión millonaria que supondría la actualización del parque de centrales nucleares. En los países avanzados, éstas ya han superado (o están a punto) su vida útil de 40 años y se verán abocadas al cierre o a una actualización. 

Estados Unidos, por ejemplo, ha garantizado renovaciones hasta los 60 años a casi todos sus 100 generadores. No hay legislación que impida renovarlos hasta una vida útil de 80 años, y de no hacerlo el país perdería en torno al 20% de su suministro eléctrico en 2030, pero el coste es inmenso. Los últimos datos del departamento de Energía americano revelan gastos anuales de 6,4 mil millones de dólares en el acondionamiento y modernización de este tipo de reactores. 

Sólo 14 países se plantean construir nuevos reactores actualmente y sólo 3 están en construcción desde 2016. Estas plantas (3 GW) aún tardarán años en producir energía y presentan un coste elevado de construcción. Poniendo como ejemplo el Reino Unido, los dos nuevos reactores de Hinkley Point presentan costes de construcción (sin gastos de financiación) de 26,2 mil millones de dólares, y aventuran un coste de producción de 118 dólares por MWh. En esta línea, la Asociación Europea de la Energía Eólica (EWEA), prevén coste nuclear medio (y en ascenso) de 102 euros el MWh en 2020 en la UE, sin incluir la factura multimillanaria de desmontar una planta al final de su vida útil, ni de ocuparse de los residuos nucleares.

La disminución de costes de las renovables

Esta disminución del coste de la energía renovable, que ronda el 80% desde 2010 (por ejemplo en el sector de la solar fotovoltaica), se ha producido por varias razones. Desde las mejoras tecnológicas y la simplicidad competitiva de las renovables, pasando poruna amplia base de desarrolladores de proyectos, especialmente fondos de inversión y bancos, optimistas sobre el futuro imparable de un mercado cuya rentabilidad sigue disparándose incluso una vez han cesado las subvenciones, y con un gran el apoyo social y político.

La optimización de plantas eólicas o solares viene de la mano de tecnologías digitales punteras como el Internet de las Cosas (IoT) y la conjunción de empresas como SAP, líder en software a la vanguardia del Smart Data Analytics, y Kaiserwetter, que emplea esta tecnología para ofrecer Smart Data como servicio (DaaS) mediante su plataforma Aristóteles a inversores y gestores en el sector de las renovables. Estos avances digitales son una de las razones por las que estas energías son ahora más competitivas, eficientes y baratas. 

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<p>El análisis realizado por la compañía alemana <em>Kaiserwetter,</em> dedicada  a la gestión de activos técnicos y financieros de <a href=energías renovables mediante el uso de tecnológica digital puntera, ha confirmado por primera vez que el coste de producción de las renovables ya se encuentran por debajo del rango de coste de las fuentes convenciones.

Los combustibles de origen fósil y nuclear presentaron costes de entre 49 y 174 dólares por MWh durante 2017, mientras que los proyectos en energías renovables se situaron entre los 35 y 54 dólares. El coste medio internacional de los proyectos hidroeléctricos se situó, sin subsidios, alrededor de los 50 dólares por MWh, los eólicos en 51 y los solares fotovoltaicos 54. La investigación calcula los riesgos inversores en 54 países hasta 2030, y analiza datos de Bloomberg, UN Environment, Frankfurt School y de la Renewable Cost Database de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), que agrupa los costes de 15.000 proyectos comerciales.

De hecho, la energía renovable no sólo iguala el coste de los combustibles fósiles, sino que es ya incluso más barata. Las últimas subastas de energía fotovoltaica en Dubai, México, Chile, Abu Dabi o Arabia Saudí, y de energía eólica onshore en Brasil, Canadá, India o Marruecos en 2017 apuntan a que el coste normalizado de la energía se puede reducir a 30 dólares por MWh a partir de 2018.

Precisamente, el análisis de Kaiserwetter apunta a que cubrir el vacío de las fuentes fósiles con energías renovables se presenta como una opción mas económica que la inversión millonaria que supondría la actualización del parque de centrales nucleares. En los países avanzados, éstas ya han superado (o están a punto) su vida útil de 40 años y se verán abocadas al cierre o a una actualización. 

Estados Unidos, por ejemplo, ha garantizado renovaciones hasta los 60 años a casi todos sus 100 generadores. No hay legislación que impida renovarlos hasta una vida útil de 80 años, y de no hacerlo el país perdería en torno al 20% de su suministro eléctrico en 2030, pero el coste es inmenso. Los últimos datos del departamento de Energía americano revelan gastos anuales de 6,4 mil millones de dólares en el acondionamiento y modernización de este tipo de reactores. 

