Pesquerías y estado del mar, principales amenazas para el suministro de alimentos - Actualidad Medio Ambiente

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Biodiversidad

Pesquerías y estado del mar, principales amenazas para el suministro de alimentos

Internacional


WWF


redaccion@ambientum.com


El informe “Living Blue Planet” de WWF revela que gran parte de los problemas que amenazan el océano se pueden evitar y que existen soluciones para cambiar el rumbo.

El estudio actualizado de mamíferos marinos, aves, reptiles y peces muestra que las poblaciones se han reducido, como promedio, a la mitad a nivel mundial en las últimas cuatro décadas, llegando algunos peces a disminuir un 75 por ciento. 

Los últimos hallazgos suponen un problema para todas las naciones, especialmente para quienes habitan en países en vías de desarrollo.

"El Mediterráneo tiene un alto nivel de especies endémicas, algunas de las cuales ya se han extinguido y otras muchas que están disminuyendo muy rápido: sencillamente este no es el mar que conocieron nuestros padres hace una generación”, apuntó Giuseppe Di Carlo, Director del Programa Marino Mediterráneo de WWF.

"El Mediterráneo es una de las zonas de pesca más antiguas del mundo y la gente se ha ganado la vida con esta actividad durante siglos. Pero nuestro mar está ahora en gran parte sobreexplotado: en el Mediterráneo se capturan cada año alrededor de 1,5 millones de toneladas de peces, el 95% de los stocks están sobreexplotados y el 89% agotados, y la mayoría de las especies de tiburones están prácticamente extintas. 

Esta situación socava la sostenibilidad del sustento y el futuro de muchas personas, en especial en las comunidades costeras, que dependen totalmente del mar", añade Di Carlo.

Para invertir la tendencia a la baja, los líderes mundiales deben asegurarse de que la recuperación del océano y salud de los hábitats están contemplados en la aplicación de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, que se aprobarán formalmente a finales de este mes. 

Las negociaciones sobre un nuevo acuerdo climático global son también una oportunidad importante para forjar un acuerdo que apoye la salud del mar.

"Publicamos este informe con urgencia para proporcionar la foto más actual del estado del océano", dijo Marco Lambertini, director general de WWF Internacional. 

"En una sola generación, la actividad humana ha dañado gravemente el océano capturando peces más rápido de lo que pueden reproducirse, mientras se destruyen sus zonas de alimentación. Se necesitan cambios profundos para garantizar una vida marina abundante a las generaciones futuras ".

La investigación en el informe de WWF indica que las especies esenciales para la pesca comercial y la subsistencia – y por tanto para el suministro de alimentos a escala mundial - pueden estar sufriendo los mayores descensos conocidos. De hecho, el estudio subraya la severa caída en las poblaciones de peces comerciales, como la dramática pérdida del 74 por ciento de la familia de peces para consumo que incluye atunes, caballas y bonitos.

"Estamos capturando peces de tal manera que podríamos quedarnos sin acceso a una fuente de alimento vital para el hombre y un motor económico esencial. La sobrepesca, la destrucción de los hábitats marinos y el cambio climático tienen consecuencias nefastas para toda la población humana. Sin olvidar que son las comunidades más pobres que dependen del mar las que se verían afectadas de forma más rápida y más severa. El colapso de los ecosistemas oceánicos podría desencadenar en un declive económico serio - y socavar nuestra lucha para erradicar la pobreza y la desnutrición ", dijo Lambertini.

El informe muestra un descenso del 49 por ciento de las poblaciones marinas entre 1970 y 2012. El estudio ha analizado 5.829 poblaciones de 1.234 especies, por lo que se tiene casi el doble de datos que en estudios anteriores y se puede dar una imagen más clara y más preocupante de la salud de los océanos.

Los hallazgos se basan en el Índice Planeta Vivo, una base de datos mantenida y analizada por los investigadores de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL). En respuesta a las alarmantes estadísticas planteadas en el Informe Planeta Vivo de WWF 2014, estos estudios especiales analizan cómo la sobrepesca, las alteraciones del hábitat y el cambio climático están afectando a la biodiversidad marina.

Junto con la crisis del descenso de las poblaciones de peces, el informe muestra fuertes caídas en los arrecifes de coral, manglares y praderas marinas que albergan especies de peces y proporcionan valiosos servicios a las personas.

La investigación muestra que los arrecifes de coral y las praderas podrían perderse en todo el mundo para el año 2050, como resultado del cambio climático. Con más del 25 por ciento de todas las especies marinas que viven en los arrecifes de coral y unos 850 millones de personas que se benefician directamente de sus servicios económicos, sociales y culturales, la pérdida de los arrecifes de coral sería una extinción catastrófica con consecuencias dramáticas en las comunidades.

