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Los peces mesopelágicos cambian los datos

España

Pez mesopelágico./ @CSIC


REDACCIÓN


redaccion@ambientum.com


Con un stock estimado hasta ahora en 1.000 millones de toneladas, los peces mesopelágicos dominan la biomasa total de peces en el océano.

Sin embargo, un equipo de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que su abundancia podría ser al menos 10 veces superior.

Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, se basan en observaciones acústicas llevadas a cabo durante la circunnavegación de la expedición Malaspina.

Los peces mesopelágicos, como los peces linterna (Myctophidae) y los ciclotónidos (Gonostomatidae), viven en la zona de penumbra del océano, entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad. Son los vertebrados más numerosos de la biosfera, pero también los grandes desconocidos del océano abierto, ya que existen lagunas en el conocimiento de su biología, ecología, adaptación y biomasa global.

Duarte, las 32.000 millas náuticas que recorrieron durante la circunnavegación, los científicos de Malaspina tomaron medidas entre los 40°N y los 40°S, desde los 200 a los 1.000 metros de profundidad, durante el día. “Malaspina nos ha ofrecido una oportunidad única para evaluar el stock de peces mesopelágicos en el océano. Hasta ahora disponíamos sólo de los datos aportados por la pesca de arrastre. Recientemente se ha descubierto que estos peces son capaces de detectar las redes y huir, lo que convierte a la pesca de arrastre en una herramienta sesgada a la hora de contabilizar su biomasa”, explica Duarte.

“Que la biomasa de los mesopelágicos y, por tanto, también la biomasa total de peces, sea al menos 10 veces superior a lo que se pensaba tiene importantes implicaciones en la comprensión de los flujos de carbono en el océano y el funcionamiento de lo que hasta ahora considerábamos desiertos oceánicos”, destaca Xabier Irigoien, investigador de AZTi- Tecnalia y KAUST (Arabia Saudí) y líder de esta investigación.

Los peces mesopelágicos suben de noche a las capas altas del océano para alimentarse, mientras que de día vuelven a bajar para evitar ser detectados por sus predadores. Este comportamiento acelera el transporte de materia orgánica hacia el interior del océano, el motor de la bomba biológica que retira CO2 de la atmósfera, porque en vez de hundirse lentamente desde la superficie, se transporta con rapidez hasta los 500 y 700 metros de profundidad y es liberada en forma de heces.

“Los peces mesopelágicos aceleran el flujo para transportar activamente materia orgánica desde las capas superiores de la columna de agua, donde la mayor parte del carbono orgánico procedente del flujo de partículas sedimentarias se pierde. Su papel en los ciclos biogeoquímicos de los ecosistemas oceánicos y el océano global tiene que reconsiderarse, ya que es probable que estén respirando entre el 1% y el 10% de la producción primaria en aguas profundas”, señala Irigoien.

La excreción de material procedente de la superficie podría en parte explicar, según los científicos, la inesperada respiración microbiana registrada en estas capas profundas del océano. Los peces mesopelágicos actuarían, por tanto, de enlace entre el plancton y los predadores superiores, y tendrían un papel clave en la disminución del oxígeno de las profundidades del océano abierto.

La expedición Malaspina es un proyecto Consolider-Ingenio 2010 gestionado por el CSIC y financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Malaspina comprende cerca de 50 grupos de investigación, incluyendo 27 grupos de investigación españoles, del CSIC, el Instituto Español de Oceanografía, 16 universidades españolas, un museo, la fundación de investigación AZTI-Tecnalia, la Armada Española, y varias universidades españolas.

La financiación total, en la que también han colaborado el CSIC, el IEO, la Fundación BBVA, AZTI-Tecnalia, varias universidades españolas y organismos públicos de investigación, ronda los 6 millones de euros.

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Peces mesopelágicos, Expedición Malaspina, Biomasa,

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Donald Trump prohíbe la expresión “cambio climático” en sus administraciones o del fracking desmelenado. Existe una pequeña ciudad de unos 43.000 habitantes que es el paraíso energético sostenible, la población  solo se abastece por medio de energía generada por fuentes renovables. Hablamos de la ciudad de Burlington, ubicada al noreste de Estados Unidos.

Todo comenzó hace unos años por la compra de una pequeña hidroeléctrica en el río Winooski que proporcionaba 7,4 MW. Aquí es donde se empezó a gestar una de esas proezas que a muchos nos gustaría participar, intentar abastecerse únicamente de fuentes de energía renovables.

Desde luego no ha sido un camino de rosas tal cómo ha verificado la administración diversas veces, pero uno de los pilares para poder conseguir el objetivo ha sido la participación ciudadana a todos los niveles, tanto de compromiso social y personal, como de participación continua.

A día de hoy esta ciudad está considerada como uno de los mejores lugares para vivir de Estados Unidos y así lo ratifican numerosas guías de Estados Unidos. Hoy la ciudad puede presumir de un combo energético que incluye la biomasa (en un 45%), hidroelectricidad (30%), eólica (24%) y solar (1%). Aunque evidentemente para los picos de energía es necesario utilizar fuentes no renovables.

Sí que es verdad que si miramos desde la perspectiva de una crítica constructiva tiene una ventaja indudable al estar en una zona rural, la utilización de biomasa, ante el acceso a un combustible a muy bajo coste que además está incentivado para que los agricultores aporten materia. Una ventaja indudable que desde una gran ciudad posiblemente no sea viable alcanzar ese 45% de suministro por biomasa de forma coherente.

Algunos expertos inciden en que la iniciativa está siendo viable por una cuestión social, aunque evidentemente la administración debe de apostar al 100% por este proyecto, el kit de la cuestión ha sido impregnar todo el estilo de vida de sus habitantes.

Debemos recordar que, tendiendo a un estudio del Centro de Investigación Pew, parece ser que el 65% de los estadounidenses creen que se debe priorizar las energías alternativas como la solar y la eólica, frente un 27% que creen que se deberían de centrar en el petróleo, el carbón o el gas natural.

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<p><br /></p><p>En el país de la negación al cambio climático tal como confirmamos en el artículo de cuando <a href=Donald Trump prohíbe la expresión “cambio climático” en sus administraciones o del fracking desmelenado. Existe una pequeña ciudad de unos 43.000 habitantes que es el paraíso energético sostenible, la población  solo se abastece por medio de energía generada por fuentes renovables. Hablamos de la ciudad de Burlington, ubicada al noreste de Estados Unidos.

