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Internacional | Los cosméticos ecológicos están elaborados de forma respetuosa con el medio ambiente, y no contienen sustancias irritantes ni tóxicas, según sus defensores. En España todavía hay pocos productores de cosméticos ecológicos, por lo que se suelen importar de otros países más asentados en este sector, como Alemania. A la hora de adquirirlos, conviene actuar con precaución, porque la diversidad de etiquetas y la complicada nomenclatura de los productos cosméticos son aprovechadas por algunos fabricantes para denominar ‘ecológicos’ a sus productos cuando en realidad no lo son.
Según Rosa Flo, responsable de ventas en España de las marcas de cosméticos ecológicos Logona y Sante, los auténticamente ecológicos y naturales tienen como ingredientes mayoritarios productos de origen vegetal, con una base de aceites vegetales y extractos de plantas que estimulan la función regeneradora de la propia piel.
Por tanto, explica, ‘no contienen colorantes, conservantes ni fragancias de síntesis, parafinas u otros productos derivados del petróleo, ni materias primas derivadas de animales sacrificados y tampoco han sido probados sobre animales sino que han sido dermatológicamente probados sobre personas voluntarias para garantizar una alta tolerancia y eficacia en cada producto.’
Ahora bien, no hay una normativa común en Europa que permita distinguir con facilidad los productos de cosmética realmente ecológica de los que no lo son, como reconoce Montse Escutia, responsable del Departamento Técnico y Formación de la Asociación Vida Sana. En cualquier caso, añade, los auténticos ‘eco-cosméticos’ tienen en común los siguientes elementos:
Un porcentaje mínimo de ingredientes de origen biológico certificado que puede llegar hasta el 90 por ciento sobre el peso seco, ya que el agua suele ser un ingrediente bastante importante en la cosmética. Un listado negativo de ingredientes no permitidos que incluye los de síntesis química más problemáticos, y la posibilidad de incluir un nuevo ingrediente permitido, ya que el mercado de los ingredientes cosméticos evoluciona constantemente.
Asimismo, también hay que desconfiar de las descripciones de envases que aluden a sus principios activos naturales. Como subraya Rosa Flo, ‘un champú o crema de aloe vera, manzanilla o té verde no garantiza que sea natural ni ecológico. El principio activo natural puede ser un componente muy minoritario y la base del producto ingredientes derivados del petróleo, colorantes, perfumes artificiales y conservantes de síntesis.’
Ecológicos vs. Convencionales La normativa española sobre los productos de cosmética no permite la utilización de sustancias cancerígenas, mutágenas o tóxicas. Sin embargo, la responsable de Logona y Sante asegura que en las etiquetas INCI (la nomenclatura internacional de ingredientes en la cosmética) de muchos productos convencionales se pueden ver estos productos peligrosos: ‘Están en pequeñas cantidades permitidas, pero en muchos casos son productos de uso diario y se van acumulando en nuestro organismo.’
Por su parte, explica, los auténticos cosméticos ecológicos no contienen sustancias irritantes ni tóxicas que pueden causar alergias, irritaciones y otros problemas de salud, además del valor social y ecológico de no utilizar animales ni ingredientes derivados del petróleo.’
Asimismo, la responsable de la Asociación Vida Sana subraya que cada día se cuestionan más los efectos negativos de muchos ingredientes utilizados en cosmética, y cita en concreto los ‘parabenos’ como ‘el caso más preocupante’: ‘Son sustancias que se utilizan como conservantes en la cosmética en cantidades muy pequeñas. Aunque ya hay investigadores médicos, como el Doctor Nicolás Olea de la Universidad de Granada, que ya han advertido de su peligrosidad al actuar como disruptores endocrinos, todavía están permitidos y son muy frecuentes en los cosméticos.’
En este sentido, la nueva legislación europea sobre registro, evaluación y autorización de sustancias químicas (REACH) requerirá a las empresas de cosméticos que informen sobre los posibles riesgos para la salud y el medio ambiente de las sustancias utilizadas en sus productos. Esta nueva normativa comunitaria acaba de entrar en vigencia el 1 de junio.
Diversidad de etiquetas
Otra forma de saber si un cosmético es realmente ecológico es exigiendo en el punto de venta una certificación ecológica que nos garantice su composición 100 por ciento natural. Sin embargo, la diversidad y falta de unanimidad de los logotipos que indican una cosmética ecológica certificada puede llegar a confundir a sus posibles consumidores.
Como indica la responsable de Vida Sana, se trata de etiquetas privadas que vienen de otros países. El BDIH es un aval privado creado en Alemania específicamente por la industria de cosmética natural. El AIAB italiano proviene también de empresas privadas que certifican productos de alimentación ecológica, al igual que la etiqueta de la Soil Association de Inglaterra y la Ecocert de Francia. Por su parte, el label Cosmebio es de una asociación de empresarios galos de cosmética ecológica. Asimismo, el sello Demeter se aplica en todo el mundo para productos biodinámicos y también tiene una normativa para cosmética.
En España, según Montse Escutia, la asociación Vida Sana disponía del aval de ‘Producto Recomendado para la cosmética natural’ pero desde principios de este año ha dejado de ser operativo. No obstante, afirma que están estudiando la posibilidad de sustituirlo por uno más adaptado a la realidad actual: ‘Tenemos la normativa elaborada aunque hemos de decidir si el sector está maduro.’ Por su parte, desde el año pasado Ecocert ha abierto una sucursal en España que ofrece una certificación para la cosmética con el nombre de Ambicert.
Asimismo, otro de los problemas para los consumidores es su desconocimiento de la nomenclatura específica de los cosméticos (INCI). En opinión de Escutia, esto permite que a una empresa le resulte ‘muy fácil decir que su crema o gel de ducha es de plantas y que luego el porcentaje se limite a una cantidad mínima acompañada de un montón de ingredientes de síntesis química, muchos derivados del petróleo.’
Envases ecológicos Además del contenido, el continente es otro elemento que también puede ser ecológico. En Estados Unidos, por ejemplo, las principales empresas de este sector, como Benefit, empaquetan casi todos sus envases con cartón reciclado.
Por su parte, la empresa brasileña Natura Cosmetics, que lanza anualmente una media de 200 productos nuevos, se ha propuesto reducir el impacto ambiental durante la producción de sus cosméticos. Por ello, todos los elementos de su paquetería se fabrican para poder ser reutilizados y tratando de ahorrar tanto en materias primas como en energía y agua.
Dónde comprar estos productos y cuánto cuestan
Según la representante de Logona y Sante, en España hay actualmente muy pocos fabricantes de cosmética realmente natural que difícilmente pueden ofrecer una amplia gama de productos como en los países más avanzados en este sector.
Biomarketing En este sentido, la responsable de la Asociación Vida Sana añade que se trata de pequeñas empresas casi artesanales: ‘En España vamos siempre a remolque de Europa’, asevera, y cita a Alemania, Francia, Italia y Inglaterra como principales países productores de cosmética ecológica, al igual que Estados Unidos, aunque sus productos ‘no suelen llegar al mercado europeo.’ En este sentido, Rosa Flo recuerda que las marcas que representa, originarias de Alemania, cumplirán el año que viene 30 años.
A la hora de comprar estos productos, Rosa Flo sugiere dirigirse a un establecimiento especializado en la venta de productos naturales y ecológicos, dietéticas o herboristerías. Por su parte, Escutia afirma que ahora empieza a aparecer el comercio especializado en cosmética ecológica y natural.
Al ser productos de calidad son más caros que una cosmética convencional de gama bajaAsimismo, Internet también puede ofrecernos información sobre productores y contactos de empresas con cosmética ecológica. En la web Biocultura de la Asociación Vida Sana se pueden encontrar un listado de expositores.
Según Flo, los cosméticos ecológicos que más están comprando los consumidores son en general productos para la higiene diaria, como champús, geles de baño, cremas corporales, o dentífricos; los productos de tratamiento facial, como leche limpiadora, tónicos, peeling, cremas hidratantes, así como los colorantes capilares de origen vegetal, y los productos específicos para el cuidado de bebés.
En cuanto a los precios, Montse Escutia asegura que no resultan más caros que los convencionales, ‘aunque evidentemente siempre se trata de una cosmética de calidad y por ello es más cara que una cosmética convencional de gama baja.’
De la misma opinión es la representante de Logona y Sante, que pone como ejemplo de ello productos de las marcas que representa. Por una parte, los productos de tratamiento facial tienen unos precios ‘muy competitivos’ con respecto a los convencionales: desde una crema hidratante a 7 euros hasta una crema de tratamiento antiarrugas sobre los 25 euros.
Por otra parte, en los productos de higiene diaria como geles de baño, champús y dentífricos, la diferencia ‘puede ser más notable’, ya que el precio de un champú puede oscilar entre 6 y 9 euros o los dentífricos de 2,50 a 4,85 euros dependiendo del tipo. Según Flo, este mayor precio se debe a que las bases jabonosas del producto de origen vegetal son mucho más caras que las utilizadas en cosmética convencional.
Cosméticos ecológicos de lujo El glamour también tiene cabida en los productos de cosmética ecológicos. Stella McCartney, diseñadora inglesa e hija del ex Beatle de igual apellido, ha lanzado su propia línea de cosméticos ecológicos de lujo, bajo el nombre de Care, elaborados con sustancias procedentes de cultivos ecológicos. La marca, perteneciente a la empresa Yves Saint Laurent Beauté, estará certificada con el logotipo de Ecocert.
En este sentido, los ingredientes de esta marca no llevan conservantes ni siliconas o sustancias de procedencia animal, y abarcará ocho productos, incluidas una crema hidratante, una limpiadora, una crema con tono de color y tres elixires. En España se podrán comprar en las tiendas de perfumería Sephora.