La situación en el Mediterráneo

En el Mediterráneo, las praderas marinas son de suma importancia, aportando entre  58.3 y 91.5 millones de euros al año para la pesca comercial por sí sola, al tiempo que prestan servicios ecosistémicos adicionales, como la captura de carbono y la protección de la costa.

Mientras que la sobrexplotación se identifica como la mayor amenaza para la biodiversidad del océano, el estudio incide en que el cambio climático está causando al océano cambios más rápidos que en cualquier otro momento en millones de años. El aumento de las temperaturas y de la acidificación, causada por el dióxido de carbono agravan los impactos negativos de la sobrepesca y de otras amenazas más importantes, incluyendo la degradación del hábitat y la contaminación.

"Además, el Mediterráneo está especialmente amenazado, ya que es una cuenca semicerrada, y el calentamiento se produce a un ritmo dos veces mayor que en los océanos más grandes, con 150 millones de personas que viven a lo largo de sus costas y 270 millones de turistas que llegan cada año", concluye Giuseppe Di Carlo.

Más allá del evidente daño a la naturaleza, las amenazas al océano ponen en riesgo al  menos 2,5 billones de dólares y una base de activos global de al menos 24 billones de dólares, según datos de un estudio previo de WWF.

"La buena noticia es que existen soluciones y sabemos lo que hay que hacer. El océano es un recurso renovable que puede abastecer a las generaciones futuras si abordamos estas presiones de forma efectiva ", dijo Lambertini. "Si vivimos dentro de límites sostenibles, el océano contribuirá a la seguridad alimentaria, a crear medios de subsistencia, a las economías y a nuestros sistemas naturales. La ecuación es simple. Debemos aprovechar esta oportunidad para apoyar el océano y revertir el daño mientras podamos".

El informe de WWF detalla oportunidades para los gobiernos, las empresas y las comunidades con el fin de asegurar un océano vivo. Entre ellas, destacan medidas importantes para preservar los recursos oceánicos que incluyen preservar y reconstruir el capital natural marino, consumir de una forma responsable y dar prioridad a la sostenibilidad.

A principios de este año, un estudio independiente de WWF reveló que cada dólar invertido para crear áreas marinas protegidas podría producir el triple de beneficios a través de factores como el empleo, la protección de la costa, y la pesca. Ese análisis mostró que el aumento de la protección de los hábitats críticos podría producir beneficios netos de entre 490.000 millones de dólares y 920.000 millones de dólares entre 2015 y 2050.

En septiembre, los gobiernos acordarán formalmente la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con prioridades como la reducción de la pobreza y el aumento de la seguridad alimentaria que tienen vínculos directos con la salud del océano. Es esencial que el desarrollo político y financiero de la agenda de desarrollo sostenible aborde la destrucción del hábitat, la sobrepesca, la pesca ilegal y la contaminación marina.

Según el informe, las decisiones adoptadas en la conferencia climática de la ONU en París impactarán directamente sobre el futuro de la salud de los océanos. Los compromisos internacionales actuales están muy lejos de lo necesario para detener los niveles de calentamiento y la acidificación, problemas catastróficos para los sistemas oceánicos y todas las personas que dependen de ellos.

La campaña global de WWF, Un mar de Riqueza, se basa en décadas de trabajo de la organización y de sus socios en conservación marina. WWF está trabajando con los gobiernos, las empresas y las comunidades para animar a los líderes a tomar medidas urgentes para apoyar el océano y proteger el bienestar y los medios de vida de miles de millones de personas en todo el mundo. 

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Especies marinas, Océanos, Conservación marina, sostenibilidad, pesca,