Todo comenzó hace unos años por la compra de una pequeña hidroeléctrica en el río Winooski que proporcionaba 7,4 MW. Aquí es donde se empezó a gestar una de esas proezas que a muchos nos gustaría participar, intentar abastecerse únicamente de fuentes de energía renovables.

Desde luego no ha sido un camino de rosas tal cómo ha verificado la administración diversas veces, pero uno de los pilares para poder conseguir el objetivo ha sido la participación ciudadana a todos los niveles, tanto de compromiso social y personal, como de participación continua.

A día de hoy esta ciudad está considerada como uno de los mejores lugares para vivir de Estados Unidos y así lo ratifican numerosas guías de Estados Unidos. Hoy la ciudad puede presumir de un combo energético que incluye la biomasa (en un 45%), hidroelectricidad (30%), eólica (24%) y solar (1%). Aunque evidentemente para los picos de energía es necesario utilizar fuentes no renovables.

Sí que es verdad que si miramos desde la perspectiva de una crítica constructiva tiene una ventaja indudable al estar en una zona rural, la utilización de biomasa, ante el acceso a un combustible a muy bajo coste que además está incentivado para que los agricultores aporten materia. Una ventaja indudable que desde una gran ciudad posiblemente no sea viable alcanzar ese 45% de suministro por biomasa de forma coherente.

Algunos expertos inciden en que la iniciativa está siendo viable por una cuestión social, aunque evidentemente la administración debe de apostar al 100% por este proyecto, el kit de la cuestión ha sido impregnar todo el estilo de vida de sus habitantes.

Debemos recordar que, tendiendo a un estudio del Centro de Investigación Pew, parece ser que el 65% de los estadounidenses creen que se debe priorizar las energías alternativas como la solar y la eólica, frente un 27% que creen que se deberían de centrar en el petróleo, el carbón o el gas natural.

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fenómeno único y natural que en pocos lugares del mundo se puede ver.

Jalki es uno de los volcanes de lodo únicos que tiene Baratang (India). Estos fenómenos geológicos se forman por la emisión de agua porosa y gases naturales de la materia orgánica en descomposición subterránea, acompañada de fuertes explosiones y bengalas. Esto gradualmente forma un volcán en miniatura con un cremoso cráter de lodo en la parte superior.

Los volcanes de lodo también existen en el fondo del mar y pueden formar islas y bancos que alteran la topografía y la forma de la costa e incluso desencadenan terremotos.

Según los registros disponibles, la primera explosión observada del volcán Jalki en la isla de Baratang se observó en marzo de 1983 en la aldea de Nilambur. Desde entonces, estos volcanes de lodo han estado erupcionando eventualmente. Se cree que las erupciones del 2005 están asociados con el terremoto del Océano Índico en 2004.

Afortunadamente, los volcanes de lodo ocurren lejos de los poblados y generalmente no tienen consecuencias desastrosas. Sin embargo, se han sabido casos en los que han causado daños graves y pérdida de vidas.

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<p><br /></p><p>Se trata de un <a href=fenómeno único y natural que en pocos lugares del mundo se puede ver.

Jalki es uno de los volcanes de lodo únicos que tiene Baratang (India). Estos fenómenos geológicos se forman por la emisión de agua porosa y gases naturales de la materia orgánica en descomposición subterránea, acompañada de fuertes explosiones y bengalas. Esto gradualmente forma un volcán en miniatura con un cremoso cráter de lodo en la parte superior.

Los volcanes de lodo también existen en el fondo del mar y pueden formar islas y bancos que alteran la topografía y la forma de la costa e incluso desencadenan terremotos.

Según los registros disponibles, la primera explosión observada del volcán Jalki en la isla de Baratang se observó en marzo de 1983 en la aldea de Nilambur. Desde entonces, estos volcanes de lodo han estado erupcionando eventualmente. Se cree que las erupciones del 2005 están asociados con el terremoto del Océano Índico en 2004.

Afortunadamente, los volcanes de lodo ocurren lejos de los poblados y generalmente no tienen consecuencias desastrosas. Sin embargo, se han sabido casos en los que han causado daños graves y pérdida de vidas.

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<p><br /></p><p>Los datos más recientes proporcionados por la Administración Estatal de Océanos apuntan a la existencia de <strong>cuatro manchas dispersas,</strong> con un tamaño que oscila entre los 48 kilómetros cuadrados y los 5,5 kilómetros cuadrados.</p><p>El organismo explicó en su último comunicado que ha recogido muestras de agua en 19 puntos cercanos al hundimiento y en cinco de ellos se han encontrado <strong>niveles de hidrocarburos que exceden los estándares.</strong></p><h2>Colisión y hundimiento</h2><p>El Sanchi, un petrolero iraní registrado en Panamá, <strong>explotó y se hundió el pasado domingo por la tarde,</strong> ocho días después de colisionar contra el mercante CF Crystal, de bandera hongkonesa, a unas 160 millas náuticas (300 kilómetros) al este del estuario del río Yangtze, junto a la ciudad de Shanghái.</p><p>Después de ocho días a la deriva, el barco se hundió a unas 151 millas náuticas (unos 280 kilómetros) al sureste del lugar de la colisión, y actualmente está a 115 metros de profundidad.</p><p><strong>Tras el hundimiento aparecieron en el océano numerosas manchas de petróleo</strong> pero el Gobierno chino todavía no ha especificado si proceden del cargamento del barco, que era petróleo condensado y ligero más sencillo de limpiar o si se trata de combustible, que es más difícil de eliminar.</p><h2>Más de 135.000 toneladas de petróleo </h2><p>El buque transportaba <strong>136.000 toneladas de petróleo condensado</strong> y una buena parte de ese cargamento ardió durante el incendio que consumió durante una semana el buque, aunque otra parte podría haber acabado en el océano.</p><p>Las autoridades chinas anunciaron el miércoles que habían ubicado los restos del barco, a 115 metros de profundidad, y que <strong>están preparando el envío de robots subacuáticos para examinarlo y ver cómo pueden limpiar el posible crudo que quede,</strong> además de que todavía hay que determinar si en el barco queda algo del fuel empleado como combustible.</p><p><strong>Una de las principales cuestiones pendientes de resolver es si los tanques de combustible reventaron con la explosión que hundió el barco o si por el contrario aún contienen carburante,</strong> lo que implica el riesgo de que pueda seguir derramándose durante los próximos días.</p>
toallitas húmedas y las vajillas de plástico con pajitas y vasos incluidos. El anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminantes prevé restricciones importantes en la venta de estos artículos con el objetivo de que la comunidad se vaya incorporando gradualmente a la senda del reciclaje.

