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Actualidad Ambiental

La certificación forestal: el valor añadido del bosque

España


REDACCIÓN


redaccion@ambientum.com


La "certificación forestal" ha servido en gran parte para frenar la deforestación del planeta, pero también para dar un valor añadido a los productos que se extraen de los bosques y para multiplicar las oportunidades económicas de esos espacios.

Así ocurre también en España, donde ese “sello” acredita la correcta gestión del monte, y que esa gestión sea plenamente compatible con la conservación de los recursos naturales en espacios que en muchos casos están incluidos en la red europea Natura 2000.

Uno de los mejores ejemplos para conocer en España el significado de la “certificación forestal” son los Montes de Valsaín (Segovia), donde el uso racional durante siglos ha permitido no sólo generar riqueza económica y empleo, sino asegurar también la conservación de la masa forestal y que el lugar siga siendo el hábitat ideal para especies emblemáticas de la península, como el águila imperial, el buitre negro o la cigüeña negra. (visita la galería fotográfica) 

El espacio está gestionado por el Centro Montes y Aserradero de Valsaín, perteneciente al Organismo Autónomo Parques Nacionales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y cuenta con diferentes figuras de protección para asegurar que la riqueza paisajística, faunística o vegetal sigan siendo compatibles con los usos forestales o ganaderos más tradicionales y con los nuevos usos recreativos.

“Un bosque es madera, es naturaleza, es paisaje, son múltiples usos, y también es conservación”, ha señalado el director del Centro, Javier Donés, quien ha incidido en la importancia de aplicar una adecuada gestión forestal para seguir extrayendo más de 30.000 metros cúbicos de madera al año y que el monte siga siendo un espacio donde nidifican esas especies.

Donés ha destacado la importancia de la “certificación”, de que la sociedad entienda qué es la conservación y de que consumidor comprenda que al comprar productos forestales tiene que ser “muy exigente” sobre cómo se han obtenido y comprobar que se han respetado la naturaleza y los derechos laborales.

Un proceso voluntario

La certificación forestal es un proceso voluntario al que se somete una empresa o un monte para acreditar que cumple unos determinados criterios de sostenibilidad, con el fin de que el consumidor sepa que ese “sello” garantiza que el producto que está adquiriendo (madera, papel, corcho, resinas u otros derivados) se ha extraído del monte de una forma respetuosa desde un punto de vista medioambiental, social y económico.

Los “sellos” más extendidos en el mundo son el del Consejo de Manejo Forestal (FSC, en sus siglas en inglés) y el del Programa para la Comprobación de la Certificación (PEFC, en ingles), y constituyen la iniciativa más importante que se está llevando a cabo para mejorar la gestión forestal en el planeta y frenar la deforestación.

Contar con ese certificado puede brindar a los propietarios y administradores de esos bosques nuevas oportunidades y beneficios, como acceder a nuevos mercados, ya que muchas grandes empresas multinacionales y algunos países ya sólo admiten en sus procesos productivos materiales con ese sello.

El director ejecutivo de FSC en España, Gonzalo Anguita, ha subrayado que el objetivo principal de la certificación era frenar la deforestación del planeta, y a su juicio la presión sobre los recursos que se extraen del monte va a ser “cada vez mayor”.

“La sociedad está cada vez más concienciada y cada vez la gente es más consciente del problema, y por lo tanto será una demanda saber que la procedencia de los productos forestales es siempre de fuentes sostenibles”.

Gonzalo Anguita ha subrayado que la “certificación” sirve para acreditar ese origen, pero también se ha referido a las ventajas que pueden obtener los propietarios o productores, entre las que ha citado la posibilidad de vender sus maderas o productos forestales a un precio mayor o la de dirigirse a mercados o clientes que sólo aceptan productos “certificados”.

Mantener, e incluso mejorar la biodiversidad

En España, la certificación forestal está contribuyendo a dar un valor añadido a los productos que se extraen del monte, y entidades públicas y privadas han puesto en marcha varias iniciativas para impulsar ese tipo de aprovechamientos en espacios de la red ecológica europea Natura 2000.

Son iniciativas que, según sus promotores, pueden servir no sólo para mantener, sino para mejorar la conservación de la biodiversidad que existe en el monte, pero también para dinamizar el desarrollo rural, ya que puede ayudar a crear puestos de trabajo y a generar actividades económicas rentables.

En la actualidad, la superficie que acredita una correcta gestión de los usos forestales en España ronda los 2 millones de hectáreas, lo que supone cerca del 10 por ciento de la superficie arbolada, un porcentaje muy alejado de las cifras de países europeos como Alemania, Finlandia o Suecia, donde la certificación forestal llega al 70 por ciento de su superficie forestal.

España tiene la tercera mayor extensión de superficie forestal de la UE, con unos 19 millones de hectáreas (el 36 por ciento del territorio), según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Y además de los posibles aprovechamientos económicos, los montes ejercen una función hidrológica y protectora del suelo frente a sequías o inundaciones y ayudan a combatir el cambio climático ya que actúan como “sumideros” de dióxido de carbono, por lo que la “certificación forestal” puede resultar vital. 


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La Actualidad del Medio Ambiente en imágenes

“economía circular” que buscan la mejora de la gestión de residuos con vistas al beneficio del medio ambiente y la salud humana, principalmente. En esos residuos municipales se incluyen los procedentes de hogares y de empresas. En España, con una media de 443 kilos de residuos por persona y año, sólo el 29,7% es reciclado. El grueso de los desechos (56,7 %) acaba en vertederos, mientras que el 13,6 % se incinera, según datos de Eurostat correspondientes a 2016.

Antes de 2025

El objetivo aprobado por la Eurocámara prevé ya aumentos hasta el 60% en 2030 y hasta el 65% en 2035. También se establece que el 65% de los materiales de embalaje deberán reciclarse antes de 2025, y el 70% antes de 2030. Asimismo, las nuevas normas establecen objetivos separados para materiales de embalaje específicos, como papel y cartón, plásticos, vidrio, metal y madera.

Reducir los vertederos

Las propuestas también van dirigidas a limitar al máximo el uso de vertederos y se establece que para 2035 solo se podrán llevar un máximo del 10% de los residuos. España está en el grupo de países donde más de la mitad de los desechos tiene como destino los vertederos, aunque lejos de Malta (92 %), Grecia (82 %), Chipre (81 %), Rumanía (80 %) y Croacia (78,4 %).

Con ese mismo objetivo, los residuos de textiles o de materiales peligrosos de los hogares deberán recogerse de forma selectiva antes de 2025. Para el año 2024, los desechos biodegradables también tendrán que ser recogidos por separado o reciclarse en casa mediante compostaje.

Alimentación

Por lo que respecta a reducir el desperdicio de alimentos, los Estados miembros deberán aspirar a reducir el desperdicio de alimentos un 30% para 2025 y a la mitad en 2030. Para reducir la cantidad de comida que acaba en la basura, los países tendrán que ofrecer incentivos para la recogida de alimentos no vendidos y para su redistribución en condiciones seguras.

Los eurodiputados subrayaron la necesidad de que los consumidores sean más conscientes del significado de las fechas “de caducidad” y “consumo preferente” incluidas en las etiquetas. El objetivo de la llamada “economía circular” es reducir al mínimo los residuos, apostando por la reutilización, reparación, renovación y reciclaje de materiales y productos existentes.

