Ambientum - Actualidad Medio Ambiente - Técnicas agrícolas innovadoras frenan la desertificación

Buscar en todos los contenidos de Ambientum.com

Categorías Noticias Ambientales:

Hemeroteca del Diario

Buscar por fecha:

BUSCAR

Buscador avanzado:

Palabra Clave:
Sección:
¿En qué fechas?
Seleccionar fecha Seleccionar fecha
BUSCAR

Lo más comentado


"Los gastos de tantas cumbres servirían para plantar varios millones de hectáreas de bosque..."


"Concientizar es "progre" y de izquierdas, en cambio concienciar es de antiguos...."


"Y mientras tanto el Sena, el Ródano y el Támesis dragados a tutti plaine, hasta las cachas..."

AGENDA AMBIENTAL MAYO 2018

  • SWAN Conference 2018
  • Foro de las ciudades de Madrid
  • 16º Congreso Nacional de la Recuperación y el Reciclado

+ INFO

Directorio de empresas

[Ir a la portada del Diario de hoy]

Suelos y Residuos

Técnicas agrícolas innovadoras frenan la desertificación

16/6/2011

Andalucía

Hay que crear ideas para combatir la
degradación de la tierra./@stock.xchng

REDACCIÓN

redaccion@ambientum.com

Con el objetivo de frenar la degradación del suelo, la Estación Experimental de Zonas Áridas-CSIC (EEZA) ha puesto en práctica una serie de técnicas agrícolas que han mejorado el rendimiento de los cultivos de zonas afectadas por la erosión y la escasez de agua.

Es el caso del abono verde y del riego de apoyo con boquera, aplicados a la producción de almendras, que han conseguido aumentar la cosecha tras dos años de pruebas. Otras medidas implantadas, como el acolchado con paja o la labranza reducida, están a la espera de ofrecer resultados.

El responsable de este proyecto, el científico titular de EEZA, Albert Solé-Benet, incide en que estas conclusiones son "aún provisionales, ya que la investigación está en fase de monitorización del rendimiento del cultivo. Aún así, los estudios han demostrado que el riego de apoyo del agua de la boquera ha aumentado el contenido de agua en el suelo y, por lo tanto, el rendimiento en la producción de almendras. Por otra parte, el abono verde mejora el rendimiento del árbol respecto al cultivo tradicional. Sin embargo, el acolchado con paja no ha producido hasta ahora resultados positivos así que estamos estudiando las posibles causas".

Entre las medidas implantadas destacan el abono verde, una mezcla de cereal y leguminosa (veza; vicia sativa) que se incorpora al terreno como fertilizante natural para dotarlo de nutrientes y materia orgánica ayudando a fijar nitrógeno, mejorando la entrada y retención de agua; el riego de apoyo con boquera, que es una acequia que desvía hacia campos de cultivo el agua que fluye por barrancos y ramblas después de precipitaciones intensas; el acolchado, un tipo de colchón de paja que se coloca en el suelo alrededor de cada árbol para evitar la evaporación del agua; y la labranza reducida, en almendro y en cereal. De este modo, en almendro, se limita en dos el número de arados al año, en lugar de los 3 ó 5 habituales. Con ello se consigue remover menos el terreno, aumentar el material orgánico en el suelo disminuyendo la exposición y evaporación del agua retenida en los poros y consiguiendo, así, almacenar más cantidad.

La investigación tiene como escenario la pedanía de Zarzadilla de Totana, en el término municipal de Lorca (Murcia), donde se eligieron dos áreas de secano, una de cereales y otra de almendros, divididas en tres campos, A (no aterrazado, con almendros); B (aterrazado, con almendros); y C (no aterrazado, con cereal). Además de medir los indicadores de desertificación y sequía, como la erosión del suelo y la escasez de agua, los expertos valoraron igualmente la influencia de la temperatura y humedad del aire, la dirección del viento y velocidad y el volumen e intensidad de precipitaciones.

El estudio forma parte del proyecto internacional Desire contra la desertificación y la degradación del suelo, una iniciativa en la que participan 16 países y en la que España está representada por la Estación Experimental de Zonas Áridas, ubicada en Almería.

Tras haber implantado estrategias de manejo sostenible (EMS) en 16 áreas agrícolas pilotos en cuatro continentes, Desire afronta su etapa final ofreciendo los primeros resultados que, en el caso de España, avalan la efectividad de las técnicas utilizadas. Para obtener datos concluyentes son necesarios, sin embargo, tres años de pruebas, tres ciclos agrícolas que se completarán en otoño de 2011. "Hasta ahora, el objetivo ha sido implementar la metodología para comprobar su eficacia. Y, podemos afirmar, que hasta la fecha, está dando resultados positivos".

Además de España, otros siete países del Mediterráneo -Portugal, Italia, Grecia, Francia, Turquía, Marruecos, Túnez- junto a Holanda, Bélgica, Reino Unido, Rusia, China, Botswana, México, Chile y Cabo Verde participan en el proyecto Desire. La gran variedad de zonas de estudio implicadas hace necesario el análisis, interacción y comparación de los datos obtenidos en cada una de ellas para intentar aportar soluciones locales a un problema global.

Las conclusiones obtenidas se presentarán en una serie de folletos de "Buenas prácticas agrícolas" dirigidos a profesionales del sector, agricultores, instituciones, Pymes y ONG. "Entre todos debemos ser capaces de crear ideas innovadoras para combatir la degradación de la tierra", concluye Albert Solé-Benet.

Fuente: Redacción ambientum.com

[Ir a la portada del Diario de hoy]

Etiquetas

tecnicas agricolas, desertificacion, zonas aridas, CSIC, erosion, escasez agua, rendimiento,

Los comentarios de los lectores

Escribe tu comentario

Nombre

Comentario

Correo-e

(no se mostrará en el comentario)

Ésta es la opinión de los internautas, no la de ambientum.com.

  • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
  • Nos se permite la inclusión de enlaces a otras páginas.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Avísanos de los comentarios fuera de tono.

La Actualidad del Medio Ambiente en imágenes

Agenda 2030 de Naciones Unidas, al mismo nivel que el ya anunciado Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil.

El Alto Comisionado para la Agenda 2030, con rango de subsecretario, "se encargará de la coordinación de actuaciones para el cumplimiento" de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Para ello, se le encomienda "realizar el seguimiento de las actuaciones de los órganos competentes de la Administración General del Estado" para el cumplimiento de esas metas, "impulsar la elaboración y desarrollo de los planes y estrategias necesarios" para que España las alcance, y "evaluar, verificar y difundir el grado de avance en el cumplimiento de los objetivos". 

A diferencia de los Objetivos del Milenio (2000-2015), que se enfocaban en el progreso de los países pobres, los ODS son universales: todos los países, incluidos los más prósperos, tienen que cumplirlos pues que sean ricos no significa que no tengan problemas internos -como la desigualdad o la violencia de género- y responsabilidades, sobre todo respecto a la lucha contra el cambio climático y la ayuda al desarrollo de las naciones menos avanzadas.

En este sentido, este organismo tendrá que colaborar con el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, no solo para canalizar la ayuda internacional alineada con los objetivos de desarrollo, sino también para la interlocución internacional de España en materia de implantación global de la Agenda 2030 e "impulsar la elaboración de los sistemas de información y estadística necesarios para acreditar los avances en la consecución de los objetivos" a escala nacional. 

Y pronto tendrá que hacerlo. El próximo 18 de julio, España presenta ante las Naciones Unidas los avances realizados en la implementación de los 17 ODS y qué piensa hacer en el futuro para alcanzar las metas que todavía no cumple. Para su apoyo técnico, contará dentro del Gabinete del presidente del Gobierno con la Oficina del Alto Comisionado cuyo titular tendrá rango de director general. Esta estructura institucional se suma, hasta nuevo anuncio de reestructuración, a la ya creada por el anterior Ejecutivo, el Grupo interministerial de Alto Nivel para la Agenda 2030, que fue lanzado en septiembre de 2017 con el mismo propósito de "coordinar la implementación" de los ODS en España.

El nuevo organismo cumple, a diferencia del ya existente, una de las demandas que venían realizando los expertos en la materia desde que se aprobó esta agenda universal en la ONU en septiembre de 2015: que dependiera de Presidencia y no de Exteriores. "Los ODS constituyen una oportunidad única para definir las aspiraciones y la hoja de ruta de España en asuntos como el cambio climático, la salud global, la pobreza infantil o la desigualdad de ingreso. Asuntos donde los objetivos domésticos están imbricados con los exteriores y donde nuestro país ha demostrado hasta ahora una iniciativa insuficiente. Se debe elevar el perfil político en el liderazgo de la Agenda 2030", pedían los nueve firmantes -de distintos ámbitos de la política y la sociedad civil- de la columna La hora del desarrollo sostenible publicada en Planeta Futuro el pasado 7 de junio.