Sólo 14 países se plantean construir nuevos reactores actualmente y sólo 3 están en construcción desde 2016. Estas plantas (3 GW) aún tardarán años en producir energía y presentan un coste elevado de construcción. Poniendo como ejemplo el Reino Unido, los dos nuevos reactores de Hinkley Point presentan costes de construcción (sin gastos de financiación) de 26,2 mil millones de dólares, y aventuran un coste de producción de 118 dólares por MWh. En esta línea, la Asociación Europea de la Energía Eólica (EWEA), prevén coste nuclear medio (y en ascenso) de 102 euros el MWh en 2020 en la UE, sin incluir la factura multimillanaria de desmontar una planta al final de su vida útil, ni de ocuparse de los residuos nucleares.

La disminución de costes de las renovables

Esta disminución del coste de la energía renovable, que ronda el 80% desde 2010 (por ejemplo en el sector de la solar fotovoltaica), se ha producido por varias razones. Desde las mejoras tecnológicas y la simplicidad competitiva de las renovables, pasando poruna amplia base de desarrolladores de proyectos, especialmente fondos de inversión y bancos, optimistas sobre el futuro imparable de un mercado cuya rentabilidad sigue disparándose incluso una vez han cesado las subvenciones, y con un gran el apoyo social y político.

La optimización de plantas eólicas o solares viene de la mano de tecnologías digitales punteras como el Internet de las Cosas (IoT) y la conjunción de empresas como SAP, líder en software a la vanguardia del Smart Data Analytics, y Kaiserwetter, que emplea esta tecnología para ofrecer Smart Data como servicio (DaaS) mediante su plataforma Aristóteles a inversores y gestores en el sector de las renovables. Estos avances digitales son una de las razones por las que estas energías son ahora más competitivas, eficientes y baratas. 

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agua de deshielo glacial hace que la superficie del océano sea menos salada y más flotante, permitiendo que el agua cálida de la profundidad retenga su calor y derrita glaciares desde abajo.

Agua del deshielo

“Este proceso es similar a lo que sucede cuando se pone aceite y agua en un recipiente, cuando el aceite flota en la parte superior porque es más ligero y menos denso”, ilustró en su explicación Silvano, del IMAS. Al parecer, lo mismo sucede cerca de la Antártida con agua de deshielo glacial fresca, que se mantiene por encima del agua oceánica más cálida y salada, aislando el agua tibia de la atmósfera antártica y permitiendo que cause un mayor derretimiento de los glaciares.

De esta forma, el aumento del agua de deshielo de los glaciares puede provocar una retroalimentación, impulsando un mayor derretimiento de las plataformas de hielo y, por lo tanto, un aumento en el crecimiento del nivel del mar. Además, el equipo halló que el agua de deshielo fresca también reduce la formación y el hundimiento de agua densa en algunas regiones alrededor de la Antártida, ralentizando la circulación oceánica que absorbe y almacena calor y dióxido de carbono.

Desaceleración de las corrientes

“Las aguas de deshielo glaciales frías que fluyen de la Antártida causan una desaceleración de las corrientes que permiten al océano extraer el dióxido de carbono y el calor de la atmósfera”, explicó el investigador. En combinación, estos dos procesos identificados por los autores del estudio se alimentan entre sí para acelerar “aún más” el cambio climático.

Silvano señaló que descubrir este mecanismo podría explicar el rápido aumento del nivel del mar de hasta cinco metros por siglo al final del último período glacial hace unos 15.000 años. “Nuestro estudio muestra que este proceso de retroalimentación no sólo es posible, sino que de hecho ya está en marcha, y puede impulsar una mayor aceleración de la tasa de aumento del nivel del mar en el futuro”, apuntó. Según los autores, estos resultados sugieren que una mayor cantidad de agua de deshielo glacial puede desencadenar una transición de un régimen frío a uno cálido, caracterizado por altas tasas de derretimiento desde la base de hielo.

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<p>La investigación, liderada por Alessandro Silvano, descubrió que <strong>el <a href=agua de deshielo glacial hace que la superficie del océano sea menos salada y más flotante, permitiendo que el agua cálida de la profundidad retenga su calor y derrita glaciares desde abajo.

Agua del deshielo

“Este proceso es similar a lo que sucede cuando se pone aceite y agua en un recipiente, cuando el aceite flota en la parte superior porque es más ligero y menos denso”, ilustró en su explicación Silvano, del IMAS. Al parecer, lo mismo sucede cerca de la Antártida con agua de deshielo glacial fresca, que se mantiene por encima del agua oceánica más cálida y salada, aislando el agua tibia de la atmósfera antártica y permitiendo que cause un mayor derretimiento de los glaciares.

