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Ecoeficiencia

Galicia promueve el ahorro energético en las administraciones locales

11/10/2012

Galicia

Se instalarán en los tres ayuntamientos
más de 1.200 balastos.

REDACCIÓN

redaccion@ambientum.com

La Consellería de Economía e Industria, a través del Instituto Enerxético de Galicia (Inega), acaba de firmar un nuevo convenio de colaboración, en este caso ayuntamientos de Boqueixón, Arnoia y Moraña para la puesta en marcha de un proyecto piloto de tecnología eficiente en iluminación pública que tiene por objetivo permitir a los municipios gallegos reducir costes energéticos y económicos.

La actuación, que complementa el programa iniciado la semana pasada en otros cuatro ayuntamientos gallegos, permitirá la prueba y evaluación de las últimas tecnologías en iluminación. En este caso, se implementarán balastos electrónicos regulables, que son las partes de las luminarias encargadas de suministrar la corriente y la tensión adecuada de arranque y funcionamiento. De este modo, se aspira, una vez más, a reducir costes energéticos y económicos, potenciando el uso racional de la energía al tiempo que se mejora la calidad del servicio público.

Así, y tras el convenio firmado ayer, se instalarán en los tres ayuntamientos más de 1.200 balastos, aspirándose a reducir sustancialmente los consumos energéticos en las zonas incluidas en el estudio. En total, se prevé un ahorro energético conjunto próximo a los 450.000 kWh/año, lo que significaría conseguir una merma de entre el 55% y el 65% con respeto a los consumos actuales, ahorrándose, en las zonas de actuación, más de 76.000 euros por ejercicio. Además, se evitará la emisión a atmósfera de 157.000 kg de CO2 por ejercicio, cifra equivalente a la plantación de 7.900 árboles.

Con la materialización de este acuerdo, se adoptan importantes medidas de promoción del ahorro en la administración local, donde el contacto con el ciudadano es directo y, por lo tanto, dichas medidas tienen un mayor grado de visibilidad y repercusión pública. El proyecto piloto tiene un coste total de 145.000 euros, de los que el Inega aporta el 40% y RAT Light Systems costea el 60%, siendo responsabilidad de los ayuntamientos a instalación de los balastos proporcionados.

Otras actuaciones

De este modo, el departamento que dirige Javier Guerra continúa prestando una especial atención al fomento del ahorro y la eficiencia energética en los ayuntamientos. En estos momentos se está colaborando ya con otros cuatro municipios –Boiro, Taboada, Pontedeva y Nigrán- en la ejecución de otro proyecto piloto que los dotará de lámparas de última generación que permitirán ahorros energéticos de hasta un 75%.

Asimismo, en el último año, además de desarrollar un amplio programa de ayudas para el ahorro y la eficiencia energética en los municipios gallegos, el Inega puso uno marcha una aplicación informática para que estos puedan optimizar su factura eléctrica, y un servicio de asesoría para ayuntamientos que resuelve las distintas dudas que surgen en el ámbito energético.

Fuente: Redacción ambientum.com

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Inega, proyecto piloto, Galicia, ahorro energetico, iluminacion, municipios, administraciones locales,

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plástico va más allá de estos puntos y se infiltra a un nivel mucho más profundo en nuestro día a día. Al fin y al cabo, si el plástico está en todas partes y nos rodea, ¿ha podido infiltrarse en cuestiones mucho más importantes, como pueden ser nuestra alimentación o nuestras bebidas? Esa es la pregunta que se hacen los analistas y los expertos. Un estudio reciente -realizado por la organización Orb Media y por investigadores de la State University of New York- se ha centrado en analizar cuál es la presencia de plástico en el agua que bebemos cada día y ha llegado a conclusiones un tanto preocupantes.

El estudio se ha limitado al agua embotellada, partiendo de 259 botellas de agua de 11 marcas de agua (entre las que se encontraban algunas muy reconocidas, como pueden ser Evian o San Pellegrino) recolectadas en 9 países diferentes dispersos por todo el globo. Los investigadores querían tener una muestra variada de agua embotellada. Las conclusiones a las que han llegado son bastante sorprendentes: partiendo de los números obtenidos, se podría decir que en prácticamente toda el agua embotellada hay restos de plástico.

Tienen más microplásticos que el agua del grifo

Así sucedió en el 93% de las botellas analizadas, en las que se encontraron signos de microplásticos. La pauta de presencia es difícil de definir, porque como señalan en las conclusiones del estudio incluso dentro de las mismas marcas y de los mismos lotes de botellas de agua era posible encontrar variantes. Sea como sea, estos datos dejan una conclusión también sorprendente: solo el 7% de las botellas de agua no contaban con microplásticos.

Este no es el único dato llamativo del estudio. Los investigadores han cruzado sus conclusiones con las de otro estudio realizado previamente sobre la presencia de plásticos en el agua del grifo. Las conclusiones de un estudio y de otro permiten señalar que en el 90% de los casos del agua embotellada la presencia de microplásticos es mayor que la que se encontraba de media en el agua del grifo. Además, no se trata solo de que estas botellas de agua muestren una cantidad más elevada de microplásticos que el agua del grifo, sino también que esa cantidad es especialmente significativa. En la de botella es el doble que en la del grifo.

Cómo se contamina el agua embotellada

Los tipos de microplásticos que se pueden encontrar en los dos tipos de agua son también diferentes. En el caso del agua del grifo, por ejemplo, suelen ser fibras y los expertos creen que están ligadas a nuestros hábitos de vida. Al lavar ropa hecha con materiales sintéticos, se acaba haciendo que el agua se quede tocada con restos de plástico. En el caso del agua embotellada, sin embargo, la culpa no está tanto en el agua en origen sino más bien en cómo se presenta esta al mercado. Todas las botellas analizadas por los investigadores eran de plástico y todas ellas contaban con tapones hechos con el mismo material.

El propio packaging es el que acaba contaminando el agua, si es que no lo hace el proceso de embotellado. Eso es lo que especulan los investigadores partiendo de los datos: el 54% de los microplásticos eran polipropilenos, que es la base del plástico común que se usa en los tapones de botella. El agua embotellada es apta para el consumo humano, pero ya hay quienes empiezan a cuestionarse cómo el consumo de estos microplásticos podría impactar en la salud de las personas. Un estudio de la European Food Safety Authority había señalado antes que, aunque el 90% del plástico que ingerimos los seres humanos es desechado por el propio cuerpo, con otro el cuerpo de deshacerse de él y se puede quedar en nuestro sistema linfático.