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<p>Los eurodiputados aprobaron varias normas relacionadas con la llamada <strong><a href=“economía circular” que buscan la mejora de la gestión de residuos con vistas al beneficio del medio ambiente y la salud humana, principalmente. En esos residuos municipales se incluyen los procedentes de hogares y de empresas. En España, con una media de 443 kilos de residuos por persona y año, sólo el 29,7% es reciclado. El grueso de los desechos (56,7 %) acaba en vertederos, mientras que el 13,6 % se incinera, según datos de Eurostat correspondientes a 2016.

Antes de 2025

El objetivo aprobado por la Eurocámara prevé ya aumentos hasta el 60% en 2030 y hasta el 65% en 2035. También se establece que el 65% de los materiales de embalaje deberán reciclarse antes de 2025, y el 70% antes de 2030. Asimismo, las nuevas normas establecen objetivos separados para materiales de embalaje específicos, como papel y cartón, plásticos, vidrio, metal y madera.

Reducir los vertederos

Las propuestas también van dirigidas a limitar al máximo el uso de vertederos y se establece que para 2035 solo se podrán llevar un máximo del 10% de los residuos. España está en el grupo de países donde más de la mitad de los desechos tiene como destino los vertederos, aunque lejos de Malta (92 %), Grecia (82 %), Chipre (81 %), Rumanía (80 %) y Croacia (78,4 %).

Con ese mismo objetivo, los residuos de textiles o de materiales peligrosos de los hogares deberán recogerse de forma selectiva antes de 2025. Para el año 2024, los desechos biodegradables también tendrán que ser recogidos por separado o reciclarse en casa mediante compostaje.

Alimentación

Por lo que respecta a reducir el desperdicio de alimentos, los Estados miembros deberán aspirar a reducir el desperdicio de alimentos un 30% para 2025 y a la mitad en 2030. Para reducir la cantidad de comida que acaba en la basura, los países tendrán que ofrecer incentivos para la recogida de alimentos no vendidos y para su redistribución en condiciones seguras.

Los eurodiputados subrayaron la necesidad de que los consumidores sean más conscientes del significado de las fechas “de caducidad” y “consumo preferente” incluidas en las etiquetas. El objetivo de la llamada “economía circular” es reducir al mínimo los residuos, apostando por la reutilización, reparación, renovación y reciclaje de materiales y productos existentes.

" width="90" height="90" />
tierra es nuestra base vital y todas las acciones por conservarla, respetarla y mimarla son pocas teniendo en cuenta que nuestra existencia depende de ella.

Origen

Este Día se viene celebrando desde el año 1970. Surgió en Estados Unidos, coincidiendo con el Movimiento Ambientalista Moderno. En esa fecha, más de 20 millones de norteamericanos tomaron las calles para manifestarse por primera vez en la historia por un ambiente saludable y sustentable.

Y fue a partir de la repercusión mediática y del apoyo político que tuvo tal acción, que se creara la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Estados Unidos y que la ONU reconociera este Día como el “Día internacional de la madre tierra”.

Hoy

Hoy en día varios Organismos llevan a cabo sobre todo acciones de difusión, con el objeto de crear una conciencia común a los principales problemas ambientales; la superpoblación, la producción de contaminación o la conservación de la biodiversidad.

Las Naciones Unidas reconocen que la Tierra y sus ecosistemas son el hogar de la humanidad. Asimismo, afirman que para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra.

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<p>Es su homenaje y lo tiene más que merecido. <strong>La <a href=tierra es nuestra base vital y todas las acciones por conservarla, respetarla y mimarla son pocas teniendo en cuenta que nuestra existencia depende de ella.

Origen

Este Día se viene celebrando desde el año 1970. Surgió en Estados Unidos, coincidiendo con el Movimiento Ambientalista Moderno. En esa fecha, más de 20 millones de norteamericanos tomaron las calles para manifestarse por primera vez en la historia por un ambiente saludable y sustentable.

Y fue a partir de la repercusión mediática y del apoyo político que tuvo tal acción, que se creara la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Estados Unidos y que la ONU reconociera este Día como el “Día internacional de la madre tierra”.

Hoy

Hoy en día varios Organismos llevan a cabo sobre todo acciones de difusión, con el objeto de crear una conciencia común a los principales problemas ambientales; la superpoblación, la producción de contaminación o la conservación de la biodiversidad.

Las Naciones Unidas reconocen que la Tierra y sus ecosistemas son el hogar de la humanidad. Asimismo, afirman que para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra.

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pobreza energética surge en Inglaterra en los setenta, en una época donde las viviendas con un nivel de renta proporcionalmente menor al actual tenían que pagar unos costes en energía mayores, debido tanto a la crisis del petróleo como la baja eficiencia de los hogares. Entre finales de los años setenta y la década de los ochenta varios autores propusieron varías definiciones, pero no fue hasta 1991 que Brenda Boardman teorizó la definición que ha sido más aceptada de forma mayoritaria.

La definición original es: “la incapacidad de una vivienda para lograr una temperatura adecuada debido a la ineficiencia energética del hogar”. El método para determinar esta situación era, en primer lugar, ser pobre, y en segundo lugar tener un gasto energético superior al doble de la media del porcentaje gastado por las viviendas de la zona. En el caso de Inglaterra la media del coste de la energía por una vivienda era un 5% del sueldo en aquel momento, de modo que el doble era un 10% y esta fue la línea roja que marcó Brenda Boardman.

Estas teorías se publicaron en 1991, pero aun así la pobreza energética no tuvo lugar dentro de la legislación hasta el año 2000, con la aprobación de Warm Homes and Energy Conservation Act. Esta normativa exigía al gobierno de Inglaterra crear una estrategia a nivel estatal para afrontar el problema. Esto se materializó con la presentación del primer plan contra la pobreza energética, en 2001. Así pues, podemos concluir que la pobreza energética hace referencia al fenómeno que tiene lugar en los hogares que o no pueden pagar la energía suficiente para tener un mínimo de confort o se ven obligados a gastar una parte desproporcionada de sus ingresos para conseguirlo. Es un fenómeno multicausal del que son culpables bajos ingresos económicos, baja eficiencia energética en la vivienda y un precio de la energía alto.

Para definir este concepto, es necesario tener claro que ser pobre no es sinónimo a tener una renta baja, sino que intervienen otras variables como la garantía del derecho a la vivienda, el nivel de privaciones materiales, etc. El medidor de pobreza energética sobre el gasto de más de un 10% del salario en energía (que parece que se está aceptando de forma genérica) es un mal indicador. 

En primer lugar, porque originariamente el medidor no era el 10% como tal, sino que era el doble de media del consumo de la zona (que en aquel caso en Inglaterra era un 5%). En segundo lugar, porque no tiene en cuenta un porcentaje muy alto de los pobres energéticos que están en una situación de infraconsumo. Debido a sus bajos ingresos no consumen un porcentaje alto de su sueldo en energía porque prefieren pasar frío a otras privaciones básicas, como puede ser la comida. En tercer lugar, tampoco tiene en cuenta los casos en que están en una situación de pobreza energética y están conectados a la red eléctrica y de gas de formas no reguladas para no pagar el suministro, puesto que son pobres energéticos a pesar de no pagar costes de energía de forma provisional.

Así pues, en todo caso, tendría que hacerse una simulación termodinámica de la vivienda para saber cuál es el consumo mínimo para tener una situación de confort básica, mirar cuál es el precio a pagar por esta energía y compararlo con los ingresos de las personas que habitan el inmueble. En caso de que el hogar fuera considerado pobre y el consumo necesario para obtener un confort básico fuera el doble que el de la media del entorno, si que podríamos hablar de pobre energético. 

