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Actualidad Ambiental

Agallas vegetales, un microcosmos natural

España

Agallas en forma de cuerno de cabra.
Foto: José Luis Nieves-Aldrey.


REDACCIÓN


redaccion@ambientum.com


Las especies inductoras de agallas, en su mayoría insectos, son capaces de manipular a la planta en su propio beneficio

Las agallas son unas estructuras realmente fascinantes que sustentan complejas comunidades de artrópodos. Las especies inductoras de agallas, en su mayoría insectos, son capaces de manipular a la planta en su propio beneficio mediante la formación de estas estructuras vegetales que al tiempo que proporcionan alimento a la larva también la protegen de depredadores y parásitos.

A lo largo de la historia, las agallas de las plantas han atraído la atención de los amantes de la naturaleza y han sido utilizadas con diferentes fines. Su uso farmacológico ya fue mencionado por Hipócrates, Plinio y Teofrasto, para el tratamiento de diarreas, infecciones bucales y hemorroides; Plinio incluso hablaba de la utilidad de las agallas de roble para tratar la alopecia. También se usaban -por su alto contenido en ácidos tánicos- como curtientes de pieles, en la fabricación de tinta de alta calidad, en tintes para el pelo y la ropa, y en la elaboración de adornos o tatuajes. Algunas agallas incluso se han utilizado como alimento; por ejemplo, las producidas en el mediterráneo oriental en plantas de Salvia sp. por pequeñas avispas Hedickiana levantina, jugosas y de agradable olor a limón, o las inducidas por las avispillas Isocolus lichtensteini en las plantas Centaura aspera y Centaurea melitensi, que los niños comían en épocas de escasez cuando estaban tiernas.

Las agallas más antiguas que se conocen datan del Cretácico. Entre los primeros insectos capaces de desarrollar agallas se encuentran algunos himenópteros del suborden Symphyta (tentredínidos gallícolas). Pero fue en el Terciario cuando esta aptitud alcanzó su máximo desarrollo coincidiendo con la diversificación de las plantas angiospermas, ya que más del 95% de los insectos gallícolas inducen agallas en angiospermas, especialmente en dicotiledóneas.

Se conocen más de 20.000 especies de organismos capaces de inducir la formación de agallas, entre los que se encuentran virus, bacterias, algas, hongos, protozoos, rotíferos, gusanos nematodos, ácaros e insectos; estos últimos son los más numerosos. Se estima que hay 15.000 especies de insectos gallícolas cuyas diferencias tienen que ver con los mecanismos de inducción de las agallas, efectos sobre los hospedadores, métodos de alimentación y diferentes ciclos de vida. Lo más relevante del proceso es la capacidad, desarrollada independientemente en muchos taxones, de reproducir los procesos de crecimiento de la planta hospedadora, orientándolos para proporcionar cobijo y nutrición adecuadas para el insecto gallícola.

El estudio de las agallas de las plantas, también llamadas cecidias, se conoce como cecidología y requiere el concurso de distintas disciplinas como la taxonomía, fisiología, genética, ecología, evolución, etc. Las agallas más evolucionadas y complejas corresponden a los cinípidos, una superfamilia de los himenópteros. La mayoría de las especies gallícolas seleccionan específicamente tanto la especie de planta como el órgano donde se formará la agalla. En el caso de los cinípidos, las agallas pueden formarse tanto en hojas, tallos, flores y frutos, como en las raíces y estolones. Dentro de este grupo el grado de especificidad entre planta e insecto es tan elevado y la morfología de la cecidia tan diferenciada, que la propia agalla se considera como un fenotipo extendido del insecto.

Aún no se conoce bien el proceso de formación de las agallas, aunque en el caso de los cinípidos, o avispillas de las agallas, se inicia con la rotura de la pared celular de las células vegetales que están en contacto con el huevo del insecto. Después las larvas segregan unas sustancias que producen hipertrofia -aumento del tamaño de las células- e hiperplasia -proliferación anormal de células- de los tejidos vegetales que las rodean. La secreción de sustancias por la larva es fundamental, ya que se ha comprobado que si la larva muere prematuramente la agalla detiene su crecimiento y diferenciación.

Posteriormente se produce una diferenciación de los tejidos que da lugar a una cámara larval, que encierra la larva; una capa de tejido nutritivo, que tapiza la pared interna de la cavidad larval; un estuche o cubierta más o menos lignificada; un tejido cortical con numerosos haces vasculares, que conectan el tejido vascular con la planta y una capa más externa o epidermis. El tejido nutritivo y la cubierta lignificada que envuelven a la larva constituyen la "agalla interna"; la epidermis y el tejido cortical configuran la "agalla externa". Mientras que el tamaño de la agalla interna es constante, la agalla externa varía considerablemente según la especie.

Llama la atención la gran diversidad morfológica de las agallas que pueden ser esféricas, ovales, fusiformes, cilíndricas, lenticulares, etc., y cuyo tamaño puede oscilar entre unos pocos milímetros y más de 4 cm de diámetro. En su madurez pueden ser jugosas o leñosas; su superficie puede ser lisa, rugosa, irregular o estriada; pueden estar cubiertas de pilosidad, o de una secreción viscosa muy pegajosa; puede presentar apéndices o excrecencias espinosas. Muchas de estas peculiaridades se consideran estrategias defensivas frente al ataque de parasitoides.

Las agallas de cinípidos pueden considerarse "puntos calientes" ecológicos dado que forman comunidades de gran complejidad funcional. Estas comunidades se estructuran en varios niveles tróficos. El primero está formado por la larva o larvas del cinípido inductor que se alimentan del tejido nutritivo de la agalla, y por otras larvas fitófagas de avispillas que no pueden inducir la formación de agallas y a las que se denomina inquilinos. El siguiente nivel trófico está compuesto por himenópteros parasitoides cuyas larvas viven a expensas de las larvas del cinípido inductor, de los inquilinos, o de otros parasitoides. Estos tres tipos: propietario o inductor, inquilino y paraistoide (la mayoría de estos últimos pertenecen a la superfamilia calcídidos), sería la fauna primaria de las agallas. Pero existe una fauna secundaria, ligada opcionalmente a las cecidias, como son los cecidófagos y los sucesores. Los primeros, como su nombre indica, se alimentan de las agallas y son algunas especies de coleópteros y lepidópteros, así como algunos micromamíferos y aves. En cuanto a los sucesores, se trata de artrópodos (áfidos, cóccidos, formícidos, arañas, pseudoescorpiones, etc.) que aprovechan algunas agallas, especialmente las grandes, para cobijarse o para nidificar.

El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) alberga una importante colección de agallas que supera las 6.000 muestras. Se inició en el primer tercio del siglo XX con las zoocecidias de J. Cogolludo, a la que luego se añadieron las agallas de cinípidos de Angel Cabrera. En los últimos años se ha enriquecido sensiblemente gracias a las aportaciones del investigador del MNCN José Luis Nieves-Aldrey, que ha formado una de las colecciones de agallas vegetales más importantes de Europa, incluyendo colecciones de la región neotropical, principalmente de Panamá y Chile, como se refleja en dos recientes publicaciones. José Luis Nieves-Aldrey nos comenta: "Hay que destacar el valor científico de esta colección ya que documenta una de las más interesantes interacciones planta-animal que existen en la naturaleza, en los casos más complejos con implicaciones coevolutivas; además, está ausente en muchos museos de historia natural".

Referencias bibliográficas 

Medianero, E., Barrios, H., Nieves-Aldrey, J. L. 2014. Gall-inducing insects and their associated parasitoid assemblages in the forests of Panama. En: Fernandes, G. W. & Santos, J. C. (eds). Neotropical Insect galls. Chapter 22: 465-496.Quintero, C., Garibaldi, L. A., Grea, A., Polidori, Nieves-Aldrey, J. L. 2014. Galls of the temperate forest of southern South America: Argentina and Chile. En: Fernandes, G. W. & Santos, J. C. (eds). Neotropical Insect galls. Chapter 21: 429-463.Nieves-Aldrey, J. L. 1998. Insectos que inducen agallas en las plantas: una fascinante interacción ecológica y evolutiva. Boletín de la Sociedad Española de Entomología, 23: 3-12.

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<h2>Tres bosques españoles serán laboratorios naturales para estudiar los impactos del cambio climático</h2><p>Los bosques de <strong>Valsaín (Segovia), Cazorla (Jaén) y Barrantes (Pontevedra),</strong> situados a muy diferentes altitudes y con condiciones climáticas muy distintas, han sido seleccionados para ejecutar un proyecto que evaluará los impactos ambientales y cómo aplicar prácticas que contribuyan a disminuir su vulnerabilidad frente al cambio climático.</p><p><strong>Los tres bosques seleccionados en el proyecto están “certificados” por FSC,</strong> un sello que acredita que los montes se gestionan de una forma correcta y que esa gestión es compatible con la conservación de los recursos naturales que albergan los espacios. En declaraciones a EFE, Silvia Martínez ha incidido en que se trata de definir las medidas de gestión que será necesario poner en marcha para conseguir que esos espacios naturales sean más resilientes a los cambios.</p><h3>Espacios Natura 2000</h3><p><strong>Los tres espacios escogidos destacan por la buena gestión forestal que históricamente se ha realizado en ellos y por ser además lugares muy emblemáticos y populares.</strong></p><p>Los Montes de <strong>Valsaí</strong><strong>n</strong> están incluidos en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama; el Monte de <strong>Navahonda</strong> en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas; y los montes de <strong>Barrantes</strong> son “vecinales en mano común”, una figura muy arraigada en la cultura gallega y que ha sido determinante desde el punto de vista social, económica y medioambiental.</p><p><strong>Valsaín y Navahonda están además incluidos en la red europea Natura 2000</strong> -el principal instrumento de conservación de la biodiversidad de la Unión Europea- y uno de los objetivos principales del Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad impulsado por el Ejecutivo es el de evaluar los diferentes escenarios de cambio climático en espacios de  esta red.</p><p><strong>Los efectos del cambio climático en los ecosistemas forestales españoles son cada vez más evidentes, según FSC</strong>, pero su directora técnica ha precisado que esos efectos se perciben de una forma diferente en los montes ibéricos dependiendo, entre otros factores, de su localización y exposición.</p><p>El proyecto que se va a ejecutar en los tres espacios naturales seleccionados se ha fijado como uno de sus principales objetivos <strong>informar a los propietarios de los terrenos y a los gestores forestales sobre las recomendaciones que deberían atender para mejorar la adaptación de sus montes al cambio.</strong></p><p>El proyecto va a ser ejecutado por FSC España con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente a través de la Fundación Biodiversidad, dentro del Plan de Impulso al Medio Ambiente para la Adaptación al Cambio Climático en España, y contará con al colaboración de expertos en adaptación al cambio climático de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).</p>

<h2>Europa intenta proteger el sistema de comercio de derechos de emisiones debido al Brexit</h2><p><strong>El Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea</strong> (donde están representados los Gobiernos de los 28 y la Comisión) <strong>cerraron el miércoles un acuerdo sobre las emisiones contaminantes del sector de la aviación.</strong> Pero en el pacto político se incluyó una enmienda que pretende proteger todo el sistema de comercio de derechos de emisiones europeo, el más antiguo y grande del mundo, de un "Brexit duro". </p><p><strong>Este sistema arrancó en 2005 y cubre aproximadamente el 45% de todo el CO2 que genera la actividad humana en la Unión Europea.</strong> El régimen se basa en que alrededor de 11.000 instalaciones de la UE (fundamentalmente las centrales eléctricas e industrias) que emiten este gas de efecto invernadero deben pagar por cada tonelada de CO2 que expulsan en su actividad. </p><p><strong>Pero los Gobiernos europeos</strong> -preocupados por una hipotética pérdida de competitividad de sus industrias al competir con países en los que no existe esa obligación- <strong>acordaron también disponer de asignaciones gratuitas.</strong> Y a determinadas industrias, como las cementeras, cada año se les asignan derechos gratuitos de emisión. Como se trata de un mercado, luego se puede comerciar con esos derechos. </p><p><strong>La preocupación sobre cómo afectará el Brexit al sistema partió del Parlamento Europeo, que en septiembre instó a que se retocara la directiva de 2003 por la que se instauró el régimen ETS para protegerlo en el caso de que el Reino Unido se salga de este mercado.</strong> El principal riesgo es que los derechos asignados a empresas británicas (que ya no deberían utilizar si en marzo de 2019 el Reino Unido se fuera también del sistema) acabaran inundando el mercado y supusieran, además, un beneficio económico para esas compañías.</p><p><em><strong>"En el caso de que fracasen las negociaciones sobre el acuerdo del Brexit, la industria británica no debería tener una ventaja indebida y sus competidores europeos no deberían tener una desventaja indebida",</strong></em> escribía en septiembre el diputado popular Peter Liese, uno de los europarlamentarios que han apadrinado la cláusula aprobada.</p><p>Reuters, citando fuentes de la Asociación de Comercio Internacional de Emisiones, habla de un escenario en el que <strong>alrededor de 220 millones de permisos emitidos por el Reino Unido pueden acabar en el mercado europeo entre el 1 de enero de 2018 y el 29 de marzo de 2019, fecha en la que Londres tiene previsto activar el Brexit.</strong> Si esos derechos se vendieran al precio actual -que ronda los siete euros por tonelada- supondría un beneficio de 1.540 millones de euros.</p><p>Sin embargo, <strong>el efecto más preocupante sería inundar de derechos un mercado en el que ya hay sobreoferta, es decir, en el que hay más derechos de emisión que emisiones reales, lo que hace que el precio de la tonelada no suba.</strong> Al estar el coste de la tonelada de CO2 bajo, el sistema ETS no cumple su función, que es la de disuadir a las empresas de utilizar las tecnologías más contaminantes. </p>

<h2>No todos los productos químicos que se fabrican pasan las pruebas de seguridad pertinentes</h2><p><strong>La contaminación del aire, el agua y el suelo provoca cada año 9 millones de muertes prematuras en el conjunto del planeta,</strong> según recuerda el informe de la Comisión Lancet sobre Contaminación y Salud publicado en un monográfico la revista médica The Lancet publicado este mes de octubre. Ver más información y datos referidos a España en La Vanguardia, <em>Big Vang.</em></p><p>Junto a los problemas derivados de la contaminación del aire, uno de los apartados destacados en este nuevo informe de la Comisión Lancet es la <strong>existencia y persistencia de los productos químicos sintetizados en las últimas décadas.</strong> Los autores de este estudio recuerdan que desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, los seres humanos hemos creado en laboratorios (sintetizado) <em><strong>“más de 140.000 nuevas substancias químicas y plaguicidas”.</strong></em></p><p>De este total, <strong>existen unas 5.000 substancias que se siguen produciendo a escala industrial,</strong> con una dispersión en el entorno y una exposición humana casi universal.</p><p>Pese a ello, indica la Comisión, <em><strong>“menos de la mitad de estos productos químicos con un volumen de producción elevado han sido objeto de algún examen de su seguridad o toxicidad</strong>, y tan solo en la última década ha pasado a ser obligatoria la evaluación rigurosa previa a la comercialización de nuevas sustancias químicas en tan solo unos pocos países de ingresos altos”.</em></p><p>La consecuencia de ello es que <strong>las sustancias químicas y los plaguicidas cuyos efectos sobre la salud humana y el entorno no han sido nunca examinados</strong> y han causado repetidos episodios de enfermedad, muerte y degradación del medio ambiente, indican textualmente los autores de este informe científico.</p><p>Además de problemas ambientales y sanitarios conocidos como la contaminación por plomo, asbesto (DDT, PCB) y clorofluorocarburos, la Comisión Lancet advierte que <strong>en las últimas dos o tres décadas se han introducido en los mercados mundiales sustancias químicas de síntesis</strong> que, <em>“como sus predecesores, han sido objeto de una escasa evaluación previa a la comercialización; y amenazan con repetir estos hechos”.</em></p>

<h2>El Ministerio de Energía se muestra abierto a facilitar la prórroga del funcionamiento de las centrales nucleares durante diez años más</h2><p>El Ministerio de Energía ha hecho saber en distintos foros que en su planificación energética contará con un <strong>“mix energético equilibrado”</strong> en el que tendrán cabida la energía nuclear y un apoyo al carbón nacional. Estas dos opciones se recogerán en las conclusiones del grupo de expertos que asesora al Ministerio de Energía con vistas a la elaboración de la ley de Cambio Climático. <strong>La voluntad de prorrogar la vida de las nucleares diez años es la conclusión extraída por los grandes bancos de inversión en encuentros privados</strong> celebrados con el secretario de Estado de Energía, Daniel Navia, según el diario El Mundo.</p><p>Fuentes del Ministerio de Energía subrayan que esta no es una decisión oficial, y que el Gobierno respaldará las nucleares y el carbón, así como las renovables (como energía de respaldo), pero sin prejuzgar la duración de la prórroga y <em>“garantizando siempre la seguridad”. “Se estudiará caso por caso”,</em> dicen. <strong>La decisión final corresponderá a los propietarios, que han dado algunos pasos significativos.</strong> Así, los gestores de Almaraz 1 y Almaraz 2 (Cáceres) y de Vandellòs (Tarragona), cuyos permisos de explotación expiran en el 2020, ya han remitido al CSN los informes técnicos que han de entregar previamente a la solicitud formal para renovar la licencia.</p><p>La normativa indica que estos informes técnicos (que detallan los planes de residuos, sobre seguridad de la planta, el envejecimiento de materiales….) deben ser enviados al CSN tres años antes de que acabe el plazo de explotación de la central. En cambio, <strong>la solicitud formal de renovación puede hacerse hasta un año antes de que acabe el plazo</strong> (por lo tanto, en el 2019 en el caso de estas plantas). De la misma manera, los gestores de Almaraz 1 y 2 enviaron esos informes técnicos al CSN el 6 de junio.</p><p><strong>La decisión definitiva sobre la solicitud formal de la prórroga corresponderá a las empresas propietarias</strong> (Iberdrola, Endesa y Gas Natural). Sin embargo, continúa la tensión y las diferencias entre el Ejecutivo y el sector eléctrico por las desavenencias que rodearon el abrupto cierre de la nuclear de Garoña (Burgos). </p><p>Iberdrola (propietaria del 100% de Cofrentes, el 53% de Almaraz, el 48% de Trillo, el 28% de Vandellòs II y el 15% de Ascó II) ha venido <strong>criticando la regulación porque estima que existe una “excesiva carga impositiva” sobre las nucleares que compromete su viabilidad económica</strong> (impuesto del 7% a la producción, tasa sobre el combustible nuclear gastado, tasa Enresa para la gestión futura de los residuos o pagos de gastos de seguridad, entre otros).</p><p><strong>Esos desacuerdos dieron lugar al cambio de la normativa sobre la tramitación técnica de la solicitud de la prórroga,</strong> que ahora se puede presentar un año antes de que el expire el permiso, lo que permite ganar tiempo y limar diferencias.</p><p>Además, <strong>el apoyo del Gobierno al carbón es cuestionado por parte del sector eléctrico,</strong> pues es contradictorio con el hecho de que la mayor parte del parque de térmicas de gas esté cerrado cuando lo lógico sería utilizarlas preferentemente antes que las contaminantes centrales de carbón, aducen. <strong>La apuesta del Gobierno por el carbón nacional complica, además, el cumplimiento del acuerdo de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.</strong> Igualmente, se reclama que las plantas térmicas que actúan de respaldo (cuando las renovables están paradas) puedan cerrar si no son económicamente viables.</p>

<h2>¿Cuánto crecerá el nivel del mar debido al deshielo de los polos en cada zona costera?</h2><p>Así lo señala <strong>Julian Dowdeswell,</strong> director del Instituto Scott de Investigación Polar de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) en una entrevista con EFE celebrada en Madrid, donde esta semana ha pronunciado la conferencia <em><strong>“El Ártico, termómetro del cambio climático”</strong></em> en el marco de un ciclo de charlas organizado por Sociedad Geográfica Española y la Fundación Ramón Areces.</p><p><em><strong>“Mi trabajo consiste entender la magnitud de los cambios ambientales que ocurren en las regiones polares para que esa información sirva a gobiernos y a ciudades para adaptarse a situaciones como la subida del nivel del mar”,</strong></em> explica.</p><p><strong>Dowdeswell asegura que entre el 70 y el 80 % de estos cambios están provocados por la acción humana,</strong> y concretamente por la quema de combustibles fósiles, y que las regiones polares son “las que más los sienten, especialmente el Ártico, que se está calentando el doble de rápido que la media del resto del planeta”. <em><strong>“La razón es que es un océano cubierto por una superficie de millones de kilómetros cuadrados de hielo, pero se trata de una capa relativamente fina, de varios metros, y, por tanto, desaparece con cierta facilidad por el calentamiento”,</strong></em> explica.</p><p>Todos los modelos climáticos serios existentes en la actualidad <em>“apuntan a que si esa capa de hielo se derrite completamente podemos esperar una subida media del nivel del mar de un metro, que no será un metro en todas partes, en algunas serán varios metros y en otras menos de uno, por eso la clave está en estudiar bien esas capas para poder predecir qué va a pasar”,</em> añade. Además de la subida del nivel del mar, <em><strong>“la desaparición de glaciares y del hielo que cubre el océano Ártico en verano entre 2040 y 2050 alterará la circulación del océano y esa alteración se trasladará también a las corrientes atmosféricas que rigen el clima desde el ecuador a los Polos”.</strong></em></p><p><em>“El alcance de esos cambios preocupa muchísimo a los gobiernos. En el sur Inglaterra, por ejemplo, se están planteando construir toda una serie de infraestructuras defensivas frente a la subida del nivel del mar. Construir esas barreras protectoras será muy costoso por eso, en términos económicos, compensa invertir en investigación para contar con las mejores predicciones”,</em> insiste.</p><p>Preguntado sobre si los científicos contemplan que este proceso deshielo se detenga si se toman medidas drásticas de reducción de emisiones, Dowdeswell señala que los modelos climáticos prevén tres posibilidades. <em><strong>“El escenario más optimista es que disminuyamos radicalmente la emisión de CO2 a la atmósfera a nivel global,</strong> lo que implicaría entre otras cosas una reducción de desplazamientos por tierra, mar y aire, hasta que se extienda la tecnología para hacerlo sin emisiones, y de este modo nos quedaríamos en los niveles de calentamiento de 1990”,</em> asegura.</p><p><em><strong>“El segundo escenario es seguir quemando combustibles fósiles como si no pasara nada y no tomar medidas para reducir las emisiones,</strong> en ese caso en 50 años estaríamos hablando de un aumento de temperatura de 5, 6 e incluso 7 grados, pero sinceramente no creo que esto vaya a suceder”,</em> añade.</p><p>A su juicio, <em>“lo que seguramente ocurra, si hay tantos países, como se aprecia en la actualidad, dispuestos a tomar medidas para recortar sus emisiones, es que nos quedemos en el punto medio entre no hacer nada y tomar las medidas drásticas que necesitamos, y ahí estaríamos hablando de un <strong>aumento de temperatura de entre 3 y 4 grados a nivel global”. “En este último escenario, que es el que veo más realista, dudo que logremos evitar las alteraciones mencionadas debido al deshielo”,</strong></em> concluye.</p>

<h2>Creación de un futuro circular</h2><p>La llamada <strong>economía circular,</strong> que rompería con el modelo lineal de extraer para fabricar, vender, usar y tirar ha cobrado tal importancia a nivel europeo, que <strong>se ha materializado en un paquete de medidas a adoptar antes de 2020 con un presupuesto de 150.000 millones de euros.</strong> </p><p>Según los cálculos de Europa, se podrían crear hasta tres millones de empleos, 160.000 sólo en España. Este plan creará nuevos oficios y profesiones. Y <strong>la educación formará perfiles que tengan que ver con lo circular desde la sostenibilidad, el I+D+i y los proyectos que reduzcan las emisiones de C02.</strong></p><p><em>“Esto es una evolución natural”,</em> explica Santiago Molina, director del Instituto Superior del Medio Ambiente, <em>“primero porque lo marca la UE, segundo, por sentido común”.</em> Según el docente, cuyo centro prepara alumnos en para profesiones relacionadas con la sostenibilidad, la gestión de residuos o cambio climático. <em><strong>“Todas las empresas punteras están entrando ya allí porque saben que reutilizar materiales abarata costes”.</strong></em> </p><p>Se refiere a las telecomunicaciones e industrias como las del automóvil, que <em>“cambian su forma de trabajar”</em> no sólo para reducir el impacto ambiental de la extracción de materias y la producción, sino porque <em><strong>“la economía compartida, con el carsharing a la cabeza, y una normalización del mercado de segunda mano, están haciendo replantear todos los negocios”.</strong></em></p><p>Los estudios de institutos como éste han cambiado su público en los últimos cuatro años. <em>“Ahora vienen de economía, arquitectura e ingeniería, cuando antes estos temas sólo atraían a biólogos y medioambientalistas”.</em> Sin embargo, el Instituto considera que “más que másters”, la educación circular debería ser transversal, parte del sistema educativo desde la base.</p><p><em>“De nada sirve tener unas pocas asignaturas si no cambiamos la estructura productiva”.</em> De la misma opinión es Gema Gómez, de la consultora de moda sostenible <em>Slow Fashion Next</em> y profesora del Instituto Europeo de Diseño (IED). <strong>La ropa es uno de los ejemplos más claros de economía circular.</strong> El textil de las prendas es uno de los materiales con más difícil reciclaje y mayor impacto en su producción, y sin embargo, el sistema productivo de la llamada ‘fast fashion’ besa la economía lineal.</p><p><em>“Hay que enseñar a pensar y emprender desde las escuelas e institutos superiores”,</em> expone Gómez. Para ella es clave reorientar el sistema educativo. <em><strong>“La economía circular merece estudio y bajar al mundo real”.</strong></em> Pero este mundo real no siempre es fácil porque aunque la transición se está haciendo, la penetración en el mundo de la empresa, aún es incipiente, pues <strong>los perfiles circulares aún son pocos. </strong></p><p>Rosa Jiménez Rodríguez (23 años) estudió moda en el IED y se ha dado de bruces con este problema. <em><strong>“Una vez conoces lo que es la economía circular y la interiorizas ya no hay vuelta atrás”,</strong></em> cuenta esta recién licenciada, <em><strong>“pero las empresas grandes aún no están tan al día en este tema, y las pequeñas tienen pocos recursos para contratar”.</strong></em></p>

<h2>¿Dónde se encuentra el primer parque eólico marino del mundo? </h2><p>El desarrollador del proyecto de energía eólica marina es la empresa noruega Statoil, que ha estado trabajando en el proyecto Hywind durante más de 15 años, en asociación con Masdar. <strong>El innovador enfoque flotante permitirá que los parques eólicos se desarrollen en aguas mucho más profundas</strong> que los parques eólicos marinos convencionales, que generalmente se colocan en profundidades de agua de hasta 50 metros.</p><p>Otro elemento innovador del proyecto Hywind Scotland es que estará vinculado a una <strong>solución de almacenamiento de batería de litio de 1 megavatio</strong> para la energía eólica marina. Según los ingenieros del diseño, <strong>parte del éxito del proyecto fue la capacidad de aprovechar la infraestructura existente</strong> y las capacidades de la cadena de suministro de la industria “offshore” de petróleo y gas de Escocia.</p><p>Las enormes turbinas fueron ensambladas en Noruega por la empresa petrolera noruega Statoil y se transportaron por mar a unos <strong>1.600 kilómetros al sur hasta Escocia. </strong><strong>Tres anclas de succión, de 16 metros de alto y 5 metros de diámetro, fijan cada turbina al lecho marino. Las 111 toneladas de peso de cada ancla</strong> aseguran que las turbinas permanezcan erguidas.</p><p>Las turbinas eólicas llevan construyéndose en agua desde la década de 1990, pero solo podían fijarse al suelo en profundidades de aproximadamente 60 metros. Sin embargo, <strong>las turbinas flotantes de Escocia están ancladas a 77,7 metros y pueden alcanzar profundidades de más de 790 metros. </strong>Una vez se encuentren en posición vertical y en funcionamiento, unos cables conectan las turbinas a la red eléctrica de la ciudad.</p><h3>EL CONCEPTO DE TURBINA FLOTANTE</h3><p>El concepto de la turbina flotante fue elaborado por ingenieros de la energía en 2001. En 2009 se creó un único prototipo y para 2015, <strong>el gobierno escocés aportó financiación oficial</strong> para que Statoil empezara a trabajar en las cinco turbinas eólicas que ahora se encuentran en el mar del Norte.</p><p>Cada turbina es capaz de aportar 6 megavatios de energía a la red, lo que significa que el proyecto puede generar <strong>30 megavatios</strong> o el equivalente a <strong>proporcionar energía a 20.000 hogares. </strong>Cuando la energía no se utiliza se almacena en baterías de litio, con una capacidad superior a <strong>1 megavatio,</strong> el equivalente a la carga de más de <strong>dos millones de Smartphones.</strong></p>

<h2>Los plaguicidas amenazan la supervivencia de grillos y saltamontes</h2><p>Así, la ONG expone que un estudio realizado por investigadores de los Países Bajos, Reino Unido y Alemania confirma la disminución de la población de insectos en el <strong>noroeste de Alemania y en otros países europeos.</strong></p><p>En concreto, el trabajo que publica la revista <em>Plos One,</em> indica que más del 75% de la biomasa de insectos voladores ha <strong>disminuido en los últimos 27 años</strong> en 63 áreas protegidas en Alemania y como <strong>causas principales de este declive apuntan al uso de estos productos que se emplean en la agricultura intensiva.</strong></p><p>Precisamente el pasado febrero un estudio publicado por la Unión Europea (UE) en colaboración con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) indicaba que entre el 25,7% y el 28% de las especies de ortópteros (saltamontes, grillos, chicharras y similares).evaluadas se encuentran amenazadas o en peligro de extinción.</p><h3>Agricultura convencional</h3><p>Para el presidente de NABU, socio de Birdlife en Alemania, Olaf Tschimpke, este es un tipo de desarrollo <em>"altamente dramático y amenazante".</em> <em>"Solo el hecho de que todos los lugares de estudio estaban aislados dentro de reservas naturales, donde más del 90% del área circundante se usa para la agricultura convencional, sugiere que la agricultura tiene un impacto negativo en la población de insectos",</em> ha señalado.</p><p>Por ello, pide al nuevo gobierno alemán que abogue por una reforma profunda de la Política Agraria Común (PAC) de la UE y que se centre en la investigación y la <strong>protección de la biodiversidad.</strong> NABU insta a la creación de un centro alemán para el seguimiento de la biodiversidad dirigido por institutos científicos, así como al rápido establecimiento de un programa de seguimiento de insectos en todo el país.</p><p>En esta línea, estudios a largo plazo en diferentes países indican que el fenómeno no es exclusivo de Alemania e incluso la UE ha confirmado oficialmente una <strong>disminución en la población de aves,</strong> que dependen de los insectos como fuente básica de alimentación. Para BirdLife es probable que gran parte de esta situación venga ocasionada como resultado de la disminución de insectos.</p>

<h2>¿Cómo pueden ahorrar las empresas españolas en su factura energética?</h2><p>Con ocasión del Día Mundial del Ahorro Energético, Endesa presenta su <strong>segundo Informe de Comportamiento Energético de las Empresas Españolas 2017,</strong> de las cuales un 85% pertenecen a los sectores de la Hostelería, Comercio, Industrial y Agrario, y del que se desprende que <strong>el 82% de las pymes de este país no han puesto en macha medidas de eficiencia energética.</strong></p><p>Este nuevo informe ha supuesto un incremento del 175% del número de empresas analizadas con respecto a las de la edición anterior. Y de este muestreo se deduce que <strong>la mitad de las empresas se encuentran en un tramo de consumo anual de menos de 100.000 kWh/año.</strong> Y el 57% de las pymes españolas se encuentran en un tramo de potencia de 26-100 kW.</p><p><em>“Esa falta de concienciación de las empresas españolas se debe, según el estudio, a un desconocimiento real de sus datos energéticos y de las posibilidades de mejora que tienen y, por otro lado, al temor que les produce la idea de enfrentarse a una fuerte inversión”,</em> explica esta compañía en una nota de prensa.</p><h3>Factura energética</h3><p>Sin embargo, y según el estudio de Endesa, las principales medidas para mejorar el comportamiento energético pasan por:</p><p></p><ul><li>El ajuste y optimización de la potencia contratada,</li><li>El control y la reducción de los consumos fantasmas/ stand-by,</li><li>El control de la energía reactiva con la instalación de baterías condensadoras</li><li>Y la instalación de iluminación eficiente con tecnología LED.</li></ul><p></p><p><strong>Todas estas medidas supondrían un ahorro directo en su factura, algunas con carácter inmediato como el ajuste de potencia.</strong> <em>“En dos años y medio, más de la mitad de las pymes pueden amortizar totalmente todas sus inversiones de eficiencia y si implementaran todas las medidas propuestas (optimización de potencia, eliminación de consumos fantasma, compensación de energía reactiva y cambio de sistema de iluminación convencional por LED) podrían ahorrar 4.660 euros al año“,</em> asegura.</p><p>Por otro lado, <strong>el potencial de ahorro de las empresas analizadas en función de su consumo energético se clasificaría en tres categorías diferenciadas:</strong> en primer lugar, el 29% tendrían un potencial de ahorro inferior al 10% de su consumo energético; el 21% un potencial de ahorro entre el 10% y el 20%; y en tercer lugar el 35% conllevarían un potencial de ahorro superior al 20% de su consumo energético.</p>

<h2>La amenaza de la obsolescencia conceptual</h2><p>Se habla mucho de la obsolescencia programada, de sus tipos y formas, y de cómo se manifiesta técnicamente en los productos que adquirimos. Recordemos que la <strong>obsolescencia programada</strong> es el intento por parte del fabricante de un bien de reducir el ciclo de vida de un producto para que el consumidor se vea obligado a adquirir otro similar.</p><p>Si bien la <strong>obsolescencia tecnológica,</strong> una de sus variantes según <em>Vance Packard,</em> es en la que centramos nuestra atención, la <strong>obsolescencia conceptual</strong> puede producir tan daños y perjuicios como ésta.</p><p>Y es que cuando sale al mercado una nueva categoría de producto que contribuye a evolucionar el concepto de la misma, deja obsoletas y fuera de lugar conceptualmente a todas las existentes hasta el momento.</p><p>Muchas personas creen que cuando entran en un <em>Starbucks</em> <em>consumen café,</em> sin caer en la cuenta de que esto es lo de menos. Si sólo tomaran café no pagarían el <strong>precio <em>Starbucks,</em></strong> sino cualquier otro más económico y con características similares. <strong>El producto es una experiencia.</strong> Así es como <strong>esta compañía dinamitó una categoría de producto.</strong></p><p>Existe una <strong>regla básica para definir el grado de obsolescencia conceptual</strong> de una categoría de producto o servicio que confirma que a mayor excelencia tecnológica menor excelencia conceptual. En esto, los proveedores de tecnología son uno de los principales <strong>agentes unificadores de los mercados</strong> de gran consumo.</p><p>Y es que las <strong>estrategias unificadoras llevan a que las empresas igualen sus ventajas competitivas, y de igual manera, la oferta disponible para los consumidores.</strong> Esto lleva a que <strong>no se innove realmente</strong> y entremos en un bucle de pérdida de valor, es decir, <strong>una situación donde las empresas se copian unas a otras.</strong> ¿Te suena?</p><p>Otra cuestión que ayuda poco es que, debidos a los ingentes avances tecnológicos, <strong>es prácticamente imposible saturar de productos un mercado antes de que el conocimiento esté al alcance de todos los competidores.</strong></p><p>Este hecho ayuda a <strong>anular las ventajas competitivas que surgen de la I+D+i,</strong> lo que obliga a las empresas a revisar sus sistemas de amortización. <strong>La obsolescencia conceptual aparece antes que la amortización de las inversiones que se haya realizado, dando paso a las tan temidas pérdidas en numerosos productos y servicios de los catálogos de las empresas.</strong></p>

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03/11/2014

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