El texto que saldrá a exposición pública a finales de esta semana contempla que las cápsulas de café que se distribuyan en ola comunidad estén fabricadas únicamente con material reciclable. En caso de que no sea así, las empresas tendrán que contar con un plan de recogida y reciclaje de las mismas. "No se trata de prohibir las cápsulas" dice el director general de Residuos, sino de que cumplan "una serie de criterios medioambientales".

Adiós al plástico

No sólo las cápsulas están en el punto de mira del Ejecutivo. Las vajillas y los vasos de plástico, así como los bastoncillos para lo oídos con el palo de este material también tienen los días contados. El anteproyecto de ley contempla que el plástico sea cambiado por celulosa u otro material reciclable.

También las toallitas estarán controladas y se obligará al vendedor a especificar y publicitar como se tienen que desechar después de que hayan causado grandes problemas de contaminación y atasco en los alcantarillados, no solo de las islas, sino de numerosas ciudades. La pajitas para beber, que según Sansó inundan playas y zonas de costa durante el verano, también serán historia en 2020.

La cruzada continuará con los mecheros que no sean recargables y las maquinillas de afeitar de un solo uso. También se contempla que las bolsas que en los supermercados se ofrecen para coger la fruta o las verduras sean de materiales reciclables. La normativa prevé sanciones importantes para los incumplidores que pueden llegar a 1,7 millones de euros en los casos muy graves.

Recurso probable

El director general considera que todas estas medidas son proporcionadas y ya se aplican en otros países de Europa. En Francia las vajillas de plástico serán vetadas próximamente, mientras que en Reino Unido algunas grandes superficies han dejado de vender bastoncillos de plástico.

Con todo, Sansó admite que algunos artículos están "en la cuerda floja" de las competencias que manejan las comunidades autónomas. No descarta que el Ejecutivo central recurra la normativa final, como ya hizo con la Ley de Bienestar Animal. 

El anteproyecto saldrá a exposición pública a finales de esta semana y después se abrirá el periodo de alegaciones. Tras ser aprobado en el Consell de Govern pasará al trámite parlamentario. Desde la Conselleria de Medio Ambiente esperan que el nuevo texto pueda ser aprobado después del verano.

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<p><br /></p><p>Junto a ellas, también tienen los días contados los mecheros no recargables, las maquinillas de afeitar desechables, las <a href=toallitas húmedas y las vajillas de plástico con pajitas y vasos incluidos. El anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminantes prevé restricciones importantes en la venta de estos artículos con el objetivo de que la comunidad se vaya incorporando gradualmente a la senda del reciclaje.

El texto que saldrá a exposición pública a finales de esta semana contempla que las cápsulas de café que se distribuyan en ola comunidad estén fabricadas únicamente con material reciclable. En caso de que no sea así, las empresas tendrán que contar con un plan de recogida y reciclaje de las mismas. "No se trata de prohibir las cápsulas" dice el director general de Residuos, sino de que cumplan "una serie de criterios medioambientales".

Adiós al plástico

No sólo las cápsulas están en el punto de mira del Ejecutivo. Las vajillas y los vasos de plástico, así como los bastoncillos para lo oídos con el palo de este material también tienen los días contados. El anteproyecto de ley contempla que el plástico sea cambiado por celulosa u otro material reciclable.

También las toallitas estarán controladas y se obligará al vendedor a especificar y publicitar como se tienen que desechar después de que hayan causado grandes problemas de contaminación y atasco en los alcantarillados, no solo de las islas, sino de numerosas ciudades. La pajitas para beber, que según Sansó inundan playas y zonas de costa durante el verano, también serán historia en 2020.

La cruzada continuará con los mecheros que no sean recargables y las maquinillas de afeitar de un solo uso. También se contempla que las bolsas que en los supermercados se ofrecen para coger la fruta o las verduras sean de materiales reciclables. La normativa prevé sanciones importantes para los incumplidores que pueden llegar a 1,7 millones de euros en los casos muy graves.

Recurso probable

El director general considera que todas estas medidas son proporcionadas y ya se aplican en otros países de Europa. En Francia las vajillas de plástico serán vetadas próximamente, mientras que en Reino Unido algunas grandes superficies han dejado de vender bastoncillos de plástico.

Con todo, Sansó admite que algunos artículos están "en la cuerda floja" de las competencias que manejan las comunidades autónomas. No descarta que el Ejecutivo central recurra la normativa final, como ya hizo con la Ley de Bienestar Animal. 

El anteproyecto saldrá a exposición pública a finales de esta semana y después se abrirá el periodo de alegaciones. Tras ser aprobado en el Consell de Govern pasará al trámite parlamentario. Desde la Conselleria de Medio Ambiente esperan que el nuevo texto pueda ser aprobado después del verano.

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comportamiento de la luz, también ofrecen resultados paradójicos. En primera instancia, si nos dijeran que la luz del sol puede servir como fuente de refrigeración lo consideraríamos algo completamente descabellado. Pero esa es la tecnología que han desarrollado Yaron Shenhav y el equipo detrás de la empresa israelí SolCold.

Hasta ahora se conocía la posibilidad de enfriar por medio de rayos láser. El principio básico es que, en respuesta a los fotones que recibe y que inciden a nivel atómico en el material, este emite otros fotones con una frecuencia (o lo que es lo mismo, energía) más elevada, resultando en una pérdida energética neta. Es decir, un enfriamiento activo, no un simple efecto reflectante. Shenhav, al que se le encendió la bombilla un caluroso día de verano en Tel Aviv atrapado en un apartamento con el aire acondicionado averiado, decidió aplicar este principio, aunque aprovechando el espectro solar para sustituir la utilización de rayos láseres.

El resultado es la tecnología que han bautizado como “Anti-Stokes Fluorescence” (Fluorescencia anti-Stokes) y su aplicación práctica en este caso consiste en una pintura de dos capas: la primera filtra los fotones del espectro de luz solar y la segunda realiza la conversión del calor en luz. Las simulaciones de laboratorio indican que los resultados son mejores con tejados de metal que de hormigón y con habitaciones de techos bajos, en las que han conseguido llegar a temperaturas 10 oC inferiores a la conseguida con pintura blanca tan común hoy en día. Eso sí, por el momento implicará ciertas limitaciones estéticas: parafraseando a Henry Ford, se podrá elegir cualquier color mientras sea azul.