Este medidor también tiene el problema de que el concepto “entorno” es muy genérico y no es lo mismo tener en cuenta la media del porcentaje del sueldo gastado en energía en el barrio, ciudad, comarca, país, etc. Si se hace a escala de barrio, por ejemplo, y fuera un barrio pobre, habría personas que no consumirían el doble del porcentaje del sueldo en energía de la media de su barrio pero que sí que consumirían el doble del porcentaje del sueldo en energía de la media de su ciudad o comarca.

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<p><strong>El concepto de <a href=pobreza energética surge en Inglaterra en los setenta, en una época donde las viviendas con un nivel de renta proporcionalmente menor al actual tenían que pagar unos costes en energía mayores, debido tanto a la crisis del petróleo como la baja eficiencia de los hogares. Entre finales de los años setenta y la década de los ochenta varios autores propusieron varías definiciones, pero no fue hasta 1991 que Brenda Boardman teorizó la definición que ha sido más aceptada de forma mayoritaria.

La definición original es: “la incapacidad de una vivienda para lograr una temperatura adecuada debido a la ineficiencia energética del hogar”. El método para determinar esta situación era, en primer lugar, ser pobre, y en segundo lugar tener un gasto energético superior al doble de la media del porcentaje gastado por las viviendas de la zona. En el caso de Inglaterra la media del coste de la energía por una vivienda era un 5% del sueldo en aquel momento, de modo que el doble era un 10% y esta fue la línea roja que marcó Brenda Boardman.

Estas teorías se publicaron en 1991, pero aun así la pobreza energética no tuvo lugar dentro de la legislación hasta el año 2000, con la aprobación de Warm Homes and Energy Conservation Act. Esta normativa exigía al gobierno de Inglaterra crear una estrategia a nivel estatal para afrontar el problema. Esto se materializó con la presentación del primer plan contra la pobreza energética, en 2001. Así pues, podemos concluir que la pobreza energética hace referencia al fenómeno que tiene lugar en los hogares que o no pueden pagar la energía suficiente para tener un mínimo de confort o se ven obligados a gastar una parte desproporcionada de sus ingresos para conseguirlo. Es un fenómeno multicausal del que son culpables bajos ingresos económicos, baja eficiencia energética en la vivienda y un precio de la energía alto.

Para definir este concepto, es necesario tener claro que ser pobre no es sinónimo a tener una renta baja, sino que intervienen otras variables como la garantía del derecho a la vivienda, el nivel de privaciones materiales, etc. El medidor de pobreza energética sobre el gasto de más de un 10% del salario en energía (que parece que se está aceptando de forma genérica) es un mal indicador. 

En primer lugar, porque originariamente el medidor no era el 10% como tal, sino que era el doble de media del consumo de la zona (que en aquel caso en Inglaterra era un 5%). En segundo lugar, porque no tiene en cuenta un porcentaje muy alto de los pobres energéticos que están en una situación de infraconsumo. Debido a sus bajos ingresos no consumen un porcentaje alto de su sueldo en energía porque prefieren pasar frío a otras privaciones básicas, como puede ser la comida. En tercer lugar, tampoco tiene en cuenta los casos en que están en una situación de pobreza energética y están conectados a la red eléctrica y de gas de formas no reguladas para no pagar el suministro, puesto que son pobres energéticos a pesar de no pagar costes de energía de forma provisional.

Así pues, en todo caso, tendría que hacerse una simulación termodinámica de la vivienda para saber cuál es el consumo mínimo para tener una situación de confort básica, mirar cuál es el precio a pagar por esta energía y compararlo con los ingresos de las personas que habitan el inmueble. En caso de que el hogar fuera considerado pobre y el consumo necesario para obtener un confort básico fuera el doble que el de la media del entorno, si que podríamos hablar de pobre energético. 

Este medidor también tiene el problema de que el concepto “entorno” es muy genérico y no es lo mismo tener en cuenta la media del porcentaje del sueldo gastado en energía en el barrio, ciudad, comarca, país, etc. Si se hace a escala de barrio, por ejemplo, y fuera un barrio pobre, habría personas que no consumirían el doble del porcentaje del sueldo en energía de la media de su barrio pero que sí que consumirían el doble del porcentaje del sueldo en energía de la media de su ciudad o comarca.

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Booking.com, el líder mundial del sector que pone en contacto a los viajeros con la oferta más amplia de alojamientos increíbles, ha publicado los resultados de su último Informe Global sobre Turismo Sostenible. Según este informe, el turismo ecológico continúa ganando impulso entre los españoles, ya que una amplia mayoría de viajeros (88%) afirma querer viajar de manera sostenible y casi 4 de cada 10 (33%) confirma que lo consigue siempre o con frecuencia. Sin embargo, el 55% de los españoles asegura que nunca, rara vez o solo a veces logra viajar de esta forma, lo que significa que, si bien se están dando pasos prometedores hacia un futuro más verde, todavía queda mucho por hacer.

La sostenibilidad comienza por tu alojamiento

El concepto de “turismo sostenible” es subjetivo, ya que puede tener distintas connotaciones para diferentes personas. Sin embargo, para casi la mitad de los viajeros españoles (46%), hacer “turismo sostenible” significa optar por alojamientos respetuosos con el medio ambiente, que es lo primero que piensa la mayoría de la gente al oír este término. Las principales razones de los viajeros para elegir alojamientos ecológicos son: el deseo de contribuir a la reducción del impacto medioambiental (35%), el de disfrutar de una experiencia local (36%) y el de sentirse bien con su elección (30%).

De cara al futuro, más de dos tercios de los viajeros españoles (72%) piensa elegir un alojamiento ecológico en 2018, una cifra muy alentadora, en comparación con el 74% de 2017 y el 62% de 2016. Además, el porcentaje de viajeros que no ha considerado optar por un alojamiento respetuoso con el medio ambiente por el desconocimiento de su existencia continúa disminuyendo, hasta llegar al 29% este año, desde el 35% y el 38% de 2017 y 2016, respectivamente.

Ecomotivación

En lo que respecta a aquello que impulsa a la gente a viajar de manera más sostenible, parece que el viaje en sí mismo es el principal factor de motivación. 6 de cada 10 viajeros españoles (60%) afirmó que los increíbles parajes naturales que visitó en ocasiones anteriores le animaron a viajar de forma más sostenible, mientras que más de la mitad (54%) aseguró que el visible impacto que el turismo puede tener en el lugar de destino motivó su decisión

La superación de los obstáculos medioambientales

Si bien los costes adicionales siguen siendo el principal obstáculo para aquellos que quieren viajar de manera más sostenible, dos tercios de los viajeros (70%) estarían dispuestos a gastar al menos un 5% más para minimizar el impacto medioambiental de su viaje en la medida de lo posible. Los viajeros indios son los que muestran una mayor predisposición, pues casi un tercio (32%) asegura que pagaría un 12% o más, seguidos por los brasileños (21%) y los chinos (18%). El estudio también ha revelado que la falta de información y de certificación fiable representa un obstáculo significativo para el turismo sostenible (32%), sobre todo en la India, China y Japón, donde los encuestados afirmaron que eso constituía un obstáculo mayor que los costes adicionales.