Por su parte, el Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil, dependerá de Pedro Sánchez, tendrá rango de subsecretario y se encargará de establecer instrumentos de "planificación y seguimiento de políticas públicas dirigidas a luchar contra la pobreza infantil", así como diseñar sistemas de evaluación del impacto de las distintas decisiones políticas sobre estas áreas y proponer medidas a los ministerios, entre otras. La Presidencia, según la nueva estructuración, se articulará en el Gabinete del presidente del Gobierno, la Secretaría de Estado de Comunicación, la Dirección adjunta del Gabinete del presidente del Gobierno, la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno, la Secretaría General de Asuntos Internacionales, Unión Europea, G20 y Seguridad Global; y los dos Altos Comisionados mencionados.

">
<p>La reestructuración de la Presidencia del Gobierno de España anunciada este martes en el Boletín Oficial del Estado incluye, entre otras novedades, la incorporación de un Alto Comisionado para la <a href=Agenda 2030 de Naciones Unidas, al mismo nivel que el ya anunciado Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil.

El Alto Comisionado para la Agenda 2030, con rango de subsecretario, "se encargará de la coordinación de actuaciones para el cumplimiento" de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Para ello, se le encomienda "realizar el seguimiento de las actuaciones de los órganos competentes de la Administración General del Estado" para el cumplimiento de esas metas, "impulsar la elaboración y desarrollo de los planes y estrategias necesarios" para que España las alcance, y "evaluar, verificar y difundir el grado de avance en el cumplimiento de los objetivos". 

A diferencia de los Objetivos del Milenio (2000-2015), que se enfocaban en el progreso de los países pobres, los ODS son universales: todos los países, incluidos los más prósperos, tienen que cumplirlos pues que sean ricos no significa que no tengan problemas internos -como la desigualdad o la violencia de género- y responsabilidades, sobre todo respecto a la lucha contra el cambio climático y la ayuda al desarrollo de las naciones menos avanzadas.

En este sentido, este organismo tendrá que colaborar con el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, no solo para canalizar la ayuda internacional alineada con los objetivos de desarrollo, sino también para la interlocución internacional de España en materia de implantación global de la Agenda 2030 e "impulsar la elaboración de los sistemas de información y estadística necesarios para acreditar los avances en la consecución de los objetivos" a escala nacional. 

Y pronto tendrá que hacerlo. El próximo 18 de julio, España presenta ante las Naciones Unidas los avances realizados en la implementación de los 17 ODS y qué piensa hacer en el futuro para alcanzar las metas que todavía no cumple. Para su apoyo técnico, contará dentro del Gabinete del presidente del Gobierno con la Oficina del Alto Comisionado cuyo titular tendrá rango de director general. Esta estructura institucional se suma, hasta nuevo anuncio de reestructuración, a la ya creada por el anterior Ejecutivo, el Grupo interministerial de Alto Nivel para la Agenda 2030, que fue lanzado en septiembre de 2017 con el mismo propósito de "coordinar la implementación" de los ODS en España.

El nuevo organismo cumple, a diferencia del ya existente, una de las demandas que venían realizando los expertos en la materia desde que se aprobó esta agenda universal en la ONU en septiembre de 2015: que dependiera de Presidencia y no de Exteriores. "Los ODS constituyen una oportunidad única para definir las aspiraciones y la hoja de ruta de España en asuntos como el cambio climático, la salud global, la pobreza infantil o la desigualdad de ingreso. Asuntos donde los objetivos domésticos están imbricados con los exteriores y donde nuestro país ha demostrado hasta ahora una iniciativa insuficiente. Se debe elevar el perfil político en el liderazgo de la Agenda 2030", pedían los nueve firmantes -de distintos ámbitos de la política y la sociedad civil- de la columna La hora del desarrollo sostenible publicada en Planeta Futuro el pasado 7 de junio.

Por su parte, el Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil, dependerá de Pedro Sánchez, tendrá rango de subsecretario y se encargará de establecer instrumentos de "planificación y seguimiento de políticas públicas dirigidas a luchar contra la pobreza infantil", así como diseñar sistemas de evaluación del impacto de las distintas decisiones políticas sobre estas áreas y proponer medidas a los ministerios, entre otras. La Presidencia, según la nueva estructuración, se articulará en el Gabinete del presidente del Gobierno, la Secretaría de Estado de Comunicación, la Dirección adjunta del Gabinete del presidente del Gobierno, la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno, la Secretaría General de Asuntos Internacionales, Unión Europea, G20 y Seguridad Global; y los dos Altos Comisionados mencionados.

" width="90" height="90" />
Acuerdo de París. Así lo indica el informe Off Target publicado este mes de junio por la organización no gubernamental Climate Action Network (Can) Europe.

El informe clasifica a los países en base a una combinación de factores, incluida la probabilidad de alcanzar sus objetivos climáticos de la UE para 2020 y su ambición por conseguir objetivos adicionales más allá de lo establecido en el Acuerdo de París. También se tienen en cuenta en este ranking la posición de cada estado sobre acciones concretas para reducir las emisiones de carbono.

Wendel Trio, director de Can Europe, resume los resultados del estudio indicando que la falta de determinación es generalizada: “Si bien todos los países de la UE se suscribieron al Acuerdo de París, la mayoría no está trabajando para alcanzar realmente sus objetivos. Los países necesitan mejorar urgentemente su acción a favor de políticas y objetivos climáticos y energéticos más ambiciosos a nivel nacional y a nivel de la UE”.

Ningún país de la UE está avanzando suficientemente en ambición y progreso en la reducción de las emisiones de carbono. “Los países pueden y deben hacer más para lograr el objetivos del Acuerdo de París. Por esta razón, la posición más alta del ranking está desocupada”, indica el resumen ejecutivo de este informe no oficial.

Suecia ocupa el primer puesto en el ranking de Can Europe, ya que están en camino de cumplir sus objetivos climáticos y energéticos nacionales para 2020, y han mejorado significativamente su ambición desde el Acuerdo de París para convertirse en carbono neutral para 2045. Este país nórdico también apoya una mayor acción a nivel de la UE, como la reducción de las emisiones en un 55% para 2030 (el objetivo actual es del 40%) y un cero emisiones (en valor neto) para 2050 a más tardar.

En el otro extremo de la escala está Irlanda, que se ubica justo por delante de Polonia como penúltimo. Las acciones del gobierno de Irlanda parecen indicar que no se pretende cumplir con los objetivos climáticos y de energía renovable para 2020, que fueron fijados en principio en una reducción estatal del 20% en los niveles de emisiones de 2005 y al menos un 16% del uso de energía producida a partir de fuentes renovables.

España queda situada en la posición 16 de este ranking en el que aparecen clasificados 29 países de la Unión Europea. Según los datos de Can Europe, España solo consigue un 35% de los objetivos climáticos. No obstante, este informe cerrado con datos acumulados hasta mayo de 2018 indica textualmente: “Se espera que los nuevos gobiernos de Italia y España especialmente mejoren su clasificación en el futuro cercano uniéndose al impulso de una acción climática más ambiciosa”.

">
<p>Las promesas no son suficientes. <strong>La Unión Europea quiere liderar la lucha mundial contra el cambio climático pero la mayor parte de los países miembros siguen sin alcanzar los objetivos marcados por el <a href=Acuerdo de París. Así lo indica el informe Off Target publicado este mes de junio por la organización no gubernamental Climate Action Network (Can) Europe.

El informe clasifica a los países en base a una combinación de factores, incluida la probabilidad de alcanzar sus objetivos climáticos de la UE para 2020 y su ambición por conseguir objetivos adicionales más allá de lo establecido en el Acuerdo de París. También se tienen en cuenta en este ranking la posición de cada estado sobre acciones concretas para reducir las emisiones de carbono.

Wendel Trio, director de Can Europe, resume los resultados del estudio indicando que la falta de determinación es generalizada: “Si bien todos los países de la UE se suscribieron al Acuerdo de París, la mayoría no está trabajando para alcanzar realmente sus objetivos. Los países necesitan mejorar urgentemente su acción a favor de políticas y objetivos climáticos y energéticos más ambiciosos a nivel nacional y a nivel de la UE”.

Ningún país de la UE está avanzando suficientemente en ambición y progreso en la reducción de las emisiones de carbono. “Los países pueden y deben hacer más para lograr el objetivos del Acuerdo de París. Por esta razón, la posición más alta del ranking está desocupada”, indica el resumen ejecutivo de este informe no oficial.

Suecia ocupa el primer puesto en el ranking de Can Europe, ya que están en camino de cumplir sus objetivos climáticos y energéticos nacionales para 2020, y han mejorado significativamente su ambición desde el Acuerdo de París para convertirse en carbono neutral para 2045. Este país nórdico también apoya una mayor acción a nivel de la UE, como la reducción de las emisiones en un 55% para 2030 (el objetivo actual es del 40%) y un cero emisiones (en valor neto) para 2050 a más tardar.