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<h2>Día sin Coches</h2><p>Esta jornada, que <strong>se conmemora cada 22 de septiembre,</strong> fue diseñada para sensibilizar sobre las consecuencias del uso “ineficiente” en el que incurre a menudo el vehículo privado sobre la salud y el medio ambiente. Así, el técnico de movilidad de la Oficina de Cambio Climático de la Diputación de Barcelona Manel Ferri, cree que es preciso <strong>“trabajar con mayor ambición y contundencia”</strong> para conseguir que se apliquen medidas destinadas a reducir de forma sistemática un uso poco eficaz del vehículo privado.</p><p>Ferri ha asegurado a Efe que esta ineficiencia se aprecia en un doble hecho: por un lado, el parque móvil español es <em>“poco amable con el medio ambiente”</em> por sus niveles contaminantes y, por otro lado, <strong>el nivel de ocupación de los vehículos es <em>“bajo, con una media de 1,1 personas por cada uno”. </em></strong>El espacio público <em>“es finito y los vehículos privados ocupan aproximadamente el 65 % del mismo”,</em> ha precisado.</p><p>Por ello, <strong>la reducción de uso</strong> mediante la restricción de los carriles destinados a él y la promoción de otro tipo de desplazamientos -a pie, bicicleta, coches compartidos y transporte público- <strong>permitiría en su opinión <em>“ganar como país, como ciudadanos y en calidad de vida”.</em></strong></p><h3>Calidad del aire</h3><p>Otro experto favorable a este control es el especialista en geoquímica ambiental y contaminación atmosférica del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Xavier Querol, quien afirma que el Día sin Coches, aún siendo una idea “muy buena y de gran utilidad” para concienciar del problema, <strong>“no es suficiente”.</strong></p><p>Querol ha explicado a Efe que la calidad del aire que se respira en Europa, en general, ha progresado respecto a años anteriores <em><strong>“pero tendría que mejorar mucho más, para lo cual sería necesario aplicar medidas concretas como disponer de un transporte público eficiente y ecológico, reducir el número de vehículos circulantes o renovar la flota”,</strong></em> entre otras.</p><h3>Los coches en el debate político</h3><p>El activista ecologista, coportavoz de Equo y diputado por Álava Juantxo López de Uralde también se felicita por la existencia de este día “ya que sirve para poner el tema de los coches y la movilidad en el debate social y político” pero pide ir más allá.</p><p>López de Uralde ha reconocido que el vehículo privado se ha convertido en un elemento “casi imprescindible” en la sociedad actual, por lo que <em><strong>“cualquier iniciativa que aumente la conciencia de que necesitamos otro modelo y de que el coche es un contribuyente principal al deterioro de la calidad de vida, al crecimiento de la contaminación y al cambio climático es importante”.</strong></em></p><h3>España, segundo país más participativo</h3><p>Durante el Día sin Coches, los pueblos y ciudades participantes -953 en 2016- limitan una o varias zonas de sus municipios para el uso de peatones, ciclistas y transporte público, como parte de las acciones orientadas a mostrar los beneficios del uso de medios de transporte más sostenibles.</p><p>Según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, <strong>cerca de 450 ciudades españolas</strong> -unos 24 millones de personas- <strong>participan este año en la Semana de la Movilidad, que alcanza su XVII edición. </strong>Esta cifra convierte a <strong>España por segundo año consecutivo en el segundo país más involucrado en esta campaña de la Unión Europea, sólo por detrás de Austria, que suma 564 municipios adheridos.</strong></p>

<h2>El impresionante fenómeno conocido como olas de piedra

</h2><p>La particular forma de estas olas de piedras areniscas de distintas tonalidades, con remolinos y giros, es el resultado de la erosión provocada por el viento durante el largo transcurso de los siglos. Según los científicos, <strong>antiguas dunas de arena se convirtieron en roca dura y compacta,</strong> calcificándose en capas verticales y horizontales, lo que le da el espectacular aspecto que hoy vemos.</p><p>El contraste de sus colores -desde el negro y el marrón al beis y el blanco- con el intenso cielo azul logra el resto de la impactante composición visual que podemos observar en fotos como la de arriba, con esas ondas que se curvan y ondulan a través de todo el paisaje. Este exótico paraje <strong>se formó hace 190 millones de años, durante el periodo Jurásico.</strong> Los que acuden al lugar aseguran que es como visitar otro planeta, ya que, es tan diferente a lo que han visto antes, que se sienten allí como extraterrestres.</p><h3>Es necesario un pase</h3><p>Eso sí, para poder entrar en el lugar hay que solicitar un permiso de acceso, y solo se conceden diez al día. ¿A qué se deben estas cuotas? A que se trata de una formación de naturaleza muy frágil y, por tanto, los visitantes deben tener mucho cuidado de no causar en el entorno ningún daño. Así que, los interesados en viajar al lugar, y ser uno de los pocos afortunados que pueden visitarlo, deben solicitar un pase al centro de visitantes de Kanab con varios meses de antelación. Aunque no todo está perdido para aquellos que se presentan en The Wave sin la pertinente solicitud, ya que <strong>a diario se sortean otros diez pases entre aquellos excursionistas que lleguen hasta allí sin ella.</strong></p><p>Conseguir el permiso no es el único desafío al que debe hacer frente quien tiene la suerte de acercarse hasta allí. Antes no se ofrecía ningún mapa para orientarse en el recorrido, tan solo las indicaciones que se podían recibir de los guardas del lugar; sin embargo, debido al gran número de personas que terminaban perdiéndose en la zona, ahora, junto al permiso para visitar el lugar, <strong>se incluyen unas coordenadas GPS de diversos puntos a lo largo de la ruta,</strong> así como un mapa fotográfico. E, incluso así, hay quien sufre algún que otro problema de orientación.</p><p>También hay que tener en cuenta la época del año en que se visita, ya que <strong>en verano la zona alcanza a menudo temperaturas que rondan los cuarenta grados centígrados.</strong> Así que si el plan es visitar The Wave en los meses de junio, julio o agosto, es recomendable iniciar el viaje muy temprano, asegurarse de llevar agua y algo de comida y cubrirse bien la cabeza con un sombrero o una gorra.</p>