Aunque en comparación con otros tipos de pintura su coste sería relativamente elevado -más de 250 € por cada 100 metros cuadrados de superficie pintada- el ahorro energético podría ser más que considerable. De acuerdo con las previsiones de SolCold, sería factible alcanzar ahorros energéticos de hasta el 60%, con una duración de entre 10 y 15 años. Así, está previsto que los primeros clientes pertenecerán al mundo de la empresa.

Por último, las aplicaciones de esta pintura refrigerante no se limitan a nuestro planeta. En efecto, las estaciones espaciales y los satélites podrían beneficiarse también de sus cualidades. Porque, si bien las temperaturas en el espacio son extremadamente bajas, al no existir atmósfera se dificulta la disipación del calor generado por la radiación solar. En la actualidad se utilizan materiales reflectantes, pero esta solución sería mucho más eficiente.

¿Inconvenientes? El enfriamiento, aunque en menor medida, se produce tanto en verano como en invierno por lo que su uso estaría indicado en zonas especialmente cálidas o desérticas como Oriente Medio. En todo caso, aún es pronto para determinar las posibilidades de esta tecnología, ya que las primeras pruebas comerciales no están previstas hasta abril de 2019.

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<p><br /></p><p>Muchas veces, la ciencia sirve para llevarnos allá donde la lógica más intuitiva parece estrellarse con un muro de incomprensión. Pongamos, por ejemplo, la curvatura del espacio-tiempo o el comportamiento cuántico de las partículas entrelazadas. Las aplicaciones prácticas de algunos hallazgos científicos, tal como sucede con el <a href=comportamiento de la luz, también ofrecen resultados paradójicos. En primera instancia, si nos dijeran que la luz del sol puede servir como fuente de refrigeración lo consideraríamos algo completamente descabellado. Pero esa es la tecnología que han desarrollado Yaron Shenhav y el equipo detrás de la empresa israelí SolCold.

Hasta ahora se conocía la posibilidad de enfriar por medio de rayos láser. El principio básico es que, en respuesta a los fotones que recibe y que inciden a nivel atómico en el material, este emite otros fotones con una frecuencia (o lo que es lo mismo, energía) más elevada, resultando en una pérdida energética neta. Es decir, un enfriamiento activo, no un simple efecto reflectante. Shenhav, al que se le encendió la bombilla un caluroso día de verano en Tel Aviv atrapado en un apartamento con el aire acondicionado averiado, decidió aplicar este principio, aunque aprovechando el espectro solar para sustituir la utilización de rayos láseres.

El resultado es la tecnología que han bautizado como “Anti-Stokes Fluorescence” (Fluorescencia anti-Stokes) y su aplicación práctica en este caso consiste en una pintura de dos capas: la primera filtra los fotones del espectro de luz solar y la segunda realiza la conversión del calor en luz. Las simulaciones de laboratorio indican que los resultados son mejores con tejados de metal que de hormigón y con habitaciones de techos bajos, en las que han conseguido llegar a temperaturas 10 oC inferiores a la conseguida con pintura blanca tan común hoy en día. Eso sí, por el momento implicará ciertas limitaciones estéticas: parafraseando a Henry Ford, se podrá elegir cualquier color mientras sea azul.

Aunque en comparación con otros tipos de pintura su coste sería relativamente elevado -más de 250 € por cada 100 metros cuadrados de superficie pintada- el ahorro energético podría ser más que considerable. De acuerdo con las previsiones de SolCold, sería factible alcanzar ahorros energéticos de hasta el 60%, con una duración de entre 10 y 15 años. Así, está previsto que los primeros clientes pertenecerán al mundo de la empresa.

Por último, las aplicaciones de esta pintura refrigerante no se limitan a nuestro planeta. En efecto, las estaciones espaciales y los satélites podrían beneficiarse también de sus cualidades. Porque, si bien las temperaturas en el espacio son extremadamente bajas, al no existir atmósfera se dificulta la disipación del calor generado por la radiación solar. En la actualidad se utilizan materiales reflectantes, pero esta solución sería mucho más eficiente.

¿Inconvenientes? El enfriamiento, aunque en menor medida, se produce tanto en verano como en invierno por lo que su uso estaría indicado en zonas especialmente cálidas o desérticas como Oriente Medio. En todo caso, aún es pronto para determinar las posibilidades de esta tecnología, ya que las primeras pruebas comerciales no están previstas hasta abril de 2019.

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energía con combustibles reciclados.

En prácticamente todo 2017, la planta quemó 15 toneladas de ropa de H&M, una parte de las 400.000 toneladas de basura y deshechos que han empleado para generar energía. Y, aunque las piezas de ropa son una parte muy reducida de ese total, ayudaron así a generar energía para mantener activos a 150.000 hogares. Las 400.000 toneladas de basura son, además, una alternativa mucho más sostenible que las 650.000 toneladas de carbón que la planta en cuestión llegó a utilizar por año en los momentos en los que empleaba este material.

Suecia y la basura como fuente de energía

Suecia es uno de los países que se ha puesto como objetivo eliminar los combustibles fósiles de la producción de energía en el país. Sus sistemas estatales ya no emplean sistemas que generen emisiones, pero eso no ocurre del mismo modo en los servicios de corte municipal, que aún siguen empleando petróleo y carbón para calentar hogares y oficinas en el invierno. 

La solución a este problema está en la conversión de esas plantas, haciendo que dejen de quemar estos materiales tan contaminantes y que empiecen a usar biocombustibles y deshechos para mantenerse operativas. De este modo, además, también se logra solucionar el problema de la gestión de residuos urbanos.

Por otra parte, Suecia tiene una cultura muy evolucionada en lo que se refiere a la basura. El país se ha puesto como objetivo alcanzar el nivel cero en basura: es decir, no quieren generar en absoluto residuos. No han llegado aún, pero están muy cerca. El 99% de los residuos que se generan en los hogares suecos es reciclado (en 1975 solo reciclaban el 38%). 

De todos estos residuos, 2,3 millones de toneladas -lo que equivale a la mitad de la basura que generan los hogares suecos- se emplearon para generar energía e importaron 1,3 millones de toneladas de países vecinos para completar su propia "producción de basura" y generar más energía. La basura, explican en la web oficial del país, genera emisiones de humo que son en 99,9% no tóxicas y, además, los remanentes tras la quema pueden ser reciclados una vez más. Solo el 1% de todo lo que queda tras quemar la basura es algo no aprovechable.