En el otro extremo de la escala está Irlanda, que se ubica justo por delante de Polonia como penúltimo. Las acciones del gobierno de Irlanda parecen indicar que no se pretende cumplir con los objetivos climáticos y de energía renovable para 2020, que fueron fijados en principio en una reducción estatal del 20% en los niveles de emisiones de 2005 y al menos un 16% del uso de energía producida a partir de fuentes renovables.

España queda situada en la posición 16 de este ranking en el que aparecen clasificados 29 países de la Unión Europea. Según los datos de Can Europe, España solo consigue un 35% de los objetivos climáticos. No obstante, este informe cerrado con datos acumulados hasta mayo de 2018 indica textualmente: “Se espera que los nuevos gobiernos de Italia y España especialmente mejoren su clasificación en el futuro cercano uniéndose al impulso de una acción climática más ambiciosa”.

" width="90" height="90" />
Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) y publicado en Nature Energy, encuentra que se puede lograr una transformación fundamental del sistema energético global con un aumento comparativamente modesto en las inversiones generales. Sin embargo, se necesita un cambio radical de las inversiones que vayan desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables y la eficiencia energética, incluidas las inversiones dedicadas a medidas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Como parte del Acuerdo de París en 2015, muchos países definieron Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) diseñadas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El estudio confirma que los incentivos actuales como los CDN no darán suficiente impulso para el "cambio pronunciado" en las carteras de inversión que se necesitan para transformar el sistema de energía.

Para mantener el aumento de la temperatura global a entre 1,5 y 2 grados, las inversiones en energía baja en carbono y eficiencia energética probablemente tendrán que superar las inversiones en combustibles fósiles tan pronto como en 2025 y luego crecer mucho más. Las "brechas de inversión" de baja emisión de carbono y eficiencia energética calculadas por los investigadores son sorprendentes.

Para cumplir con los CDN de los países, se necesitará una inversión adicional de 130.000 millones de dólares para 2030, mientras que, para alcanzar el objetivo de 2 grados, la brecha es de 320.000 millones y para 1,5 grados es de 480.000 millones. Estas cifras de inversión representan más de una cuarta parte de las inversiones totales en energía previstas en el escenario base, y hasta la mitad en algunas economías como China e India.

NECESIDADES DE INVERSION ENERGETICA

Los científicos señalan que las inversiones en la transformación del sistema de energía para reducir los gases de efecto invernadero son un orden de magnitud mayor que las requeridas para cumplir otros ODS, como acceso a la energía, agua potable, contaminación del aire, seguridad alimentaria y educación. 

Las seis herramientas de modelado de escenarios utilizadas por los investigadores, los llamados modelos de evaluación integrados, a menudo se emplean para evaluar los costos, el potencial y las consecuencias de diferentes futuros de energía, clima y desarrollo humano a mediano y largo plazo. En este caso, los investigadores colaboraron en el marco del proyecto Horizonte 2020 "Vinculación de las políticas de clima y desarrollo: aprovechamiento de las redes internacionales y el intercambio de conocimientos (CD-LINKS)". El proyecto reúne a importantes organizaciones internacionales de investigación para explorar estrategias de transformación nacionales y mundiales para el cambio climático y sus vínculos con una serie de objetivos de desarrollo sostenible.

Los resultados de este análisis proporcionaron una base científica fundamental para una metodología desarrollada por y para la industria bancaria para mejorar su comprensión del cambio climático, cómo podría afectar a las empresas y cómo gestionar mejor los riesgos relacionados con el clima. Los científicos esperan que sus hallazgos sean útiles para los analistas de políticas nacionales y mundiales y los responsables de la formulación de políticas, así como para aquellos del sector privado que trabajan en las áreas de energía, cambio climático y sostenibilidad en los próximos años.

">
<p>Un nuevo estudio, liderado por el <a href=Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) y publicado en Nature Energy, encuentra que se puede lograr una transformación fundamental del sistema energético global con un aumento comparativamente modesto en las inversiones generales. Sin embargo, se necesita un cambio radical de las inversiones que vayan desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables y la eficiencia energética, incluidas las inversiones dedicadas a medidas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Como parte del Acuerdo de París en 2015, muchos países definieron Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) diseñadas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El estudio confirma que los incentivos actuales como los CDN no darán suficiente impulso para el "cambio pronunciado" en las carteras de inversión que se necesitan para transformar el sistema de energía.

Para mantener el aumento de la temperatura global a entre 1,5 y 2 grados, las inversiones en energía baja en carbono y eficiencia energética probablemente tendrán que superar las inversiones en combustibles fósiles tan pronto como en 2025 y luego crecer mucho más. Las "brechas de inversión" de baja emisión de carbono y eficiencia energética calculadas por los investigadores son sorprendentes.

Para cumplir con los CDN de los países, se necesitará una inversión adicional de 130.000 millones de dólares para 2030, mientras que, para alcanzar el objetivo de 2 grados, la brecha es de 320.000 millones y para 1,5 grados es de 480.000 millones. Estas cifras de inversión representan más de una cuarta parte de las inversiones totales en energía previstas en el escenario base, y hasta la mitad en algunas economías como China e India.

NECESIDADES DE INVERSION ENERGETICA

Los científicos señalan que las inversiones en la transformación del sistema de energía para reducir los gases de efecto invernadero son un orden de magnitud mayor que las requeridas para cumplir otros ODS, como acceso a la energía, agua potable, contaminación del aire, seguridad alimentaria y educación. 

Las seis herramientas de modelado de escenarios utilizadas por los investigadores, los llamados modelos de evaluación integrados, a menudo se emplean para evaluar los costos, el potencial y las consecuencias de diferentes futuros de energía, clima y desarrollo humano a mediano y largo plazo. En este caso, los investigadores colaboraron en el marco del proyecto Horizonte 2020 "Vinculación de las políticas de clima y desarrollo: aprovechamiento de las redes internacionales y el intercambio de conocimientos (CD-LINKS)". El proyecto reúne a importantes organizaciones internacionales de investigación para explorar estrategias de transformación nacionales y mundiales para el cambio climático y sus vínculos con una serie de objetivos de desarrollo sostenible.

Los resultados de este análisis proporcionaron una base científica fundamental para una metodología desarrollada por y para la industria bancaria para mejorar su comprensión del cambio climático, cómo podría afectar a las empresas y cómo gestionar mejor los riesgos relacionados con el clima. Los científicos esperan que sus hallazgos sean útiles para los analistas de políticas nacionales y mundiales y los responsables de la formulación de políticas, así como para aquellos del sector privado que trabajan en las áreas de energía, cambio climático y sostenibilidad en los próximos años.

" width="90" height="90" />
Cámara Alta ha aprobado seis enmiendas de las 53 pactadas en un principio entre PP y Ciudadanos para evitar la aplicación de una sentencia del Tribunal Supremo que obligaba al Ejecutivo a considerar como especies invasoras a la cabra arruí, la trucha arcoiris, el lucio, la carpa, o el cangrejo americano.

El Supremo declaró en 2016 científicamente demostrado el carácter invasor de estas especies y la ilegalidad de las excepciones incluidas por el PP en la ley a través de un Real Decreto en 2013. En la defensa de las enmiendas, el senador popular Jesús Labrador ha subrayado la necesidad de compatibilizar la lucha contra las especies exóticas invasoras con el aprovechamiento económico en áreas donde su presencia “no sea un problema ambiental” y de crear un marco de actuación para las comunidades autónomas.

Desde el Grupo Mixto, la senadora Rosa María Domínguez de Posada ha aseverado que “hay que corregir las prohibiciones que pesan sobre la pesca deportiva y la actividad cinegética” a fin de evitar el abandono del campo, pues “el territorio se está despoblando”.

Por su parte, la senadora del Partido Aragonés Rosario Isabel Santos ha defendido que “las personas del medio rural son tenedores y sostenedores del territorio”.

La oposición

Desde la oposición, Margarita Quetglas Quesada, del Grupo Parlamentario de Podemos, ha señalado que la reforma de la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad “ataca el concepto y contenido del catálogo de especies, renuncia a valorar criterios científicos y es una aplicación errónea del reglamento europeo”.

El proyecto de ley del PP para reformar la única norma ambiental aún sin tocar del último Gobierno socialista fue aprobado en abril por la Comisión de Medio Ambiente del Congreso con el apoyo de este grupo, de Ciudadanos, de los nacionalistas catalanes del PDeCAT y PNV y con la abstención del PSOE. 

">
<p><strong>La <a href=Cámara Alta ha aprobado seis enmiendas de las 53 pactadas en un principio entre PP y Ciudadanos para evitar la aplicación de una sentencia del Tribunal Supremo que obligaba al Ejecutivo a considerar como especies invasoras a la cabra arruí, la trucha arcoiris, el lucio, la carpa, o el cangrejo americano.

El Supremo declaró en 2016 científicamente demostrado el carácter invasor de estas especies y la ilegalidad de las excepciones incluidas por el PP en la ley a través de un Real Decreto en 2013. En la defensa de las enmiendas, el senador popular Jesús Labrador ha subrayado la necesidad de compatibilizar la lucha contra las especies exóticas invasoras con el aprovechamiento económico en áreas donde su presencia “no sea un problema ambiental” y de crear un marco de actuación para las comunidades autónomas.