<h2>La Tierra lleva 32 años y medio con temperaturas que superan la media</h2><p>Que agosto es un mes donde las altas temperaturas se adueñan del ambiente, de las conversaciones teñidas de sudor y de los aires acondicionados es algo sabido por todos. Que este sea el tercer mes de agosto más caluroso desde que hay registros de temperatura (1880) no viene de nuevo, viendo de dónde venimos. Pero <strong>que llevemos encadenados 392 meses registrando temperaturas más altas que la media histórica es ya la constatación de un drama.</strong></p><p>En números absolutos, <strong>este agosto ha resultado ser el tercero más cálido en los 138 años de los que se guardan registros,</strong> tal y como ha señalado la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).</p><p>Las cifras apuntadas por la agencia son reveladoras. Destacan que la temperatura estacional entre junio y agosto de 2017 ha sido cerca de un grado superior a la media de 15,6º C, <em><strong>“el tercero más alto para este período en el registro, que se sitúa en 2016 (el más alto) y 2015 (el segundo más alto) Es más, “nueve de los diez agosto más cálidos del registro histórico mundial se han producido desde 2005”.</strong></em></p><h3>El hielo marino cercano a los polos</h3><p>La extensión media del hielo del Ártico fue 24,3% por debajo del promedio de 1981-2010, el tercero más pequeño desde que los registros de satélites comenzaron en 1979. En la Antártida, la extensión helada fue un 3.6% por debajo del promedio, el segundo más pequeño en el registro de agosto.</p><h3>Tierra y océano</h3><p>La temperatura media de la superficie del suelo registrada fue la segunda más cálida para un mes de agosto y para el período de junio a agosto. En el capítulo de la temperatura de la superficie del mar, ésta fue la cuarta más cálida. En términos anuales, ambas temperaturas ocupan el segundo lugar más alto en el registro hasta la fecha.</p><h3>Continentes</h3><p>El continente africano registró su segundo agosto más caluroso desde que hay registros. América del Sur, Asia y Europa tuvieron su tercera; Oceanía su quinto; y Norteamérica su vigésimo segundo.</p><h3>España</h3><p>El informe hace una referencia especial a la península ibérica. En España, la temperatura media se fue un grado por encima de lo que se ha medido entre 1981 y 2010. El verano del ha sido muy cálido en toda España. Los balances estadísticos confirman ahora que se ha convertido en el segundo verano más cálido desde que se iniciaron los registros en 1965. En este ranking sólo le supera el verano del 2003, cuando temperatura media alcanzó los 25º C, mientras que ha rebasado los valores del 2015 y el 2016.</p>