A medida que la intención de viajar de manera sostenible aumenta, los viajeros buscan formas de alcanzar este objetivo con más facilidad. El 41% afirmó que sería de ayuda que las páginas web en las que hacen las reservas incluyesen un filtro para buscar opciones sostenibles o respetuosas con el medio ambiente, mientras que el 41% sigue pidiendo un estándar internacional para identificar alojamientos ecológicos. En el marco de su compromiso con la mejora de la difusión de los esfuerzos que realizan los alojamientos colaboradores en materia de sostenibilidad, Booking.com está trabajando con organizaciones como Green Key, cuya etiqueta ecológica ha sido reconocida a nivel internacional y cuenta con un estricto criterio de atribución que sirve de ejemplo de la gestión medioambiental positiva, para clasificar los alojamientos con la etiqueta de Green Key como sostenibles en su web.

Apostar por lo ecológico es buena idea

Muchos viajeros de todo el mundo afirmaron preferir el turismo sostenible porque convierte el viaje en una experiencia más positiva, lo que demuestra que las medidas de sostenibilidad no tienen por qué resultar molestas. “Dado que, cada vez más, los viajeros se proponen explorar y conocer el mundo de manera sostenible, nosotros continuamos buscando formas de facilitárselo, ya sea destacando aquellos alojamientos respetuosos con el medio ambiente o añadiendo un filtro de búsqueda en Booking.com para conocer la distancia a la estación de carga de vehículos eléctricos más próxima”, afirma Pepijn Rijvers, vicepresidente sénior y Chief Marketing Officer de Booking.com. 

“El cambio significativo solo puede producirse a través de la colaboración con múltiples partes del ecosistema del turismo sostenible. Esa es la razón por la que también buscamos promover la innovación en materia de turismo sostenible, a través de las iniciativas Booking Booster, enfocadas a financiar y apoyar a start-ups y actores del cambio en este ámbito. El estudio refuerza la idea de que el turismo sostenible está al alcance de todos, lo que resulta alentador, pues juntos nos esforzamos por lograr un impacto positivo que se traduzca en un futuro más sostenible”.

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<p>Para celebrar el Día de la Tierra, el 22 de abril, <a href=Booking.com, el líder mundial del sector que pone en contacto a los viajeros con la oferta más amplia de alojamientos increíbles, ha publicado los resultados de su último Informe Global sobre Turismo Sostenible. Según este informe, el turismo ecológico continúa ganando impulso entre los españoles, ya que una amplia mayoría de viajeros (88%) afirma querer viajar de manera sostenible y casi 4 de cada 10 (33%) confirma que lo consigue siempre o con frecuencia. Sin embargo, el 55% de los españoles asegura que nunca, rara vez o solo a veces logra viajar de esta forma, lo que significa que, si bien se están dando pasos prometedores hacia un futuro más verde, todavía queda mucho por hacer.

La sostenibilidad comienza por tu alojamiento

El concepto de “turismo sostenible” es subjetivo, ya que puede tener distintas connotaciones para diferentes personas. Sin embargo, para casi la mitad de los viajeros españoles (46%), hacer “turismo sostenible” significa optar por alojamientos respetuosos con el medio ambiente, que es lo primero que piensa la mayoría de la gente al oír este término. Las principales razones de los viajeros para elegir alojamientos ecológicos son: el deseo de contribuir a la reducción del impacto medioambiental (35%), el de disfrutar de una experiencia local (36%) y el de sentirse bien con su elección (30%).

De cara al futuro, más de dos tercios de los viajeros españoles (72%) piensa elegir un alojamiento ecológico en 2018, una cifra muy alentadora, en comparación con el 74% de 2017 y el 62% de 2016. Además, el porcentaje de viajeros que no ha considerado optar por un alojamiento respetuoso con el medio ambiente por el desconocimiento de su existencia continúa disminuyendo, hasta llegar al 29% este año, desde el 35% y el 38% de 2017 y 2016, respectivamente.

Ecomotivación

En lo que respecta a aquello que impulsa a la gente a viajar de manera más sostenible, parece que el viaje en sí mismo es el principal factor de motivación. 6 de cada 10 viajeros españoles (60%) afirmó que los increíbles parajes naturales que visitó en ocasiones anteriores le animaron a viajar de forma más sostenible, mientras que más de la mitad (54%) aseguró que el visible impacto que el turismo puede tener en el lugar de destino motivó su decisión

La superación de los obstáculos medioambientales

Si bien los costes adicionales siguen siendo el principal obstáculo para aquellos que quieren viajar de manera más sostenible, dos tercios de los viajeros (70%) estarían dispuestos a gastar al menos un 5% más para minimizar el impacto medioambiental de su viaje en la medida de lo posible. Los viajeros indios son los que muestran una mayor predisposición, pues casi un tercio (32%) asegura que pagaría un 12% o más, seguidos por los brasileños (21%) y los chinos (18%). El estudio también ha revelado que la falta de información y de certificación fiable representa un obstáculo significativo para el turismo sostenible (32%), sobre todo en la India, China y Japón, donde los encuestados afirmaron que eso constituía un obstáculo mayor que los costes adicionales.

A medida que la intención de viajar de manera sostenible aumenta, los viajeros buscan formas de alcanzar este objetivo con más facilidad. El 41% afirmó que sería de ayuda que las páginas web en las que hacen las reservas incluyesen un filtro para buscar opciones sostenibles o respetuosas con el medio ambiente, mientras que el 41% sigue pidiendo un estándar internacional para identificar alojamientos ecológicos. En el marco de su compromiso con la mejora de la difusión de los esfuerzos que realizan los alojamientos colaboradores en materia de sostenibilidad, Booking.com está trabajando con organizaciones como Green Key, cuya etiqueta ecológica ha sido reconocida a nivel internacional y cuenta con un estricto criterio de atribución que sirve de ejemplo de la gestión medioambiental positiva, para clasificar los alojamientos con la etiqueta de Green Key como sostenibles en su web.

Apostar por lo ecológico es buena idea

Muchos viajeros de todo el mundo afirmaron preferir el turismo sostenible porque convierte el viaje en una experiencia más positiva, lo que demuestra que las medidas de sostenibilidad no tienen por qué resultar molestas. “Dado que, cada vez más, los viajeros se proponen explorar y conocer el mundo de manera sostenible, nosotros continuamos buscando formas de facilitárselo, ya sea destacando aquellos alojamientos respetuosos con el medio ambiente o añadiendo un filtro de búsqueda en Booking.com para conocer la distancia a la estación de carga de vehículos eléctricos más próxima”, afirma Pepijn Rijvers, vicepresidente sénior y Chief Marketing Officer de Booking.com. 

“El cambio significativo solo puede producirse a través de la colaboración con múltiples partes del ecosistema del turismo sostenible. Esa es la razón por la que también buscamos promover la innovación en materia de turismo sostenible, a través de las iniciativas Booking Booster, enfocadas a financiar y apoyar a start-ups y actores del cambio en este ámbito. El estudio refuerza la idea de que el turismo sostenible está al alcance de todos, lo que resulta alentador, pues juntos nos esforzamos por lograr un impacto positivo que se traduzca en un futuro más sostenible”.