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<p><br /></p><p>Una <strong>planta energética sueca</strong> se alimenta, entre otras cosas, de ropa que no se puede vender ni vestir del gigante de la moda. <em>"H&M no quema ropa que sea segura para vestir",</em> explicaba la responsable de comunicación de H&M a los medios, tras descubrirse que la compañía y sus productos eran una sorprendente alternativa en términos de combustible.</p><p>Las piezas que llegan a la planta son <strong>aquellas que contienen sustancias peligrosas o que dañan la calidad del producto,</strong> como puede ser moho o sustancias químicas que no siguen la normativa de la firma. H&M elimina -por razones de calidad y por razones legales- esas piezas del circuito de comercialización. Una vez que salen de ese circuito, entran en el de las fuentes de energía alternativas.</p><p>La ropa es uno de los combustibles que emplean en la planta de Vasteras, al norte de Estocolmo. Esta planta tiene como objetivo eliminar los combustibles fósiles de sus operaciones para 2020, para lo que están empezando a sustituirlos por madera usada y por basura como fuentes de energía. La ropa, como explica uno de los responsables de la compañía detrás de la planta, no es más que un elemento quemable más, una <strong>fuente más de <a href=energía con combustibles reciclados.

En prácticamente todo 2017, la planta quemó 15 toneladas de ropa de H&M, una parte de las 400.000 toneladas de basura y deshechos que han empleado para generar energía. Y, aunque las piezas de ropa son una parte muy reducida de ese total, ayudaron así a generar energía para mantener activos a 150.000 hogares. Las 400.000 toneladas de basura son, además, una alternativa mucho más sostenible que las 650.000 toneladas de carbón que la planta en cuestión llegó a utilizar por año en los momentos en los que empleaba este material.

Suecia y la basura como fuente de energía

Suecia es uno de los países que se ha puesto como objetivo eliminar los combustibles fósiles de la producción de energía en el país. Sus sistemas estatales ya no emplean sistemas que generen emisiones, pero eso no ocurre del mismo modo en los servicios de corte municipal, que aún siguen empleando petróleo y carbón para calentar hogares y oficinas en el invierno. 

La solución a este problema está en la conversión de esas plantas, haciendo que dejen de quemar estos materiales tan contaminantes y que empiecen a usar biocombustibles y deshechos para mantenerse operativas. De este modo, además, también se logra solucionar el problema de la gestión de residuos urbanos.

Por otra parte, Suecia tiene una cultura muy evolucionada en lo que se refiere a la basura. El país se ha puesto como objetivo alcanzar el nivel cero en basura: es decir, no quieren generar en absoluto residuos. No han llegado aún, pero están muy cerca. El 99% de los residuos que se generan en los hogares suecos es reciclado (en 1975 solo reciclaban el 38%). 

De todos estos residuos, 2,3 millones de toneladas -lo que equivale a la mitad de la basura que generan los hogares suecos- se emplearon para generar energía e importaron 1,3 millones de toneladas de países vecinos para completar su propia "producción de basura" y generar más energía. La basura, explican en la web oficial del país, genera emisiones de humo que son en 99,9% no tóxicas y, además, los remanentes tras la quema pueden ser reciclados una vez más. Solo el 1% de todo lo que queda tras quemar la basura es algo no aprovechable.

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Timanfaya en Lanzarote -una de las más poderosas en todo el país por su duración hasta 1736 y el volumen de materiales arrojados- y el Tambora -uno de los mayores episodios volcánicos, que condujo al "año sin verano" en 1816- desprendieron enormes cantidades de hierro que modificaron la composición química de los anillos anuales de crecimiento de los árboles pirenaicos.

Según el artículo, el estudio del registro de los anillos de crecimiento de los árboles (dendrocronología) podría ayudar a conocer la frecuencia y la intensidad de los fenómenos volcánicos en la era moderna.

El nuevo estudio, liderado por la experta Andrea Hevia, investigadora del Centro Tecnológico Forestal y de la Madera (CETEMAS), en Asturias, ha analizado los cambios temporales de la composición química en los anillos anuales de crecimiento de los árboles centenarios de los Pirineos, en especial los de los bosques subalpinos de pino negro (Pinus uncinata) de los parques nacionales de Ordesa y Monte Perdido y Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

La investigación ha permitido analizar por primera vez los efectos del cambio climático sobre los ciclos de nutrientes en los bosques, y ha confirmado que los bosques pirenaicos pueden registrar la huella química de episodios a nivel global (por ejemplo, las erupciones volcánicas en lugares remotos) y los efectos de las emisiones de gases a la atmósfera desde la revolución industrial.

Tal como explica la profesora Emilia Gutiérrez, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB, "la información registrada por estos árboles que crecen a altitudes superiores a los 2.000 metros es representativa de los cambios globales, ya que su crecimiento no está influenciado por los efectos de las actividades humanas locales".  

Los expertos han analizado los cambios atmosféricos en los últimos setecientos años -con resolución anual e incluso estacional- a partir del análisis de los anillos de crecimiento de los árboles. El estudio revela un incremento del contenido en elementos como el fósforo, el azufre y el cloro a partir de 1850, cuando se inicia la revolución industrial en Europa.

También se han analizado datos de elementos químicos esenciales en el desarrollo de la madera, como el calcio. "La fijación de estos elementos en los anillos de crecimiento de la madera se ha visto además favorecida por el aumento de las temperaturas a nivel global", comenta Hevia.

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<p><br /></p><p>El rastro químico de los gases que liberaron a la atmósfera las erupciones volcánicas de los siglos XVIII y XIX <strong>puede identificarse hoy día en los bosques más antiguos de coníferas de los Pirineos,</strong> revela un artículo publicado en la revista <em>Science of the Total Environment</em> en el que participa la Universidad de Barcelona (UB).</p><p>Erupciones como las del volcán <a href=Timanfaya en Lanzarote -una de las más poderosas en todo el país por su duración hasta 1736 y el volumen de materiales arrojados- y el Tambora -uno de los mayores episodios volcánicos, que condujo al "año sin verano" en 1816- desprendieron enormes cantidades de hierro que modificaron la composición química de los anillos anuales de crecimiento de los árboles pirenaicos.