<h2>¿Cuál es el río más contaminado del mundo?</h2><p>La organización ecologista independiente Green Cros Suiza tiene identificados los diez lugares más contaminados del planeta. Entre ellos se encuentra el <strong>río Citarum en Indonesia,</strong> un río completamente lleno de basura debido a la falta de recogida de residuos en las poblaciones cercanas. <strong>Las aguas están llenas de desechos orgánicos debido también a la falta de alcantarillado y lleno de químicos peligrosos debido a que todas las fábricas abocan sus residuos sin control al río.</strong></p><p>Se estima que hay más de 2.000 instalaciones industriales, entre ellas 200 fábricas textiles, concentradas en el valle del río Citarum, en la región de Bandung. <strong>Durante décadas, el gobierno indonesio ha permitido que las fábricas viertan las aguas residuales no tratadas en los canales que conducen al río,</strong> siempre y cuando no contengan ciertos productos químicos considerados demasiado peligrosos.</p><p>En mayo, el Tribunal Supremo de Indonesia, después de una demanda presentada por Greenpeace Indonesia y otras organizaciones comunitarias, decidió suspender, <strong>cancelar y revocar los decretos gubernamentales que permitían el vertido legal de las tres fábricas más grandes de Indonesia:</strong> PT Kahatex, PT Insan Sandan Internusa y PT Five Star Textil. Las fábricas han apelado la decisión argumentando que sin esos permisos de vertido de aguas residuales se verán obligados a cerrar y poner a decenas de miles de personas sin trabajo. El caso está pendiente ante el Tribunal Supremo de Indonesia.</p><p><strong>El gobierno indonesio, mientras tanto, echa la culpa de la gran mayoría de la contaminación sobre los residentes de la región,</strong> que desechan su basura doméstica y vacían las aguas residuales sin tratar en el río. Muchos de los pueblos más pequeños que bordean el río Citarum no tienen recolección pública de basura o vertederos, dejando a la gente elegir entre quemar sus desperdicios o arrojarlos al río.</p><p><strong>Cuando Greenpeace tomó muestras de agua cerca de importantes fábricas textiles en 2012, el grupo ambiental encontró contaminantes ambientales y productos químicos tóxicos muy peligrosos para la vida acuática y potencialmente dañinos para los seres humanos.</strong> Un informe del Banco Asiático de Desarrollo en 2013 concluyó que el río estaba horriblemente contaminado después de encontrar bacterias coliformes fecales, posiblemente de aguas residuales humanas y estiércol agrícola, 5.000 veces superior al nivel permisible en algunos lugares.</p><p>De acuerdo con dos nuevos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), <strong>más de una cuarta parte de las defunciones de niños menores de cinco años son consecuencia de la contaminación ambiental.</strong>  En el primer informe, titulado La herencia de un mundo sostenible: Atlas sobre Salud Infantil y Medio Ambiente, se indica que una gran parte de las enfermedades que se encuentran entre las principales causas de muerte de los niños de un mes a 5 años -como las enfermedades diarreicas, el paludismo y las neumonías- e y el uso de combustibles menos contaminantes para cocinar.</p>

<h2>Las tres "e" son esenciales para asegurar la salud de nuestro planeta</h2><p>El Premio Global de la Energía se celebra cada año en San Petersburgo en una ceremonia presidida por el Presidente de la Federación Rusa, donde los ganadores reciben un premio de 39 millones de rupias, explica su web. <strong>Desde la primera entrega de premios en 2003, 35 personas de 11 países han sido galardonados, entre ellos, científicos tan relevantes como Arthur Rosenfeld,</strong> de los EEUU, por su trabajo pionero en eficiencia energética de edificios; Akira Yoshino, de Japón, por la invención de las baterías del ion del litio, y Thorsteinn Ingi Sigfusson, de Islandia, por el desarrollo del hidrógeno como fuente de energía alternativa viable en su país.</p><p>El proceso para otorgar los premios es supervisado por un comité internacional compuesto por 20 científicos de 13 países, y presidido por el <strong>científico británico y ganador del Premio Nobel de la Paz Profesor Rodney Allam.</strong> Entre los líderes mundiales que han apoyado el Premio se encuentran <strong>el ex presidente estadounidense George W. Bush, el ex primer ministro británico Tony Blair y Gordon Brown, el ex presidente francés Jacques Chirac, el actual primer ministro canadiense Steven Harper y el actual primer ministro japonés Shinzo Abe.</strong></p><h3>Energía, economía y ecología</h3><p>En esta edición, tanto los galardonados como el comité internacional han coincidido en afirmar durante la ceremonia, que tuvo lugar el pasado 18 de septiembre, que <em>“la descarbonización de la energía, las inversiones en fuentes de energía limpias y nuevas, así como la creación de una economía dinámica de baja emisión de carbono es un nuevo paradigma que ayudará a resolver los acuciantes desafíos que enfrenta la humanidad“,</em> dice la Asociación en un comunicado. Es la síntesis de las tres “e” (energía, economía, ecología) que serán el factor decisivo para la salud de nuestro planeta, explica.</p><p>Según los expertos que asistieron a esta cumbre, los hidrocarburos seguirán desempeñando un papel clave en el balance energético mundial durante las próximas décadas. <strong>Sólo a mediados del siglo XXI será posible una transición hacia fuentes de energía renovables</strong> y limpias, piensan.</p><p>De acuerdo con los pronósticos de los galardonados, <strong>en los próximos 40 años la participación de la energía solar en el balance energético mundial aumentará radicalmente hasta el 25,5% y superará al gas (21%).</strong> Además, prevén que la energía eólica supondrá el 12,8%, la energía hidroeléctrica el 9,4%, la energía nuclear el 7,4% y la bioenergía el 5,2%. También que el desarrollo de la energía termonuclear será significativo en el futuro, hasta el año 2100. Su participación representará el 11,3% del balance mundial, afirma.</p>