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<p>La huella del <a href=plástico va más allá de estos puntos y se infiltra a un nivel mucho más profundo en nuestro día a día. Al fin y al cabo, si el plástico está en todas partes y nos rodea, ¿ha podido infiltrarse en cuestiones mucho más importantes, como pueden ser nuestra alimentación o nuestras bebidas? Esa es la pregunta que se hacen los analistas y los expertos. Un estudio reciente -realizado por la organización Orb Media y por investigadores de la State University of New York- se ha centrado en analizar cuál es la presencia de plástico en el agua que bebemos cada día y ha llegado a conclusiones un tanto preocupantes.

El estudio se ha limitado al agua embotellada, partiendo de 259 botellas de agua de 11 marcas de agua (entre las que se encontraban algunas muy reconocidas, como pueden ser Evian o San Pellegrino) recolectadas en 9 países diferentes dispersos por todo el globo. Los investigadores querían tener una muestra variada de agua embotellada. Las conclusiones a las que han llegado son bastante sorprendentes: partiendo de los números obtenidos, se podría decir que en prácticamente toda el agua embotellada hay restos de plástico.

Tienen más microplásticos que el agua del grifo

Así sucedió en el 93% de las botellas analizadas, en las que se encontraron signos de microplásticos. La pauta de presencia es difícil de definir, porque como señalan en las conclusiones del estudio incluso dentro de las mismas marcas y de los mismos lotes de botellas de agua era posible encontrar variantes. Sea como sea, estos datos dejan una conclusión también sorprendente: solo el 7% de las botellas de agua no contaban con microplásticos.

Este no es el único dato llamativo del estudio. Los investigadores han cruzado sus conclusiones con las de otro estudio realizado previamente sobre la presencia de plásticos en el agua del grifo. Las conclusiones de un estudio y de otro permiten señalar que en el 90% de los casos del agua embotellada la presencia de microplásticos es mayor que la que se encontraba de media en el agua del grifo. Además, no se trata solo de que estas botellas de agua muestren una cantidad más elevada de microplásticos que el agua del grifo, sino también que esa cantidad es especialmente significativa. En la de botella es el doble que en la del grifo.

Cómo se contamina el agua embotellada

Los tipos de microplásticos que se pueden encontrar en los dos tipos de agua son también diferentes. En el caso del agua del grifo, por ejemplo, suelen ser fibras y los expertos creen que están ligadas a nuestros hábitos de vida. Al lavar ropa hecha con materiales sintéticos, se acaba haciendo que el agua se quede tocada con restos de plástico. En el caso del agua embotellada, sin embargo, la culpa no está tanto en el agua en origen sino más bien en cómo se presenta esta al mercado. Todas las botellas analizadas por los investigadores eran de plástico y todas ellas contaban con tapones hechos con el mismo material.

El propio packaging es el que acaba contaminando el agua, si es que no lo hace el proceso de embotellado. Eso es lo que especulan los investigadores partiendo de los datos: el 54% de los microplásticos eran polipropilenos, que es la base del plástico común que se usa en los tapones de botella. El agua embotellada es apta para el consumo humano, pero ya hay quienes empiezan a cuestionarse cómo el consumo de estos microplásticos podría impactar en la salud de las personas. Un estudio de la European Food Safety Authority había señalado antes que, aunque el 90% del plástico que ingerimos los seres humanos es desechado por el propio cuerpo, con otro el cuerpo de deshacerse de él y se puede quedar en nuestro sistema linfático.

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<p><strong>Dos de cada tres consumidores recomendarían que los comercios entregaran bolsas de papel,</strong> según una reciente encuesta de LinQ para labolsadepapel. El 63% de los consumidores consideran que la bolsa de papel da a los comercios una imagen significativamente mejor y la  puntúan con un 7,8 sobre diez. <strong>Los comerciantes se pasan a la bolsa de papel conscientes de sus ventajas medioambientales y de las preferencias de los consumidores.</strong></p><h2>La bolsa de papel entra con fuerza en los supermercados</h2><p><strong>2018 está siendo sin duda el año de la implantación del uso de bolsas de papel en los supermercados, demostrando su adaptación a todo tipo de comercio.</strong> Desde marzo, Lidl cuenta en todas sus tiendas con bolsas de papel <em>Bio Organic,</em> a un precio de 0,15 €. Por su parte, Mercadona, como proyecto piloto desde el pasado 7 de mayo y hasta el 30 de junio, pone a la venta bolsas de papel en once de sus supermercados, a un precio de 0,10 € las pequeñas y de 0,15 € las grandes.</p><p>También Carrefour, en sus supermercados de productos ecológicos Carrefour Bio, utiliza bolsas de papel tipo sobre sin asas en la sección de frutería  y en línea de cajas el cliente puede adquirir bolsas de papel con asas. Por su parte, DIA está utilizando bolsas de papel en la entrega a domicilio de su venta online, con bolsas de gran capacidad y una resistencia superior a los 15 kilos.</p><p>Igualmente en el sector de la entrega de comida a domicilio a través de Internet el uso de bolsas de papel es la solución mayoritariamente elegida, por su capacidad de conservación, facilidad de uso y la buena imagen que ofrece de los restaurantes y las empresas de reparto. <strong>Según la ya mencionada encuesta de LinQ, las características de la bolsa ideal para el consumidor son que sea fuerte y resistente, reutilizable, reciclable, adecuada a lo que se compra, sostenible, biodegradable y renovable.</strong> Y en base a este retrato robot de la superbolsa, el 69% de los consumidores se fía de la bolsa de papel para sus compras en el supermercado.</p><p><strong>El 88% de los consumidores quiere poder elegir en el supermercado entre bolsa de papel y bolsa de plástico.</strong> Y no se trata solo de poder elegir, sino de una clara opción a favor de la bolsa de papel. Al mismo precio, el 70% de los consumidores elegiría en el supermercado bolsas de papel para sus compras. E incluso dos de cada diez afirman que estarían dispuestos a pagar más por la bolsa de papel.</p><h2>La bolsa de papel, preferida por bajo coste medioambiental</h2><p>Son las imbatibles características medioambientales de la bolsa de papel la clave de esta preferencia: para nueve de cada diez consumidores, las cuatro características que mejor definen la bolsa de papel son que cuida el medio ambiente y es biodegradable, ecológica y renovable.  Precisamente <strong>el carácter biodegradable de la bolsa de papel es el elemento diferencial definitivo, que las convierte en la mejor alternativa al plástico.</strong> De hecho, si una bolsa de papel no llegase a entrar en el circuito del reciclado, se biodegradaría en un periodo  de entre dos y cinco meses. Y a ello hay que añadir que en España se reciclan masivamente: siete de cada diez de las bolsas de papel que utilizamos se reciclan</p><h2>La bolsa de papel, resistente y reutilizable</h2><p>Sendos estudio realizados por el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) concluyen la alta resistencia y el carácter reutilizable de la bolsa de papel.  Tras desarrollar un protocolo de ensayo de reutilización de las bolsas de papel y aplicarlo a distintos tipos de bolsas, un estudio de ITENE concluye empíricamente que soportan varios usos y se pueden reutilizar para nuevas compras.  Otro estudio de este mismo Instituto, que incluye pruebas de fatiga y perforación y pruebas en húmedo (con frutas, refrigerados…), muestra un <strong>excelente comportamiento de las bolsas de papel para los distintos usos en cuanto a resistencia:</strong></p><p></p><ul><li>Para supermercados (productos de alimentación), la bolsa de papel de formato pequeño con asas (similar a la bolsa de plástico tipo camiseta) aguanta hasta más de 12 kilos.</li><li>Para grandes almacenes y tiendas especializadas (producto textil y bazar), la bolsa de papel mediana con asa puede cargar hasta más de 14 kilos. </li><li>Para fruta y compra a granel; la bolsa tipo sobre sin asa puede con 5 kilos o más si es de formato mediano o 2 kilos o más si es de formato pequeño. </li></ul><p></p>
Hábitats de Interés Comunitario del Anexo I de la Directiva 92/43/CEE se creó en 1992 la Red Natura 2000:

“Se crea una red ecológica europea coherente de zonas especiales de conservación, denominada Natura 2000. Dicha red, compuesta por los lugares que alberguen tipos de hábitats naturales que figuran en el Anexo I y de hábitats de especies que figuran en el Anexo II, deberá garantizar el mantenimiento o, en su caso, el restablecimiento, en un estado de conservación favorable, de los tipos de hábitats naturales y de los hábitats de las especies de que se trate en su área de distribución natural” (artículo 3.1, Directiva Hábitats).

Se trata de una red de espacios protegidos en toda la Unión Europea,  formado por Zonas Especiales de Conservación (ZEC), designadas de acuerdo con la Directiva Hábitat, así como de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) establecidas en virtud de la Directiva Aves.

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<h2>¿Qué es la Red Natura 2000?</h2><p>A través de la conocida como Directiva Hábitats o <a href=Hábitats de Interés Comunitario del Anexo I de la Directiva 92/43/CEE se creó en 1992 la Red Natura 2000:

“Se crea una red ecológica europea coherente de zonas especiales de conservación, denominada Natura 2000. Dicha red, compuesta por los lugares que alberguen tipos de hábitats naturales que figuran en el Anexo I y de hábitats de especies que figuran en el Anexo II, deberá garantizar el mantenimiento o, en su caso, el restablecimiento, en un estado de conservación favorable, de los tipos de hábitats naturales y de los hábitats de las especies de que se trate en su área de distribución natural” (artículo 3.1, Directiva Hábitats).

Se trata de una red de espacios protegidos en toda la Unión Europea,  formado por Zonas Especiales de Conservación (ZEC), designadas de acuerdo con la Directiva Hábitat, así como de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) establecidas en virtud de la Directiva Aves.

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East Anglia, en Inglaterra, y James Cook, en Australia, estudiaron unas 115.000 especies, incluyendo 31.000 insectos, 8.000 aves, 1.700 mamíferos, 1.800 reptiles, 1.000 anfibios y 71.000 plantas en este informe, el de mayor escala de su tipo. Según los investigadores, las especies que se verían menos afectadas serían las que habitan en el sur de África, el Amazonas, Europa y Australia. El equipo midió los riesgos para la biodiversidad contando el número de especies que perderían más de la mitad de su rango geográfico debido al cambio climático.

“Descubrimos que alcanzar el objetivo final del Acuerdo de París, limitando el calentamiento a 1,5 grados centígrados, haría obtener enormes beneficios para la biodiversidad, mucho más que acotándolo a 2 grados“, apuntó la autora principal, Rachel Warren, profesora de la Universidad East Anglia. El equipo quiso ver cómo las diferentes proyecciones del clima futuro provocaban que las áreas se volvieran climáticamente inadecuadas para las especies que viven allí.

Reducir el riesgo para los insectos

Una de las conclusiones del informe es que reducir el riesgo para los insectos es particularmente importante porque son vitales para los servicios de los ecosistemas, como la polinización de cultivos y flores, y ser parte de la cadena alimenticia de otras aves y animales. Con el calentamiento a 2 grados, Warren y su equipo calcularon que el 18% de los 31.000 insectos que estudiaron perderá más de la mitad de su rango, mientras que si se reduce a 1,5 grados, sólo le ocurriría al 6%.

Sin embargo, alertaron de que la trayectoria actual del calentamiento global, si los países cumplen sus promesas internacionales de reducir las cantidades de dióxido de carbono, es de alrededor de 3 grados centígrados. En este caso, casi el 50% de los insectos perdería la mitad de su rango.

Esto es realmente importante porque los insectos son vitales para los ecosistemas y para los humanos: polinizan cultivos y flores, proporcionan alimento para organismos de alto nivel, descomponen los desechos y mantienen un equilibrio en los ecosistemas al comer las hojas de las plantas. “Si las temperaturas aumentan en 3 grados centígrados, los servicios ecosistémicos provistos por los insectos se reducirían enormemente”, concluyó Warren.

En diciembre de 2015, un total de 195 naciones alcanzaron un pacto histórico, el Acuerdo de París, para combatir el cambio climático e impulsar medidas e inversiones para un futuro bajo en emisiones de carbono, resiliente y sostenible. En junio del año pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, cumplió una de sus promesas de campaña al anunciar la retirada de su país de ese acuerdo, aunque los últimos meses ha insinuado que EE.UU. podría volver a adherirse con “nuevas condiciones que no perjudiquen a su economía”.

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<p>Investigadores de las universidades <em><a href=East Anglia, en Inglaterra, y James Cook, en Australia, estudiaron unas 115.000 especies, incluyendo 31.000 insectos, 8.000 aves, 1.700 mamíferos, 1.800 reptiles, 1.000 anfibios y 71.000 plantas en este informe, el de mayor escala de su tipo. Según los investigadores, las especies que se verían menos afectadas serían las que habitan en el sur de África, el Amazonas, Europa y Australia. El equipo midió los riesgos para la biodiversidad contando el número de especies que perderían más de la mitad de su rango geográfico debido al cambio climático.

“Descubrimos que alcanzar el objetivo final del Acuerdo de París, limitando el calentamiento a 1,5 grados centígrados, haría obtener enormes beneficios para la biodiversidad, mucho más que acotándolo a 2 grados“, apuntó la autora principal, Rachel Warren, profesora de la Universidad East Anglia. El equipo quiso ver cómo las diferentes proyecciones del clima futuro provocaban que las áreas se volvieran climáticamente inadecuadas para las especies que viven allí.