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<p>Así lo ha explicado a Efe Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, quien ha subrayado que la atmósfera en primavera es <em>“más dinámica”</em> y ello propicia que <em><strong>“los flujos que regulan nuestro tiempo ondulen con una variación mayor entre el ambiente fresco e inestable y una situación de estabilidad”.</strong></em></p><p>Estos días, <em><strong>“el sol empieza a calentar más en nuestras latitudes</strong> y hay como un encaje de piezas en la atmósfera</em> -ha insistido- <em>y, según la parte que nos toque, tendremos este veranillo o un ambiente más fresco de lo habitual”,</em> como ocurrió hace apenas una semana. Entonces las temperaturas eran “invernales”, hasta diez grados por debajo de los valores normales para la época del año en muchos puntos donde ahora están hasta diez grados por encima, por lo que <strong>han recuperado de 15 a 20 grados de media.</strong></p><p>Sin embargo, ha añadido el portavoz, las mínimas continúan en valores más frescos de lo habitual, <em>“lo que refleja una gran amplitud térmica, que será menor porque las mínimas han subido de forma generalizada y las máximas no lo harán tanto”. </em>Rubén del Campo ha destacado que también Canarias registra esta semana temperaturas por encima de lo habitual, entre 5 y 10 grados, <em>“con un ambiente más propio del verano que de la primavera”.</em></p><h2>Temperaturas</h2><p>Según refleja la Aemet en su página web, la <strong>máxima</strong> la marcaba esta mañana la estación de Las Palmas de Gran Canaria, con 27,5 grados, seguida a mediodía por el aeropuerto de San Sebastián, con 27,4, y el de Fuerteventura, con 27.</p><p>En cuanto a las <strong>mínimas,</strong> la más baja se ha dado a primera hora de la mañana en Sanabria (Zamora), con 0,6 grados negativos, seguida del Puerto del Pico (Ávila), con 0,1 grados positivos, y Riaño (León), con 0,9, mientras que otras estaciones de Cantabria, Guadalajara, Ourense, Cuenca, Palencia y Zamora no han llegado a los dos grados centígrados.</p><h2>Dana el fin de semana</h2><p><strong>El ambiente anticiclónico se mantendrá hasta el fin de semana, en que llegará una dana o aire frío</strong> en altura que <em>“desestabilizará la atmósfera con chaparrones y tormentas intermitentes y de cierta intensidad en algunas zonas, aunque no se espera que sean generalizadas”,</em> ha pronosticado el portavoz de la Aemet.</p><p>Los termómetros tenderán a reflejar <em>“valores más cercanos a los normales”,</em> con un descenso que <em>“no será ni intenso ni duradero”,</em> pues <strong>el domingo se recuperarán de nuevo y marcarán hasta 22 grados en amplias zonas de España y por encima de 25 en el sur.</strong> Rubén del Campo ha señalado que las precipitaciones, aunque puntualmente fuertes en algunas zonas, no serán especialmente alarmantes en los lugares donde se dieron las últimas inundaciones y el aporte de agua <em>“vendrá más del deshielo favorecido por las altas temperaturas“.</em></p>
guepardos sean los más rápidos de la sabana, no son los carnívoros más grandes ni los más fuertes. Estos animales no pueden arrastrar a sus presas ya cazadas y subirlas a los árboles como los leopardos para mantenerlas a salvo de los carroñeros como las hienas, ni luchar contra un león para proteger a sus crías.

Por esta razón, los guepardos, que tienden a cazar cuando hienas y leones no están o son menos activos, han adoptado diversas estrategias mientras comen para evitar amenazas. Así lo revela un estudio publicado en la revista Behavioral Ecology and Sociobiologys, tras más de 35 años de observaciones en el Parque Nacional del Serengueti en Tanzania. Los científicos, liderados por el Virginia Tech’s College en EE UU, analizaron las conductas de 159 guepardos en 400 cacerías para demostrar que el compartimiento de estos animales se altera con la presencia de hienas y leones. Pero las tácticas empleadas varían en función del tipo de peligro.

Una táctica para cada amenaza

El principal problema de los machos y hembras sin crías es que les roben su presa, así que han aprendido a ingerirla con mayor celeridad antes de que se la arrebaten, en lugar de estar pendientes de un posible ataque por parte de leones o hienas

Las hembras con crías, por su parte, primero tienen que garantizar la protección de su descendencia antes de proporcionarle la suficiente cantidad de comida. Como los cachorros tienden a comer lentamente y realizan descansos regulares, las madres vigilan mientras sus crías se alimentan para darles más tiempo.

“En lugar de la velocidad, las madres vigilan para minimizar el riesgo”, explica Anne Hilborn, autora principal del trabajo. “Las hembras están más atentas y pasan más tiempo paradas antes de ponerse a comer, quizás también para recobrar el aliento después de la caza. Esto aumenta el tiempo que las crías pasan comiendo”, añade la científica.

Para el equipo de investigación, el comportamiento de un guepardo después de una cacería depende también del territorio en el que se encuentra. Las madres podrían, por ejemplo, mostrarse menos vigilantes en el Parque Transfronterizo Kgalagadi en la región de Kalahari en Sudáfrica y Botswana, donde las densidades de leones son tres veces más bajas y las hienas son 100 veces menos numerosas que en el Serengeti.

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<p>Aunque los <a href=guepardos sean los más rápidos de la sabana, no son los carnívoros más grandes ni los más fuertes. Estos animales no pueden arrastrar a sus presas ya cazadas y subirlas a los árboles como los leopardos para mantenerlas a salvo de los carroñeros como las hienas, ni luchar contra un león para proteger a sus crías.

Por esta razón, los guepardos, que tienden a cazar cuando hienas y leones no están o son menos activos, han adoptado diversas estrategias mientras comen para evitar amenazas. Así lo revela un estudio publicado en la revista Behavioral Ecology and Sociobiologys, tras más de 35 años de observaciones en el Parque Nacional del Serengueti en Tanzania. Los científicos, liderados por el Virginia Tech’s College en EE UU, analizaron las conductas de 159 guepardos en 400 cacerías para demostrar que el compartimiento de estos animales se altera con la presencia de hienas y leones. Pero las tácticas empleadas varían en función del tipo de peligro.

Una táctica para cada amenaza

El principal problema de los machos y hembras sin crías es que les roben su presa, así que han aprendido a ingerirla con mayor celeridad antes de que se la arrebaten, en lugar de estar pendientes de un posible ataque por parte de leones o hienas

Las hembras con crías, por su parte, primero tienen que garantizar la protección de su descendencia antes de proporcionarle la suficiente cantidad de comida. Como los cachorros tienden a comer lentamente y realizan descansos regulares, las madres vigilan mientras sus crías se alimentan para darles más tiempo.

“En lugar de la velocidad, las madres vigilan para minimizar el riesgo”, explica Anne Hilborn, autora principal del trabajo. “Las hembras están más atentas y pasan más tiempo paradas antes de ponerse a comer, quizás también para recobrar el aliento después de la caza. Esto aumenta el tiempo que las crías pasan comiendo”, añade la científica.

Para el equipo de investigación, el comportamiento de un guepardo después de una cacería depende también del territorio en el que se encuentra. Las madres podrían, por ejemplo, mostrarse menos vigilantes en el Parque Transfronterizo Kgalagadi en la región de Kalahari en Sudáfrica y Botswana, donde las densidades de leones son tres veces más bajas y las hienas son 100 veces menos numerosas que en el Serengeti.

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plásticos, la mayor amenaza global para el medio ambiente y la salud a corto y medio plazo a la que se enfrenta el mundo, comparable, según algunos, al cambio climático.

En España, en lo que parece un milagro político, el Congreso de los Diputados acaba de aprobar (con los votos en contra únicamente del PP) legislar para la prohibición progresiva de los utensilios y bolsas de plástico de un solo uso, entre otras medidas que solo pueden calificarse de sentido común. Las toallitas limpiadoras (que se arrojan alegremente a los inodoros aunque no son biodegradables porque contienen plástico) y las bandejas de poliestireno (no reciclables en absoluto y ya prohibidas en lugares como Nueva York) están también en la diana de los legisladores. 