Desde el Grupo Mixto, la senadora Rosa María Domínguez de Posada ha aseverado que “hay que corregir las prohibiciones que pesan sobre la pesca deportiva y la actividad cinegética” a fin de evitar el abandono del campo, pues “el territorio se está despoblando”.

Por su parte, la senadora del Partido Aragonés Rosario Isabel Santos ha defendido que “las personas del medio rural son tenedores y sostenedores del territorio”.

La oposición

Desde la oposición, Margarita Quetglas Quesada, del Grupo Parlamentario de Podemos, ha señalado que la reforma de la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad “ataca el concepto y contenido del catálogo de especies, renuncia a valorar criterios científicos y es una aplicación errónea del reglamento europeo”.

El proyecto de ley del PP para reformar la única norma ambiental aún sin tocar del último Gobierno socialista fue aprobado en abril por la Comisión de Medio Ambiente del Congreso con el apoyo de este grupo, de Ciudadanos, de los nacionalistas catalanes del PDeCAT y PNV y con la abstención del PSOE. 

" width="90" height="90" />
Venus tiene ya una explicación más clara. Según un estudio publicado en Nature Geoscience, las enormes cordilleras del planeta son las culpables de una ola de gravedad masiva. Venus suele denominarse como el planeta hermano de la Tierra debido a las similitudes entre ambos. Sin embargo, si se tratase de un gemelo, sería sin duda uno maligno, pues su entorno es muy muy distinto de la Tierra.

Una de esas diferencias es una gigantesca estructura con forma de arco de 10.000 kilómetros de ancho que va y viene en la atmósfera superior de Venus. Fue descubierto por primera vez por el orbitador Venus japonés Akatsuki en 2015, y puede pasar días perfectamente quieta dentro de la atmósfera turbulenta de Venus. Este bulto resultó de lo más misterioso.

Pero es que Venus es peculiar en muchos sentidos. Tiene una rotación retrógrada, lo que significa que, al igual que Urano, gira en la dirección opuesta a la rotación del Sol, a diferencia de la mayoría de los planetas de nuestro sistema solar. También gira extraordinariamente lento: un día en Venus representan unos 243 días terrestres. Son muchos más días que lo que necesita Venus para orbitar el Sol (unos 225 días terrestres), por lo que un día Venusiano es más largo que un año venusiano.

La atmósfera de Venus, sin embargo, gira alrededor de 60 veces más rápido que el planeta y hace un giro completo una vez cada cuatro días. Este inquietante movimiento provoca vientos de hasta 400 kilómetros por hora. El fenómeno se llama superrotación, y parece impedir la existencia de ondas gravitatorias estacionarias de cuatro días, como el abultamiento masivo observado por los astrónomos.

"Durante varios días de observación, la estructura en forma de arco permaneció relativamente fija en posición sobre la montaña en la superficie, a pesar de la superrotación atmosférica de fondo", comentan los autores. "Sugerimos que la estructura en forma de arco es el resultado de una onda de gravedad atmosférica generada en la atmósfera inferior por la topografía de la montaña que luego se propaga hacia arriba".

Para confirmar esta hipótesis, los científicos crearon y ejecutaron simulaciones por ordenador del planeta y su atmósfera. Y los resultados de su simulación estuvieron en "acuerdo notable con las observaciones durante cuatro días solares de Venus de 2015 a 2017". Además, el equipo descubrió que estas ondas podrían tener un efecto en la rotación del planeta, causando fluctuaciones en la presión atmosférica que finalmente ralentizan la rotación. Este efecto dura unos pocos minutos por día en Venus, pero podría ayudar a explicar las discrepancias previas en las mediciones de la tasa de rotación de Venus, como un estudio de ESA de 2012 que encontró una diferencia de 6,5 minutos en comparación con una medición anterior.

Los científicos no saben por qué Venus gira tan lentamente o por qué tiene una rotación retrógrada. Uno de los planteamientos señala la fricción de la densa atmósfera, pero hay muchas cosas que no sabemos acerca de Venus y "que podríamos aprender calculando la duración exacta de un día venusiano", según el equipo. "Una medición precisa de la duración del día podría detectar los diversos impactos del flujo atmosférico contra las montañas". Una vez que los científicos tengan una comprensión más detallada de estos mecanismos, podrían encontrar una forma de explorar el interior del planeta, descubrir la naturaleza de su núcleo y finalmente descubrir qué es lo que está sosteniendo la extravagante superrotación de Venus.

">
<p><strong>Una protuberancia misteriosamente fluctuante observada en la atmósfera de <a href=Venus tiene ya una explicación más clara. Según un estudio publicado en Nature Geoscience, las enormes cordilleras del planeta son las culpables de una ola de gravedad masiva. Venus suele denominarse como el planeta hermano de la Tierra debido a las similitudes entre ambos. Sin embargo, si se tratase de un gemelo, sería sin duda uno maligno, pues su entorno es muy muy distinto de la Tierra.

Una de esas diferencias es una gigantesca estructura con forma de arco de 10.000 kilómetros de ancho que va y viene en la atmósfera superior de Venus. Fue descubierto por primera vez por el orbitador Venus japonés Akatsuki en 2015, y puede pasar días perfectamente quieta dentro de la atmósfera turbulenta de Venus. Este bulto resultó de lo más misterioso.

Pero es que Venus es peculiar en muchos sentidos. Tiene una rotación retrógrada, lo que significa que, al igual que Urano, gira en la dirección opuesta a la rotación del Sol, a diferencia de la mayoría de los planetas de nuestro sistema solar. También gira extraordinariamente lento: un día en Venus representan unos 243 días terrestres. Son muchos más días que lo que necesita Venus para orbitar el Sol (unos 225 días terrestres), por lo que un día Venusiano es más largo que un año venusiano.

La atmósfera de Venus, sin embargo, gira alrededor de 60 veces más rápido que el planeta y hace un giro completo una vez cada cuatro días. Este inquietante movimiento provoca vientos de hasta 400 kilómetros por hora. El fenómeno se llama superrotación, y parece impedir la existencia de ondas gravitatorias estacionarias de cuatro días, como el abultamiento masivo observado por los astrónomos.

"Durante varios días de observación, la estructura en forma de arco permaneció relativamente fija en posición sobre la montaña en la superficie, a pesar de la superrotación atmosférica de fondo", comentan los autores. "Sugerimos que la estructura en forma de arco es el resultado de una onda de gravedad atmosférica generada en la atmósfera inferior por la topografía de la montaña que luego se propaga hacia arriba".

Para confirmar esta hipótesis, los científicos crearon y ejecutaron simulaciones por ordenador del planeta y su atmósfera. Y los resultados de su simulación estuvieron en "acuerdo notable con las observaciones durante cuatro días solares de Venus de 2015 a 2017". Además, el equipo descubrió que estas ondas podrían tener un efecto en la rotación del planeta, causando fluctuaciones en la presión atmosférica que finalmente ralentizan la rotación. Este efecto dura unos pocos minutos por día en Venus, pero podría ayudar a explicar las discrepancias previas en las mediciones de la tasa de rotación de Venus, como un estudio de ESA de 2012 que encontró una diferencia de 6,5 minutos en comparación con una medición anterior.

Los científicos no saben por qué Venus gira tan lentamente o por qué tiene una rotación retrógrada. Uno de los planteamientos señala la fricción de la densa atmósfera, pero hay muchas cosas que no sabemos acerca de Venus y "que podríamos aprender calculando la duración exacta de un día venusiano", según el equipo. "Una medición precisa de la duración del día podría detectar los diversos impactos del flujo atmosférico contra las montañas". Una vez que los científicos tengan una comprensión más detallada de estos mecanismos, podrían encontrar una forma de explorar el interior del planeta, descubrir la naturaleza de su núcleo y finalmente descubrir qué es lo que está sosteniendo la extravagante superrotación de Venus.

" width="90" height="90" />
verano de 2018 comienza hoy, 21 de junio, a las 12h 7m hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional, Ministerio de Fomento). Esta estación durará 93 días y 15 horas, y terminará el 23 de septiembre con el comienzo del otoño.

Los inicios de las estaciones no son un capricho, sino que se definen como aquellos instantes en los que la Tierra se encuentra en una determinada posición en su órbita alrededor del Sol. En el caso del verano, esta posición corresponde al punto en el que el centro del Sol, visto desde la Tierra, alcanza su máxima declinación Norte (+23º 27´). Cuando eso sucede, la altura máxima del Sol al mediodía apenas cambia durante varios días, circunstancia a la que se llama solsticio (Sol quieto) de verano. En el momento en que el verano empieza en el hemisferio norte, en el hemisferio sur hace lo propio el invierno.