Reducir el riesgo para los insectos

Una de las conclusiones del informe es que reducir el riesgo para los insectos es particularmente importante porque son vitales para los servicios de los ecosistemas, como la polinización de cultivos y flores, y ser parte de la cadena alimenticia de otras aves y animales. Con el calentamiento a 2 grados, Warren y su equipo calcularon que el 18% de los 31.000 insectos que estudiaron perderá más de la mitad de su rango, mientras que si se reduce a 1,5 grados, sólo le ocurriría al 6%.

Sin embargo, alertaron de que la trayectoria actual del calentamiento global, si los países cumplen sus promesas internacionales de reducir las cantidades de dióxido de carbono, es de alrededor de 3 grados centígrados. En este caso, casi el 50% de los insectos perdería la mitad de su rango.

Esto es realmente importante porque los insectos son vitales para los ecosistemas y para los humanos: polinizan cultivos y flores, proporcionan alimento para organismos de alto nivel, descomponen los desechos y mantienen un equilibrio en los ecosistemas al comer las hojas de las plantas. “Si las temperaturas aumentan en 3 grados centígrados, los servicios ecosistémicos provistos por los insectos se reducirían enormemente”, concluyó Warren.

En diciembre de 2015, un total de 195 naciones alcanzaron un pacto histórico, el Acuerdo de París, para combatir el cambio climático e impulsar medidas e inversiones para un futuro bajo en emisiones de carbono, resiliente y sostenible. En junio del año pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, cumplió una de sus promesas de campaña al anunciar la retirada de su país de ese acuerdo, aunque los últimos meses ha insinuado que EE.UU. podría volver a adherirse con “nuevas condiciones que no perjudiquen a su economía”.

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energía eólica, entre otras cosas. Según un nuevo estudio recogido por Europa Press, el viento podría ser una fuente más importante de generación de energía de lo que se pensaba, con vientos más fuertes en el continente, sobre todo en Reino Unido.

El equipo de investigación concluye que podría haber un aumento del 10 por ciento en la generación de energía eólica terrestre en Reino Unido, lo que sería suficiente para alimentar el equivalente a 700.000 hogares adicionales cada año según la capacidad instalada actual. Los resultados son relevantes a la hora de tomar decisiones sobre futuras inversiones en parques eólicos en tierra.

Para evaluar los cambios potenciales en la generación eólica europea en un mundo más cálido de 1,5 grados Centígrados, investigadores de British Antarctic Survey, la Universidad de Oxford y la Universidad de Bristol, en Reino Unido, combinaron datos de 282 aerogeneradores terrestres recopilados durante 11 años con datos del modelo climático del proyecto HAPPI. Este estudio no consideró el potencial de generación de energía eólica marina.

En el norte de Europa, los resultados sugieren que grandes áreas de Alemania, Polonia y Lituania podrían volverse más viables para la energía eólica en el futuro; pero los mayores incrementos del viento se pudieron ver en Reino Unido, junto con los cambios estacionales marcados en el viento.

"En el futuro, durante nueve meses del año podrían verse turbinas eólicas de Reino Unido que generan electricidad a niveles que solo se ven en el invierno. Los veranos futuros podrían experimentar el mayor aumento en la generación eólica, por lo que el viento podría proporcionar una mayor proporción de la mezcla energética de Reino Unido que la que se ha asumido previamente", dice el autor principal, el modelador climático Scott Hosking, de British Antarctic Survey.

La energía eólica es fundamental para una economía baja en carbono. En Europa, la energía eólica actualmente representa el 18 por ciento de la capacidad total de generación y la estrategia energética de la Comisión Europea para 2030 estableció un objetivo de energías renovables de al menos el 27 por ciento. Sin embargo, el viento es también una fuente de energía muy variable.

Aunque las predicciones meteorológicas pueden ayudar a compensar las diferencias a corto plazo en la oferta y la demanda, los gobiernos y la industria necesitan más información sobre los cambios a largo plazo en la energía eólica. Los firmantes del Acuerdo de París se han comprometido a mantener las temperaturas promedio mundiales muy por debajo de los dos grados Centígrados de los tiempos preindustriales, con la ambición de limitar el aumento a 1,5 grados.

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<p><strong>Tendrá implicaciones para la generación de <a href=energía eólica, entre otras cosas. Según un nuevo estudio recogido por Europa Press, el viento podría ser una fuente más importante de generación de energía de lo que se pensaba, con vientos más fuertes en el continente, sobre todo en Reino Unido.

El equipo de investigación concluye que podría haber un aumento del 10 por ciento en la generación de energía eólica terrestre en Reino Unido, lo que sería suficiente para alimentar el equivalente a 700.000 hogares adicionales cada año según la capacidad instalada actual. Los resultados son relevantes a la hora de tomar decisiones sobre futuras inversiones en parques eólicos en tierra.

Para evaluar los cambios potenciales en la generación eólica europea en un mundo más cálido de 1,5 grados Centígrados, investigadores de British Antarctic Survey, la Universidad de Oxford y la Universidad de Bristol, en Reino Unido, combinaron datos de 282 aerogeneradores terrestres recopilados durante 11 años con datos del modelo climático del proyecto HAPPI. Este estudio no consideró el potencial de generación de energía eólica marina.

En el norte de Europa, los resultados sugieren que grandes áreas de Alemania, Polonia y Lituania podrían volverse más viables para la energía eólica en el futuro; pero los mayores incrementos del viento se pudieron ver en Reino Unido, junto con los cambios estacionales marcados en el viento.

"En el futuro, durante nueve meses del año podrían verse turbinas eólicas de Reino Unido que generan electricidad a niveles que solo se ven en el invierno. Los veranos futuros podrían experimentar el mayor aumento en la generación eólica, por lo que el viento podría proporcionar una mayor proporción de la mezcla energética de Reino Unido que la que se ha asumido previamente", dice el autor principal, el modelador climático Scott Hosking, de British Antarctic Survey.

La energía eólica es fundamental para una economía baja en carbono. En Europa, la energía eólica actualmente representa el 18 por ciento de la capacidad total de generación y la estrategia energética de la Comisión Europea para 2030 estableció un objetivo de energías renovables de al menos el 27 por ciento. Sin embargo, el viento es también una fuente de energía muy variable.

Aunque las predicciones meteorológicas pueden ayudar a compensar las diferencias a corto plazo en la oferta y la demanda, los gobiernos y la industria necesitan más información sobre los cambios a largo plazo en la energía eólica. Los firmantes del Acuerdo de París se han comprometido a mantener las temperaturas promedio mundiales muy por debajo de los dos grados Centígrados de los tiempos preindustriales, con la ambición de limitar el aumento a 1,5 grados.