Otro objetivo son las microbolitas de plástico (de menos de cinco milímetros) que se fabrican para usos tan absurdos como el de abrasivos en la higiene personal (exfoliantes para la piel y dentífricos), cuando existen alternativas biodegradables, y que terminan en los ríos y el mar al atravesar fácilmente cualquier filtro existente en las depuradoras.

El problema está en cualquier plástico que no se recicle (la mayor parte actualmente), como muestran las enormes islas de residuos plásticos que ya existen en el Pacífico, y en menor medida en el Caribe, y las muertes de animales por ingerir plásticos grandes. Sin embargo, el gran desafío está en el producto de su degradación, los microplásticos. Estos son residuos de pequeño tamaño, al igual que las bolitas, que pueden permanecer en el ambiente centenares de años e introducirse en la cádena trófica, con consecuencias que no se conocen.

¿Durante cuantos años se podrá seguir comiendo una merluza o un bacalao sacados del mar antes de que su contenido en microplásticos haga que se prohíba el consumo de cualquier pescado, y cuántos puestos de trabajo desaparecerán por ello? ¿A qué velocidad desaparecerán los turistas de playas antes paridisíacas y ahora llenas de residuos plásticos? Esas son solo algunas de las preguntas derivadas de lo que exponen los expertos sobre microplásticos en la revista COESH, una publicación de la editorial Elsevier, dirigida por el reconocido especialista español Damià Barceló, del IDAEA-CSIC en Barcelona.

Los plásticos son materiales que ahora, en su inmensa mayoría, se derivan de los hidrocarburos y resultan muy baratos. La solución más lógica es que estos polímeros de infinitos usos tengan un origen sostenible, como las plantas, y que sean degradables, pero para eso queda camino por andar y las fuerzas del mercado por sí solas no lo van a recorrer.

La situación actual, se recuerda en la edición especial de la revista dedicada a este tema, es que en el mundo se producen unos 380 millones de toneladas métricas de productos de plástico no biodegradable al año y que los principales problemas de contaminación proceden de las citadas micropartículas fabricadas específicamente para productos cosméticos y otros usos, de la fragmentación de los plásticos por los procesos de degradación y de las depuradoras, que pueden descargar millones de partículas diariamente a cursos de agua y el mar.

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<p>Nuestra época quedará definida en los registros históricos como la Edad del Plástico, de la misma forma que están en ellos la Edad del Hierro o del Bronce, aseguran los científicos. Sin embargo, detrás de esta grandilocuente definición se atisba ya un estado de emergencia, el causado por <strong>la epidemia de <a href=plásticos, la mayor amenaza global para el medio ambiente y la salud a corto y medio plazo a la que se enfrenta el mundo, comparable, según algunos, al cambio climático.

En España, en lo que parece un milagro político, el Congreso de los Diputados acaba de aprobar (con los votos en contra únicamente del PP) legislar para la prohibición progresiva de los utensilios y bolsas de plástico de un solo uso, entre otras medidas que solo pueden calificarse de sentido común. Las toallitas limpiadoras (que se arrojan alegremente a los inodoros aunque no son biodegradables porque contienen plástico) y las bandejas de poliestireno (no reciclables en absoluto y ya prohibidas en lugares como Nueva York) están también en la diana de los legisladores. 

Otro objetivo son las microbolitas de plástico (de menos de cinco milímetros) que se fabrican para usos tan absurdos como el de abrasivos en la higiene personal (exfoliantes para la piel y dentífricos), cuando existen alternativas biodegradables, y que terminan en los ríos y el mar al atravesar fácilmente cualquier filtro existente en las depuradoras.

El problema está en cualquier plástico que no se recicle (la mayor parte actualmente), como muestran las enormes islas de residuos plásticos que ya existen en el Pacífico, y en menor medida en el Caribe, y las muertes de animales por ingerir plásticos grandes. Sin embargo, el gran desafío está en el producto de su degradación, los microplásticos. Estos son residuos de pequeño tamaño, al igual que las bolitas, que pueden permanecer en el ambiente centenares de años e introducirse en la cádena trófica, con consecuencias que no se conocen.

¿Durante cuantos años se podrá seguir comiendo una merluza o un bacalao sacados del mar antes de que su contenido en microplásticos haga que se prohíba el consumo de cualquier pescado, y cuántos puestos de trabajo desaparecerán por ello? ¿A qué velocidad desaparecerán los turistas de playas antes paridisíacas y ahora llenas de residuos plásticos? Esas son solo algunas de las preguntas derivadas de lo que exponen los expertos sobre microplásticos en la revista COESH, una publicación de la editorial Elsevier, dirigida por el reconocido especialista español Damià Barceló, del IDAEA-CSIC en Barcelona.

Los plásticos son materiales que ahora, en su inmensa mayoría, se derivan de los hidrocarburos y resultan muy baratos. La solución más lógica es que estos polímeros de infinitos usos tengan un origen sostenible, como las plantas, y que sean degradables, pero para eso queda camino por andar y las fuerzas del mercado por sí solas no lo van a recorrer.

La situación actual, se recuerda en la edición especial de la revista dedicada a este tema, es que en el mundo se producen unos 380 millones de toneladas métricas de productos de plástico no biodegradable al año y que los principales problemas de contaminación proceden de las citadas micropartículas fabricadas específicamente para productos cosméticos y otros usos, de la fragmentación de los plásticos por los procesos de degradación y de las depuradoras, que pueden descargar millones de partículas diariamente a cursos de agua y el mar.

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Universidad Queen Mary de Londres descubrieron que las polillas expuestas a temperaturas crecientes producen más huevos y registran una mejor supervivencia de las crías cuando la población tiene más machos que compiten por oportunidades de apareamiento (tres machos por cada hembra).

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, sugiere que la selección sexual puede proporcionar un amortiguador frente al cambio climático y aumentar las tasas de adaptación en un entorno cambiante. Esto podría mejorar la comprensión de cómo los entornos cambiantes podrían afectar a las especies animales tanto en sistemas naturales como agrícolas.

El estudiante de doctorado y autor principal de este trabajo, Jon Parrett, de la Facultad de Ciencias Biológicas y Químicas de Queen Mary, Reino Unido, señala: "El cambio climático está alterando los entornos en todo el mundo de varias maneras, con aumentos de temperatura de varios grados en muchos lugares. Es importante que comprendamos cómo responderán las poblaciones de animales a estos entornos cambiantes. Nuestro estudio es el primero en analizar cómo la selección sexual afecta a la capacidad de la población animal para responder a aumentos graduales de temperatura".

"Descubrimos que las polillas tenían más probabilidades de tener éxito en entornos estresantes de aumento de la temperatura cuando había más machos compitiendo por oportunidades de apareamiento. Esto se debía a que los hombres que estaban mejor adaptados al nuevo entorno eran más propensos a aparearse, y estos padres exitosos transmitieron sus buenos genes a sus descendientes, ayudando a la supervivencia en el nuevo entorno".

Se establecieron varias poblaciones de la polilla india de la harina Plodia interpunctella con una proporción sexual masculina sesgada de tres machos por cada hembra (fuerte competencia) o una proporción sexual femenina de un macho por cada tres hembras (competencia débil). Luego, el equipo aumentó gradualmente la temperatura a la que fueron criados en 2 grados centígrados cada dos generaciones.