<h2>Los espacios azules son claves para el bienestar</h2><p><strong>¿Tiene beneficios para la salud la exposición a espacios azules como fuentes, lagos, ríos o mares?</strong> Un equipo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación Bancaria ”la Caixa”, ha realizado la primera revisión internacional hasta la fecha sobre espacios azules y salud. Las conclusiones muestran que <strong>la exposición es beneficiosa, en especial para la salud mental y el bienestar, así como para la promoción del ejercicio físico.</strong></p><p>La revisión, publicada en el <em>International Journal of Hygiene and Environmental Health</em> y que incluye 35 estudios en total, destaca que <strong>la evidencia científica hasta el momento indica que los niveles de actividad física aumentan cuando las personas viven cerca de espacios azules.</strong> Por otro lado, el informe también reafirma los beneficios de los espacios azules para la salud mental, en especial para la reducción del estrés, y el bienestar autopercibido.</p><p><strong>La confirmación fue menos consistente en cuanto a la asociación entre espacios azules y la salud en general, la reducción de la obesidad y la salud cardiovascular.</strong> Las principales limitaciones son que, en estos casos, existen menos artículos y hay más heterogeneidad en los resultados.</p><p>La mayoría de los estudios -todos menos cuatro- se realizaron en países de renta alta y la mayoría se centraron en la exposición a espacios azules cerca del lugar de residencia.</p><p>Mireia Gascon, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, explica que <em><strong>“se trata de un tema emergente, ya que la mayoría de los trabajos se han realizado en los últimos cinco años. Las conclusiones sugieren potenciales beneficios de los espacios azules al aire libre para la salud, principalmente con respecto a la salud mental y el bienestar y la promoción de la actividad física”.</strong></em></p>

<h2>La sexta extinción masiva ocurrirá en 2100</h2><p>Un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT) ha augurado que <strong>el incremento de las emisiones de dióxido de carbono desde el siglo XIX puede conducir a un nuevo evento de extinción masiva,</strong> la sexta extinción en masa que coincidirá con el exterminio generalizado de las especies de los seres vivos en todo el mundo. En los últimos 540 millones de años, <strong>la Tierra ha sufrido cinco eventos de extinción en masa;</strong> cada uno de ellos con una serie de procesos que alteraron el ciclo normal de carbono a través de la atmósfera y los  océanos.</p><h3>¿Nos encaminamos hacia la sexta extinción masiva?</h3><p>Es una pregunta que se hacen muchos científicos debido al aumento constante de las emisiones de dióxido de carbono desde el S.XIX. Pero <strong>no es fácil predecir tal evento fatal,</strong> puesto que es complicado relacionar antiguas anomalías de carbono, que ocurrieron durante miles o millones de años, hasta las de hoy día, que han tenido lugar durante poco más de un siglo.</p><p>Para aportar algo de luz sobre esto, Daniel Rothman, profesor de geofísica del Departamento de Ciencias Atmosféricas y Planetarias del MIT y co-director del Centro Lorenz del MIT, ha analizado cambios significativos en el ciclo del carbono durante los últimos 540 millones de años, incluyendo los cinco eventos de extinción masiva, identificando <strong>"umbrales de catástrofe"</strong> en el ciclo del carbono que, si se superan, conducirían a un entorno inestable y, en última instancia, a la extinción en masa.</p><p>Para los cambios en el ciclo del carbono que ocurren en escalas de tiempo largas, las extinciones seguirán si esos cambios ocurren a velocidades más rápidas a las que los ecosistemas globales puedan adaptarse. En escalas de tiempo más cortas, el ritmo de los cambios del ciclo del carbono no importará; en cambio, el tamaño o magnitud del cambio determinará la probabilidad de un nuevo evento de extinción.</p><p>Partiendo de este razonamiento, Rothman predice que si se superan estos umbrales, conduciría a un entorno inestable y, en última instancia, a la extinción en masa. <strong>El límite sería añadir 310 gigatoneladas de CO2 disuelto en los océanos, cantidad que se alcanzará, según los pronósticos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, en el año 2100.</strong></p>