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Bruselas envió a Madrid un dictamen motivado, el segundo paso en el procedimiento de infracción de la CE, para adoptar en su totalidad una ley cuyo objetivo es “proteger la salud de las personas de los efectos adversos derivados de cualquier tipo de contaminación del agua destinada al consumo humano, garantizando su salubridad y limpieza”.

Cumplimiento de la normativa

En octubre de 2015 se revisaron los anexos técnicos en los que se establecen los requisitos mínimos de control del agua potable dados los últimos avances técnicos y científicos, y los Estados miembros tenían que adoptar las medidas para cumplir con la legislación antes del 27 de octubre de 2017.

Como España no respetó el plazo inicial, la Comisión envió a Madrid una carta de emplazamiento, primer paso del procedimiento de infracción comunitario, en noviembre de 2017, y ahora ha remitido un dictamen motivado, es decir, una petición formal para cumplir la norma.

Dos meses para adaptar la normativa

Las autoridades españolas, que han reconocido estar preparando las medidas necesarias para cumplir la directiva, disponen de dos meses para notificar a la Comisión las medidas tomadas para corregir la situación o, de lo contrario, el asunto podría llegar al Tribunal de Justicia de la UE.

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<p><a href=Bruselas envió a Madrid un dictamen motivado, el segundo paso en el procedimiento de infracción de la CE, para adoptar en su totalidad una ley cuyo objetivo es “proteger la salud de las personas de los efectos adversos derivados de cualquier tipo de contaminación del agua destinada al consumo humano, garantizando su salubridad y limpieza”.

Cumplimiento de la normativa

En octubre de 2015 se revisaron los anexos técnicos en los que se establecen los requisitos mínimos de control del agua potable dados los últimos avances técnicos y científicos, y los Estados miembros tenían que adoptar las medidas para cumplir con la legislación antes del 27 de octubre de 2017.

Como España no respetó el plazo inicial, la Comisión envió a Madrid una carta de emplazamiento, primer paso del procedimiento de infracción comunitario, en noviembre de 2017, y ahora ha remitido un dictamen motivado, es decir, una petición formal para cumplir la norma.

Dos meses para adaptar la normativa

Las autoridades españolas, que han reconocido estar preparando las medidas necesarias para cumplir la directiva, disponen de dos meses para notificar a la Comisión las medidas tomadas para corregir la situación o, de lo contrario, el asunto podría llegar al Tribunal de Justicia de la UE.

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insecticidas que impuso la Comisión Europea por el riesgo que suponen para las abejas, en una sentencia que da la razón a Bruselas frente a las multinacionales Bayer y Syngenta, dos de los mayores fabricantes de productos agroquímicos y pesticidas a nivel mundial.

En cambio, la corte con sede en Luxemburgo estimó parcialmente un recurso de la empresa química BASF y anuló las medidas que restringen el uso del plaguicida fipronil, el insecticida tóxico para el consumo humano que contaminó millones de huevos en Bélgica y Holanda,  puesto que se impusieron sin una evaluación previa de su impacto. Por el contrario, desestima el recurso contra la prohibición de comercializar semillas tratadas con fipronil porque BASF no vende este tipo de semillas, con lo que no puede pedir su anulación.

En 2012, la Comisión Europea decidió revisar las autorizaciones concedidas a escala de la UE para los insecticidas clotianidina, tiametoxam e imidacloprid, y para el plaguicida fipronil a raíz de la desaparición de colonias de abejas debido al mal uso de plaguicidas. Para ello, solicitó a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) una evaluación de los peligros que suponen para las abejas y, a la vista de los riesgos detectados, introdujo nuevas prohibiciones en el uso de estas sustancias en 2013.

Mediante dos reglamentos (uno para los tres insecticidas citados y otro para el fipronil) se exigía también a los Estados que modificasen o anulasen las autorizaciones vigentes de ciertos productos que contuviesen esas sustancias. La multinacional alemana Bayer y la suiza Syngenta así como la alemana BASF, que produce y vende el fipronil, recurrieron la decisión ante el Tribunal General.

Con la sentencia ha dictado el Tribunal General, la corte europea desestima totalmente los recursos de Bayer y Syngenta y da la razón a la Comisión. Indica, además, que por el denominado "principio de cautela" las instituciones pueden tomar medidas frente a los posibles riesgos para la salud humana y el medio ambiente sin esperar a que estos queden plenamente demostrados científicamente o se materialicen, y recuerda que la protección de la salud pública, la seguridad y el medio ambiente priman sobre los intereses económicos.

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<p><strong>El Tribunal General de la Unión Europea confirmó la validez de los límites en el uso de ciertos <a href=insecticidas que impuso la Comisión Europea por el riesgo que suponen para las abejas, en una sentencia que da la razón a Bruselas frente a las multinacionales Bayer y Syngenta, dos de los mayores fabricantes de productos agroquímicos y pesticidas a nivel mundial.

En cambio, la corte con sede en Luxemburgo estimó parcialmente un recurso de la empresa química BASF y anuló las medidas que restringen el uso del plaguicida fipronil, el insecticida tóxico para el consumo humano que contaminó millones de huevos en Bélgica y Holanda,  puesto que se impusieron sin una evaluación previa de su impacto. Por el contrario, desestima el recurso contra la prohibición de comercializar semillas tratadas con fipronil porque BASF no vende este tipo de semillas, con lo que no puede pedir su anulación.

En 2012, la Comisión Europea decidió revisar las autorizaciones concedidas a escala de la UE para los insecticidas clotianidina, tiametoxam e imidacloprid, y para el plaguicida fipronil a raíz de la desaparición de colonias de abejas debido al mal uso de plaguicidas. Para ello, solicitó a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) una evaluación de los peligros que suponen para las abejas y, a la vista de los riesgos detectados, introdujo nuevas prohibiciones en el uso de estas sustancias en 2013.

Mediante dos reglamentos (uno para los tres insecticidas citados y otro para el fipronil) se exigía también a los Estados que modificasen o anulasen las autorizaciones vigentes de ciertos productos que contuviesen esas sustancias. La multinacional alemana Bayer y la suiza Syngenta así como la alemana BASF, que produce y vende el fipronil, recurrieron la decisión ante el Tribunal General.

Con la sentencia ha dictado el Tribunal General, la corte europea desestima totalmente los recursos de Bayer y Syngenta y da la razón a la Comisión. Indica, además, que por el denominado "principio de cautela" las instituciones pueden tomar medidas frente a los posibles riesgos para la salud humana y el medio ambiente sin esperar a que estos queden plenamente demostrados científicamente o se materialicen, y recuerda que la protección de la salud pública, la seguridad y el medio ambiente priman sobre los intereses económicos.