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<p>Investigadores de la <a href=Universidad Queen Mary de Londres descubrieron que las polillas expuestas a temperaturas crecientes producen más huevos y registran una mejor supervivencia de las crías cuando la población tiene más machos que compiten por oportunidades de apareamiento (tres machos por cada hembra).

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, sugiere que la selección sexual puede proporcionar un amortiguador frente al cambio climático y aumentar las tasas de adaptación en un entorno cambiante. Esto podría mejorar la comprensión de cómo los entornos cambiantes podrían afectar a las especies animales tanto en sistemas naturales como agrícolas.

El estudiante de doctorado y autor principal de este trabajo, Jon Parrett, de la Facultad de Ciencias Biológicas y Químicas de Queen Mary, Reino Unido, señala: "El cambio climático está alterando los entornos en todo el mundo de varias maneras, con aumentos de temperatura de varios grados en muchos lugares. Es importante que comprendamos cómo responderán las poblaciones de animales a estos entornos cambiantes. Nuestro estudio es el primero en analizar cómo la selección sexual afecta a la capacidad de la población animal para responder a aumentos graduales de temperatura".

"Descubrimos que las polillas tenían más probabilidades de tener éxito en entornos estresantes de aumento de la temperatura cuando había más machos compitiendo por oportunidades de apareamiento. Esto se debía a que los hombres que estaban mejor adaptados al nuevo entorno eran más propensos a aparearse, y estos padres exitosos transmitieron sus buenos genes a sus descendientes, ayudando a la supervivencia en el nuevo entorno".

Se establecieron varias poblaciones de la polilla india de la harina Plodia interpunctella con una proporción sexual masculina sesgada de tres machos por cada hembra (fuerte competencia) o una proporción sexual femenina de un macho por cada tres hembras (competencia débil). Luego, el equipo aumentó gradualmente la temperatura a la que fueron criados en 2 grados centígrados cada dos generaciones.

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eficiencia energética de los edificios que ahora deberá ser aprobada por el Consejo tras lo que será publicada en el Diario Oficial de la UE. Este texto es la primera de ocho propuestas incluidas en el paquete sobre Energías limpias, presentado por la Comisión en noviembre de 2016, que el Parlamento aprueba en primera lectura.

El texto, que salió adelante con 546 votos favorables, 35 en contra y 96 abstenciones, señala que los planes nacionales para un parque inmobiliario “descarbonizado” en 2050 deberán incluir objetivos orientativos para 2030 y 2040. “Harán falta indicadores de progreso cuantificable para verificar el cumplimiento de las estrategias nacionales“, señala el Parlamento Europeo en un comunicado. Además, la directiva introduce disposiciones para fomentar la movilidad eléctrica en los edificios nuevos y lo que son objeto de renovación, como la ubicación de al menos un punto de recarga en inmuebles con más de diez plazas de aparcamiento y la instalación de cableado para la recarga. 

También está prevista la creación de una herramienta, denominada “indicador de inteligencia”, para medir la capacidad de los edificios para mejorar su funcionamiento y su interacción con el sistema en función de las necesidades de sus ocupantes, reduciendo así el uso de energía. La Comisión Europea deberá desarrollar esta idea antes del final de 2019. Además, el texto aprobado estipula que los edificios nuevos, y los renovados en los que se sustituyan los sistemas de calefacción, deberán contar con dispositivos automáticos para regular la temperatura. Se endurecen también las normas sobre inspección de los sistemas de calefacción y refrigeración.

Bendt Bendtsen (PPE, Dinamarca), ponente del texto, consideró que la revisión de esta directiva es una señal clara del compromiso con los objetivos internacional de lucha contra el cambio climático y de la determinación de avanzar hacia la Unión Energética. “El sector de la construcción juega un papel clave. Ofrecemos certidumbre a los inversores de que la renovación de edificios es un área prioritaria”, agregó. El Parlamento Europeo también aprobó ayer dos proyectos legislativos, uno relativo a la reducción en un 30% para 2030 de las emisiones del transporte, la agricultura, los edificios y los residuos y otro para que el CO2 emitido sea compensado por lo absorbido por suelos y bosques.

En cuanto al primero, las cifras para el conjunto de la UE se traducirán en objetivos vinculantes a nivel nacional para los sectores no cubiertos por el régimen comunitario de comercio de derechos de emisión: la agricultura, el transporte, la construcción y los residuos. Estos sectores son responsables de alrededor del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión, dice en otro comunicado. En el caso de España, deberá rebajar las emisiones de los citados sectores un 26%.

“Hemos hecho lo posible para acordar un reglamento ambicioso, pese a los intentos de muchos gobiernos para socavar ese objetivo”, dijo Gerben-Jan Gerbrandy (ALDE, Holanda) ponente de la legislación. “Los países deben hacer más, y más rápido. No se puede posponer la respuesta al cambio climático”, añadió.

Por otra parte, los Estados miembros tendrán que garantizar que la deforestación se verá compensada con la plantación de árboles. Además, el texto incluye medidas para desarrollar el sector e impulsar la absorción de emisiones por parte de bosques, tierras de cultivo y pastizales. Los eurodiputados reforzaron la norma estableciendo que a partir de 2030 la capacidad de absorción de emisiones deberá superar el volumen de CO2 emitido a la atmósfera, en línea con los objetivos a largo plazo de París. Ambos textos necesitan la aprobación formal del Consejo antes de entrar en vigor.

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<p>Se trata de la directiva revisada sobre <a href=eficiencia energética de los edificios que ahora deberá ser aprobada por el Consejo tras lo que será publicada en el Diario Oficial de la UE. Este texto es la primera de ocho propuestas incluidas en el paquete sobre Energías limpias, presentado por la Comisión en noviembre de 2016, que el Parlamento aprueba en primera lectura.

El texto, que salió adelante con 546 votos favorables, 35 en contra y 96 abstenciones, señala que los planes nacionales para un parque inmobiliario “descarbonizado” en 2050 deberán incluir objetivos orientativos para 2030 y 2040. “Harán falta indicadores de progreso cuantificable para verificar el cumplimiento de las estrategias nacionales“, señala el Parlamento Europeo en un comunicado. Además, la directiva introduce disposiciones para fomentar la movilidad eléctrica en los edificios nuevos y lo que son objeto de renovación, como la ubicación de al menos un punto de recarga en inmuebles con más de diez plazas de aparcamiento y la instalación de cableado para la recarga. 

También está prevista la creación de una herramienta, denominada “indicador de inteligencia”, para medir la capacidad de los edificios para mejorar su funcionamiento y su interacción con el sistema en función de las necesidades de sus ocupantes, reduciendo así el uso de energía. La Comisión Europea deberá desarrollar esta idea antes del final de 2019. Además, el texto aprobado estipula que los edificios nuevos, y los renovados en los que se sustituyan los sistemas de calefacción, deberán contar con dispositivos automáticos para regular la temperatura. Se endurecen también las normas sobre inspección de los sistemas de calefacción y refrigeración.

Bendt Bendtsen (PPE, Dinamarca), ponente del texto, consideró que la revisión de esta directiva es una señal clara del compromiso con los objetivos internacional de lucha contra el cambio climático y de la determinación de avanzar hacia la Unión Energética. “El sector de la construcción juega un papel clave. Ofrecemos certidumbre a los inversores de que la renovación de edificios es un área prioritaria”, agregó. El Parlamento Europeo también aprobó ayer dos proyectos legislativos, uno relativo a la reducción en un 30% para 2030 de las emisiones del transporte, la agricultura, los edificios y los residuos y otro para que el CO2 emitido sea compensado por lo absorbido por suelos y bosques.