De esta forma, el aumento del agua de deshielo de los glaciares puede provocar una retroalimentación, impulsando un mayor derretimiento de las plataformas de hielo y, por lo tanto, un aumento en el crecimiento del nivel del mar. Además, el equipo halló que el agua de deshielo fresca también reduce la formación y el hundimiento de agua densa en algunas regiones alrededor de la Antártida, ralentizando la circulación oceánica que absorbe y almacena calor y dióxido de carbono.

Desaceleración de las corrientes

“Las aguas de deshielo glaciales frías que fluyen de la Antártida causan una desaceleración de las corrientes que permiten al océano extraer el dióxido de carbono y el calor de la atmósfera”, explicó el investigador. En combinación, estos dos procesos identificados por los autores del estudio se alimentan entre sí para acelerar “aún más” el cambio climático.

Silvano señaló que descubrir este mecanismo podría explicar el rápido aumento del nivel del mar de hasta cinco metros por siglo al final del último período glacial hace unos 15.000 años. “Nuestro estudio muestra que este proceso de retroalimentación no sólo es posible, sino que de hecho ya está en marcha, y puede impulsar una mayor aceleración de la tasa de aumento del nivel del mar en el futuro”, apuntó. Según los autores, estos resultados sugieren que una mayor cantidad de agua de deshielo glacial puede desencadenar una transición de un régimen frío a uno cálido, caracterizado por altas tasas de derretimiento desde la base de hielo.

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Tierra en 2008 muestran signos de origen en un planeta perdido, de un tamaño similar a Mercurio o Marte; un planeta que se remonta a los primeros días de nuestro sistema solar. Este sorprendente hallazgo podría ayudarnos a resolver una de las preguntas más duraderas de la astronomía, la de la formación de planetas.

El meteorito tenía un diámetro de cuatro metros y tras su explosión en la atmósfera, proyectó muchos fragmentos sobre la superficie del desierto, recuperándose finalmente unos 50 de un tamaño entre 1 centímetro y 10 centímetros. Según los investigadores, los nanodiamantes del asteroide llamado Almahata Sitta, que cayó en el desierto de Nubia en octubre de 2008, se formaron a altas presiones consistentes con los primeros protoplanetas del sistema solar.

El inicio

Todo comienza con granos de polvo en el disco protoplanetario alrededor de una estrella joven. Gracias a las fuerzas electrostáticas, estos granos comienzan a pegarse los unos a los otros. Si suficientes partículas de polvo se acumulan gradualmente para formar aglomeraciones más grandes, y una cantidad suficiente de esos cúmulos colisionan y se fusionan, todo el cuerpo colapsará gravitacionalmente en un cuerpo más sólido de entre 1 y 10 kilómetros de tamaño, un planetesimal.

La mayoría de los planetesimales mantienen ese tamaño. Pero algunos, con la ayuda de su campo magnético y órbitas excéntricas, colisionan y se unen, a menudo a gran velocidad, formando objetos más grandes entre el tamaño de la Luna y el tamaño de Marte, con un núcleo fundido. Es lo que llamamos protoplanetas, los "embriones" de los planetas, y el sistema solar primitivo tenía cientos de ellos.

Con el tiempo, colisionaron repetidamente entre sí, fusionándose en masas cada vez más grandes hasta que formaron los planetas que conocemos hoy día. Según los astrónomos, los asteroides que aún flotan alrededor del sistema solar, son los restos de aquellos días, de las repetidas colisiones que arrojaron material al espacio. El caso del Almahata Sitta es particularmente curioso: era la primera vez que se recuperaba material de un asteroide que había sido rastreado desde el espacio y durante su colisión con la Tierra. También resultó ser un tipo raro de meteorito pobre en calcio que contiene grupos de diamantes de tamaño nanométrico: ureilitos.

Utilizando un microscopio electrónico de transmisión, que emplea un haz de electrones para visualizar un objeto de tres dimensiones, los expertos examinaron los diamantes más grandes, de un diámetro de 100 micrómetros (que no podrían haberse formado en un evento de impacto debido a la breve duración de dicho evento) y descubrieron que el asteroide del que se desprendieron procedía del embrión de un planeta de un tamaño situado entre los de Mercurio y Marte. 

A medida que se forman los diamantes, a menudo atrapan los minerales presentes en su entorno de formación. Con este mismo método descubrieron que los diamantes tenían cromita, fosfato y sulfuro de hierro y níquel con composiciones y morfologías que solo podrían haber ocurrido bajo una presión mayor a 20 gigapascales, casi 200.000 veces más que la presión atmosférica a nivel del mar (en la Tierra los diamantes se forman a 4,5 gigapascales). Se trata de la primera vez que se observan en un cuerpo extraterrestre, exponen los autores en la revista Nature.