<h2>Los moluscos ahorran energía fabricando pequeñas conchas</h2><p>Un grupo de investigadores de la australiana Universidad James Cook recogió muestras de estos animales marinos en un área de 16.000 kilómetros cuadrados entre las aguas árticas de Noruega hasta las aguas templadas de Singapur. El análisis, que se publicó en la revista <em>Science Advances,</em> reveló que los moluscos calcificados y los caracoles marinos utilizan <strong>un diez por ciento menos de energía en el crecimiento de sus conchas.</strong> </p><p><em>"Nuestra investigación sugiere que los moluscos de aguas frías de lugares como la Antártida tienen que trabajar más para construir sus conchas utilizando más de su energía disponible",</em> dijo la líder del estudio, Sue-Anne Watson, experta de la Universidad James Cook en un comunicado de la institución. </p><p>Para construir sus conchas de cal o de carbonato de calcio, los animales marinos deben obtener materia prima del océano mediante un proceso conocido como la biomineralización. La disponibilidad de estos recursos depende de la temperatura, lo que obliga a los animales de zonas más frías <strong>"a mantener los costes bajos"</strong> y "mantener un espacio habitable más modesto y asequible", remarcó Watson. </p><p>Los científicos notaron el problema de <strong>la acidificación de los océanos puede suponer un problema significativo para la disponibilidad del carbonato de calcio causado por el calentamiento global</strong> que permite la construcción de las conchas. <em>"También estamos explorando las consecuencia del coste del carbonato de calcio en el presupuesto de la vivienda de los animales",</em> comentó Watson al hacer un paralelo entre la disponibilidad de materiales en estos seres marinos y los humanos.</p>

<h2>Encuentran muerta una tortuga que supera los 200 kilos en una playa de Barcelona</h2><p>Los bañistas de una playa de la localidad de Calella (Barcelona) no podían dar crédito a lo que encontraron a la orilla del mar: una <strong>tortuga laúd de más de 200 kilos y de dos metros de largos.</strong></p><p>El animal de la especie <em>Dermochelys Coriacea</em> yacía muerto en la arena. Los pescadores fueron quienes dieron el aviso a los Agentes de la Generalitat, quienes se encargaron de trasladarlo hasta la <strong>Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona</strong> para que le hagan la necropsia. Un trabajo nada fácil debido al gran tamaño d la tortuga, por eso, se recurrió a la ayuda de una retroexcavadora como se puede ver en el vídeo de un usuario de <strong>Twitter.</strong></p><p>No obstante, a pesar de que la presencia de esta especie no es frecuente en el Mar Mediterráneo ya que suelen habitar en lugares tropicales y subtropicales, lo cierto es que en los últimos meses se han hallado <strong>otros animales más sorprendentes en las costas.</strong> Este mismo verano en dos playas de la ciudad de Alicante los bañistas se encontraron con un cerdo y medio cuerpo de una vaca muertos flotando en el agua.</p>
movilidad es el corazón de la mayoría de las ciudades. Las carreteras y las calles son las venas y las arterias que sostienen la vida de la ciudad como la conocemos. Pero, ¿y si esta movilidad resulta ser perjudicial para nosotros? ¿Qué pasa si la esencia del modelo moderno de movilidad que prioriza el transporte motorizado individual -basado en el tiempo y la distancia recorrida, pasando rápidamente del punto A al B- resulta una combinación tóxica que estrangula el corazón de la ciudad con contaminación, tráfico y estrés?

Los seres humanos fuimos diseñados para caminar y, durante gran parte de nuestra historia, nuestros asentamientos fueron construidos para que en buena medida fueran transitados así. Los cambios migratorios, la industrialización y el crecimiento urbano han transformado este paisaje, creando nuevas exigencias sobre cómo nos movemos. La ciudadanía, de repente, pasó a tener que desplazarse no solo más lejos, sino también de forma más rápida. 

Dado que la necesidad es la madre de la invención, se crearon medios de transporte nuevos y más rápidos. La planificación no respondió solo a esta premisa, sino que se priorizó una movilidad basada en el coche como eje central del diseño urbano. Esta asignación desproporcionada del espacio público para el uso de vehículos motorizados podría sugerir que muchas ciudades ya no están diseñadas para los seres humanos, sino para los automóviles, con la ciudadanía relegada a los márgenes.

Es evidente que necesitamos espacio para los coches. Sin embargo, a medida que la población y el número de vehículos aumentan, cualquier persona que haya vivido las horas punta en la mayoría de las ciudades puede ver que el resultado final no es una movilidad mejorada. 