Según el artículo, el estudio del registro de los anillos de crecimiento de los árboles (dendrocronología) podría ayudar a conocer la frecuencia y la intensidad de los fenómenos volcánicos en la era moderna.

El nuevo estudio, liderado por la experta Andrea Hevia, investigadora del Centro Tecnológico Forestal y de la Madera (CETEMAS), en Asturias, ha analizado los cambios temporales de la composición química en los anillos anuales de crecimiento de los árboles centenarios de los Pirineos, en especial los de los bosques subalpinos de pino negro (Pinus uncinata) de los parques nacionales de Ordesa y Monte Perdido y Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

La investigación ha permitido analizar por primera vez los efectos del cambio climático sobre los ciclos de nutrientes en los bosques, y ha confirmado que los bosques pirenaicos pueden registrar la huella química de episodios a nivel global (por ejemplo, las erupciones volcánicas en lugares remotos) y los efectos de las emisiones de gases a la atmósfera desde la revolución industrial.

Tal como explica la profesora Emilia Gutiérrez, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB, "la información registrada por estos árboles que crecen a altitudes superiores a los 2.000 metros es representativa de los cambios globales, ya que su crecimiento no está influenciado por los efectos de las actividades humanas locales".  

Los expertos han analizado los cambios atmosféricos en los últimos setecientos años -con resolución anual e incluso estacional- a partir del análisis de los anillos de crecimiento de los árboles. El estudio revela un incremento del contenido en elementos como el fósforo, el azufre y el cloro a partir de 1850, cuando se inicia la revolución industrial en Europa.

También se han analizado datos de elementos químicos esenciales en el desarrollo de la madera, como el calcio. "La fijación de estos elementos en los anillos de crecimiento de la madera se ha visto además favorecida por el aumento de las temperaturas a nivel global", comenta Hevia.

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cambio climático y la escasez de agua están generando conflictos entre los humanos a los pies de la montaña, que se agravan debido al rápido incremento de la población y la impunidad de los que usan los recursos sin control.

De los 18 glaciares del monte que existían hace un siglo, solo quedan 10, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. “Algunos creen que se debe a una maldición y, por eso, sienten que no deben hacer nada para frenarlo, ya que no está en sus manos. La actitud es que el agua es un don de Dios y no hay que preocuparse, porque él nos dará”, explica Stanley Kirimi, coordinador del Laikipia Wildlife Forum, una organización que aglutina a más de 6.000 miembros para una correcta gestión de los recursos medioambientales en la provincia.

Kirimi pasea al borde del río Nanyuki y se queja de la escasa lluvia de este año y de la prolongada sequía que, previsiblemente, durará hasta abril o mayo. A medida que los recursos hídricos menguan, crece la demanda. “A los problemas derivados del cambio climático y el incremento demográfico, se suman un número excesivo de granjas y el descontrol total en el uso de los recursos y en la tala de árboles. Tampoco hay un estudio serio sobre el subsuelo. Este río fluye hacia Somalia: si no lo hacemos bien, habrá mucha más gente que sufra por el camino”, insiste. 

“Sería suficiente organizarnos correctamente para evitar los conflictos y conservar agua en la temporada de lluvias”. Sin embargo, admite que esta solución es cara y solo las empresas se la pueden permitir.

La cumbre del Monte Kenia se esconde tras las nubes a las espaldas de Robert Myall. Este hombre nació aquí hace 62 años y desde entonces, asegura, el cambio ha sido enorme, pero en sentido negativo. “Venía con mi padre a pescar a este río de pequeño, pero ahora que tengo nietos no puedo hacer lo mismo”, lamenta. Por esa razón decidió involucrarse en un grupo de gestión del agua y contribuir a actividades de sensibilización dirigidas a pastores y campesinos que extraen agua del río pese a carecer de permiso para ello.

Cabras y ganado pastan libremente por la zona, lo que hace imposible asegurar la limpieza del agua. Algo que parece no importar mucho a los vecinos. “Para ellos es crucial disponer de agua, poco importa que sea sucia”, confirma el hidrólogo James Mwangi. 

“Antes la gente compraba tierras cerca del río para cultivar, pero hoy no sirven. Los caudales han pasado de perennes a temporales. No puedes confiar en ellas, hay que guardar reservas y la comunidad tiene que encargarse de gestionarlas”.  Aunque el experto esté luchando para cambiar la situación de su entorno, indica que la estrategia debería implementarse a escala nacional. “Tenemos mucha agua, incluso inundaciones que lo destrozan todo, pero faltan inversiones públicas y compromiso político. La gente paga 50 céntimos por cada 1.000 litros de agua usada: es muy poco y no está incentivando la conservación”.

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<p><br /></p><p><strong>Se acercan tiempos duros para los dioses que habitan la cumbre del Monte Kenia, en el centro del homónimo país africano. Los glaciares en los que viven y que antaño cubrían el pico de la segunda montaña más alta del continente se están derritiendo.</strong> De seguir así, los mortales que residen en la región aledaña también se verán obligados a escoger otro nombre para Kirinyaga (Monte de Blancura). </p><p>Mientras los seres divinos buscan nuevos hogares, el <a href=cambio climático y la escasez de agua están generando conflictos entre los humanos a los pies de la montaña, que se agravan debido al rápido incremento de la población y la impunidad de los que usan los recursos sin control.

De los 18 glaciares del monte que existían hace un siglo, solo quedan 10, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. “Algunos creen que se debe a una maldición y, por eso, sienten que no deben hacer nada para frenarlo, ya que no está en sus manos. La actitud es que el agua es un don de Dios y no hay que preocuparse, porque él nos dará”, explica Stanley Kirimi, coordinador del Laikipia Wildlife Forum, una organización que aglutina a más de 6.000 miembros para una correcta gestión de los recursos medioambientales en la provincia.

Kirimi pasea al borde del río Nanyuki y se queja de la escasa lluvia de este año y de la prolongada sequía que, previsiblemente, durará hasta abril o mayo. A medida que los recursos hídricos menguan, crece la demanda. “A los problemas derivados del cambio climático y el incremento demográfico, se suman un número excesivo de granjas y el descontrol total en el uso de los recursos y en la tala de árboles. Tampoco hay un estudio serio sobre el subsuelo. Este río fluye hacia Somalia: si no lo hacemos bien, habrá mucha más gente que sufra por el camino”, insiste. 

“Sería suficiente organizarnos correctamente para evitar los conflictos y conservar agua en la temporada de lluvias”. Sin embargo, admite que esta solución es cara y solo las empresas se la pueden permitir.