El solsticio del verano puede producirse a lo sumo en tres fechas distintas del calendario: los días 20, 21 y 22 de junio, aunque durante el siglo XXI sólo ocurrirá los días 20 y 21 de junio. El inicio más tempranero sucederá en el año 2096, y el inicio más tardío ocurrió el año 2003. Las variaciones de un año a otro son debidas al modo en que la duración de la órbita de la Tierra alrededor del Sol (conocida como año trópico) encaja en la secuencia de años bisiestos del calendario.

Eclipse total de Luna

Por estas fechas se da también el máximo alejamiento anual (afelio) entre la Tierra y el Sol. En 2018, el máximo alejamiento se dará el día 6 de julio, siendo la distancia de algo más de 152 millones de km., unos 5 millones más que a principios de enero, cuando la distancia al Sol alcanzó su mínimo anual.

Este verano será también propicio para la observación de fenómenos astronómicos. Se producirán tres eclipses: dos parciales de Sol el 13 de julio y el 11 de agosto y otro total de Luna el 27 de julio. El eclipse parcial de Sol del 13 de julio será visible en el sur de Australia y en la costa antártica y del 11 de agosto, en el norte de Europa y el noreste de Asia. El eclipse lunar será visible en Sudamérica, África, Asia, Oceanía y Europa, también España.

Además, dos lluvias de meteoros destacarán durante el verano. Las delta Acuáridas alcanzarán su máximo ritmo alrededor del 30 de julio. Las populares Perseidas, lo harán alrededor del 12 de agosto. La casi coincidencia de este máximo con la luna nueva, que garantiza un cielo oscuro durante toda la noche, hacen que este sea un año excelente para observar las Perseidas.

">
<p>Lo hemos esperado con más ganas que nunca y por fin está a punto de llegar. <strong>El <a href=verano de 2018 comienza hoy, 21 de junio, a las 12h 7m hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional, Ministerio de Fomento). Esta estación durará 93 días y 15 horas, y terminará el 23 de septiembre con el comienzo del otoño.

Los inicios de las estaciones no son un capricho, sino que se definen como aquellos instantes en los que la Tierra se encuentra en una determinada posición en su órbita alrededor del Sol. En el caso del verano, esta posición corresponde al punto en el que el centro del Sol, visto desde la Tierra, alcanza su máxima declinación Norte (+23º 27´). Cuando eso sucede, la altura máxima del Sol al mediodía apenas cambia durante varios días, circunstancia a la que se llama solsticio (Sol quieto) de verano. En el momento en que el verano empieza en el hemisferio norte, en el hemisferio sur hace lo propio el invierno.

El solsticio del verano puede producirse a lo sumo en tres fechas distintas del calendario: los días 20, 21 y 22 de junio, aunque durante el siglo XXI sólo ocurrirá los días 20 y 21 de junio. El inicio más tempranero sucederá en el año 2096, y el inicio más tardío ocurrió el año 2003. Las variaciones de un año a otro son debidas al modo en que la duración de la órbita de la Tierra alrededor del Sol (conocida como año trópico) encaja en la secuencia de años bisiestos del calendario.

Eclipse total de Luna

Por estas fechas se da también el máximo alejamiento anual (afelio) entre la Tierra y el Sol. En 2018, el máximo alejamiento se dará el día 6 de julio, siendo la distancia de algo más de 152 millones de km., unos 5 millones más que a principios de enero, cuando la distancia al Sol alcanzó su mínimo anual.

Este verano será también propicio para la observación de fenómenos astronómicos. Se producirán tres eclipses: dos parciales de Sol el 13 de julio y el 11 de agosto y otro total de Luna el 27 de julio. El eclipse parcial de Sol del 13 de julio será visible en el sur de Australia y en la costa antártica y del 11 de agosto, en el norte de Europa y el noreste de Asia. El eclipse lunar será visible en Sudamérica, África, Asia, Oceanía y Europa, también España.

Además, dos lluvias de meteoros destacarán durante el verano. Las delta Acuáridas alcanzarán su máximo ritmo alrededor del 30 de julio. Las populares Perseidas, lo harán alrededor del 12 de agosto. La casi coincidencia de este máximo con la luna nueva, que garantiza un cielo oscuro durante toda la noche, hacen que este sea un año excelente para observar las Perseidas.

" width="90" height="90" />
biomasa generó en 2017 un balance socioeconómico y medioambiental positivo de 1.323 millones de euros, como diferencia entre la aportación a las arcas públicas y ahorros medioambientales (emisiones de CO2 y prevención de incendios) y la retribución específica percibida por la actividad. La biomasa anualmente contribuye al medio ambiente en alrededor de 334 millones de euros, como mínimo, por el CO2 evitado (por sustitución y vertido), así como en 150 millones de euros por el ahorro en prevención y extinción de incendios, asimismo, actualmente el sector de la biomasa emplea de manera directa, indirecta e inducida a cerca de 33.000 personas, aportando el 0,28% del PIB español y el 0,9% de los recursos de la Administración General del Estado (AGE). 

Según el informe “Balance Socioeconómico de las Biomasas en España”, estos ahorros podrían aumentar hasta los 2.147 millones de euros en 2021, con un incremento de 824 millones de euros respecto a la cifra actual, si se impulsa a esta tecnología, tanto térmica como eléctrica, mediante un rediseño del sistema de incentivos para el sector, con un incremento de 173 millones de euros. Este escenario de evolución de la biomasa en el país, basado en los objetivos del Plan de Acción de Energías Renovables 2011-2020, implicaría aumentar 550 megavatios (MW) de biomasa eléctrica, con una inversión de unos 1.600 millones de euros, y 800 ktep de biomasa térmica, además, con este rediseño de los incentivos para el sector se podrían crear 12.596 empleos, hasta los 45.541 puestos de trabajo, derivados tanto de la operación y mantenimiento de las plantas, como de la construcción de nueva potencia.

Situación actual y potencial biomásico en España

En nuestro país, la biomasa representa un porcentaje muy simbólico en el mix de generación eléctrica. La biomasa, el biogás y la FORM supusieron solo un 2,1% del total de la producción nacional de energía eléctrica en 2016 y el crecimiento de la biomasa entre 2010 y 2017 ha sido prácticamente nulo.

España consume mucho menos biomasa que la media de la UE, ocupando la posición 22 entre los 28 países en consumo de energía procedente de biomasa sólida per cápita (0,114 tep./hab). En un país con 27 millones y medio de hectáreas de superficie forestal, según Pedro Barato, el significado del bajo uso de esta tecnología en la generación eléctrica significa que “algo pasa”. Y es que España es el tercer país europeo por recursos absolutos de biomasa forestal (sólo superada por Suecia y Finlandia) y el séptimo en términos per cápita. También, España es el país de Europa con mayor incremento de bosques, con un ritmo de crecimiento anual del 2,2%, muy superior a la media de la UE (0,51%).

Patricia Gómez ha dicho, una vez presentados estos datos, que “España es, sin duda, un país forestal, y nuestros montes demandan que se les gestione de manera sostenible con el objetivo de valorizar el grandísimo stock de biomasa, contribuyendo de esta forma a evitar los enormes incendios forestales que cada año asolan nuestro país". Por su parte, Pedro Barato ha puesto el foco en la importancia de la transición energética para la generación de empleo en España, insistiendo en el valor añadido de territorio, de empleo o de medioambiente, afirmando que “la biomasa ofrece un amplio abanico de oportunidades profesionales, especialmente en zonas rurales con riesgo de despoblamiento que suelen coincidir con aquellas zonas con gran cantidad de recursos biomásicos”.

La necesidad de medidas para el impulso a la biomasa

Según el estudio, la mayor presencia de la biomasa en el mix de generación eléctrica en España no debe retrasarse más y solo es posible mediante la implementación de políticas favorables. Entre las medidas que el sector propone destacan la creación de una Comisión Interministerial permanente que abarque los ámbitos energético, agrícola, forestal, ganadero, industrial, residuos municipales, desarrollo rural y medioambiental; el establecimiento de un marco normativo que reconozca las aportaciones sociales, económicas y medioambientales de esta tecnología y la ampliación del número de horas máximo de producción para las instalaciones de biomasa que ya están en funcionamiento.

">
<p>En la rueda de prensa convocada para la presentación del informe estuvieron presentes Jordi Aguiló, presidente de APPA Biomasa, Pedro Barato, presidente de ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), Patricia Gómez, gerente de COSE (Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España) y Pablo Hernández, consultor del área de Economía Aplicada y Territorial de AFI (Analistas Financieros Internacionales). </p><p><strong>La <a href=biomasa generó en 2017 un balance socioeconómico y medioambiental positivo de 1.323 millones de euros, como diferencia entre la aportación a las arcas públicas y ahorros medioambientales (emisiones de CO2 y prevención de incendios) y la retribución específica percibida por la actividad. La biomasa anualmente contribuye al medio ambiente en alrededor de 334 millones de euros, como mínimo, por el CO2 evitado (por sustitución y vertido), así como en 150 millones de euros por el ahorro en prevención y extinción de incendios, asimismo, actualmente el sector de la biomasa emplea de manera directa, indirecta e inducida a cerca de 33.000 personas, aportando el 0,28% del PIB español y el 0,9% de los recursos de la Administración General del Estado (AGE). 

