Internacional | INTERRNACIONAL.- El vertido ilegal de residuos tóxicos del carguero Probo Koala en Costa de Marfil, que ha costado la vida a seis personas, cuatro de ellas niños, e intoxicado a más de 10.000, ha puesto de manifiesto la necesidad de imponer reglas estrictas a la limpieza de basuras contaminantes europeas aceptadas por países en vías de desarrollo. De bandera panameña, propiedad de la firma griega Prime Marine Management y fletado por la holandesa Trafigura Beheer, el buque no fue vaciado en el puerto de Amsterdam porque era caro y peligroso. El ministerio holandés de Medio Ambiente sostiene que creyó que sólo llevaba aguas sucias procedentes del tanque. En el país africano, el desastre ha sacudido al Gobierno, ya escindido por la guerra civil, y se habla de un Chernóbil marfileño . Según la versión de las autoridades africanas, la tripulación del barco descargó sin permiso en una laguna, un vertedero y unas alcantarillas de Abiyán, la capital de Costa de Marfil, las basuras tóxicas del Probo Koala. Los problemas sanitarios aparecieron de inmediato. Primero fue un olor insoportable. Luego, los afectados vieron cómo su piel se desprendía, sufrían problemas respiratorios y hemorragias nasales además de inflamación del abdomen. Cuatro niños murieron tras bañarse en una laguna, aunque la simple inhalación de los compuestos bastaba para causar la muerte en algunos casos. A la vista de la tragedia, el presidente, Laurent Gbagbo, encargó al primer ministro, Charles Konan, que formara un nuevo gobierno de inmediato. Sin embargo, la travesía del Probo Koala no tenía por qué haber sido mortal. Destinado al transporte de crudo y sosa cáustica, llegó a la capital holandesa a principios de julio con 400 toneladas de residuos a bordo. Oficialmente, se trataba de lavazas (agua sucia procedente de la limpieza), restos de crudo y otras sustancias químicas. Antes de su atraque en el puerto de Amsterdam había estado fondeado en Algeciras y Gibraltar. La Société Tommy, una compañía de Costa de Marfil, aceptó deshacerse al final de la carga. Los portavoces de Trafigura, por su parte, aseguran que advirtieron a Abiyán de la naturaleza del envío, siempre pensando en las aguas sucias, para que tuvieran cuidado.
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