La cumbre del Monte Kenia se esconde tras las nubes a las espaldas de Robert Myall. Este hombre nació aquí hace 62 años y desde entonces, asegura, el cambio ha sido enorme, pero en sentido negativo. “Venía con mi padre a pescar a este río de pequeño, pero ahora que tengo nietos no puedo hacer lo mismo”, lamenta. Por esa razón decidió involucrarse en un grupo de gestión del agua y contribuir a actividades de sensibilización dirigidas a pastores y campesinos que extraen agua del río pese a carecer de permiso para ello.

Cabras y ganado pastan libremente por la zona, lo que hace imposible asegurar la limpieza del agua. Algo que parece no importar mucho a los vecinos. “Para ellos es crucial disponer de agua, poco importa que sea sucia”, confirma el hidrólogo James Mwangi. 

“Antes la gente compraba tierras cerca del río para cultivar, pero hoy no sirven. Los caudales han pasado de perennes a temporales. No puedes confiar en ellas, hay que guardar reservas y la comunidad tiene que encargarse de gestionarlas”.  Aunque el experto esté luchando para cambiar la situación de su entorno, indica que la estrategia debería implementarse a escala nacional. “Tenemos mucha agua, incluso inundaciones que lo destrozan todo, pero faltan inversiones públicas y compromiso político. La gente paga 50 céntimos por cada 1.000 litros de agua usada: es muy poco y no está incentivando la conservación”.

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boletín mensual de Red Eléctrica.

La producción eólica peninsular en el mes de diciembre alcanzó los 5.735 GWh, registrándose una espectacular variación del 114,7% frente a la del mismo mes del año pasado. El máximo de generación eólica peninsular se produjo el 27 de diciembre suponiendo un 46,9% de la generación de ese día.

Generación renovable

Las reservas hidráulicas se han situado a finales de diciembre en el 26,1%, 13,1 puntos porcentuales por debajo del nivel del año pasado y 2,3 puntos porcentuales más respecto al mes anterior. En términos hidroeléctricos, el mes de diciembre ha sido un mes seco respecto a la media histórica de este mes.

Así las cosas, en cuanto a emisiones, el 55,9% de la generación peninsular estuvo libre de CO2, 9 puntos porcentuales más que en diciembre de 2016.

Según los datos de REE, el precio final de la demanda peninsular en el mes de diciembre se ha situado en 67,51 €/MWh, lo que significa una variación del 1,0 % respecto al mes anterior y del -2,1 % frente a diciembre de 2016. La variación de la repercusión de los servicios de ajuste en el precio final fue de un 9,8 % respecto al mismo mes del año pasado.

Demanda eléctrica

REE también señala que la demanda de energía eléctrica en el sistema peninsular en el mes de diciembre experimentó una variación del 4,1% y, una vez corregida, la variación fue del 5,4%. El máximo de potencia instantánea peninsular fue de 39.580 MW y de demanda diaria 813 GWh, sucedidos el 4 y 5 de diciembre respectivamente. Estos máximos han variado respecto a los del mismo mes del año anterior en un 4,1% y en un 5,6% respectivamente.

En los sistemas no peninsulares, el sistema balear presentó una variación de la demanda de 11,2%, que una vez corregida se tradujo en un aumento del 10,2%. Respecto al sistema canario la demanda de diciembre aumentó con respecto al año pasado en el 1,6%, siendo esta variación del 2,4% una vez corregida.

En cuanto a los intercambios internacionales el mes de diciembre resultó exportador, con una energía equivalente a 350 GWh. El comportamiento de la red de transporte mantiene unos niveles de calidad muy elevados, siendo la tasa de disponibilidad superior al 97% en todos los sistemas eléctricos, concluye REE en su boletín mensual.

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<p><br /></p><p>Durante el mes de diciembre <strong>la tecnología eólica fue la principal fuente de generación con el 25,1%</strong> del total de la producción, seguida por la nuclear y el carbón con el 22,1% y 18,2% respectivamente, según el <a href=boletín mensual de Red Eléctrica.

La producción eólica peninsular en el mes de diciembre alcanzó los 5.735 GWh, registrándose una espectacular variación del 114,7% frente a la del mismo mes del año pasado. El máximo de generación eólica peninsular se produjo el 27 de diciembre suponiendo un 46,9% de la generación de ese día.

Generación renovable

Las reservas hidráulicas se han situado a finales de diciembre en el 26,1%, 13,1 puntos porcentuales por debajo del nivel del año pasado y 2,3 puntos porcentuales más respecto al mes anterior. En términos hidroeléctricos, el mes de diciembre ha sido un mes seco respecto a la media histórica de este mes.

Así las cosas, en cuanto a emisiones, el 55,9% de la generación peninsular estuvo libre de CO2, 9 puntos porcentuales más que en diciembre de 2016.

Según los datos de REE, el precio final de la demanda peninsular en el mes de diciembre se ha situado en 67,51 €/MWh, lo que significa una variación del 1,0 % respecto al mes anterior y del -2,1 % frente a diciembre de 2016. La variación de la repercusión de los servicios de ajuste en el precio final fue de un 9,8 % respecto al mismo mes del año pasado.

Demanda eléctrica

REE también señala que la demanda de energía eléctrica en el sistema peninsular en el mes de diciembre experimentó una variación del 4,1% y, una vez corregida, la variación fue del 5,4%. El máximo de potencia instantánea peninsular fue de 39.580 MW y de demanda diaria 813 GWh, sucedidos el 4 y 5 de diciembre respectivamente. Estos máximos han variado respecto a los del mismo mes del año anterior en un 4,1% y en un 5,6% respectivamente.

En los sistemas no peninsulares, el sistema balear presentó una variación de la demanda de 11,2%, que una vez corregida se tradujo en un aumento del 10,2%. Respecto al sistema canario la demanda de diciembre aumentó con respecto al año pasado en el 1,6%, siendo esta variación del 2,4% una vez corregida.

En cuanto a los intercambios internacionales el mes de diciembre resultó exportador, con una energía equivalente a 350 GWh. El comportamiento de la red de transporte mantiene unos niveles de calidad muy elevados, siendo la tasa de disponibilidad superior al 97% en todos los sistemas eléctricos, concluye REE en su boletín mensual.

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cueva inundada más grande del mundo", confirma.