Según el informe “Balance Socioeconómico de las Biomasas en España”, estos ahorros podrían aumentar hasta los 2.147 millones de euros en 2021, con un incremento de 824 millones de euros respecto a la cifra actual, si se impulsa a esta tecnología, tanto térmica como eléctrica, mediante un rediseño del sistema de incentivos para el sector, con un incremento de 173 millones de euros. Este escenario de evolución de la biomasa en el país, basado en los objetivos del Plan de Acción de Energías Renovables 2011-2020, implicaría aumentar 550 megavatios (MW) de biomasa eléctrica, con una inversión de unos 1.600 millones de euros, y 800 ktep de biomasa térmica, además, con este rediseño de los incentivos para el sector se podrían crear 12.596 empleos, hasta los 45.541 puestos de trabajo, derivados tanto de la operación y mantenimiento de las plantas, como de la construcción de nueva potencia.

Situación actual y potencial biomásico en España

En nuestro país, la biomasa representa un porcentaje muy simbólico en el mix de generación eléctrica. La biomasa, el biogás y la FORM supusieron solo un 2,1% del total de la producción nacional de energía eléctrica en 2016 y el crecimiento de la biomasa entre 2010 y 2017 ha sido prácticamente nulo.

España consume mucho menos biomasa que la media de la UE, ocupando la posición 22 entre los 28 países en consumo de energía procedente de biomasa sólida per cápita (0,114 tep./hab). En un país con 27 millones y medio de hectáreas de superficie forestal, según Pedro Barato, el significado del bajo uso de esta tecnología en la generación eléctrica significa que “algo pasa”. Y es que España es el tercer país europeo por recursos absolutos de biomasa forestal (sólo superada por Suecia y Finlandia) y el séptimo en términos per cápita. También, España es el país de Europa con mayor incremento de bosques, con un ritmo de crecimiento anual del 2,2%, muy superior a la media de la UE (0,51%).

Patricia Gómez ha dicho, una vez presentados estos datos, que “España es, sin duda, un país forestal, y nuestros montes demandan que se les gestione de manera sostenible con el objetivo de valorizar el grandísimo stock de biomasa, contribuyendo de esta forma a evitar los enormes incendios forestales que cada año asolan nuestro país". Por su parte, Pedro Barato ha puesto el foco en la importancia de la transición energética para la generación de empleo en España, insistiendo en el valor añadido de territorio, de empleo o de medioambiente, afirmando que “la biomasa ofrece un amplio abanico de oportunidades profesionales, especialmente en zonas rurales con riesgo de despoblamiento que suelen coincidir con aquellas zonas con gran cantidad de recursos biomásicos”.

La necesidad de medidas para el impulso a la biomasa

Según el estudio, la mayor presencia de la biomasa en el mix de generación eléctrica en España no debe retrasarse más y solo es posible mediante la implementación de políticas favorables. Entre las medidas que el sector propone destacan la creación de una Comisión Interministerial permanente que abarque los ámbitos energético, agrícola, forestal, ganadero, industrial, residuos municipales, desarrollo rural y medioambiental; el establecimiento de un marco normativo que reconozca las aportaciones sociales, económicas y medioambientales de esta tecnología y la ampliación del número de horas máximo de producción para las instalaciones de biomasa que ya están en funcionamiento.

" width="90" height="90" />
alimentación más afianzados en la cultura popular presupone que la congelación provoca la pérdida de nutrientes y otras propiedades, pero nada más alejado de la realidad. Para comprenderlo mejor es necesario saber en qué consiste realmente el proceso de congelación. Como nos explica la doctora Elena Aguilar Aguilar, dietista-nutricionista y Vocal del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, “la conservación por congelación provoca la formación de cristales de hielo en el producto y, por ello, la disminución de la cantidad de agua libre que puede ser utilizada por los microorganismos presentes”. Es decir, al congelar un alimento lo único que estamos haciendo es inhibir las reacciones de los microorganismos y, por consiguiente, alargar su vida útil.

Si el proceso de congelación se lleva a cabo de una forma correcta, el alimento no pierde nutrientes. Es más, “hay estudios que demuestran lo contrario, y que tan solo unos pocos días sin congelación son suficientes para que se vayan perdiendo algunos nutrientes muy importantes. Así que si un alimento no se va a comer de inmediato, es mejor congelarlo que simplemente refrigerarlo”, nos indica Luis Jiménez, químico y divulgador científico. Un estudio que comparó las pérdidas de algunas vitaminas esenciales en distintas frutas y verduras frescas, almacenadas cinco días en la nevera o congeladas no encontró grandes disparidades entre los tres métodos de almacenamiento. 

Es más, en los casos en los que se registraron diferencias significativas, se observó que los alimentos guardados varios días en la nevera perdían más nutrientes que los congelados. Dicho trabajo se publicó en 2017 en la revista Journal of Food Composition and Analysis. En realidad, los cambios en la composición de los alimentos se dan especialmente a la hora de prepararlos. Así lo indica una revisión publicada en 2015 en la revista Scholars Journal of Agriculture and Veterinary Sciences: “El valor nutritivo de un alimento se conserva cuando está congelado. Cualquier pérdida de nutrientes se debe al procesamiento antes de congelar y una vez que la comida se descongela”.

Instrucciones para congelar correctamente

Lo verdaderamente importante es, en definitiva, elegir el mejor modo de cocinar el alimento y después llevar a cabo un buen proceso de congelación y descongelación de los productos que queramos conservar. “En primer lugar, hay que tener en cuenta el tipo de alimento que se está congelando, ya que según su composición la textura final puede aparecer reblandecida o endurecida al verse dañada debido al efecto de los cristales de hielo sobre las paredes celulares. Es el claro ejemplo de las patatas o las pastas alimenticias. Otros alimentos, como los huevos frescos, no soportan la congelación”, explica la doctora Aguilar.

El producto, una vez cocinado, se debe enfriar rápidamente y después congelar, de esta forma se está manteniendo lo más estable posible el alimento, nos explica Marian Alonso-Cortés, dietista-nutricionista y responsable de formación en Aizea. Es importante también congelar en recipientes herméticos y a ser posible en pequeñas porciones, para poder ir descongelando en función de las necesidades del momento. Con respecto al tiempo de congelación, este es muy variable en función del tipo de congelador y también del alimento en cuestión, pero en líneas generales no se recomienda almacenarlos más de 6 meses. Para ello es importante etiquetar con fecha todos los productos que congelemos.  

Realmente, las posibles pérdidas de nutrientes que se pudieran dar, no van a ser por el proceso de congelación en sí mismo, sino porque este no se realice adecuadamente. Un trabajo publicado en 1997 en la revista European Journal of Cancer Prevention mostraba cómo las fluctuaciones en la temperatura dentro del congelador provocaban pérdidas significativas de vitaminas en los productos almacenados en el mismo, especialmente en las carnes. Dicho estudio también analizó los efectos del tiempo de almacenamiento sobre los alimentos: las carnes conservadas en el congelador durante largos periodos experimentaban grandes pérdidas en tiamina (vitamina B1) y lo mismo sucedía con el ácido ascórbico (vitamina C) en las frutas y verduras.

La descongelación es clave

Si la congelación es importante, no lo es menos la descongelación. “En este proceso se produce una reactivación de los microorganismos y esporas presentes y una liberación de líquido de exudado, especialmente si la congelación inicial no fue adecuada, que conlleva un riesgo elevado de contaminación”, detalla la Dra. Aguilar. Así que no debemos descuidar esta fase del proceso. “La mejor forma es sacarlo la noche de antes y meterlo en la nevera, o bien al microondas directamente si nos ha ´pillado el toro´. Lo más peligroso sería dejarlo a temperatura ambiente”, indica Marian Alonso-Cortés. “Algunos alimentos, como las carnes troceadas y picadas, presentan mayor susceptibilidad a la contaminación microbiana y, por ello, debe cuidarse más su proceso de congelación-descongelación. Se recomienda que los alimentos descongelados se utilicen en las 24 horas posteriores como máximo”, concluye la Dra. Aguilar.

">
<p><strong>Uno de los mitos en <a href=alimentación más afianzados en la cultura popular presupone que la congelación provoca la pérdida de nutrientes y otras propiedades, pero nada más alejado de la realidad. Para comprenderlo mejor es necesario saber en qué consiste realmente el proceso de congelación. Como nos explica la doctora Elena Aguilar Aguilar, dietista-nutricionista y Vocal del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, “la conservación por congelación provoca la formación de cristales de hielo en el producto y, por ello, la disminución de la cantidad de agua libre que puede ser utilizada por los microorganismos presentes”. Es decir, al congelar un alimento lo único que estamos haciendo es inhibir las reacciones de los microorganismos y, por consiguiente, alargar su vida útil.