"Aunque esta es la primera evidencia convincente para un cuerpo tan grande que ha desaparecido desde entonces, su existencia en el sistema solar temprano ha sido predicha por modelos de formación planetaria. Los cuerpos del tamaño de Marte eran comunes, y se acrecentaron para formar planetas más grandes, o colisionaron con el Sol o fueron expulsados del sistema solar. Este estudio proporciona evidencia convincente de que el cuerpo parental de ureilita era un gran planeta perdido antes de ser destruido por colisiones", aclaran los científicos.

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<p>Un equipo de científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) ha descubierto que <strong>los pequeños diamantes que se encuentran dentro de un meteorito que cayó a la <a href=Tierra en 2008 muestran signos de origen en un planeta perdido, de un tamaño similar a Mercurio o Marte; un planeta que se remonta a los primeros días de nuestro sistema solar. Este sorprendente hallazgo podría ayudarnos a resolver una de las preguntas más duraderas de la astronomía, la de la formación de planetas.

El meteorito tenía un diámetro de cuatro metros y tras su explosión en la atmósfera, proyectó muchos fragmentos sobre la superficie del desierto, recuperándose finalmente unos 50 de un tamaño entre 1 centímetro y 10 centímetros. Según los investigadores, los nanodiamantes del asteroide llamado Almahata Sitta, que cayó en el desierto de Nubia en octubre de 2008, se formaron a altas presiones consistentes con los primeros protoplanetas del sistema solar.

El inicio

Todo comienza con granos de polvo en el disco protoplanetario alrededor de una estrella joven. Gracias a las fuerzas electrostáticas, estos granos comienzan a pegarse los unos a los otros. Si suficientes partículas de polvo se acumulan gradualmente para formar aglomeraciones más grandes, y una cantidad suficiente de esos cúmulos colisionan y se fusionan, todo el cuerpo colapsará gravitacionalmente en un cuerpo más sólido de entre 1 y 10 kilómetros de tamaño, un planetesimal.

La mayoría de los planetesimales mantienen ese tamaño. Pero algunos, con la ayuda de su campo magnético y órbitas excéntricas, colisionan y se unen, a menudo a gran velocidad, formando objetos más grandes entre el tamaño de la Luna y el tamaño de Marte, con un núcleo fundido. Es lo que llamamos protoplanetas, los "embriones" de los planetas, y el sistema solar primitivo tenía cientos de ellos.

Con el tiempo, colisionaron repetidamente entre sí, fusionándose en masas cada vez más grandes hasta que formaron los planetas que conocemos hoy día. Según los astrónomos, los asteroides que aún flotan alrededor del sistema solar, son los restos de aquellos días, de las repetidas colisiones que arrojaron material al espacio. El caso del Almahata Sitta es particularmente curioso: era la primera vez que se recuperaba material de un asteroide que había sido rastreado desde el espacio y durante su colisión con la Tierra. También resultó ser un tipo raro de meteorito pobre en calcio que contiene grupos de diamantes de tamaño nanométrico: ureilitos.

Utilizando un microscopio electrónico de transmisión, que emplea un haz de electrones para visualizar un objeto de tres dimensiones, los expertos examinaron los diamantes más grandes, de un diámetro de 100 micrómetros (que no podrían haberse formado en un evento de impacto debido a la breve duración de dicho evento) y descubrieron que el asteroide del que se desprendieron procedía del embrión de un planeta de un tamaño situado entre los de Mercurio y Marte. 

A medida que se forman los diamantes, a menudo atrapan los minerales presentes en su entorno de formación. Con este mismo método descubrieron que los diamantes tenían cromita, fosfato y sulfuro de hierro y níquel con composiciones y morfologías que solo podrían haber ocurrido bajo una presión mayor a 20 gigapascales, casi 200.000 veces más que la presión atmosférica a nivel del mar (en la Tierra los diamantes se forman a 4,5 gigapascales). Se trata de la primera vez que se observan en un cuerpo extraterrestre, exponen los autores en la revista Nature.

"Aunque esta es la primera evidencia convincente para un cuerpo tan grande que ha desaparecido desde entonces, su existencia en el sistema solar temprano ha sido predicha por modelos de formación planetaria. Los cuerpos del tamaño de Marte eran comunes, y se acrecentaron para formar planetas más grandes, o colisionaron con el Sol o fueron expulsados del sistema solar. Este estudio proporciona evidencia convincente de que el cuerpo parental de ureilita era un gran planeta perdido antes de ser destruido por colisiones", aclaran los científicos.

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30/12/2014

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