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biodiversidad del planeta ha motivado la extensión de las áreas protegidas. Desde 1992, la superficie global de estas zonas se ha duplicado cubriendo cerca del 15% de todo el mundo. El objetivo es que se alcance el 17% de cobertura para 2020. Pero durante las últimas décadas el investigador James Watson, de la Wildlife Conservation Society y la Universidad de Queensland en Australia, ha podido comprobar de primera mano cómo la tala, la minería, la agricultura, las carreteras y los poblados, entre otros, han mermado estas áreas. Y la situación no parece mejorar si se quieren alcanzar los objetivos de 2020.

El estudio, que publica la revista Science, revela que 3,7 millones de kilómetros cuadrados de las áreas protegidas, es decir el 32,8%, están muy degradadas por la presión humana, mientras que otro 42% no parece tener actividades humanas que perjudiquen. Solo el 10% está completamente libre de amenaza, pero son zonas remotas a gran altitud en Rusia o Canadá.

“Una vez que se producen actividades humanas significativas en el interior de un área, se destruye cualquier hábitat del que dependen las especies en peligro. Estas actividades también permiten que las especies invasoras entren fácilmente en el sistema, causando terribles efectos secundarios a las especies que estamos tratando de salvar”, recalca a Sinc Watson. Las áreas protegidas de Asia, Europa y África fueron las más afectadas por encontrarse en lugares con poblaciones humanas masivas.

Un peligro para la biodiversidad

Para realizar este trabajo, los autores utilizaron el mapa de la huella humana actualizado recientemente que cartografía ocho presiones in situ a 1 km de resolución en la tierra, incluidos centros urbanos, agricultura intensiva, tierras de pastoreo, densidad de población humana, luces nocturnas, carreteras, vías férreas y canales navegables. “Determinamos un umbral de degradación usando este mapa lo que permitió la evaluación global del área protegida”, señalan.

Según el trabajo, las áreas protegidas designadas después de 1993 tienen menor grado de presión que las que se establecieron antes. Los científicos sugieren que la una de las razones por las que las zonas pasaron a ser protegidas más recientemente es que tenían baja presión humana.

Además, en la actualidad, 111 naciones creen que han cumplido con sus obligaciones para con el Convenio de Diversidad Biológica basado en la extensión de su área protegida, dicen los autores. “Pero si solo cuentan la tierra en áreas protegidas que no está degradada, 77 de estas naciones no cumplen con el estándar. Y es un límite bajo”, denuncia el investigador. El estudio muestra que los gobiernos están sobreestimando el espacio disponible para la naturaleza dentro de las áreas protegidas. Los estados afirman que estos lugares están protegidos por el bien de la naturaleza cuando en realidad no lo están. Según los autores, es una de las principales razones por las que la biodiversidad aún está en declive catastrófico, a pesar de que cada vez más tierra está protegida.

Pero no todo son malas noticias. Las áreas con políticas de conservación más estrictas parecen estar haciendo un buen trabajo, incluso cuando hay una alta densidad humana. “Lugares como el Santuario de Vida Silvestre Keo Seima en Camboya y la Reserva Niassa en Mozambique están demostrando la capacidad de detener estas presiones en circunstancias donde las presiones son inmensas. Estos lugares son efectivos porque cuentan con los recursos necesarios”, apunta Watson. “Una red de áreas protegidas bien administrada es esencial para salvar especies. Si permitimos que se degrade, no hay duda de que las pérdidas de biodiversidad se verán exacerbadas”, concluye Kendall Jones, de la Universidad de Queensland.

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<p><strong>La conservación de la <a href=biodiversidad del planeta ha motivado la extensión de las áreas protegidas. Desde 1992, la superficie global de estas zonas se ha duplicado cubriendo cerca del 15% de todo el mundo. El objetivo es que se alcance el 17% de cobertura para 2020. Pero durante las últimas décadas el investigador James Watson, de la Wildlife Conservation Society y la Universidad de Queensland en Australia, ha podido comprobar de primera mano cómo la tala, la minería, la agricultura, las carreteras y los poblados, entre otros, han mermado estas áreas. Y la situación no parece mejorar si se quieren alcanzar los objetivos de 2020.

El estudio, que publica la revista Science, revela que 3,7 millones de kilómetros cuadrados de las áreas protegidas, es decir el 32,8%, están muy degradadas por la presión humana, mientras que otro 42% no parece tener actividades humanas que perjudiquen. Solo el 10% está completamente libre de amenaza, pero son zonas remotas a gran altitud en Rusia o Canadá.

“Una vez que se producen actividades humanas significativas en el interior de un área, se destruye cualquier hábitat del que dependen las especies en peligro. Estas actividades también permiten que las especies invasoras entren fácilmente en el sistema, causando terribles efectos secundarios a las especies que estamos tratando de salvar”, recalca a Sinc Watson. Las áreas protegidas de Asia, Europa y África fueron las más afectadas por encontrarse en lugares con poblaciones humanas masivas.

Un peligro para la biodiversidad

Para realizar este trabajo, los autores utilizaron el mapa de la huella humana actualizado recientemente que cartografía ocho presiones in situ a 1 km de resolución en la tierra, incluidos centros urbanos, agricultura intensiva, tierras de pastoreo, densidad de población humana, luces nocturnas, carreteras, vías férreas y canales navegables. “Determinamos un umbral de degradación usando este mapa lo que permitió la evaluación global del área protegida”, señalan.

Según el trabajo, las áreas protegidas designadas después de 1993 tienen menor grado de presión que las que se establecieron antes. Los científicos sugieren que la una de las razones por las que las zonas pasaron a ser protegidas más recientemente es que tenían baja presión humana.

Además, en la actualidad, 111 naciones creen que han cumplido con sus obligaciones para con el Convenio de Diversidad Biológica basado en la extensión de su área protegida, dicen los autores. “Pero si solo cuentan la tierra en áreas protegidas que no está degradada, 77 de estas naciones no cumplen con el estándar. Y es un límite bajo”, denuncia el investigador. El estudio muestra que los gobiernos están sobreestimando el espacio disponible para la naturaleza dentro de las áreas protegidas. Los estados afirman que estos lugares están protegidos por el bien de la naturaleza cuando en realidad no lo están. Según los autores, es una de las principales razones por las que la biodiversidad aún está en declive catastrófico, a pesar de que cada vez más tierra está protegida.

Pero no todo son malas noticias. Las áreas con políticas de conservación más estrictas parecen estar haciendo un buen trabajo, incluso cuando hay una alta densidad humana. “Lugares como el Santuario de Vida Silvestre Keo Seima en Camboya y la Reserva Niassa en Mozambique están demostrando la capacidad de detener estas presiones en circunstancias donde las presiones son inmensas. Estos lugares son efectivos porque cuentan con los recursos necesarios”, apunta Watson. “Una red de áreas protegidas bien administrada es esencial para salvar especies. Si permitimos que se degrade, no hay duda de que las pérdidas de biodiversidad se verán exacerbadas”, concluye Kendall Jones, de la Universidad de Queensland.

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<p>Que los físicos consigan crear un <strong>cristal de tiempo</strong> en las más controladas condiciones de laboratorio es una cosa. Pero que los encuentren en un material común, como los cristales de fosfato de monoamonio, que se utilizan incluso en algunos kits de química destinados a los niños, es otra muy diferente.</p><p>Los cristales convencionales, como la sal, el cuarzo, los copos de nieve o los diamantes, tienen sus átomos ordenados en patrones muy estables y que se repiten una y otra vez en las tres dimensiones espaciales. En los cristales de tiempo, sin embargo, los átomos también <strong>se mueven siguiendo un patrón que se repite, aunque lo hace en el tiempo, y no en el espacio.</strong></p><p>Seguir un patrón temporal (en vez de espacial) implica que los átomos de un cristal de tiempo nunca se acomodan en su estado fundamental, cosa que sí hacen los átomos de los cristales convencionales. Por lo general, cuando un material está en su estado fundamental (estado de mínima energía, también conocido como energía de punto cero de un sistema) su movimiento es imposible, porque eso requeriría un gasto de energía de la que ese sistema ya no dispone.</p><p>Por eso, los cristales normales permanecen inmóviles, ya que están en equilibrio y en su estado fundamental. Pero los cristales de tiempo tienen, repetimos, una estructura que no se repite en el espacio, sino en el tiempo, y por lo tanto siguen oscilando incluso en su estado fundamental. Es decir, <strong>nunca alcanzan el equilibrio y, literalmente, no pueden permanecer quietos.</strong> Lo más perturbador es que esa oscilación cíclica y repetida tiene lugar una y otra vez sin necesidad de utilizar energía alguna. Ante este panorama, <strong>los físicos se sienten como exploradores que entraran por primera vez en un continente totalmente desconocido.</strong></p><p>Con su hallazgo, los investigadores han demostrado que estamos aún muy lejos de saber cómo se forman los cristales de tiempo. <strong>De lo que no cabe duda es que tras ellos se oculta toda una nueva física que apenas estamos empezando a comprender.</strong> Te lo contamos todo en el videblog <em>"Materia Oscura",</em> sobre estas líneas.</p>
reciclaje se decide y se testa en laboratorio, concretamente en "The Circular Lab", inagurado hace un año en Logroño por Ecoembes, entidad que coordina el reciclaje de envases en nuestro país, y que ya está dando los primeros resultados. "En España solo se recicla el 29,7% de todos los residuos sólidos urbanos, y son los envases los residuos domésticos que tiran del reciclaje, aunque representamos solo el 8% del total de residuos que se generan. Y para avanzar en estas cifras necesitamos la economía circular y la innovación por la que apostamos en este laboratorio con el desarrollo de multitud de proyectos", dice Óscar Martín, consejero delegado de Ecoembes.

Envases sostenibles

En cuanto a la concepción y desarrollo de los envases del futuro, en "The Circular Lab" trabajan en un proyecto que evalúa el comportamiento de los envases a lo largo de todo su ciclo de vida y propone cómo mejorarlos para conseguir con ello un menor uso de recursos. El desafío es buscar nuevos materiales sostenibles, así como la introducción de materiales reciclados en los procesos de producción que permitan reducir la huella ambiental de los envases y fomentar su reciclabilidad, hasta el punto de que algunos envases pueden ser comestibles.

Contenedores inteligentes

Ecoembes está desarrollando "Smartwaste", una plataforma pionera para gestionar información sobre residuos. Gracias a esta iniciativa, los ayuntamientos podrán cruzar información como las áreas a las que dan servicio sus contenedores y, las distancias medias recorridas por los ciudadanos, permitiendo optimizar la ubicación de los contenedores y las rutas que hacen los camiones en base a inteligencia geográfica, patrones poblacionales y segmentos de edad. Además, se está trabajando en la geolocalización automática de contenedores de residuos utilizando cámaras de visión integradas en los camiones de recogida y a través de técnicas de machine learning, con el proyecto "ContenedorGo". Esto permitirá tomar mejores decisiones basadas en datos, dar un mejor servicio al ciudadano e incrementar la recogida selectiva de envases. La herramienta ya se ha testado en Logroño con éxito.

Plantas de selección 4.0

El objetivo es definir cómo será la planta de selección del futuro, lo que en Ecoembes llaman una planta 4.0, incorporando diferentes tecnologías. Para el desarrollo de este proyecto colaboran Ibermática, Valoriza y el Consorcio de Aguas y Residuos de La Rioja. Estas nuevas plantas de selección permitirán, por ejemplo, realizar un etiquetado automático de las balas de residuos que salen de las plantas, así como controlar el stock y la trazabilidad de materiales. Además, se integrarán sistemas de pesado continuo, se podrán extraer datos de los sistemas de separación y realizar caracterizaciones automáticas de los residuos. Los controles de calidad contarán con sistemas robotizados y se integrarán tecnologías de comunicación que permitan mimimizar el cableado en planta.

Big Data

Una aplicación de Big Data, desarrollada junto con Accenture, permitirá detectar aquellas variables que influyen en el comportamiento de un municipio ante el reciclaje: qué consumen los ciudadanos, sus hábitos a la hora de reciclar, sus motivaciones para hacerlo, entre otras cuestiones. Gracias a la inteligencia analítica, esta información permitirá desarrollar aplicaciones y campañas de educación ambiental específicas, encaminadas a crear una auténtica ciencia ciudadana para elevar aún más el compromiso de la sociedad en materia medioambiental.

Tickets de compra inteligentes

Se ha realizado una prueba piloto del programa TagItSmart (iniciativa financiada por la Comisión Europea dentro de la iniciativa Horizonte 2020), cuyo objetivo es convertir cada artículo cotidiano en un objeto inteligente mediante un sistema digital que garantice su trazabilidad. Para esta prueba Carrefour ha desarrollado, en colaboración con Dondelotiro.com, una aplicación que permite a todos sus clientes saber cómo reciclar cada uno de los productos contenidos en su cesta, al escanear el ticket de compra.

La empresa de distribución ha realizado el primer test de la app en "The Circular Lab" bajo la atenta mirada de 50 clientes de la marca francesa. En el entorno de prueba, los clientes han realizado la compra habitual pasando los productos por caja y a continuación han recibido el ticket de compra con un código de barras que han escaneado utilizando la aplicación. Automáticamente, la aplicación separa los productos en contenedores virtuales para luego saber dónde desechar los residuos en el contenedor más cercano.