Si el proceso de congelación se lleva a cabo de una forma correcta, el alimento no pierde nutrientes. Es más, “hay estudios que demuestran lo contrario, y que tan solo unos pocos días sin congelación son suficientes para que se vayan perdiendo algunos nutrientes muy importantes. Así que si un alimento no se va a comer de inmediato, es mejor congelarlo que simplemente refrigerarlo”, nos indica Luis Jiménez, químico y divulgador científico. Un estudio que comparó las pérdidas de algunas vitaminas esenciales en distintas frutas y verduras frescas, almacenadas cinco días en la nevera o congeladas no encontró grandes disparidades entre los tres métodos de almacenamiento. 

Es más, en los casos en los que se registraron diferencias significativas, se observó que los alimentos guardados varios días en la nevera perdían más nutrientes que los congelados. Dicho trabajo se publicó en 2017 en la revista Journal of Food Composition and Analysis. En realidad, los cambios en la composición de los alimentos se dan especialmente a la hora de prepararlos. Así lo indica una revisión publicada en 2015 en la revista Scholars Journal of Agriculture and Veterinary Sciences: “El valor nutritivo de un alimento se conserva cuando está congelado. Cualquier pérdida de nutrientes se debe al procesamiento antes de congelar y una vez que la comida se descongela”.

Instrucciones para congelar correctamente

Lo verdaderamente importante es, en definitiva, elegir el mejor modo de cocinar el alimento y después llevar a cabo un buen proceso de congelación y descongelación de los productos que queramos conservar. “En primer lugar, hay que tener en cuenta el tipo de alimento que se está congelando, ya que según su composición la textura final puede aparecer reblandecida o endurecida al verse dañada debido al efecto de los cristales de hielo sobre las paredes celulares. Es el claro ejemplo de las patatas o las pastas alimenticias. Otros alimentos, como los huevos frescos, no soportan la congelación”, explica la doctora Aguilar.

El producto, una vez cocinado, se debe enfriar rápidamente y después congelar, de esta forma se está manteniendo lo más estable posible el alimento, nos explica Marian Alonso-Cortés, dietista-nutricionista y responsable de formación en Aizea. Es importante también congelar en recipientes herméticos y a ser posible en pequeñas porciones, para poder ir descongelando en función de las necesidades del momento. Con respecto al tiempo de congelación, este es muy variable en función del tipo de congelador y también del alimento en cuestión, pero en líneas generales no se recomienda almacenarlos más de 6 meses. Para ello es importante etiquetar con fecha todos los productos que congelemos.  

Realmente, las posibles pérdidas de nutrientes que se pudieran dar, no van a ser por el proceso de congelación en sí mismo, sino porque este no se realice adecuadamente. Un trabajo publicado en 1997 en la revista European Journal of Cancer Prevention mostraba cómo las fluctuaciones en la temperatura dentro del congelador provocaban pérdidas significativas de vitaminas en los productos almacenados en el mismo, especialmente en las carnes. Dicho estudio también analizó los efectos del tiempo de almacenamiento sobre los alimentos: las carnes conservadas en el congelador durante largos periodos experimentaban grandes pérdidas en tiamina (vitamina B1) y lo mismo sucedía con el ácido ascórbico (vitamina C) en las frutas y verduras.

La descongelación es clave

Si la congelación es importante, no lo es menos la descongelación. “En este proceso se produce una reactivación de los microorganismos y esporas presentes y una liberación de líquido de exudado, especialmente si la congelación inicial no fue adecuada, que conlleva un riesgo elevado de contaminación”, detalla la Dra. Aguilar. Así que no debemos descuidar esta fase del proceso. “La mejor forma es sacarlo la noche de antes y meterlo en la nevera, o bien al microondas directamente si nos ha ´pillado el toro´. Lo más peligroso sería dejarlo a temperatura ambiente”, indica Marian Alonso-Cortés. “Algunos alimentos, como las carnes troceadas y picadas, presentan mayor susceptibilidad a la contaminación microbiana y, por ello, debe cuidarse más su proceso de congelación-descongelación. Se recomienda que los alimentos descongelados se utilicen en las 24 horas posteriores como máximo”, concluye la Dra. Aguilar.

" width="90" height="90" />
informe conjunto más reciente sobre financiamiento para el clima, elaborado por los BMD, se señala que 27.900 millones de dólares, o el 79% del monto total de 2017, se destinó a proyectos de mitigación del clima orientados a reducir las emisiones nocivas y disminuir el ritmo de calentamiento de la Tierra.

Según comunicado del Banco Mundial, el 21% restante, es decir 7.400 millones de dólares, del financiamiento destinado a naciones emergentes y en desarrollo se invirtió en proyectos de adaptación al clima que ayudan a las economías a abordar los efectos del cambio climático, como por ejemplo los niveles inusuales de precipitaciones, el agravamiento de las sequías y los fenómenos meteorológicos extremos. En 2016, los BMD otorgaron financiamiento relacionado con el clima por un total de 27.400 millones de dólares.

En octubre de 2017, el Banco Islámico de Desarrollo se unió a los grupos de seguimiento del financiamiento para el clima de los BMD, y las cifras de su financiamiento se incluirán en los informes conjuntos a partir de 2018. Los fondos sobre el clima, entre ellos, los fondos de inversión en el clima (CIF), el Fondo Fiduciario del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Mundial para la Eficiencia Energética y las Energías Renovables (GEEREF), los fondos de la Unión Europea para Acción Climática y el Fondo Verde para el Clima (GCF), también han cumplido una función importante para aumentar el financiamiento de los BMD destinado al clima.

El año pasado, además de los 35.200 millones de dólares en financiamiento multilateral del desarrollo, los mismos proyectos de adaptación y mitigación atrajeron otros 51.700 millones de otras fuentes de financiamiento. América Latina, África al sur del Sahara y Asia Oriental y el Pacífico fueron las tres regiones en desarrollo que recibieron la mayor parte de los fondos. En varios eventos, como la "Cumbre Un Planeta" que se llevó a cabo en París en diciembre de 2017, dos años después de la adopción del histórico Acuerdo de París, se alzaron voces reclamando un aumento del financiamiento para el clima.

El financiamiento relacionado con el clima abarca los flujos financieros específicos para actividades de mitigación y adaptación al cambio climático. Estas actividades contribuyen a que los flujos de financiamiento de los BMD sean coherentes con una trayectoria de desarrollo con bajo nivel de emisiones de gases de efecto invernadero y resiliencia al clima, en consonancia con el Acuerdo de París. Actualmente, los BMD están elaborando enfoques más específicos para dar a conocer sus actividades y la manera en que están armonizadas con los objetivos del Acuerdo de París.

“Para el Grupo Banco Mundial, 2017 fue un año sin precedentes en lo que respecta al financiamiento para el clima debido al esfuerzo deliberado que se realizó en los últimos años para integrar en nuestras operaciones los aspectos relativos al clima. Esta tendencia ascendente continúa”, afirmó John Roome, director superior del Área de Soluciones Transversales en materia de Cambio Climático del Grupo Banco Mundial. 

Para finalizar, Roome dijo que “los BMD también cumplen una función clave para movilizar financiamiento del sector privado, que será fundamental para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Tan solo el año pasado, el Grupo Banco Mundial movilizó 8.600 millones de dólares en financiamiento privado para el cambio climático, lo que representa un aumento del 27% respecto de 2016”.

">
<p>En 2017, el financiamiento para el clima que otorgaron los seis bancos multilaterales de desarrollo (BMD) más importantes del mundo <strong>alcanzó la cifra más alta en siete años, 35.200 millones de dólares,</strong> que representa un aumento del 28 % respecto del año anterior. En el <a href=informe conjunto más reciente sobre financiamiento para el clima, elaborado por los BMD, se señala que 27.900 millones de dólares, o el 79% del monto total de 2017, se destinó a proyectos de mitigación del clima orientados a reducir las emisiones nocivas y disminuir el ritmo de calentamiento de la Tierra.

Según comunicado del Banco Mundial, el 21% restante, es decir 7.400 millones de dólares, del financiamiento destinado a naciones emergentes y en desarrollo se invirtió en proyectos de adaptación al clima que ayudan a las economías a abordar los efectos del cambio climático, como por ejemplo los niveles inusuales de precipitaciones, el agravamiento de las sequías y los fenómenos meteorológicos extremos. En 2016, los BMD otorgaron financiamiento relacionado con el clima por un total de 27.400 millones de dólares.

En octubre de 2017, el Banco Islámico de Desarrollo se unió a los grupos de seguimiento del financiamiento para el clima de los BMD, y las cifras de su financiamiento se incluirán en los informes conjuntos a partir de 2018. Los fondos sobre el clima, entre ellos, los fondos de inversión en el clima (CIF), el Fondo Fiduciario del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Mundial para la Eficiencia Energética y las Energías Renovables (GEEREF), los fondos de la Unión Europea para Acción Climática y el Fondo Verde para el Clima (GCF), también han cumplido una función importante para aumentar el financiamiento de los BMD destinado al clima.