La corta distancia de muchos viajes en coche dentro de la ciudad, el poco uso que se les da en comparación con el tiempo que pasan estacionados, y su alto precio, hacen que nuestra dependencia y priorización de la movilidad urbana basada en automóviles parezca aún más paradójica. Las tendencias en el crecimiento y la densidad de la población urbana muestran que el uso de coches individuales para los viajes cotidianos dentro de una ciudad ya no tiene sentido.

La movilidad individual basada en el automóvil no solo es mala para las ciudades, sino que es perjudicial también para nosotros. Según las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 2015 los accidentes de tráfico son la única categoría dentro de las 10 principales causas de mortalidad global que no son una enfermedad.

Más allá de las lesiones y las muertes por accidentes de tráfico, los coches son una fuente directa y principal de contaminación. Una mala calidad del aire afecta no solo a nuestro sistema respiratorio, sino también a nuestras funciones cardiovasculares, neurológicas e incluso reproductivas. La contaminación acústica es menos conocida, pero un estudio reciente muestra que el ruido puede ser igual de perjudicial para la salud que la contaminación del aire. La magnitud de estos problemas requiere una reflexión seria de cómo nos movemos. Afortunadamente, algunas de las principales soluciones ya existen y están demostradas.

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<h2>¿Quién domina las ciudades, los coches o las personas?</h2><p><strong>La mayoría de nosotros pensamos que tenemos garantizada la acción de desplazarnos.</strong> Asumimos con facilidad que los Gobiernos planificarán y construirán para que podamos llegar al trabajo, llevar a nuestros hijos a la escuela, hacer compras o disfrutar de actividades de ocio.</p><p>De hecho, la <a href=movilidad es el corazón de la mayoría de las ciudades. Las carreteras y las calles son las venas y las arterias que sostienen la vida de la ciudad como la conocemos. Pero, ¿y si esta movilidad resulta ser perjudicial para nosotros? ¿Qué pasa si la esencia del modelo moderno de movilidad que prioriza el transporte motorizado individual -basado en el tiempo y la distancia recorrida, pasando rápidamente del punto A al B- resulta una combinación tóxica que estrangula el corazón de la ciudad con contaminación, tráfico y estrés?

Los seres humanos fuimos diseñados para caminar y, durante gran parte de nuestra historia, nuestros asentamientos fueron construidos para que en buena medida fueran transitados así. Los cambios migratorios, la industrialización y el crecimiento urbano han transformado este paisaje, creando nuevas exigencias sobre cómo nos movemos. La ciudadanía, de repente, pasó a tener que desplazarse no solo más lejos, sino también de forma más rápida. 

Dado que la necesidad es la madre de la invención, se crearon medios de transporte nuevos y más rápidos. La planificación no respondió solo a esta premisa, sino que se priorizó una movilidad basada en el coche como eje central del diseño urbano. Esta asignación desproporcionada del espacio público para el uso de vehículos motorizados podría sugerir que muchas ciudades ya no están diseñadas para los seres humanos, sino para los automóviles, con la ciudadanía relegada a los márgenes.

Es evidente que necesitamos espacio para los coches. Sin embargo, a medida que la población y el número de vehículos aumentan, cualquier persona que haya vivido las horas punta en la mayoría de las ciudades puede ver que el resultado final no es una movilidad mejorada. 

La corta distancia de muchos viajes en coche dentro de la ciudad, el poco uso que se les da en comparación con el tiempo que pasan estacionados, y su alto precio, hacen que nuestra dependencia y priorización de la movilidad urbana basada en automóviles parezca aún más paradójica. Las tendencias en el crecimiento y la densidad de la población urbana muestran que el uso de coches individuales para los viajes cotidianos dentro de una ciudad ya no tiene sentido.

La movilidad individual basada en el automóvil no solo es mala para las ciudades, sino que es perjudicial también para nosotros. Según las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 2015 los accidentes de tráfico son la única categoría dentro de las 10 principales causas de mortalidad global que no son una enfermedad.

Más allá de las lesiones y las muertes por accidentes de tráfico, los coches son una fuente directa y principal de contaminación. Una mala calidad del aire afecta no solo a nuestro sistema respiratorio, sino también a nuestras funciones cardiovasculares, neurológicas e incluso reproductivas. La contaminación acústica es menos conocida, pero un estudio reciente muestra que el ruido puede ser igual de perjudicial para la salud que la contaminación del aire. La magnitud de estos problemas requiere una reflexión seria de cómo nos movemos. Afortunadamente, algunas de las principales soluciones ya existen y están demostradas.

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16/09/2015

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