En cuanto al primero, las cifras para el conjunto de la UE se traducirán en objetivos vinculantes a nivel nacional para los sectores no cubiertos por el régimen comunitario de comercio de derechos de emisión: la agricultura, el transporte, la construcción y los residuos. Estos sectores son responsables de alrededor del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión, dice en otro comunicado. En el caso de España, deberá rebajar las emisiones de los citados sectores un 26%.

“Hemos hecho lo posible para acordar un reglamento ambicioso, pese a los intentos de muchos gobiernos para socavar ese objetivo”, dijo Gerben-Jan Gerbrandy (ALDE, Holanda) ponente de la legislación. “Los países deben hacer más, y más rápido. No se puede posponer la respuesta al cambio climático”, añadió.

Por otra parte, los Estados miembros tendrán que garantizar que la deforestación se verá compensada con la plantación de árboles. Además, el texto incluye medidas para desarrollar el sector e impulsar la absorción de emisiones por parte de bosques, tierras de cultivo y pastizales. Los eurodiputados reforzaron la norma estableciendo que a partir de 2030 la capacidad de absorción de emisiones deberá superar el volumen de CO2 emitido a la atmósfera, en línea con los objetivos a largo plazo de París. Ambos textos necesitan la aprobación formal del Consejo antes de entrar en vigor.

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gran barrera coralina australiana, que está compuesta aproximadamente por 3.863 arrecifes, es un buen medidor de la salud global del planeta. Acorralada por las últimas olas de calor, producidas por el ascenso global de las temperaturas, se está muriendo.

En el año 2016, la Gran Barrera de Coral experimentó un proceso catastrófico irreversible, perdió el 30% de los corales que la componen. Los hallazgos, que han sido publicados en Nature, exponen la necesidad de reducir las emisiones de carbono lo antes posible. "Lo único que se puede hacer para evitar el colapso absoluto del sistema de arrecifes es detener las olas de calor reduciendo las emisiones", ha afirmado a EL MUNDO Andrew Baird, uno de los coautores del estudio. El mensaje está claro, a día de hoy no se puede hacer nada directamente para evitar la muerte anunciada de una gran parte de este sistema de arrecifes. "Tenemos que lidiar con el cambio climático directamente", ha instado Terry Hughes, autor principal de la investigación.

El hallazgo fue posible gracias a la superposición de los datos geográficos de la exposición al calor durante el año 2016 y la muerte del coral de ese mismo año a lo largo de los 2.300 kilómetros de longitud que tiene la Gran Barrera de Coral. Tras un análisis exhaustivo, los investigadores descubrieron que los corales no sólo habían muerto inmediatamente por el estrés térmico producido por la ola de calor, también estaban muriendo, tiempo después, por el agotamiento de sus zooxantelas (alga con la que los corales mantienen una relación simbiótica, responsables del éxito de estos como organismos constructores de arrecifes).

Propiciado por el estrés causado por las altas temperaturas repentinas, el coral expulsa a las zooxantelas de su interior y comienza un proceso de blanqueamiento, que una vez empezado, continúa aún desapareciendo el estrés. El coral muere al no tener los nutrientes necesarios, dejando paso a nuevas especies más resistentes. Esto último aporta algo de esperanza sobre la alarmante situación de la barrera de coral australiana. "No creo que todo el arrecife vaya a morir, continuará cambiando", ha subrayado el autor principal de la investigación. En un estudio anterior del propio Hugues, publicado en Science, se expuso el aceleramiento del proceso de blanqueamiento de la Gran Barrera de Coral. Estos eventos en vez de ocurrir cada 20 años o más, están teniendo lugar cada 6.

Consecuencias

"Debido a los últimos eventos de decoloración hemos perdido la mitad de los corales. El 50% sigue vivo, alrededor de mil millones, además los que son más resistentes están criando", ha recalcado Hughes. "Su capacidad de recuperación a largo plazo depende de si podemos alcanzar los objetivos del Acuerdo de París (limitar el calentamiento promedio global a 1.5-2ºC)", ha añadido.

La pérdida del 30% de corales en 2016 y del 50% en la región norte ya está afectando a las poblaciones de peces. "La mayoría de los corales que murieron eran especies ramificadas que proporcionan el hábitat perfecto para estos animales,por lo que su población está disminuyendo", han explicado los investigadores.

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<p>La <a href=gran barrera coralina australiana, que está compuesta aproximadamente por 3.863 arrecifes, es un buen medidor de la salud global del planeta. Acorralada por las últimas olas de calor, producidas por el ascenso global de las temperaturas, se está muriendo.

En el año 2016, la Gran Barrera de Coral experimentó un proceso catastrófico irreversible, perdió el 30% de los corales que la componen. Los hallazgos, que han sido publicados en Nature, exponen la necesidad de reducir las emisiones de carbono lo antes posible. "Lo único que se puede hacer para evitar el colapso absoluto del sistema de arrecifes es detener las olas de calor reduciendo las emisiones", ha afirmado a EL MUNDO Andrew Baird, uno de los coautores del estudio. El mensaje está claro, a día de hoy no se puede hacer nada directamente para evitar la muerte anunciada de una gran parte de este sistema de arrecifes. "Tenemos que lidiar con el cambio climático directamente", ha instado Terry Hughes, autor principal de la investigación.

El hallazgo fue posible gracias a la superposición de los datos geográficos de la exposición al calor durante el año 2016 y la muerte del coral de ese mismo año a lo largo de los 2.300 kilómetros de longitud que tiene la Gran Barrera de Coral. Tras un análisis exhaustivo, los investigadores descubrieron que los corales no sólo habían muerto inmediatamente por el estrés térmico producido por la ola de calor, también estaban muriendo, tiempo después, por el agotamiento de sus zooxantelas (alga con la que los corales mantienen una relación simbiótica, responsables del éxito de estos como organismos constructores de arrecifes).

Propiciado por el estrés causado por las altas temperaturas repentinas, el coral expulsa a las zooxantelas de su interior y comienza un proceso de blanqueamiento, que una vez empezado, continúa aún desapareciendo el estrés. El coral muere al no tener los nutrientes necesarios, dejando paso a nuevas especies más resistentes. Esto último aporta algo de esperanza sobre la alarmante situación de la barrera de coral australiana. "No creo que todo el arrecife vaya a morir, continuará cambiando", ha subrayado el autor principal de la investigación. En un estudio anterior del propio Hugues, publicado en Science, se expuso el aceleramiento del proceso de blanqueamiento de la Gran Barrera de Coral. Estos eventos en vez de ocurrir cada 20 años o más, están teniendo lugar cada 6.

Consecuencias

"Debido a los últimos eventos de decoloración hemos perdido la mitad de los corales. El 50% sigue vivo, alrededor de mil millones, además los que son más resistentes están criando", ha recalcado Hughes. "Su capacidad de recuperación a largo plazo depende de si podemos alcanzar los objetivos del Acuerdo de París (limitar el calentamiento promedio global a 1.5-2ºC)", ha añadido.

La pérdida del 30% de corales en 2016 y del 50% en la región norte ya está afectando a las poblaciones de peces. "La mayoría de los corales que murieron eran especies ramificadas que proporcionan el hábitat perfecto para estos animales,por lo que su población está disminuyendo", han explicado los investigadores.

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13/07/2015

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