A su lado, Robert Schmittner explica los detalles de este enorme descubrimiento que, pese a los muchos años invertidos en dar este primer paso, es la punta de un enorme iceberg: "Estuvimos 20 años haciendo los mapas y llevo 14 años buceando por los posibles lugares de conexión entre las dos cuevas. Una vez estuvimos muy cerca, a un metro de pared entre ambos acuíferos, pero no se conectaban y seguimos buscando el punto donde sí lo hicieran", explica el buzo que ha gastado 14 años entre las rocas y aguas del subsuelo del estado mexicano de Quintana Roo.

Oficialmente tenemos hoy el sistema de cavernas inundadas más grande del mundo con una extensión de 350 kilómetros conformados por la unión de dos famosos cenotes: el turístico Dos Ojos y Sac Actun. Sin embargo, los investigadores creen que el agujereado subsuelo de la Península del Yucatán reserva nuevos descubrimientos.

¿Hay más? ¿Puede haber uniones con otros acuíferos? "En mi opinión sólo hemos comenzado. La siguiente conexión, ya estamos cerca de hallarla, conformará una cueva de más de 500 kilómetros", explica Schmittner. La previsión, según los mapas con los que están trabajando de este inmenso entramado de cavernas acuáticas, es que se pueden alcanzar los 1.000 kilómetros de extensión: "Podemos hablar de una cueva de 1.000 kilómetros que la convertiría en la más grande del mundo inundada y en seco", señala De Anda.

Queda en todo caso un trabajo casi milimétrico para seguir avanzando. "El paso que encontramos entre ambas cuevas es muy estrecho. Tuve que quitarme las botellas de oxígeno e introducirlas primero y luego pasar yo por un hueco de no más de medio metro", explica Schmittner sobre este mundo escondido y enigmático que conforman cientos de cenotes que los mayas ocuparon y que son en todo caso un vestigio del último gran cambio climático que sufrió el planeta.

"Estamos reportando las consecuencias del último gran cambio climático que hubo en la Tierra. Lo que aquí hallamos es una gran lección para entender lo que está pasando hoy", dice De Anda, que recuerda que estas cavernas se inundaron tras la desglaciación y hasta entonces vivían allí humanos y animales. "Hablamos de testar el Pleistoceno y el Holoceno", incide el arqueólogo.

Y es que entre esa oscuridad inundada se están hallando cientos de huesos humanos y de animales, restos de la civilización maya que usaba los cenotes como lugares sagrados, especies de animales endémicas y huesos de especies animales ya desaparecidas. 

"Hay restos de animales y humanos de entre 10.000 y 15.000 años. Entre los más de 200 cenotes que hemos buceado hemos hallado también restos de templos, casas, vasijas y huesos de los mayas", comenta el buzo. ¿Han hallado animales o un ecosistema distinto? "Dentro de este sistema hay dos especies de peces ciegos, sin ojos, que son endémicos de la cueva. También hay algún tipo de crustáceo propio", responde Schmittner.

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<p><br /></p><p><em><strong>"Es una de las últimas fronteras y odiseas humanas. Posiblemente estamos ante una de las zonas arqueológicas más importantes del planeta",</strong></em> explica a EL MUNDO el arqueólogo Guillermo De Anda, del Instituto Nacional de Antropología de México, director de este proyecto bautizado como Gran Acuífero Maya. De lo que habla el investigador no es de un mundo exterior, sino de las entrañas del planeta. <em><strong>"Hemos descubierto el pasado 10 de enero la <a href=cueva inundada más grande del mundo", confirma.

A su lado, Robert Schmittner explica los detalles de este enorme descubrimiento que, pese a los muchos años invertidos en dar este primer paso, es la punta de un enorme iceberg: "Estuvimos 20 años haciendo los mapas y llevo 14 años buceando por los posibles lugares de conexión entre las dos cuevas. Una vez estuvimos muy cerca, a un metro de pared entre ambos acuíferos, pero no se conectaban y seguimos buscando el punto donde sí lo hicieran", explica el buzo que ha gastado 14 años entre las rocas y aguas del subsuelo del estado mexicano de Quintana Roo.

Oficialmente tenemos hoy el sistema de cavernas inundadas más grande del mundo con una extensión de 350 kilómetros conformados por la unión de dos famosos cenotes: el turístico Dos Ojos y Sac Actun. Sin embargo, los investigadores creen que el agujereado subsuelo de la Península del Yucatán reserva nuevos descubrimientos.

¿Hay más? ¿Puede haber uniones con otros acuíferos? "En mi opinión sólo hemos comenzado. La siguiente conexión, ya estamos cerca de hallarla, conformará una cueva de más de 500 kilómetros", explica Schmittner. La previsión, según los mapas con los que están trabajando de este inmenso entramado de cavernas acuáticas, es que se pueden alcanzar los 1.000 kilómetros de extensión: "Podemos hablar de una cueva de 1.000 kilómetros que la convertiría en la más grande del mundo inundada y en seco", señala De Anda.

Queda en todo caso un trabajo casi milimétrico para seguir avanzando. "El paso que encontramos entre ambas cuevas es muy estrecho. Tuve que quitarme las botellas de oxígeno e introducirlas primero y luego pasar yo por un hueco de no más de medio metro", explica Schmittner sobre este mundo escondido y enigmático que conforman cientos de cenotes que los mayas ocuparon y que son en todo caso un vestigio del último gran cambio climático que sufrió el planeta.

"Estamos reportando las consecuencias del último gran cambio climático que hubo en la Tierra. Lo que aquí hallamos es una gran lección para entender lo que está pasando hoy", dice De Anda, que recuerda que estas cavernas se inundaron tras la desglaciación y hasta entonces vivían allí humanos y animales. "Hablamos de testar el Pleistoceno y el Holoceno", incide el arqueólogo.

Y es que entre esa oscuridad inundada se están hallando cientos de huesos humanos y de animales, restos de la civilización maya que usaba los cenotes como lugares sagrados, especies de animales endémicas y huesos de especies animales ya desaparecidas. 

"Hay restos de animales y humanos de entre 10.000 y 15.000 años. Entre los más de 200 cenotes que hemos buceado hemos hallado también restos de templos, casas, vasijas y huesos de los mayas", comenta el buzo. ¿Han hallado animales o un ecosistema distinto? "Dentro de este sistema hay dos especies de peces ciegos, sin ojos, que son endémicos de la cueva. También hay algún tipo de crustáceo propio", responde Schmittner.

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10/02/2014

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