El año pasado, además de los 35.200 millones de dólares en financiamiento multilateral del desarrollo, los mismos proyectos de adaptación y mitigación atrajeron otros 51.700 millones de otras fuentes de financiamiento. América Latina, África al sur del Sahara y Asia Oriental y el Pacífico fueron las tres regiones en desarrollo que recibieron la mayor parte de los fondos. En varios eventos, como la "Cumbre Un Planeta" que se llevó a cabo en París en diciembre de 2017, dos años después de la adopción del histórico Acuerdo de París, se alzaron voces reclamando un aumento del financiamiento para el clima.

El financiamiento relacionado con el clima abarca los flujos financieros específicos para actividades de mitigación y adaptación al cambio climático. Estas actividades contribuyen a que los flujos de financiamiento de los BMD sean coherentes con una trayectoria de desarrollo con bajo nivel de emisiones de gases de efecto invernadero y resiliencia al clima, en consonancia con el Acuerdo de París. Actualmente, los BMD están elaborando enfoques más específicos para dar a conocer sus actividades y la manera en que están armonizadas con los objetivos del Acuerdo de París.

“Para el Grupo Banco Mundial, 2017 fue un año sin precedentes en lo que respecta al financiamiento para el clima debido al esfuerzo deliberado que se realizó en los últimos años para integrar en nuestras operaciones los aspectos relativos al clima. Esta tendencia ascendente continúa”, afirmó John Roome, director superior del Área de Soluciones Transversales en materia de Cambio Climático del Grupo Banco Mundial. 

Para finalizar, Roome dijo que “los BMD también cumplen una función clave para movilizar financiamiento del sector privado, que será fundamental para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Tan solo el año pasado, el Grupo Banco Mundial movilizó 8.600 millones de dólares en financiamiento privado para el cambio climático, lo que representa un aumento del 27% respecto de 2016”.

" width="90" height="90" />
detectar situaciones de peligro. El lenguaje no verbal nos indica si nuestro interlocutor está nervioso o si da muestras de agresividad. Fruncir el ceño, apretar los dientes o los puños son algunas de las indicaciones. Lo mismo sucede, paradójicamente, con los movimientos de un ladrón en una tienda. ¿Y si hubiera alguna posibilidad de analizar y aislar ese tipo de patrones por medio de sistemas de inteligencia artificial?. Al fin y al cabo, se trata de un paso lógico en la evolución del reconocimiento del mundo físico. Es el mismo principio que permite a un coche autónomo evitar un accidente. Ahora, tras los avances en reconocimiento facial, parece que la tecnología está lista para dar otro salto en ese sentido. Esa es la propuesta de Cortica, un laboratorio israelí especializado en inteligencia artificial autónoma.

Esta empresa, que trabaja también en el campo de los vehículos autónomos y las ciudades inteligentes, basa su software en patrones de aprendizaje neuronales detectados en el cerebro de los ratones y traducidos a fórmulas matemáticas. De este modo, sus sistemas son capaces de aprender y predecir eventos futuros a partir de los datos recabados. Su última aplicación es un software de análisis de imágenes de cámaras de seguridad para detectar movimientos y conductas asociados a crímenes violentos o hurtos. La herramienta es lo suficientemente poderosa para analizar terabytes de información y va afinando sus capacidades a medida que procesa todos estos datos. Su capacidad de anticipar delitos se basa en las llamadas “microexpresiones”, que delatan al criminal.

La primera prueba piloto se ha puesto ya en marcha en la India, en colaboración con Best Group, una empresa especializada en automoción, educación, máquinas inteligentes y tecnología. En esta primera fase, el programa aprenderá a asociar los movimientos de los transeúntes a las prácticas delictivas. En un futuro no muy lejano se podrán anticipar crímenes individuales como, por ejemplo, un tiroteo, pero también manifestaciones que estén adoptando un cariz violento. No obstante, las aplicaciones van más allá de la seguridad en las calles, ya que también se podrían utilizar en las cámaras interiores de un taxi autónomo para dar la alarma ante una agresión.

Como siempre, la tecnología es neutra y dependerá del uso que se le dé, pero lo cierto es que en buenas manos, la inteligencia artificial aplicada a la mejora de la seguridad ciudadana podría aumentar la seguridad de nuestras ciudades y anticipar situaciones peligrosas para resolverlas antes siquiera de que ocurran.

IA aplicada a redes sociales

El análisis de las imágenes de cámaras CCTV es solo unas de las muchas aplicaciones de la inteligencia artificial aplicada a la seguridad ciudadana. Hace dos años el departamento de justicia estadounidense asignó parte de su presupuesto a un programa en colaboración con la Universidad de Cardiff en el Reino Unido. El proyecto consiste en el desarrollo de un software de análisis de redes sociales para detectar zonas donde pueden producirse incidentes. 

Los responsables del nuevo sistema detectaron una correlación entre las olas de crímenes y las menciones de conductas antisociales y quebrantamientos del orden público, tales como borracheras callejeras o acumulación de basuras. Este vínculo sería más fuerte que el de los historiales delictivos o los datos censales. La mecánica se basa en el análisis de Twitter y los estallidos de violencia verbal y datos de crímenes de odio de la policía de Los Ángeles para contrastarlos con las situaciones de violencia desatadas en la ciudad. Posteriormente, un algoritmo será capaz de aprender de las correlaciones pasadas para predecir las futuras y así destinar recursos a cubrir áreas potencialmente peligrosas.

">
<p>En términos evolutivos, estamos programados para <a href=detectar situaciones de peligro. El lenguaje no verbal nos indica si nuestro interlocutor está nervioso o si da muestras de agresividad. Fruncir el ceño, apretar los dientes o los puños son algunas de las indicaciones. Lo mismo sucede, paradójicamente, con los movimientos de un ladrón en una tienda. ¿Y si hubiera alguna posibilidad de analizar y aislar ese tipo de patrones por medio de sistemas de inteligencia artificial?. Al fin y al cabo, se trata de un paso lógico en la evolución del reconocimiento del mundo físico. Es el mismo principio que permite a un coche autónomo evitar un accidente. Ahora, tras los avances en reconocimiento facial, parece que la tecnología está lista para dar otro salto en ese sentido. Esa es la propuesta de Cortica, un laboratorio israelí especializado en inteligencia artificial autónoma.

Esta empresa, que trabaja también en el campo de los vehículos autónomos y las ciudades inteligentes, basa su software en patrones de aprendizaje neuronales detectados en el cerebro de los ratones y traducidos a fórmulas matemáticas. De este modo, sus sistemas son capaces de aprender y predecir eventos futuros a partir de los datos recabados. Su última aplicación es un software de análisis de imágenes de cámaras de seguridad para detectar movimientos y conductas asociados a crímenes violentos o hurtos. La herramienta es lo suficientemente poderosa para analizar terabytes de información y va afinando sus capacidades a medida que procesa todos estos datos. Su capacidad de anticipar delitos se basa en las llamadas “microexpresiones”, que delatan al criminal.

La primera prueba piloto se ha puesto ya en marcha en la India, en colaboración con Best Group, una empresa especializada en automoción, educación, máquinas inteligentes y tecnología. En esta primera fase, el programa aprenderá a asociar los movimientos de los transeúntes a las prácticas delictivas. En un futuro no muy lejano se podrán anticipar crímenes individuales como, por ejemplo, un tiroteo, pero también manifestaciones que estén adoptando un cariz violento. No obstante, las aplicaciones van más allá de la seguridad en las calles, ya que también se podrían utilizar en las cámaras interiores de un taxi autónomo para dar la alarma ante una agresión.

Como siempre, la tecnología es neutra y dependerá del uso que se le dé, pero lo cierto es que en buenas manos, la inteligencia artificial aplicada a la mejora de la seguridad ciudadana podría aumentar la seguridad de nuestras ciudades y anticipar situaciones peligrosas para resolverlas antes siquiera de que ocurran.

IA aplicada a redes sociales

El análisis de las imágenes de cámaras CCTV es solo unas de las muchas aplicaciones de la inteligencia artificial aplicada a la seguridad ciudadana. Hace dos años el departamento de justicia estadounidense asignó parte de su presupuesto a un programa en colaboración con la Universidad de Cardiff en el Reino Unido. El proyecto consiste en el desarrollo de un software de análisis de redes sociales para detectar zonas donde pueden producirse incidentes. 

Los responsables del nuevo sistema detectaron una correlación entre las olas de crímenes y las menciones de conductas antisociales y quebrantamientos del orden público, tales como borracheras callejeras o acumulación de basuras. Este vínculo sería más fuerte que el de los historiales delictivos o los datos censales. La mecánica se basa en el análisis de Twitter y los estallidos de violencia verbal y datos de crímenes de odio de la policía de Los Ángeles para contrastarlos con las situaciones de violencia desatadas en la ciudad. Posteriormente, un algoritmo será capaz de aprender de las correlaciones pasadas para predecir las futuras y así destinar recursos a cubrir áreas potencialmente peligrosas.

" width="90" height="90" />

Noticias anteriores

16/06/2011

Cerrar [X]Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí