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Científicos del CSIC determinan el origen del meteorito Annama

Internacional

El momento de su entrada a la Tierra. (Fotos: Asko Aikkila/ Jakub Haloda)


REDACCIÓN


redaccion@ambientum.com


El bólido fue registrado el 19 de abril de 2014 y ahora, tras investigar su órbita, se ha relacionado con un asteroide potencialmente peligroso de unos 400 metros de diámetro

Los análisis realizados indican que el meteorito es una condrita ordinaria H5, una clase que posee gran consistencia

Un equipo internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha determinado la órbita de Annama, un nuevo meteorito caracterizado procedente de un bólido que se produjo el 19 de abril de 2014 sobre la península de Kola (Rusia). Los científicos destacan la importancia de este hallazgo ya que hasta el momento solo se conoce la órbita de otros 22 meteoritos.

La caracterización de Anamma indica que se trata de una condrita ordinaria H5, un grupo de meteoritos que posee gran consistencia y que constituye el 31% de las caídas meteoríticas. Los investigadores han buscado también la existencia de algún asteroide, entre todos los conocidos, del que se hubiese podido desprender el meteorito. Como señala el trabajo publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la evolución orbital de Anamma muestra cierta similitud con la de 2014 UR116, un asteroide potencialmente peligroso (es decir, un objeto que puede colisionar con la Tierra) de unos 400 metros de diámetro descubierto el año pasado.

La reconstrucción de la órbita

Los investigadores del CSIC compararon la órbita de Annama con la evolución de una docena de órbitas de asteroides próximos a la Tierra, reconstruyendo cómo evolucionaron sus órbitas en el Sistema Solar durante los últimos 10.000 años. Mediante este método, explican, se determina el grado de afinidad orbital y, en los casos más favorables, puede establecerse si ambos objetos tienen un origen común.

Miembros de varios centros de investigación finlandeses y rusos reconstruyeron la trayectoria del bólido y calcularon el lugar de la caída a través de los datos de tres estaciones de la red finlandesa de bólidos y una filmación de una cámara de seguridad desde la península de Kola. Un mes después, se recuperaron rocas del meteorito en esta península. Por su parte, el investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Espacio (centro del CSIC asociado al Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña) Josep Maria Trigo y su equipo determinaron su órbita y reconstruyeron la evolución orbital de Annama en el Sistema Solar para poder compararla con una docena de asteroides con los que, a priori, mostraba alguna afinidad.

El análisis de la evolución de la órbita del meteorito ha mostrado, según los científicos, que podría ser similar a la de 2014 UR116, que dado su tamaño y su distancia mínima de intersección con la órbita de la Tierra ha sido clasificado como un asteroide potencialmente peligroso. En la actualidad se conocen 1. 573 asteroides de este tipo y se investiga en qué medida pueden suponer un peligro.

Procedencia de los meteoritos

“Si bien es cierto que buena parte de esos peligrosos proyectiles proceden del cinturón principal de asteroides tras ser desviados hacia la Tierra por las denominadas resonancias planetarias, en 2007 propusimos otros mecanismos físicos que permiten que estas rocas se desprendan de asteroides o cometas al sufrir aproximaciones cercanas a nuestro planeta”, señala Trigo. Y añade: “El efecto de marea sobre un asteroide que gira rápidamente bajo el campo gravitatorio de un planeta puede fragmentar estos objetos o desprender grandes rocas de su superficie, que después podrían convertirse en proyectiles tan peligrosos a escala local como el que cayó en Cheliábinsk, Rusia, el 15 de febrero de 2013”.

“Los datos que hemos obtenido arrojan nuevas pistas sobre el origen de las rocas de pocos metros de diámetro que producen caídas de meteoritos. Hasta ahora, solo conocemos las órbitas de otros 22 meteoritos y no siempre con la precisión deseada, ya que son encuentros fortuitos”, explica Manuel Moreno-Ibáñez, investigador del CSIC que ha participado en el estudio. “Además, Annama es un meteorito fascinante porque permite conocer los procesos que se dieron durante la formación del Sistema Solar y también más detalles del procesado térmico que sufrió el asteroide del que procede”, añade Trigo.

J. M. Trigo-Rodríguez, et al. Orbit and dynamic origin of the recently recovered Annama’s H5 chondrite. MNRAS, DOI: 10.1093/mnras/stv378 Científicas (CSIC) ha determinado la órbita de Annama, un nuevo meteorito caracterizado procedente de un bólido que se produjo el 19 de abril de 2014 sobre la península de Kola (Rusia). Los científicos destacan la importancia de este hallazgo ya que hasta el momento solo se conoce la órbita de otros 22 meteoritos.

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Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han analizado la correlación entre el Producto Interior Bruto (PIB) de los países y los cambios de temperatura en los últimos cincuenta años, y han proyectado a partir de esos datos el impacto económico de diversos escenarios climáticos. En sus conclusiones, destacan los beneficios de limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, el objetivo más ambicioso que se acordó en la capital francesa el 12 de diciembre de 2015. Si se logra esa meta, el mundo será un 3% más rico que si la limitación es de 2 grados, el objetivo más general que se marcó en el Acuerdo de París.

La meta más ambiciosa, aumentaría el PIB

En términos absolutos, cumplir los objetivos más ambiciosos del pacto, en lugar de quedarse en la meta más modesta, aportaría más de 30 billones de dólares adicionales al PIB mundial (25,5 billones de euros), según el estudio. Con todo, Marshall Burke, el profesor de Stanford que ha coordinado el trabajo, resaltó en una rueda de prensa telefónica que los compromisos adquiridos hasta ahora por los países individuales no permitirían cumplir ninguno de esos dos objetivos.

Los peldaños del calentamiento global

Por el contrario, el calentamiento global se situaría este siglo en unos tres grados centígrados si persiste la situación actual. Ese escenario cercenaría entre el 5% y el 10% de la riqueza global durante este siglo, comparado con una limitación de dos grados centígrados, según Burke, que sostiene que el Acuerdo de París se firmó sin haber calculado las consecuencias económicas de cada peldaño del calentamiento global. “Lo que nos faltaba entonces y lo que continúa faltando ahora es comprender claramente cuáles son los beneficios que supondría alcanzar los distintos niveles de calentamiento”, afirmó el investigador, que advierte asimismo de que sus cálculos están sujetos a cierto nivel de incertidumbre.

Catástrofes naturales

En particular, el estudio publicado en Nature admite que sus predicciones estarían subestimando el coste del calentamiento global en caso de que en las próximas décadas tengan lugar cambios catastróficos aún no previstos. Si se produce un deshielo de Groenlandia y la Antártida más rápido de lo esperado, o si se intensifican fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor e inundaciones, el coste económico del calentamiento puede ser mayor.

Con el límite de 1,5 grados

Al analizar el escenario en el que se logra limitar el incremento de temperatura a 1,5 grados centígrados, Burke y su grupo concluyen que el 90 % de la población mundial se vería beneficiada, incluidos los ciudadanos de las tres primeras economías mundiales -Estados Unidos, China y Japón-. Unos pocos países se verían en cambio perjudicados, especialmente en las regiones más frías del planeta, donde la temperatura media se sitúa actualmente por debajo de entre 10 y 15 grados centígrados. “Esto se muestra claramente en los datos de Islandia, por ejemplo. Islandia crece mucho más rápido en los años en los que la temperatura está por encima de la media”, afirmó Burke.

Las economías de los países escandinavos, Canadá y Rusia, entre otros, no se verían beneficiadas por una limitación del calentamiento global, según el investigador, mientras que los países del sur de la Unión Europea (UE) obtendrían en cambio ventajas para su PIB. “Para la mayor parte de los países del mundo, incluidos los Estados Unidos, hemos encontrado pruebas sólidas de que los beneficios de alcanzar los ambiciosos objetivos de París superan ampliamente los costes”, recalca el científico. El grupo de investigadores indica en un comunicado de la Universidad de Stanford que esperan que su investigación contribuya a “arrojar luz sobre el valor económico general del Acuerdo de París”, casi un año después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara su retirada del pacto.

El mandatario republicano dijo que el acuerdo perjudica a la economía estadounidense y dificulta la creación de empleo, además de ofrecer “ventajas financieras” a otros países. El texto rubricado en la capital francesa urge a los Estados a que las emisiones que contribuyen al calentamiento toquen techo tan pronto como sea posible y reconoce que los países en desarrollo tardarán más tiempo en lograr ese objetivo. Obliga además a los países desarrollados a contribuir a financiar la adaptación de los más pobres a sistemas que les permitan limitar sus emisiones.

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<p>Científicos de la <a href=Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han analizado la correlación entre el Producto Interior Bruto (PIB) de los países y los cambios de temperatura en los últimos cincuenta años, y han proyectado a partir de esos datos el impacto económico de diversos escenarios climáticos. En sus conclusiones, destacan los beneficios de limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, el objetivo más ambicioso que se acordó en la capital francesa el 12 de diciembre de 2015. Si se logra esa meta, el mundo será un 3% más rico que si la limitación es de 2 grados, el objetivo más general que se marcó en el Acuerdo de París.

La meta más ambiciosa, aumentaría el PIB

En términos absolutos, cumplir los objetivos más ambiciosos del pacto, en lugar de quedarse en la meta más modesta, aportaría más de 30 billones de dólares adicionales al PIB mundial (25,5 billones de euros), según el estudio. Con todo, Marshall Burke, el profesor de Stanford que ha coordinado el trabajo, resaltó en una rueda de prensa telefónica que los compromisos adquiridos hasta ahora por los países individuales no permitirían cumplir ninguno de esos dos objetivos.

Los peldaños del calentamiento global

Por el contrario, el calentamiento global se situaría este siglo en unos tres grados centígrados si persiste la situación actual. Ese escenario cercenaría entre el 5% y el 10% de la riqueza global durante este siglo, comparado con una limitación de dos grados centígrados, según Burke, que sostiene que el Acuerdo de París se firmó sin haber calculado las consecuencias económicas de cada peldaño del calentamiento global. “Lo que nos faltaba entonces y lo que continúa faltando ahora es comprender claramente cuáles son los beneficios que supondría alcanzar los distintos niveles de calentamiento”, afirmó el investigador, que advierte asimismo de que sus cálculos están sujetos a cierto nivel de incertidumbre.

Catástrofes naturales

En particular, el estudio publicado en Nature admite que sus predicciones estarían subestimando el coste del calentamiento global en caso de que en las próximas décadas tengan lugar cambios catastróficos aún no previstos. Si se produce un deshielo de Groenlandia y la Antártida más rápido de lo esperado, o si se intensifican fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor e inundaciones, el coste económico del calentamiento puede ser mayor.

Con el límite de 1,5 grados

Al analizar el escenario en el que se logra limitar el incremento de temperatura a 1,5 grados centígrados, Burke y su grupo concluyen que el 90 % de la población mundial se vería beneficiada, incluidos los ciudadanos de las tres primeras economías mundiales -Estados Unidos, China y Japón-. Unos pocos países se verían en cambio perjudicados, especialmente en las regiones más frías del planeta, donde la temperatura media se sitúa actualmente por debajo de entre 10 y 15 grados centígrados. “Esto se muestra claramente en los datos de Islandia, por ejemplo. Islandia crece mucho más rápido en los años en los que la temperatura está por encima de la media”, afirmó Burke.

Las economías de los países escandinavos, Canadá y Rusia, entre otros, no se verían beneficiadas por una limitación del calentamiento global, según el investigador, mientras que los países del sur de la Unión Europea (UE) obtendrían en cambio ventajas para su PIB. “Para la mayor parte de los países del mundo, incluidos los Estados Unidos, hemos encontrado pruebas sólidas de que los beneficios de alcanzar los ambiciosos objetivos de París superan ampliamente los costes”, recalca el científico. El grupo de investigadores indica en un comunicado de la Universidad de Stanford que esperan que su investigación contribuya a “arrojar luz sobre el valor económico general del Acuerdo de París”, casi un año después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara su retirada del pacto.

El mandatario republicano dijo que el acuerdo perjudica a la economía estadounidense y dificulta la creación de empleo, además de ofrecer “ventajas financieras” a otros países. El texto rubricado en la capital francesa urge a los Estados a que las emisiones que contribuyen al calentamiento toquen techo tan pronto como sea posible y reconoce que los países en desarrollo tardarán más tiempo en lograr ese objetivo. Obliga además a los países desarrollados a contribuir a financiar la adaptación de los más pobres a sistemas que les permitan limitar sus emisiones.

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plástico y buscar materiales que permitan ofrecer las mismas calidades y la misma resistencia, pero de un modo sostenible. El mundo de los juguetes está buscando la alternativa verde al plástico. Y, quizás, Lego la haya encontrado.

El gigante de los juguetes danés ha empezado a producir piezas para sus juguetes usando un plástico que no es exactamente uno tradicional. La materia prima con la que se fabrica este plástico es natural: usan caña de azúcar. De este modo, los árboles, las hojas y los arbustos de sus juegos empezarán a ser, ya desde este mismo año, hechos directamente con plantas.

La compañía emplea un polietileno que se hace usando etanol que genera la caña de azúcar. La fabricación del producto sigue los estándares verdes, lo que le permite cumplir con los estándares de la Bioplastic Feedstock Alliance (BFA) y estar certificados por terceros como respetuosos con el medioambiente.   

A simple vista, entre este plástico y el plástico "tradicional" no se aprecian diferencias. Como explicaban desde la compañía tras el lanzamiento, ni los padres ni los niños serán capaces de diferenciar a unos juguetes de otros. En realidad, sin embargo, ambos plásticos son completamente distintos: uno es mucho más respetuoso con la naturaleza que el otro.

Objetivos verdes 

Por ahora, solo entre el 1 y el 2% de los elementos de los juegos de Lego serán hechos con este plástico hecho a partir de plantas, pero las previsiones de la empresa son muy optimistas. La compañía se ha propuesto usar materiales sostenibles en los productos clave de su catálogo y el packaging de Lego en 2030.

De hecho, este lanzamiento es el fruto de un movimiento que pusieron en marcha en 2015, cuando anunciaron que iban a contratar a 100 empleados y a invertir 1.000 millones de coronas danesas (unos 134 millones de euros al cambio actual) para encontrar materiales alternativos y más sostenibles con los que fabricar sus juguetes y su packaging. El año pasado, ya lograron cumplir con un objetivo verde, logrando que el 100% de la energía que emplean en sus fábricas, oficinas y tiendas sea renovable.

Además, su trabajo en términos de sostenibilidad no se limita a lo que hacen con sus juguetes y con su producción, sino que también quieren ayudar a concienciar a los niños de la importancia de respetar el medio ambiente. Cuando llegaron al 100% de energía renovable, por ejemplo, lo celebraron construyendo una turbina eólica con bloques de piezas Lego.

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<p>Por ello, y como está ocurriendo en otras muchas industrias, <strong>la de los juguetes está intentando reducir el uso del <a href=plástico y buscar materiales que permitan ofrecer las mismas calidades y la misma resistencia, pero de un modo sostenible. El mundo de los juguetes está buscando la alternativa verde al plástico. Y, quizás, Lego la haya encontrado.

El gigante de los juguetes danés ha empezado a producir piezas para sus juguetes usando un plástico que no es exactamente uno tradicional. La materia prima con la que se fabrica este plástico es natural: usan caña de azúcar. De este modo, los árboles, las hojas y los arbustos de sus juegos empezarán a ser, ya desde este mismo año, hechos directamente con plantas.

La compañía emplea un polietileno que se hace usando etanol que genera la caña de azúcar. La fabricación del producto sigue los estándares verdes, lo que le permite cumplir con los estándares de la Bioplastic Feedstock Alliance (BFA) y estar certificados por terceros como respetuosos con el medioambiente.   

A simple vista, entre este plástico y el plástico "tradicional" no se aprecian diferencias. Como explicaban desde la compañía tras el lanzamiento, ni los padres ni los niños serán capaces de diferenciar a unos juguetes de otros. En realidad, sin embargo, ambos plásticos son completamente distintos: uno es mucho más respetuoso con la naturaleza que el otro.

Objetivos verdes 

Por ahora, solo entre el 1 y el 2% de los elementos de los juegos de Lego serán hechos con este plástico hecho a partir de plantas, pero las previsiones de la empresa son muy optimistas. La compañía se ha propuesto usar materiales sostenibles en los productos clave de su catálogo y el packaging de Lego en 2030.

De hecho, este lanzamiento es el fruto de un movimiento que pusieron en marcha en 2015, cuando anunciaron que iban a contratar a 100 empleados y a invertir 1.000 millones de coronas danesas (unos 134 millones de euros al cambio actual) para encontrar materiales alternativos y más sostenibles con los que fabricar sus juguetes y su packaging. El año pasado, ya lograron cumplir con un objetivo verde, logrando que el 100% de la energía que emplean en sus fábricas, oficinas y tiendas sea renovable.

Además, su trabajo en términos de sostenibilidad no se limita a lo que hacen con sus juguetes y con su producción, sino que también quieren ayudar a concienciar a los niños de la importancia de respetar el medio ambiente. Cuando llegaron al 100% de energía renovable, por ejemplo, lo celebraron construyendo una turbina eólica con bloques de piezas Lego.

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Cambio Climático, en la que se firmó el ya famoso Acuerdo de París. Este tratado, que pretende que se tomen una serie de medidas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, tiene como fecha de aplicación el año 2020, cuando acaba la vigencia del Protocolo de Kioto. Hasta la fecha, son 195 los estados que lo han firmado. Estados Unidos, una de las grandes potencias mundiales, podría retirarse de este compromiso, como anunció en junio de 2017 su actual presidente Donald Trump.

El gran objetivo de esta alianza es conseguir que el aumento de la temperatura global no supere más de 2 grados centígrados la temperatura que la Tierra tenía antes de la industrialización. En un sentido más estricto, los expertos fijan una cifra más ambiciosa: 1,5 grados centígrados. Para alcanzar este reto se han establecido unas cuotas de emisiones que son distintas para cada país y que dependen de muchos factores, entre ellos, su grado de desarrollo. Aunque desde ciertos organismos, como la Comisión Europea, se han dictado unas normas en conjunto, cada estado se responsabiliza de tomar sus propias medidas, que son caras y poco apetitosas. Para frenar el calentamiento del planeta hay que realizar cambios importantes en los modelos energéticos o de producción y hacer frente, a la vez, a los efectos adversos que el cambio climático ya está ocasionando.

Sin embargo, según un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU), el balance final de lo que cuesta cumplir con el Acuerdo de París supone un esfuerzo que a la larga podría traer beneficios económicos sustanciales. En un artículo publicado este miércoles por la revista Nature, los expertos en clima Marshall Burke y Noah Diffenbaugh afirman que, en vez de aumentar 2 grados centígrados se incremente sólo en 1,5, algo que supondría ahorrar más de 20 billones de dólares estadounidenses (algo más de 17 billones de euros).

"Antes de nuestro estudio, el mundo no había tenido una cuantificación robusta de los beneficios económicos que supone perseguir los objetivos más ambiciosos de calentamiento global que plantea la ONU. Esto ha hecho que sea más fácil para los críticos afirmar que la reducción de emisiones es demasiado costosa como para merecer la pena", ha manifestado a este periódico Noah Diffenbaugh, coautor del estudio. De hecho, este fue un punto importante en la justificación del presidente Donald Trump cuando anunció su intención de retirar a los EEUU del Acuerdo de París. "Nuestros resultados muestran que, al reducir los daños del cambio climático, los objetivos de París son, de hecho, muy beneficiosos para la mayoría de los países", ha reiterado Diffenbaugh.

Él y su equipo calculan esto combinando datos de desarrollo económico del último medio siglo con los cambios de temperatura en todo el mundo y una simulación climática de cómo podrían variar las temperaturas en el futuro. Tras analizar cómo fluctuaría la producción económica de cada región a medida que las temperaturas aumentasen, han visto que si no se alcanzan los objetivos de París, la mayoría de los países tendrían una menor producción agrícola, un menor crecimiento en general y además se verían obligados a lidiar con grandes gastos derivados de desastres ambientales o relacionados con la salud.

Los autores de este estudio creen que cerca del 90% de la población mundial, incluidas las economías más grandes como las de Estados Unidos, China y Japón, se beneficiarían económicamente de limitar el calentamiento global a 1,5º centígrados en lugar de a 2 grados. Las regiones más pobres del mundo serían incluso las más favorecidas, ya que incluso con una pequeña reducción del calentamiento aumentaría de forma notable el producto interno bruto per cápita. Las cifras que manejan Burke y Diffenbaugh son muy optimistas e invitan a reconsiderar la negativa de algunos países a formar parte del acuerdo. Además, ante un supuesto escenario muy agresivo del cambio climático, como un aumento del nivel del mar a gran escala, no alcanzar el objetivo incluso de los 2 grados centígrados afectaría al 15% de la producción económica mundial.

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<p>El 12 de diciembre de 2015, los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debatieron en París sobre un convenio vinculante para <strong>frenar el calentamiento de nuestro planeta.</strong> El encuentro estuvo enmarcado en la XXI Conferencia sobre <a href=Cambio Climático, en la que se firmó el ya famoso Acuerdo de París. Este tratado, que pretende que se tomen una serie de medidas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, tiene como fecha de aplicación el año 2020, cuando acaba la vigencia del Protocolo de Kioto. Hasta la fecha, son 195 los estados que lo han firmado. Estados Unidos, una de las grandes potencias mundiales, podría retirarse de este compromiso, como anunció en junio de 2017 su actual presidente Donald Trump.

El gran objetivo de esta alianza es conseguir que el aumento de la temperatura global no supere más de 2 grados centígrados la temperatura que la Tierra tenía antes de la industrialización. En un sentido más estricto, los expertos fijan una cifra más ambiciosa: 1,5 grados centígrados. Para alcanzar este reto se han establecido unas cuotas de emisiones que son distintas para cada país y que dependen de muchos factores, entre ellos, su grado de desarrollo. Aunque desde ciertos organismos, como la Comisión Europea, se han dictado unas normas en conjunto, cada estado se responsabiliza de tomar sus propias medidas, que son caras y poco apetitosas. Para frenar el calentamiento del planeta hay que realizar cambios importantes en los modelos energéticos o de producción y hacer frente, a la vez, a los efectos adversos que el cambio climático ya está ocasionando.

Sin embargo, según un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU), el balance final de lo que cuesta cumplir con el Acuerdo de París supone un esfuerzo que a la larga podría traer beneficios económicos sustanciales. En un artículo publicado este miércoles por la revista Nature, los expertos en clima Marshall Burke y Noah Diffenbaugh afirman que, en vez de aumentar 2 grados centígrados se incremente sólo en 1,5, algo que supondría ahorrar más de 20 billones de dólares estadounidenses (algo más de 17 billones de euros).

"Antes de nuestro estudio, el mundo no había tenido una cuantificación robusta de los beneficios económicos que supone perseguir los objetivos más ambiciosos de calentamiento global que plantea la ONU. Esto ha hecho que sea más fácil para los críticos afirmar que la reducción de emisiones es demasiado costosa como para merecer la pena", ha manifestado a este periódico Noah Diffenbaugh, coautor del estudio. De hecho, este fue un punto importante en la justificación del presidente Donald Trump cuando anunció su intención de retirar a los EEUU del Acuerdo de París. "Nuestros resultados muestran que, al reducir los daños del cambio climático, los objetivos de París son, de hecho, muy beneficiosos para la mayoría de los países", ha reiterado Diffenbaugh.

Él y su equipo calculan esto combinando datos de desarrollo económico del último medio siglo con los cambios de temperatura en todo el mundo y una simulación climática de cómo podrían variar las temperaturas en el futuro. Tras analizar cómo fluctuaría la producción económica de cada región a medida que las temperaturas aumentasen, han visto que si no se alcanzan los objetivos de París, la mayoría de los países tendrían una menor producción agrícola, un menor crecimiento en general y además se verían obligados a lidiar con grandes gastos derivados de desastres ambientales o relacionados con la salud.

Los autores de este estudio creen que cerca del 90% de la población mundial, incluidas las economías más grandes como las de Estados Unidos, China y Japón, se beneficiarían económicamente de limitar el calentamiento global a 1,5º centígrados en lugar de a 2 grados. Las regiones más pobres del mundo serían incluso las más favorecidas, ya que incluso con una pequeña reducción del calentamiento aumentaría de forma notable el producto interno bruto per cápita. Las cifras que manejan Burke y Diffenbaugh son muy optimistas e invitan a reconsiderar la negativa de algunos países a formar parte del acuerdo. Además, ante un supuesto escenario muy agresivo del cambio climático, como un aumento del nivel del mar a gran escala, no alcanzar el objetivo incluso de los 2 grados centígrados afectaría al 15% de la producción económica mundial.

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etiqueta energética, que informa sobre la eficiencia y el consumo de energía del aparato en cuestión. Tenerla en cuenta a la hora de adquirir un dispositivo, ya sea nuevo o de segunda mano, puede ahorrar mucho dinero en la factura. Descubre a continuación los electrodomésticos más habituales y que mayor consumo energético tienen así como algunos consejos para obtener el mayor rendimiento de cada uno de ellos.

Cargador de dispositivos móviles

Los cargadores de móvil y tabletas no tienen un consumo excesivo cuando están en funcionamiento –unos 0,26 vatios por hora-. Sin embargo, es un aparato que habitualmente se deja enchufado mucho más tiempo del necesario cuando el dispositivo ha alcanzado ya el 100% de su carga. Desconectándolo cuando ya ha cumplido su función se puede lograr un importante ahorro económico y ambiental hasta 7 kilos de CO2 al año.

Lavavajillas

Aunque no es uno de los electrodomésticos más extendidos, el lavavajillas supone un importante ahorro de agua en el hogar. Además tiene un bajo consumo energético en comparación con otros aparatos como la televisión o la nevera, pero es habitual no hacer un uso correcto. Es importante optimizar su uso cargándolo a tope, colocando en su posición estipulada cada elemento y situando el detergente o la pastilla en su compartimento específico.

Equipo de sonido

Aunque han ido perdiendo presencia en el día del entorno doméstico en favor de otros dispositivos más cómodos, los equipos de sonido tienen un importante pico de consumo energético que se dispara sobre todo cuando se utiliza la función de radio, elevando el gasto hasta los 14,4 vatios por hora.

Ordenador

Los ordenadores suponen de media el 7,7 % del consumo energético de los electrodomésticos hogareños. Para evitar sorpresas en la factura con un dispositivo que habitualmente pensamos que no está consumiendo por el simple hecho de que no lo estamos utilizando activamente, se pueden tener en cuenta las siguientes acciones: desactivar salvapantallas, bajar la iluminación del monitor, encender los periféricos como altavoces o impresoras únicamente cuando se vayan a utilizar y apagarlo por completo cuando no esté en uso.

Consola

El dispositivo de ocio por excelencia en muchas casas tiene una manera un tanto curiosa de funcionar. Las consolas, cuando están enchufadas a la red y apagadas, consumen únicamente 1 vatio por hora. Sin embargo, cuando se dejan en modo reposo o lista para usar, aunque no se realice ninguna interacción, este consumo de energía crece hasta los 23,3 vatios por hora. Si no vas a volver a utilizarla, guardar la partida y apagarla es la mejor opción.

Horno

En la cocina, el horno eléctrico es responsable del 8,3 % del gasto de los electrodomésticos. Para optimizar su consumo energético hay tres sencillos consejos que puedes seguir: no lo abras cuando está en funcionamiento -se pierde el 20 % de la energía acumulada-. Mantenlo siempre limpio de grasa -será más eficiente- y recuerda apagarlo unos minutos antes de terminar su uso para aprovechar el calor residual.

Aire acondicionado

El gran aliado en épocas de calor es también un importante consumidor de electricidad. Un aire acondicionado funcionando durante muchas horas al día genera un gasto obvio pero que además se puede ver incrementado si no se siguen algunos consejos prácticos: encenderlo únicamente cuando la temperatura interior es superior a 24 0C, asegurarse de cerrar bien puertas y ventanas y situarlo en un emplazamiento donde haya una buena circulación de aire.

Secadora

Si bien la lavadora es necesaria en una casa, la secadora es más o menos prescindible dependiendo de la zona geográfica y las condiciones climatológicas. Un ciclo completo de secado de dos horas supone un consumo de 3,5 kWh. Utilizando la secadora una media de cinco días a la semana, el gasto económico en la factura puede subir 80 euros. Por eso es mejor, siempre que sea posible, utilizar métodos naturales para secar la ropa.

Lavadora

Un aparato indispensable como la lavadora es también un gran consumidor energético (11,8 % del consumo de los electrodomésticos). Como su uso es indispensable, conviene tener en cuenta algunas cosas. Los programas cortos y de agua fría siempre serán la opción más económica, ya que la mayor parte de la energía se usa para calentar el agua. Además, si la lavadora no dispone de la funcionalidad de carga regulable, es preferible esperar a poder llenarla para optimizar su uso.

Televisión

La televisión es uno de los aparatos del hogar que más energía consumen, pudiendo llegar a significar el 12 % del consumo total de los electrodomésticos. Sin embargo, este consumo viene marcado por dos aspectos: el tipo de televisor y si se apaga por completo. Los televisores con tecnología LED consumen 25 % menos que los de LCD y 40% que los plasmas. Por el contrario, los de tubo pueden llegar a consumir el doble. En cuanto al apagado total o parcial, cabe destacar que dejar la televisión en función stand-by incrementa el consumo hasta el nivel de un ordenador a pleno rendimiento.

Nevera

En la cocina también encontramos el rey del consumo de electricidad doméstica. Con casos que pueden llegar hasta casi el 31 % del total de los electrodomésticos, la nevera supone el mayor gasto energético que sin embargo puede mantenerse a raya con una serie de consejos. El primero y ya conocido es no dejar la puerta abierta más tiempo del estrictamente necesario, pero también es importante no introducir alimentos calientes. En ambos casos el motor se ve obligado a redoblar esfuerzos para mantener constante la baja temperatura.

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<h2>Qué aparatos eléctricos domésticos consumen más</h2><p><strong>Pequeños detalles del día a día como la correcta utilización de los electrodomésticos en el hogar son imprescindible para el ahorro energético. </strong>Los electrodomésticos son herramientas que nos ayudan en nuestro día a día y nos entretienen, pero con frecuencia no hacemos un uso correcto de ellos, lo que provoca un gasto energético y económico innecesario. <strong>Para acertar en la elección del electrodoméstico adecuado existe la <a href=etiqueta energética, que informa sobre la eficiencia y el consumo de energía del aparato en cuestión. Tenerla en cuenta a la hora de adquirir un dispositivo, ya sea nuevo o de segunda mano, puede ahorrar mucho dinero en la factura. Descubre a continuación los electrodomésticos más habituales y que mayor consumo energético tienen así como algunos consejos para obtener el mayor rendimiento de cada uno de ellos.

Cargador de dispositivos móviles

Los cargadores de móvil y tabletas no tienen un consumo excesivo cuando están en funcionamiento –unos 0,26 vatios por hora-. Sin embargo, es un aparato que habitualmente se deja enchufado mucho más tiempo del necesario cuando el dispositivo ha alcanzado ya el 100% de su carga. Desconectándolo cuando ya ha cumplido su función se puede lograr un importante ahorro económico y ambiental hasta 7 kilos de CO2 al año.

Lavavajillas

Aunque no es uno de los electrodomésticos más extendidos, el lavavajillas supone un importante ahorro de agua en el hogar. Además tiene un bajo consumo energético en comparación con otros aparatos como la televisión o la nevera, pero es habitual no hacer un uso correcto. Es importante optimizar su uso cargándolo a tope, colocando en su posición estipulada cada elemento y situando el detergente o la pastilla en su compartimento específico.

Equipo de sonido

Aunque han ido perdiendo presencia en el día del entorno doméstico en favor de otros dispositivos más cómodos, los equipos de sonido tienen un importante pico de consumo energético que se dispara sobre todo cuando se utiliza la función de radio, elevando el gasto hasta los 14,4 vatios por hora.

Ordenador

Los ordenadores suponen de media el 7,7 % del consumo energético de los electrodomésticos hogareños. Para evitar sorpresas en la factura con un dispositivo que habitualmente pensamos que no está consumiendo por el simple hecho de que no lo estamos utilizando activamente, se pueden tener en cuenta las siguientes acciones: desactivar salvapantallas, bajar la iluminación del monitor, encender los periféricos como altavoces o impresoras únicamente cuando se vayan a utilizar y apagarlo por completo cuando no esté en uso.

Consola

El dispositivo de ocio por excelencia en muchas casas tiene una manera un tanto curiosa de funcionar. Las consolas, cuando están enchufadas a la red y apagadas, consumen únicamente 1 vatio por hora. Sin embargo, cuando se dejan en modo reposo o lista para usar, aunque no se realice ninguna interacción, este consumo de energía crece hasta los 23,3 vatios por hora. Si no vas a volver a utilizarla, guardar la partida y apagarla es la mejor opción.

Horno

En la cocina, el horno eléctrico es responsable del 8,3 % del gasto de los electrodomésticos. Para optimizar su consumo energético hay tres sencillos consejos que puedes seguir: no lo abras cuando está en funcionamiento -se pierde el 20 % de la energía acumulada-. Mantenlo siempre limpio de grasa -será más eficiente- y recuerda apagarlo unos minutos antes de terminar su uso para aprovechar el calor residual.

Aire acondicionado

El gran aliado en épocas de calor es también un importante consumidor de electricidad. Un aire acondicionado funcionando durante muchas horas al día genera un gasto obvio pero que además se puede ver incrementado si no se siguen algunos consejos prácticos: encenderlo únicamente cuando la temperatura interior es superior a 24 0C, asegurarse de cerrar bien puertas y ventanas y situarlo en un emplazamiento donde haya una buena circulación de aire.

Secadora

Si bien la lavadora es necesaria en una casa, la secadora es más o menos prescindible dependiendo de la zona geográfica y las condiciones climatológicas. Un ciclo completo de secado de dos horas supone un consumo de 3,5 kWh. Utilizando la secadora una media de cinco días a la semana, el gasto económico en la factura puede subir 80 euros. Por eso es mejor, siempre que sea posible, utilizar métodos naturales para secar la ropa.

Lavadora

Un aparato indispensable como la lavadora es también un gran consumidor energético (11,8 % del consumo de los electrodomésticos). Como su uso es indispensable, conviene tener en cuenta algunas cosas. Los programas cortos y de agua fría siempre serán la opción más económica, ya que la mayor parte de la energía se usa para calentar el agua. Además, si la lavadora no dispone de la funcionalidad de carga regulable, es preferible esperar a poder llenarla para optimizar su uso.

Televisión

La televisión es uno de los aparatos del hogar que más energía consumen, pudiendo llegar a significar el 12 % del consumo total de los electrodomésticos. Sin embargo, este consumo viene marcado por dos aspectos: el tipo de televisor y si se apaga por completo. Los televisores con tecnología LED consumen 25 % menos que los de LCD y 40% que los plasmas. Por el contrario, los de tubo pueden llegar a consumir el doble. En cuanto al apagado total o parcial, cabe destacar que dejar la televisión en función stand-by incrementa el consumo hasta el nivel de un ordenador a pleno rendimiento.

Nevera

En la cocina también encontramos el rey del consumo de electricidad doméstica. Con casos que pueden llegar hasta casi el 31 % del total de los electrodomésticos, la nevera supone el mayor gasto energético que sin embargo puede mantenerse a raya con una serie de consejos. El primero y ya conocido es no dejar la puerta abierta más tiempo del estrictamente necesario, pero también es importante no introducir alimentos calientes. En ambos casos el motor se ve obligado a redoblar esfuerzos para mantener constante la baja temperatura.

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CO2 esperados para finales de siglo reducirán la cantidad de proteínas, vitaminas y determinados minerales esenciales en cada grano. Y hay 2.000 millones de personas que tienen al arroz como la base de su dieta. Para muchos, incluso, es su única dieta.

Entre los fenómenos relacionados con el cambio climático en curso están el alargamiento de los periodos de sequía, la desestabilización del inicio y duración de las estaciones y la reiteración de otros eventos extremos como lluvias torrenciales u olas de calor más intensas. Todo esto tendrá su impacto en los cultivos. Para 2050, el rendimiento de los cultivos podría descender en hasta un 25%. Pero hay otro impacto menos estudiado y que afecta más a la calidad que a la cantidad de los cereales.

En el caso del arroz, que aporta el 25% de las calorías globales que alimentan a los humanos, un grupo de investigadores de EE UU, Japón y China ha investigado el efecto del cambio climático en este cereal. Pero en vez de modelar su respuesta a las temperaturas que habrá a finales de siglo, han realizado una veintena de experimentos de campo en dos regiones arroceras de China y Japón. Con una estructura sobre los cultivos, cebaron durante varias cosechas seguidas la atmósfera local con el CO2 suficiente para lograr la concentración que se estima habrá en 2100.

El resultado de sus pruebas, realizadas con 18 de las principales variedades de arroz, muestra que todas sin excepción pierden una media del 10% de proteínas por grano, con algunos cultivares rozando el 20% de pérdida. El estudio, publicado en Science Advances, muestra también que con una concentración de CO2 por encima de las 550 partes por millón (ppm), la presencia de minerales como el hierro y el zinc baja hasta en un 23% en el caso del primero y un 15% en el del segundo. En cuanto a las vitaminas, se produce un doble efecto, mientras bajan casi todas las del grupo B hasta en un 30% (es el caso del ácido fólico), los granos de arroz dopados resultan enriquecidos en vitamina E.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha proyectado un abanico de concentraciones de CO2 en la atmósfera para 2100. La más optimista, que implicaría reducir las nuevas emisiones de forma drástica desde 2020, eleva la concentración de este gas hasta cerca de las 600 ppm y hasta las 1.000 ppm en el peor de los escenarios. Ambos extremos están por encima de los niveles usados para los experimentos. En la actualidad, la cifra media global ya ha superado las 400 ppm, frente a las 300 ppm que había a mediados del siglo pasado.

"Los cambios en la cantidad de nutrientes son potencialmente importantes en el caso de aquellos cuya dieta no tenga alternativas para estas vitaminas y minerales esenciales", escribe en un correo la directora del Centro para la Salud y el Medio Ambiente Global de la Universidad de Washington (EE UU) y coautora del estudio, Kristie Ebi. A los más perjudicados por la devaluación del arroz, se dedica la segunda parte del estudio.

Para 2.000 millones de personas, el arroz es la principal fuente de alimento. Pero esa es una fotografía fija, que no refleja una realidad que es cambiante y en la que el nivel de riqueza influye mucho. Así, en el Japón de 1959, aún recuperándose de los efectos de la guerra, el arroz representaba el 62% de las necesidades nutricionales de los japoneses. Hoy, apenas supone el 20%. En el otro extremo, el 70% de la dieta de los habitantes de Bangladesh procede del cereal.

Los autores del estudio muestran que serán los habitantes de los países menos desarrollados del sudeste asiático y los más pobres de otros países asiáticos (unos 600 millones) los que más sufrirán la perdida de nutrientes del arroz. Sin embargo, Ebi recuerda que ya hay algunas investigaciones que apuntan a que otros cereales tan vitales y mucho más cercanos, como el trigo, también pierden propiedades con el incremento del CO2 en la atmósfera.

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<p>La concentración de este gas, principal agente del calentamiento global, no ha dejado de subir desde los inicios de la Revolución Industrial. Ahora, <strong>una serie de experimentos ha demostrado que los niveles de <a href=CO2 esperados para finales de siglo reducirán la cantidad de proteínas, vitaminas y determinados minerales esenciales en cada grano. Y hay 2.000 millones de personas que tienen al arroz como la base de su dieta. Para muchos, incluso, es su única dieta.

Entre los fenómenos relacionados con el cambio climático en curso están el alargamiento de los periodos de sequía, la desestabilización del inicio y duración de las estaciones y la reiteración de otros eventos extremos como lluvias torrenciales u olas de calor más intensas. Todo esto tendrá su impacto en los cultivos. Para 2050, el rendimiento de los cultivos podría descender en hasta un 25%. Pero hay otro impacto menos estudiado y que afecta más a la calidad que a la cantidad de los cereales.

En el caso del arroz, que aporta el 25% de las calorías globales que alimentan a los humanos, un grupo de investigadores de EE UU, Japón y China ha investigado el efecto del cambio climático en este cereal. Pero en vez de modelar su respuesta a las temperaturas que habrá a finales de siglo, han realizado una veintena de experimentos de campo en dos regiones arroceras de China y Japón. Con una estructura sobre los cultivos, cebaron durante varias cosechas seguidas la atmósfera local con el CO2 suficiente para lograr la concentración que se estima habrá en 2100.

El resultado de sus pruebas, realizadas con 18 de las principales variedades de arroz, muestra que todas sin excepción pierden una media del 10% de proteínas por grano, con algunos cultivares rozando el 20% de pérdida. El estudio, publicado en Science Advances, muestra también que con una concentración de CO2 por encima de las 550 partes por millón (ppm), la presencia de minerales como el hierro y el zinc baja hasta en un 23% en el caso del primero y un 15% en el del segundo. En cuanto a las vitaminas, se produce un doble efecto, mientras bajan casi todas las del grupo B hasta en un 30% (es el caso del ácido fólico), los granos de arroz dopados resultan enriquecidos en vitamina E.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha proyectado un abanico de concentraciones de CO2 en la atmósfera para 2100. La más optimista, que implicaría reducir las nuevas emisiones de forma drástica desde 2020, eleva la concentración de este gas hasta cerca de las 600 ppm y hasta las 1.000 ppm en el peor de los escenarios. Ambos extremos están por encima de los niveles usados para los experimentos. En la actualidad, la cifra media global ya ha superado las 400 ppm, frente a las 300 ppm que había a mediados del siglo pasado.

"Los cambios en la cantidad de nutrientes son potencialmente importantes en el caso de aquellos cuya dieta no tenga alternativas para estas vitaminas y minerales esenciales", escribe en un correo la directora del Centro para la Salud y el Medio Ambiente Global de la Universidad de Washington (EE UU) y coautora del estudio, Kristie Ebi. A los más perjudicados por la devaluación del arroz, se dedica la segunda parte del estudio.

Para 2.000 millones de personas, el arroz es la principal fuente de alimento. Pero esa es una fotografía fija, que no refleja una realidad que es cambiante y en la que el nivel de riqueza influye mucho. Así, en el Japón de 1959, aún recuperándose de los efectos de la guerra, el arroz representaba el 62% de las necesidades nutricionales de los japoneses. Hoy, apenas supone el 20%. En el otro extremo, el 70% de la dieta de los habitantes de Bangladesh procede del cereal.

Los autores del estudio muestran que serán los habitantes de los países menos desarrollados del sudeste asiático y los más pobres de otros países asiáticos (unos 600 millones) los que más sufrirán la perdida de nutrientes del arroz. Sin embargo, Ebi recuerda que ya hay algunas investigaciones que apuntan a que otros cereales tan vitales y mucho más cercanos, como el trigo, también pierden propiedades con el incremento del CO2 en la atmósfera.

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contaminación del aire es una de las grandes manchas en el expediente de las urbes modernas. En los casos más extremos, se llega a prohibir la circulación o se restringe el aparcamiento en el centro para reducir la densidad del tráfico y mejorar la calidad del aire. Sin embargo, si los vehículos pudieran absorber parte del CO2 que generan, este problema se vería sensiblemente atenuado. Es la lógica detrás de las avanzadas ruedas desarrolladas por Goodyear y presentadas en la última edición de la feria de coches de Ginebra.

En un artículo anterior hablamos de las biotintas y del auge de materiales con componentes orgánicos para integrar múltiples cualidades físicas. Así, unas bacterias pueden ejercer de filtro al degradar y metabolizar vertidos de petróleo o unas esporas precipitan calcita en una estructura del hormigón cuando se exponen a la humedad, sellando posibles grietas. Aprovechando un principio parecido, las ruedas Oxygene integran un cultivo de musgo que crece en los laterales de la estructura. Aparte de convertir al vehículo en un peculiar jardín rodante, el objetivo de la propuesta es que el musgo absorba dióxido de carbono y emita oxígeno al efectuar la fotosíntesis. El musgo aprovecha la humedad ambiental y el agua en la calzada en días de lluvia para mantenerse vivo y reducir la contaminación del aire.

Se calcula que en una ciudad como París, que tiene un parque móvil de 2,5 millones de vehículos, la nueva tecnología podría generar tres mil toneladas de oxígeno y absorber cuatro mil de dióxido de carbono al año. Sin embargo, este no es el único aspecto ecológico. El prototipo desarrollado por el fabricante estadounidense se basa en una estructura impresa en 3D con polvo de neumáticos reciclados, una de las grandes fuentes de contaminación de los coches. Y al basarse en una estructura de malla impresa no precisa de aire para mantener su flexibilidad, por lo que es inmune a los pinchazos. Por otro lado, el patrón exterior facilita el agarre al absorber el agua del asfalto. Pero no se vayan, que aún hay más.

Una rueda inteligente

El musgo integrado no solo genera oxígeno y absorbe dióxido de carbono, sino que también genera su propia electricidad gracias a los procesos de fotosíntesis. Esta energía alimenta los sistemas electrónicos incorporados, que incluyen una unidad de procesamiento, sensores y unas bandas luminosas que cambian de color en función de la maniobra del vehículo, ya sea un adelantamiento, una frenada o un cambio de carril.

Por último, estas ruedas están conectadas al Internet de las Cosas (Internet of Things, IoT) con un sistema de comunicación lumínica capaz de interactuar con otros vehículos (V2V) e infraestructuras cercanas (V2I).

Aunque técnicamente es viable, se trata de un prototipo aún en vías de desarrollo. Pero sí apunta hacia un futuro más ecológico y funcional que permita superar la era de los cementerios de neumáticos. Solo en EEUU, cada año se desechan trescientos millones de neumáticos de difícil reciclaje. Con esta apuesta, Goodyear se suma a la tendencia de la economía circular del residuo cero, con una máxima optimización y aprovechamiento de los recursos. Sin duda, serán el complemento ideal de los coches eléctricos que ya empiezan a poblar nuestras carreteras. 

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<p><strong>La <a href=contaminación del aire es una de las grandes manchas en el expediente de las urbes modernas. En los casos más extremos, se llega a prohibir la circulación o se restringe el aparcamiento en el centro para reducir la densidad del tráfico y mejorar la calidad del aire. Sin embargo, si los vehículos pudieran absorber parte del CO2 que generan, este problema se vería sensiblemente atenuado. Es la lógica detrás de las avanzadas ruedas desarrolladas por Goodyear y presentadas en la última edición de la feria de coches de Ginebra.

En un artículo anterior hablamos de las biotintas y del auge de materiales con componentes orgánicos para integrar múltiples cualidades físicas. Así, unas bacterias pueden ejercer de filtro al degradar y metabolizar vertidos de petróleo o unas esporas precipitan calcita en una estructura del hormigón cuando se exponen a la humedad, sellando posibles grietas. Aprovechando un principio parecido, las ruedas Oxygene integran un cultivo de musgo que crece en los laterales de la estructura. Aparte de convertir al vehículo en un peculiar jardín rodante, el objetivo de la propuesta es que el musgo absorba dióxido de carbono y emita oxígeno al efectuar la fotosíntesis. El musgo aprovecha la humedad ambiental y el agua en la calzada en días de lluvia para mantenerse vivo y reducir la contaminación del aire.

Se calcula que en una ciudad como París, que tiene un parque móvil de 2,5 millones de vehículos, la nueva tecnología podría generar tres mil toneladas de oxígeno y absorber cuatro mil de dióxido de carbono al año. Sin embargo, este no es el único aspecto ecológico. El prototipo desarrollado por el fabricante estadounidense se basa en una estructura impresa en 3D con polvo de neumáticos reciclados, una de las grandes fuentes de contaminación de los coches. Y al basarse en una estructura de malla impresa no precisa de aire para mantener su flexibilidad, por lo que es inmune a los pinchazos. Por otro lado, el patrón exterior facilita el agarre al absorber el agua del asfalto. Pero no se vayan, que aún hay más.

Una rueda inteligente

El musgo integrado no solo genera oxígeno y absorbe dióxido de carbono, sino que también genera su propia electricidad gracias a los procesos de fotosíntesis. Esta energía alimenta los sistemas electrónicos incorporados, que incluyen una unidad de procesamiento, sensores y unas bandas luminosas que cambian de color en función de la maniobra del vehículo, ya sea un adelantamiento, una frenada o un cambio de carril.

Por último, estas ruedas están conectadas al Internet de las Cosas (Internet of Things, IoT) con un sistema de comunicación lumínica capaz de interactuar con otros vehículos (V2V) e infraestructuras cercanas (V2I).

Aunque técnicamente es viable, se trata de un prototipo aún en vías de desarrollo. Pero sí apunta hacia un futuro más ecológico y funcional que permita superar la era de los cementerios de neumáticos. Solo en EEUU, cada año se desechan trescientos millones de neumáticos de difícil reciclaje. Con esta apuesta, Goodyear se suma a la tendencia de la economía circular del residuo cero, con una máxima optimización y aprovechamiento de los recursos. Sin duda, serán el complemento ideal de los coches eléctricos que ya empiezan a poblar nuestras carreteras. 

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coches diésel y podría sentar un precedente a emular por otras ciudades. La prohibición será efectiva a partir del 31 de mayo y afectará a aquellos vehículos que no cumplan con los estándares de emisiones que marca la normativa comunitaria Euro-6, en vigor desde 2015 y que pretende restringir las emisiones contaminantes. Los coches diésel puestos en circulación antes de esa fecha, no podrán acceder a las zonas afectadas por al prohibición.

La medida afecta a dos grandes arterias al oeste de la ciudad portuaria, que suman algo más de dos kilómetros de longitud y donde se concentra habitualmente mucho tráfico. Un total de 1,6 kilómetros de la Stresemannstraße se verán restringidos, así como poco más de medio kilómetro de la Max-Brauer-Allee.

Desde la semana pasada, las autoridades municipales de Hamburgo, una ciudad con casi dos millones de habitantes, trabajan en la instalación de carteles en las vías públicas para informar a los conductores. Ambulancias, policía, vecinos y camiones de basura podrán tener acceso sin restricciones a la zona. Las multas para los que incumplan la normativa oscilarán entre los 25 euros para los coches y hasta 75 euros para los camiones.

En total, unos 265.000 vehículos Diésel circulan a diario en Hamburgo y de ellos 165.000 son coches antiguos, según cifras de la Oficina Federal de Transporte recogidas por la agencia de noticias alemana Dpa.

La emisiones contaminantes se han convertido en un asunto político de primer orden en Alemania, donde la industria automovilística es uno de los grandes pilares de la economía. Los escándalos de manipulación de software para camuflar emisiones, que afectan a varios fabricantes alemanes han contribuido a alimentar el debate nacional sobre cómo afrontar los retos climáticos globales, que la canciller alemana, Angela Merkel, aspira a abanderar.

La semana pasada, la Comisión Europea demandó a Alemania y a otros cinco países miembros de la UE por no haber reducido su contaminación atmosférica. El año pasado, hasta 66 ciudades alemanas superaron los límites de contaminación. La prohibición de Hamburgo, cuyo ejemplo se prevé que sigan otras ciudades, ha sido posible después de que el Tribunal de lo Contencioso-Administrativo alemán dictaminara el pasado febrero la validez de la medida, en respuesta a sendas demandas contra proyectos similares en Stuttgart y Düsseldorf.

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<p>La decisión llega después de que la justicia alemana dictaminara a favor de la prohibición de los <a href=coches diésel y podría sentar un precedente a emular por otras ciudades. La prohibición será efectiva a partir del 31 de mayo y afectará a aquellos vehículos que no cumplan con los estándares de emisiones que marca la normativa comunitaria Euro-6, en vigor desde 2015 y que pretende restringir las emisiones contaminantes. Los coches diésel puestos en circulación antes de esa fecha, no podrán acceder a las zonas afectadas por al prohibición.

La medida afecta a dos grandes arterias al oeste de la ciudad portuaria, que suman algo más de dos kilómetros de longitud y donde se concentra habitualmente mucho tráfico. Un total de 1,6 kilómetros de la Stresemannstraße se verán restringidos, así como poco más de medio kilómetro de la Max-Brauer-Allee.

Desde la semana pasada, las autoridades municipales de Hamburgo, una ciudad con casi dos millones de habitantes, trabajan en la instalación de carteles en las vías públicas para informar a los conductores. Ambulancias, policía, vecinos y camiones de basura podrán tener acceso sin restricciones a la zona. Las multas para los que incumplan la normativa oscilarán entre los 25 euros para los coches y hasta 75 euros para los camiones.

En total, unos 265.000 vehículos Diésel circulan a diario en Hamburgo y de ellos 165.000 son coches antiguos, según cifras de la Oficina Federal de Transporte recogidas por la agencia de noticias alemana Dpa.

La emisiones contaminantes se han convertido en un asunto político de primer orden en Alemania, donde la industria automovilística es uno de los grandes pilares de la economía. Los escándalos de manipulación de software para camuflar emisiones, que afectan a varios fabricantes alemanes han contribuido a alimentar el debate nacional sobre cómo afrontar los retos climáticos globales, que la canciller alemana, Angela Merkel, aspira a abanderar.

La semana pasada, la Comisión Europea demandó a Alemania y a otros cinco países miembros de la UE por no haber reducido su contaminación atmosférica. El año pasado, hasta 66 ciudades alemanas superaron los límites de contaminación. La prohibición de Hamburgo, cuyo ejemplo se prevé que sigan otras ciudades, ha sido posible después de que el Tribunal de lo Contencioso-Administrativo alemán dictaminara el pasado febrero la validez de la medida, en respuesta a sendas demandas contra proyectos similares en Stuttgart y Düsseldorf.

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energías renovables en el sistema eléctrico como forma de generar energía limpia y barata. La transición energética brinda una oportunidad para acelerar el desarrollo económico y tecnológico de las islas, que se encuentran entre los territorios más afectados por el cambio climático. La colaboración entre los diferentes actores a nivel local, regional y nacional son factores clave para alcanzar este objetivo.

Estas son algunas de las conclusiones extraídas de la conferencia nacional celebrada en el marco de la quinta edición de “Greening the Islands – El futuro de la energía, agua y movilidad en las islas en armonía con la biosfera”. El evento internacional, que contó con la colaboración de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), tuvo lugar el pasado 17 de mayo en Menorca.

“Para que la transición energética se lleve a cabo, es imprescindible eliminar las barreras administrativas y económicas tanto para los grandes proyectos como para el autoconsumo”, afirmó José Donoso, Director General de UNEF.

La alternativa competitiva de las renovables

En el camino hacia los modelos energéticos 100% renovables en las Islas Canarias y Baleares, los expertos que acudieron a la cita coincidieron en señalar la importancia de trabajar en la sensibilización de la sociedad y en destacar la competitividad alcanzada por las tecnologías renovables, como la fotovoltaica, que es ya más económica que la generación por combustibles fósiles.

En el encuentro se presentaron también las líneas de actuación de la iniciativa “Energía Limpia para las islas de la Unión Europea”, proyecto coordinado por la Comisión Europea que persigue fomentar la transición energética en los territorios insulares.

Sobre UNEF

La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) es la asociación sectorial de la energía solar fotovoltaica en España. Formada por más de 250 empresas, entidades y agrupaciones de toda la cadena de valor de la tecnología, representa a más del 85% de la actividad del sector en España y aglutina a su práctica totalidad: productores, instaladores, ingenierías, fabricantes de materias primas, módulos y componentes, distribuidores y consultores. UNEF ostenta además la presidencia y co-secretaría de FOTOPLAT, la plataforma fotovoltaica tecnológica española. La plataforma agrupa a las universidades, centros de investigación y empresas referentes del I+D fotovoltaico en España.

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<p>La forma más eficiente de llevar a cabo la transición energética es introduciendo las <a href=energías renovables en el sistema eléctrico como forma de generar energía limpia y barata. La transición energética brinda una oportunidad para acelerar el desarrollo económico y tecnológico de las islas, que se encuentran entre los territorios más afectados por el cambio climático. La colaboración entre los diferentes actores a nivel local, regional y nacional son factores clave para alcanzar este objetivo.

Estas son algunas de las conclusiones extraídas de la conferencia nacional celebrada en el marco de la quinta edición de “Greening the Islands – El futuro de la energía, agua y movilidad en las islas en armonía con la biosfera”. El evento internacional, que contó con la colaboración de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), tuvo lugar el pasado 17 de mayo en Menorca.

“Para que la transición energética se lleve a cabo, es imprescindible eliminar las barreras administrativas y económicas tanto para los grandes proyectos como para el autoconsumo”, afirmó José Donoso, Director General de UNEF.

La alternativa competitiva de las renovables

En el camino hacia los modelos energéticos 100% renovables en las Islas Canarias y Baleares, los expertos que acudieron a la cita coincidieron en señalar la importancia de trabajar en la sensibilización de la sociedad y en destacar la competitividad alcanzada por las tecnologías renovables, como la fotovoltaica, que es ya más económica que la generación por combustibles fósiles.

En el encuentro se presentaron también las líneas de actuación de la iniciativa “Energía Limpia para las islas de la Unión Europea”, proyecto coordinado por la Comisión Europea que persigue fomentar la transición energética en los territorios insulares.

Sobre UNEF

La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) es la asociación sectorial de la energía solar fotovoltaica en España. Formada por más de 250 empresas, entidades y agrupaciones de toda la cadena de valor de la tecnología, representa a más del 85% de la actividad del sector en España y aglutina a su práctica totalidad: productores, instaladores, ingenierías, fabricantes de materias primas, módulos y componentes, distribuidores y consultores. UNEF ostenta además la presidencia y co-secretaría de FOTOPLAT, la plataforma fotovoltaica tecnológica española. La plataforma agrupa a las universidades, centros de investigación y empresas referentes del I+D fotovoltaico en España.

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ozono troposférico se encuentra en la capa de la atmósfera más próxima a la superficie terrestre -entre el suelo y unos 10 kilómetros-, y se forma por la reacción del dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos que emiten los automóviles.

El umbral de ozono “malo” establecido para la protección de la salud está fijado por la normativa europea en 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, medidos en periodos de ocho horas, y en total no deben superar más de 25 días al año de media en los últimos tres periodos. 

La organización ecologista explica que, en el marco de su campaña de sensibilización sobre el ozono, va a realizar unas jornadas divulgativas en las que informará a la población sobre sus efectos perjudiciales y las medidas preventivas, en las ciudades de Valencia, Tarragona, Valladolid y Sevilla, entre el 29 de mayo y el 5 de junio.

En España, el ozono es el contaminante que más afecta a la población ya que incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares y causa 1.600 fallecimientos cada año, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este contaminante afecta, además, al crecimiento y la productividad de las plantas, incluso cuando no presentan signos visibles, asegura EA.

El fenómeno, que se produce con más frecuencia en primavera y verano, se ha incrementado debido a la subida de las temperaturas medias y a las situaciones meteorológicas extremas provocadas por el cambio climático. Ecologistas en Acción exige a la Administración que cumpla con sus compromisos legales y elabore “aunque sea con una década de retraso”, los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir los niveles de ozono troposférico.

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<p><strong>Madrid, Cataluña, Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Valencia, Extremadura, Murcia y Baleares</strong> son las comunidades autónomas que han superado los índices legales, según ha comunicado Ecologistas en Acción. <strong>El <a href=ozono troposférico se encuentra en la capa de la atmósfera más próxima a la superficie terrestre -entre el suelo y unos 10 kilómetros-, y se forma por la reacción del dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos que emiten los automóviles.

El umbral de ozono “malo” establecido para la protección de la salud está fijado por la normativa europea en 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, medidos en periodos de ocho horas, y en total no deben superar más de 25 días al año de media en los últimos tres periodos. 

La organización ecologista explica que, en el marco de su campaña de sensibilización sobre el ozono, va a realizar unas jornadas divulgativas en las que informará a la población sobre sus efectos perjudiciales y las medidas preventivas, en las ciudades de Valencia, Tarragona, Valladolid y Sevilla, entre el 29 de mayo y el 5 de junio.

En España, el ozono es el contaminante que más afecta a la población ya que incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares y causa 1.600 fallecimientos cada año, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este contaminante afecta, además, al crecimiento y la productividad de las plantas, incluso cuando no presentan signos visibles, asegura EA.

El fenómeno, que se produce con más frecuencia en primavera y verano, se ha incrementado debido a la subida de las temperaturas medias y a las situaciones meteorológicas extremas provocadas por el cambio climático. Ecologistas en Acción exige a la Administración que cumpla con sus compromisos legales y elabore “aunque sea con una década de retraso”, los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir los niveles de ozono troposférico.

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cerebro es el rey del cuerpo humano, un órgano caro, que consume mucho. Durante los primeros años, el crecimiento del cuerpo se ralentiza para concentrar toda su energía en alimentarlo. Ese es el motivo por el que, a diferencia de otros mamíferos, las crías humanas permanecen tan indefensas durante tanto tiempo. Mientras que un ternerillo se pone en pie y da sus primeros pasos prácticamente después del nacimiento, a un niño esa hazaña le cuesta más o menos un año, y faltará aún mucho para que pueda sobrevivir sin la ayuda de sus padres.

El cerebro humano deja de crecer a la edad de diez años, mucho antes de que su cuerpo alcance la madurez física. Esta estrategia vital no se repite en otros simios (aunque sí se ha comprobado en los neandertales, una especie humana extinta) y resulta desconcertante porque nos hace más pequeños, más vulnerables y menos productivos durante más tiempo. Pero, ¿qué fue entonces lo que impulsó nuestro cerebro inusualmente grande? Existen varias teorías al respecto, entre ellas la hipótesis social, que sugiere que el cerebro evolucionó a un mayor tamaño para ayudar a manejar nuestras vidas sociales cada vez más complejas, o la hipótesis del tejido costoso, que postula que el consumo de carne permitió que los cerebros evolucionaran a expensas del intestino.

Sin embargo, un problema fundamental con estas teorías es que dependen de datos correlativos y, por lo tanto, no pueden desenredar cuál es la causa y cuál el efecto. La nueva investigación, realizada por investigadores de la Universidad de Saint Andrews (Escocia) y publicada en la revista Nature, ha utilizado una innovadora perspectiva metodológica para concluir que fueron principalmente los desafíos ambientales, como la búsqueda de alimentos, los que nos convirtieron en los seres inteligentes que somos.

En la configuración computacional de los autores, a medida que el ser humano envejece, hay un cronograma de inversión en el cerebro, el cuerpo y el tejido reproductivo. A medida que los individuos crecen, un aumento en el tamaño del cerebro permite un aumento en las habilidades, y un aumento en el tamaño del cuerpo hace que sea más fácil convertir esa habilidad en energía. El aumento de habilidades también ayuda a una reproducción exitosa. El modelo genera escenarios de historia de vida que están vinculados a predicciones de tamaños de cerebro y cuerpo.

Cuatro desafíos

Los autores exploraron cuatro tipos de desafíos: ecológicos (yo versus naturaleza), cooperativo ecológico (nosotros contra la naturaleza), competitivo entre individuos (yo contra usted) y competitivo entre grupos (nosotros contra ellos). De esta forma, concluyeron que el tamaño del cerebro humano evolucionó en respuesta a varios factores que fueron un 60% ecológicos, un 30% relacionados con la cooperación y un 10% relacionados con la competencia entre grupos.

Curiosamente, la competencia entre individuos resultó relativamente poco importante. Los hallazgos son intrigantes porque sugieren que es más probable que la complejidad social sea una consecuencia más que una causa de nuestro gran tamaño cerebral, y que la naturaleza humana tiene más probabilidades de derivarse de la resolución de problemas ecológicos y la cultura acumulada que de las maniobras sociales. Es decir, que aprender a sobrevivir desarrolló más nuestro cerebro que aprender a solucionar los problemas que nos causan los demás.

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<p><strong>El <a href=cerebro es el rey del cuerpo humano, un órgano caro, que consume mucho. Durante los primeros años, el crecimiento del cuerpo se ralentiza para concentrar toda su energía en alimentarlo. Ese es el motivo por el que, a diferencia de otros mamíferos, las crías humanas permanecen tan indefensas durante tanto tiempo. Mientras que un ternerillo se pone en pie y da sus primeros pasos prácticamente después del nacimiento, a un niño esa hazaña le cuesta más o menos un año, y faltará aún mucho para que pueda sobrevivir sin la ayuda de sus padres.

El cerebro humano deja de crecer a la edad de diez años, mucho antes de que su cuerpo alcance la madurez física. Esta estrategia vital no se repite en otros simios (aunque sí se ha comprobado en los neandertales, una especie humana extinta) y resulta desconcertante porque nos hace más pequeños, más vulnerables y menos productivos durante más tiempo. Pero, ¿qué fue entonces lo que impulsó nuestro cerebro inusualmente grande? Existen varias teorías al respecto, entre ellas la hipótesis social, que sugiere que el cerebro evolucionó a un mayor tamaño para ayudar a manejar nuestras vidas sociales cada vez más complejas, o la hipótesis del tejido costoso, que postula que el consumo de carne permitió que los cerebros evolucionaran a expensas del intestino.

Sin embargo, un problema fundamental con estas teorías es que dependen de datos correlativos y, por lo tanto, no pueden desenredar cuál es la causa y cuál el efecto. La nueva investigación, realizada por investigadores de la Universidad de Saint Andrews (Escocia) y publicada en la revista Nature, ha utilizado una innovadora perspectiva metodológica para concluir que fueron principalmente los desafíos ambientales, como la búsqueda de alimentos, los que nos convirtieron en los seres inteligentes que somos.

En la configuración computacional de los autores, a medida que el ser humano envejece, hay un cronograma de inversión en el cerebro, el cuerpo y el tejido reproductivo. A medida que los individuos crecen, un aumento en el tamaño del cerebro permite un aumento en las habilidades, y un aumento en el tamaño del cuerpo hace que sea más fácil convertir esa habilidad en energía. El aumento de habilidades también ayuda a una reproducción exitosa. El modelo genera escenarios de historia de vida que están vinculados a predicciones de tamaños de cerebro y cuerpo.

Cuatro desafíos

Los autores exploraron cuatro tipos de desafíos: ecológicos (yo versus naturaleza), cooperativo ecológico (nosotros contra la naturaleza), competitivo entre individuos (yo contra usted) y competitivo entre grupos (nosotros contra ellos). De esta forma, concluyeron que el tamaño del cerebro humano evolucionó en respuesta a varios factores que fueron un 60% ecológicos, un 30% relacionados con la cooperación y un 10% relacionados con la competencia entre grupos.

Curiosamente, la competencia entre individuos resultó relativamente poco importante. Los hallazgos son intrigantes porque sugieren que es más probable que la complejidad social sea una consecuencia más que una causa de nuestro gran tamaño cerebral, y que la naturaleza humana tiene más probabilidades de derivarse de la resolución de problemas ecológicos y la cultura acumulada que de las maniobras sociales. Es decir, que aprender a sobrevivir desarrolló más nuestro cerebro que aprender a solucionar los problemas que nos causan los demás.

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08/04/2015

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