El "Siri" del reciclaje

Entre las herramientas digitales que ayuden a los ciudadanos a resolver sus dudas está ChatBot, una aplicación interactiva basada en un simpático robot o en un dispositivo móvil que ayuda a identificar los envases a través de la imagen y la voz. Desarrollado por Ecoembes, este chatbot es capaz de resolver las dudas que los ciudadanos puedan tener en materia de reciclaje de forma intercativa. Se trata del primer "Siri del reciclaje", ya que a través de las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial, es capaz de identificar a qué contenedor va cada residuo con tan solo hacerle una foto o a través de la voz. Es más, esta aplicación es capaz de interpretar incluso preguntas ambiguas, empleando para ello un lenguaje natural.

Talento joven y emprendedor

El centro cuenta con una aceleradora de startups en la que una decena de emprendedores desarrollan todo tipo de proyectos relacionados con la economía circular: desde el diseño de productos sostenibles hasta la aplicación de drones para mejorar la selección de los residuos en las plantas de reciclaje. Además, tiene su propio "lab" de talento joven, "Circular Talent Lab", en el que estudiantes de todo tipo de especialidades trabajan bajo la metodología design thinking para buscar nuevas fórmulas que ayuden a los ciudadanos a reciclar, como apps y contenedores conectados.

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<p><strong>El futuro del <a href=reciclaje se decide y se testa en laboratorio, concretamente en "The Circular Lab", inagurado hace un año en Logroño por Ecoembes, entidad que coordina el reciclaje de envases en nuestro país, y que ya está dando los primeros resultados. "En España solo se recicla el 29,7% de todos los residuos sólidos urbanos, y son los envases los residuos domésticos que tiran del reciclaje, aunque representamos solo el 8% del total de residuos que se generan. Y para avanzar en estas cifras necesitamos la economía circular y la innovación por la que apostamos en este laboratorio con el desarrollo de multitud de proyectos", dice Óscar Martín, consejero delegado de Ecoembes.

Envases sostenibles

En cuanto a la concepción y desarrollo de los envases del futuro, en "The Circular Lab" trabajan en un proyecto que evalúa el comportamiento de los envases a lo largo de todo su ciclo de vida y propone cómo mejorarlos para conseguir con ello un menor uso de recursos. El desafío es buscar nuevos materiales sostenibles, así como la introducción de materiales reciclados en los procesos de producción que permitan reducir la huella ambiental de los envases y fomentar su reciclabilidad, hasta el punto de que algunos envases pueden ser comestibles.

Contenedores inteligentes

Ecoembes está desarrollando "Smartwaste", una plataforma pionera para gestionar información sobre residuos. Gracias a esta iniciativa, los ayuntamientos podrán cruzar información como las áreas a las que dan servicio sus contenedores y, las distancias medias recorridas por los ciudadanos, permitiendo optimizar la ubicación de los contenedores y las rutas que hacen los camiones en base a inteligencia geográfica, patrones poblacionales y segmentos de edad. Además, se está trabajando en la geolocalización automática de contenedores de residuos utilizando cámaras de visión integradas en los camiones de recogida y a través de técnicas de machine learning, con el proyecto "ContenedorGo". Esto permitirá tomar mejores decisiones basadas en datos, dar un mejor servicio al ciudadano e incrementar la recogida selectiva de envases. La herramienta ya se ha testado en Logroño con éxito.

Plantas de selección 4.0

El objetivo es definir cómo será la planta de selección del futuro, lo que en Ecoembes llaman una planta 4.0, incorporando diferentes tecnologías. Para el desarrollo de este proyecto colaboran Ibermática, Valoriza y el Consorcio de Aguas y Residuos de La Rioja. Estas nuevas plantas de selección permitirán, por ejemplo, realizar un etiquetado automático de las balas de residuos que salen de las plantas, así como controlar el stock y la trazabilidad de materiales. Además, se integrarán sistemas de pesado continuo, se podrán extraer datos de los sistemas de separación y realizar caracterizaciones automáticas de los residuos. Los controles de calidad contarán con sistemas robotizados y se integrarán tecnologías de comunicación que permitan mimimizar el cableado en planta.

Big Data

Una aplicación de Big Data, desarrollada junto con Accenture, permitirá detectar aquellas variables que influyen en el comportamiento de un municipio ante el reciclaje: qué consumen los ciudadanos, sus hábitos a la hora de reciclar, sus motivaciones para hacerlo, entre otras cuestiones. Gracias a la inteligencia analítica, esta información permitirá desarrollar aplicaciones y campañas de educación ambiental específicas, encaminadas a crear una auténtica ciencia ciudadana para elevar aún más el compromiso de la sociedad en materia medioambiental.

Tickets de compra inteligentes

Se ha realizado una prueba piloto del programa TagItSmart (iniciativa financiada por la Comisión Europea dentro de la iniciativa Horizonte 2020), cuyo objetivo es convertir cada artículo cotidiano en un objeto inteligente mediante un sistema digital que garantice su trazabilidad. Para esta prueba Carrefour ha desarrollado, en colaboración con Dondelotiro.com, una aplicación que permite a todos sus clientes saber cómo reciclar cada uno de los productos contenidos en su cesta, al escanear el ticket de compra.

La empresa de distribución ha realizado el primer test de la app en "The Circular Lab" bajo la atenta mirada de 50 clientes de la marca francesa. En el entorno de prueba, los clientes han realizado la compra habitual pasando los productos por caja y a continuación han recibido el ticket de compra con un código de barras que han escaneado utilizando la aplicación. Automáticamente, la aplicación separa los productos en contenedores virtuales para luego saber dónde desechar los residuos en el contenedor más cercano.

El "Siri" del reciclaje

Entre las herramientas digitales que ayuden a los ciudadanos a resolver sus dudas está ChatBot, una aplicación interactiva basada en un simpático robot o en un dispositivo móvil que ayuda a identificar los envases a través de la imagen y la voz. Desarrollado por Ecoembes, este chatbot es capaz de resolver las dudas que los ciudadanos puedan tener en materia de reciclaje de forma intercativa. Se trata del primer "Siri del reciclaje", ya que a través de las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial, es capaz de identificar a qué contenedor va cada residuo con tan solo hacerle una foto o a través de la voz. Es más, esta aplicación es capaz de interpretar incluso preguntas ambiguas, empleando para ello un lenguaje natural.

Talento joven y emprendedor

El centro cuenta con una aceleradora de startups en la que una decena de emprendedores desarrollan todo tipo de proyectos relacionados con la economía circular: desde el diseño de productos sostenibles hasta la aplicación de drones para mejorar la selección de los residuos en las plantas de reciclaje. Además, tiene su propio "lab" de talento joven, "Circular Talent Lab", en el que estudiantes de todo tipo de especialidades trabajan bajo la metodología design thinking para buscar nuevas fórmulas que ayuden a los ciudadanos a reciclar, como apps y contenedores conectados.

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11/10/2012

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